101 preguntas y 5 libros para hablar de sexo a los niños
27.06.2016

101 preguntas y 5 libros para hablar de sexo a los niños

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Una ilustración del libro ¿De dónde venimos?

Una ilustración del libro ¿De dónde venimos?

‘Cuéntamelo todo’, ‘Cómo se hacen los niños’, ‘¿Qué me está pasando?’. Cinco libros para hablar de sexo a los niños sin sonrojarse, ni tartamudear, ni meter la pata, ni poner nombres absurdos a los genitales ni crear metáforas absurdas. No, mamá no ha puesto un huevo. Sigue leyendo.

Voy a ponerles en un aprieto. Intentemos contestar con naturalidad, sin sorpresa, y sin sonrojarse o tartamudear 101 preguntas sobre sexo. Pero no en una sobremesa relajada o de fiesta con los amigos. Vamos a intentar contestar 101 preguntas formuladas por niños y niñas de entre 8 y 12 años sobre sexo y sexualidad. ¿Estamos preparados para contestar? ¿Seremos sinceros? ¿O mandaremos a los niños a buscar gamusinos porque no estamos dispuestos a someternos a semejante juicio?

La sexóloga y educadora Katharina von der Gathen no solo las has contestado, sino que durante meses buscó niños y niñas que en secreto se atrevieran a preguntar libremente todo aquello que querían saber sobre el sexo y la sexualidad y ningún adulto se atrevió a contestar. Ahora la editorial Takatuka nos trae Cuéntamelo todo, un completísimo manual donde se responde de forma clara, sencilla y sin rodeos sobre todas aquellas cuestiones planteadas por los niños y niñas.

Los niños no son como los adultos y no se cortan a la hora de preguntar. Por eso en este libro no vamos a encontrar eufemismos o preguntas llenas de metáforas absurdas. Los chicos quieren las cosas claras y el chocolate espeso. Preguntas del tipo: ¿Qué pasa cuando el pene es demasiado grande y la vagina demasiado pequeña y el pene no cabe para tener sexo?, ¿por qué duele tanto el parto?, ¿para qué sirve el deseo? llenan Cuéntamelo todo.

Como queremos que nos lo cuenten todo, hemos hablado con Katharina von der Gathen sobre este libro vía mail. Khatarina es maestra de educación especial y educadora sexual que realiza talleres de educación sexual en centros escolares. Fruto de esos talleres y de la curiosidad de los niños que dejaron de forma anónima sus preguntas, nace este libro, que está ilustrado con mucho sentido del humor y mucho descaro por Anke Kuhl, con dibujos muy acordes a la edad de los niños.

¿Cómo nace la idea de este libro?

Como educadora sexual freelance, lo que más me gusta y lo que hago con más frecuencia es trabajar en proyectos con alumnos de Primaria. Acostumbro a entrar en los colegios para trabajar de manera intensiva durante un par de semanas con los niños y niñas sobre temas muy diferentes; el cuerpo y la pubertad, los sentimientos, el amor, la sexualidad de las personas adultas, el embarazo, el parto… Durante este tiempo siempre tienen a su disposición un pequeño buzón, en el cual los niños y niñas pueden depositar sus preguntas sobre estos temas. Y en este buzón se junta todo lo que ellos quieren saber “en secreto”. Enseguida me di cuenta de que se trataba de preguntas y respuestas que no son solo importantes e interesantes para mi alumnado. Muchos niños y niñas de estas edades tienen las mismas dudas u otras similares. Por eso decidí guardar las notas con las preguntas y salió la idea de hacer este libro.

¿Cómo conseguiste todas las respuestas a las 101 preguntas?

Cuando pongo estos buzones a su disposición, lo más importante para mí es tomarme muy en serio a los niños y niñas con sus preguntas. Por eso les doy mi palabra de responder a todas y cada una de sus preguntas. A veces, esto no es tan fácil. “¿Quién fue la primera persona que tuvo sexo?”. La respuesta a esta pregunta me la tuve que pensar muy bien. Hay, sin embargo, preguntas más concretas que resultan más fáciles de responder: “¿Cómo llega la leche a los pechos?” o “¿Por qué nos damos besos?”. Y también hay preguntas en las que tengo que tener cuidado de mantenerme a la altura de los niños y reducir el contenido a lo imprescindible, de manera que resulte inteligible para niños de ocho a diez años. Hay algunas preguntas muy complejas, como “¿Qué es una violación?” o “¿Se tienen hijos cada vez que se tiene sexo?”, en las que una pregunta de este tipo resulta un auténtico desafío.

Portada del libro 'Cuéntamelo todo'.

Portada del libro ‘Cuéntamelo todo’.

¿Por qué los adultos no sabemos contestar con naturalidad las preguntas sobre sexo que nos hacen los niños?

El tema sexo tampoco resulta fácil para los adultos, pues es algo muy íntimo y personal. Eso muchas veces está relacionado con la propia biografía, es decir, con la manera en que uno fue educado a este respecto. No es habitual hablar sobre sentimientos, y tampoco de la manera en la que nos relacionamos con nuestro cuerpo. Uno no suele hablar con la compañera o compañero sobre el placer y la sexualidad. Y si nos cuesta hablar de estas cosas como personas adultas, cuando nos toca hacerlo con un niño o una niña, la inseguridad con frecuencia suele ser mucho mayor: ¿qué puedo explicar y qué no a mi hijo?, ¿estoy usando el vocabulario adecuado?, ¿no lo estaré agobiando con mis explicaciones? Soy de la opinión de que uno puede ir probando a hablar con los hijos o hijas sobre estos temas. Ellos suelen ser muy comprensivos con las cosas que nos resultan embarazosas o si no encontramos enseguida la formulación correcta o si nos quedamos cortados al explicar algo. Se dan cuenta de que estamos hablando de algo que nos resulta realmente importante. Y eso puede fortalecer el vínculo con ellos.

¿Qué pasa cuando no obtienen respuesta a una pregunta sobre sexualidad?

Por desgracia, sucede que muchos niños aprenden con el tiempo a no continuar realizando preguntas sobre el tema sexo. Se acostumbran a que los adultos les ignoren, les quiten importancia o incluso que se burlen de ellos. Muchas veces esto solo expresa la propia inseguridad de los adultos, pero eso los niños no lo saben. Los padres y madres tienen que ser conscientes de que no pueden proteger a sus hijos o hijas del tema sexualidad, porque está demasiado presente en su entorno social: en los anuncios, en la parada del autobús, cuando buscan nuevos juegos en Internet, en YouTube… Si no nos ofrecemos como personas de referencia en estos asuntos, buscarán la información por otras vías y canales.

¿Tienen los adultos carencias en educación sexual?

Según mi opinión, esta es una pregunta que cada persona debería responder para sí misma. Cada persona tiene su propia “biografía en educación sexual”: la familia, el círculo de amigos, las relaciones, los medios de comunicación, etc. han ido conformando su posición actual respecto a la sexualidad. Hay personas adultas que se han dirigido a mí para explicarme que, de pequeños, se hacían las mismas preguntas que las que han encontrado luego en mi libro. Pero en aquel entonces no recibieron respuesta por parte de los adultos… Hoy los niños y jóvenes tienen un acceso mucho más libre a las diferentes maneras de vivir la sexualidad. No sé si eso significa que están teniendo una mejor educación sexual. Pero sí sé que necesitan mucho más de personas de referencia como padres y madres, amigos o amigas, profesorado, etc., con los cuales compartir sus impresiones y con los que hablar de sus dudas y preguntas.

Los adultos no solemos hablar claramente de sexo con los niños y las niñas, muchas veces por desconocimiento, por miedo a saber si lo que estamos transmitiendo lo estamos haciendo bien y otras por el peso social de que el sexo es pecado y los niños no tienen por qué saber de estas cosas. Algunos de estos factores, o la suma de todos, hacen que al final no se hable del tema con naturalidad. O que cuando lo hagamos sea demasiado tarde y con una información errónea. Así pasa que todo lo que está rodeado de misterio, tabú, secretos o miedos se tienden a explicar a los niños con un realismo mágico equivocado. La abeja y la flor, los niños que vienen de París, o poniendo nombres absurdos a los genitales tanto femeninos como masculinos por evitar utilizar la terminología correcta. La sexualidad nunca debe ser un tema tabú en casa y es importante que a la hora de hablar del tema tratemos de apartarnos de cualquier prejuicio ideológico o religioso y nos sepamos adaptar al carácter y madurez del pequeñajo.

Y como queremos saber aun más, aunque 101 dudas no parecen pocas, completamos esta artículo con cuatro libros ilustrados más, que van a abordar el tema del sexo y la sexualidad con humor, rigor, y con un cierto descaro que nos va a ayudar a quitarnos miedos y prejuicios y que, sobre todo, nos van a formar:

Una ilustración del libro 'Mamá puso un huevo'.

Una ilustración del libro ‘Mamá puso un huevo’.

¡Mamá puso un huevo! O cómo se hacen los niños’. Babette Cole. Ediciones Destino.

Unos padres se enfrentan al difícil momento de explicar a sus hijos cómo se hacen los niños. En el intento de no contaminar el mundo infantil inventan disparatadas e increíbles historias; tan, tan disparatadas e increíbles que tendrán que ser los propios niños los encargados de tener que explicarles a sus padres la única verdad verdadera del hecho. Babette Cole consigue en este álbum enfrentar a los adultos con la realidad con ironía, frescura y sin dejar de lado el mundo infantil. Un lado infantil que desborda el libro con unas ilustraciones que hacen mucho más sencillo todo. Ilustraciones maravillosas que explican de una forma muy fácil el lío mental que nos hacemos a la hora de tratar el tema del sexo. Mi favorita es la doble donde se ponen algunos ejemplos de cómo se juntan los papás y las mamás.

‘¿De dónde venimos?’. Peter Mayle e ilustraciones de Arthur Robins. Maeva Young.

Este clásico fundamental para adultos y niños de 1973 y que se completa con ¿Qué me está pasando?, que citaremos a continuación, es un libro que desde hace 40 años ha ayudado a los adultos a explicar con humor y sinceridad cómo surge la vida. Y los niños y niñas se han servido de él para descubrir de dónde vienen ellos realmente de un modo fácil y sin artificios innecesarios. Un libro que ha ayudado y seguirá ayudando a educadores y padres a responder a las grandes preguntas que todos los niños y niñas se hacen a lo largo de su vida. Si te resulta difícil decir la verdad con claridad, si temes no tener las palabras adecuadas o simplemente buscas unas ilustraciones llenas de poesía y ternura que aborden el tema, este libro es imprescindible en tu biblioteca.

Portada del libro 'Qué me está pasando?'

Portada del libro ‘Qué me está pasando?’

‘¿Qué me está pasando?’. Peter Mayle e ilustraciones de Arthur Robins. Maeva Young.

En esta segunda parte se siguen dando respuestas a algunas de las preguntas más embarazosas del mundo. Una segunda parte que aborda la difícil etapa de la adolescencia, cuando todo cambia y nadie sabe muy bien explicar, a pesar de que todos los adultos han pasado por ahí. La etapa que va desde los 10 a los 14 años puede ser muy divertida, pero, desde el punto de vista físico, van a ser probablemente los años más desconcertantes de toda tu vida. Años donde todo se complica y donde todo da muchísima vergüenza. Esta guía está muy pensada para padres y madres, pero sobre todo para chicos y chicas de esas edades, para trabajar conjuntamente y donde se aborda el tema con naturalidad.

‘Mía se hace mayor’. Mònica Peitx e ilustraciones de Cristina Losantos. Editorial Juventud.

La endocrinóloga pediatra Mónica Peitx nos trae este breve pero intensísimo libro para saber más sobre la pubertad de las niñas. Un libro accesible en su lenguaje y en sus contenidos, para niñas que a partir de los nueve años inician la extraordinaria aventura de hacerse mayores. Con Mía y sus amigas va a ser muy fácil identificarse. Ayudarán a las niñas y a sus padres a descubrir los cambios que experimenta el cuerpo de una niña sobre ese período misterioso llamado pubertad. Los padres y madres van a agradecer este libro mucho, porque les va a permitir ayudar a sus hijas en la difícil tarea de resolver dudas y quitar miedos, de una forma sencilla y sin artificios.

Ilustración del libro 'Mía se hace mayor'.

Ilustración del libro ‘Mía se hace mayor’.

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Sobre el autor

Javier Pizarro
Maestro de Educación Infantil, desde hace más de 15 años en la escuela pública. Acompaño a los niños/as así como a sus familias en el proceso de aprender. Apasionado por la literatura infantil y juvenil, que vista desde un punto desde la aproximación adulta, resulta llena de ironía, sentido común y nos ayuda a reflexionar sobre la educación, la vida y nuestras fantasías.
Decía José Saramago en su cuento para niños La flor más grande del mundo: “¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando?”
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