50 cosas peligrosas que tus hijos deberían hacer para crecer sanos
26.10.2016

50 cosas peligrosas que tus hijos deberían hacer para crecer sanos

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Foto: Pixabay.

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Hoy os proponemos una descarga de adrenalina. En este mundo de sobreprotección a los más pequeños, Gever Tulley ofrece a padres, madres, abuelos y maestros una idea radical: Enseñar a niños y niñas a crecer más seguros ayudándoles a saber desenvolverse entre los riesgos y los peligros. Lo propone en el libro ’50 cosas peligrosas que deberías dejar hacer a tus hijos’.

Padres, madres, abuelos y maestros de hoy día aspiramos a tener más que controlada cualquier situación de riesgo, pues desde hace unos años hemos decidido que la infancia ha de estar sobreprotegida. Que no haya una esquina sin proteger, que todos los enchufes queden tapados, que los trozos de carne estén desmenuzados hasta convertirlos en carne picada. Obligando a niños y niñas a llevar casco y rodilleras si van a montar en bici o en patines, a beber solo agua que esté embotellada. Exageramos tanto que este verano he visto los primeros columpios con cinturones de seguridad. Y con todo esto, ¿qué conseguimos? Pues quizá menos chichones y menos brechas, pero estamos educando a niños que se verán incapaces de desenvolverse entre los riesgos. Algo que niños y niñas de generaciones anteriores sí aprendieron, sobre todo en los entornos rurales.

Gever Tulley ofrece en 50 cosas peligrosas que deberías dejar hacer a tus hijos -publicado por la editorial Lit-Era e ilustrado por Julie Spiegler- una recopilación de todas esas pequeñas gamberradas que han poblado las infancias de generaciones pasadas, ahora recogidas en un atractivo único volumen: Desmontar electrodomésticos, volver caminando solos del colegio, jugar con fuego, hacer un tirachinas y muchas más experiencias que se pueden descubrir en este libro, que plantea un reto muy interesante hacia el mundo sobreprotector de los adultos: Por miedo a que les pase algo a sus niños, los adultos estamos transmitiendo miedos e inseguridades que en el futuro generarán pequeños problemas de autoestima, al no ser capaces de enfrentarse a los riesgos, incertidumbres y peligros del mundo que nos rodea.

Ojo, este libro no es una guía para crear pequeños y pequeñas macarras. Es un libro para invitar a experimentar y a arriesgar. Un libro para superar pequeños retos, pequeños peligros que van a aportar autonomía, confianza y buenos recuerdos. Preguntad a cualquier abuelo o a cualquier abuela sus correrías cuando eran niños y os sorprenderéis. Ellos trepaban a los árboles, nadaban en los ríos sin flotadores, capturaban cangrejos o jugaban cerca de los avisperos. Y claro que muchas veces esas aventuras no salían bien, a veces los cangrejos mordían y las avispas picaban, pero se convertían en experiencias que enseñaban a vivir. Experiencias que enseñaban a crecer y aprender que no hay que hacerse daño ni a uno mismo ni a los demás. Todo en esta vida son pequeños retos que hay que ir superando para poder enfrentarse a los siguientes. Si nunca permitimos que arriesguen o se atrevan o se equivoquen o se manchen, nunca les habremos dado la oportunidad de hacer algo un poquito más difícil; les aterrará pasar de pantalla en el juego más importante de todos, la vida.

Una de las fichas del libro.

Una de las fichas del libro.

Gever Tulley presume de que aprendió, sobre todo, jugando, algo que en muchos centros educativos censuran por considerarlo una pérdida de tiempo. El juego sirve para resolver problemas y conflictos, pero sobre todo para aprender. El juego infantil es una necesidad básica para el desarrollo de la inteligencia y fundamental para el equilibrio emocional acorde a la edad. Tulley ha escrito este libro porque piensa que la mejor forma de no hacerse daño es aprender a jugar cuando hay peligro: “Al llevar a cabo este libro de actividades y proyectos, desarrollarán un buen olfato para ver la diferencia entre lo que es peligroso y lo que debe hacerse con cuidado”.

El peligro, como bien dice el libro, se puede superar con habilidad y determinación. Para comprobarlo, será necesario completar los retos que este plantea. No se consiguen todos a la vez, puede que ni quiera en un año. Pero algún día, el niño o la niña, acompañado de un adulto, habrá logrado hacer esas 50 cosas peligrosas que nos propone Gever Tulley, y tendremos ante nosotros a un pequeño gran héroe o heroína. Por experiencia docente te digo que, por mucho que intentes evitar un chichón o una herida o un pequeño susto, siempre habrá algo que no puedas controlar y que se escape a tu supervisión. Así que compremos algunas vendas y algo de agua oxigenada, y lancémonos a la gran aventura que es disfrutar de la vida de lo lindo y con todas sus consecuencias.50-cosas-shop_1024x1024

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Sobre el autor

Javier Pizarro
Maestro de Educación Infantil, desde hace más de 15 años en la escuela pública. Acompaño a los niños/as así como a sus familias en el proceso de aprender. Apasionado por la literatura infantil y juvenil, que vista desde un punto desde la aproximación adulta, resulta llena de ironía, sentido común y nos ayuda a reflexionar sobre la educación, la vida y nuestras fantasías.
Decía José Saramago en su cuento para niños La flor más grande del mundo: “¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando?”
Instagram: @javierpizavi
Twitter: @javierpizavi
Facebook: https://www.facebook.com/javier.pizarrovinagre

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Un comentario

  • El 23.11.2016 , Juan Andres Oltra ha comentado:

    Pues a mi me gusta mucho la visión que tiene este hombre, porque se parece a la mía. Yo ya cuando mi hijo tenía 6 meses quise poner en un tablero con muchas de las “trampas” que tenemos en los hogares, tales como: cajones que se abren solos y al cerrarse te pillan los dedos, enchufes que si los tocas te dan calambres, cerrojos que te pueden pillar la mano, etc, pero todo ello, sabiendo que no haría gran daño, pero si un enorme aprendizaje, aunque mi mujer, no me dejó, ea…Yo estoy con el escritor.

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