Alimentación consciente contra la comida veneno
25.12.2016

Alimentación consciente contra la comida veneno

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Hamburguesas gourmet. Foto: Pixabay.

Todos los países del mundo están empeorando en salud alimentaria. En el Estado Español, 90.000 personas mueren al año por enfermedades relacionadas con la alimentación insana. Y el 70% de lo que comemos está formado por alimentos procesados. Son datos de la campaña ‘Dame Veneno’ de VSF Justicia Alimentaria Global contra la comida que nos enferma: Comida procesada, cargada de sal, azúcares añadidos y grasas insalubres. El antídoto a ese veneno es la alimentación consciente y las alternativas a la industria alimentaria tan dañina también para el medioambiente.

La Naturaleza proporciona alimentos sanos de forma armónica, pero los seres humanos han creado una industria letal para fabricar de forma artificial los alimentos. Nos alejamos así del origen de algo tan noble como alimentarnos bien en beneficio de nuestra salud y nuestra plenitud. “Es vital comer de forma consciente para que vivamos plenamente, que es a lo que hemos venido: algo tan sencillo y que hacemos a diario nos puede aportar mucho”. Eva de las Heras es profesora y consultora en alimentación consciente. Vive en Candeleda (Ávila), donde tiene su huerto y ofrece cursos. “Cocinar de forma consciente es tener presente la procedencia de los alimentos que cocinamos, el trabajo de las personas que los llevaron hasta nuestras manos, su naturaleza, la vida que albergaron y en lo más profundo siguen albergando y honrarlo. La cocina consciente implica ver qué comemos para crear consciencia en ello”.

Explica Eva que el veneno está en la dosis de lo que nos llevamos a la boca. “Somos animales, pensantes en principio (Homo sapiens), y por ello cuanto más se aleje nuestra comida del alimento original-natural, menos beneficios y seguramente más perjuicios podrá causar a esta maravillosa maquinaria que tenemos como cuerpo; si fuéramos más conscientes lo trataríamos como el templo que es y sólo permitiríamos que entrara lo mejor”.

Los datos de la campaña Dame Veneno de VSF Justicia Alimentaria Global contra la comida que nos enferma muestran que en nuestros cuerpos entra lo peor. No hay ni un solo país en el mundo que no esté empeorando en salud alimentaria. Las ventas de productos ultraprocesados han aumentado un 43,7% en solamente 13 años. El 70% de lo que comemos son alimentos procesados y hoy en día consumimos un exceso de azúcares, grasas insalubres y sodio. Desde la campaña explican que “se ha abandonado la agricultura sostenible, campesina y familiar, centrada en la producción de alimentos saludables, cercanos, diversos y de temporada. Ahora es la gran industria alimentaria la que fabrica los alimentos y los procesa con una buena carga de componentes insanos”. Pero, además, el sistema agroalimentario no sólo empeora la salud humana, también es responsable de otros efectos negativos como el impacto en las poblaciones rurales, especialmente en las mujeres, los desequilibrios territoriales o consecuencias ambientales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación de las aguas y la erosión de los suelos.

Eva, cuando cocina, piensa en el ciclo que hay detrás de cada alimento. Los de su huerto, por ejemplo, no tienen pesticidas ni químicos. Porque todo eso es lo que nos comemos también. Ella ha profundizado en la cocina macrobiótica, pero explica que cada cual, lejos de sectarismos, ha de apostar por lo que necesite y le sirva. “La cocina macrobiótica nos habla de la Gran (Macro) Vida (biótica) de la que disfrutamos cuando estamos sanos física, mental y emocionalmente, cuando estamos en nosotros, en nuestro centro. Se basa en los principios orientales del yin yang, muy fácilmente entendibles y aplicables. Igual que cada cual tenemos una forma de ser, comportarnos, reaccionar ante los sucesos de la vida, sentir, pensar, de esa misma manera está claro que cada uno necesitamos cosas diferentes para encontrarnos sanos, tranquilos, centrados, y es eso lo que a través del alimento nos damos y provocamos en nosotros, seamos conscientes o no… Muchas veces es tan sencillo como variar las proporciones y haremos el plato perfecto para cada uno”. Para ella, hay alimentos que no deberían faltar. “El alimento de oro es el grano integral de origen biológico (pues los pesticidas se acumulan en la cáscara del grano), porque contiene toda la información para ser árbol, y entre ellos (mijo, quinoa, trigo, cebada, avena, etcétera) el rey es el arroz integral redondo, alimento totalmente centrado y por ello beneficioso para todo el mundo”.

Desde la campaña Dame Veneno denuncian que la publicidad en televisión muestra mayoritariamente comida insana, incluso en horario infantil. Apenas un 2% de los anuncios ofrecen alimentos indicados para la infancia (verduras, frutas, arroz, pescados). Casi la mitad de la población infantil en España sufre ya exceso de peso. Y se estima que unas 90.000 personas mueren al año por problemas relacionados con la alimentación insana, que es ya una pandemia causante de enfermedades como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

De la campaña Dame Veneno nace la Alianza por una Alimentación Saludable, en la que ONGD, asociaciones de consumidores, organizaciones sociales y ecologistas y diversas AMPA reclaman una ley urgente para la alimentación saludable.

Sin embargo, las Administraciones públicas, en su gran mayoría, permanecen en un estado de parálisis. “Hay algo peor que la falta de control: que parezca que lo hay. Y eso es justamente lo que tenemos, un falso control”, indican desde VSF. La industria alimentaria se ha convertido en un poderoso agente capaz de condicionar las decisiones políticas. Pero hay medidas concretas que proponen desde la Alianza: el etiquetado obligatorio y diferenciado para los productos alimenticios insanos, un control efectivo de la publicidad alimentaria, políticas públicas que abaraten la alimentación sana y ecológica de proximidad y encarezcan la insana, la eliminación de la mala alimentación de los centros educativos y el fomento de la agricultura familiar campesina y los mercados alimentarios locales.

Nos están envenenando, sí. Pero podemos ponerle conciencia para volver a comer sano.

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Sobre el autor

Silvia Melero
Periodista freelance convencida del poder de la comunicación para el cambio social. Hecha de palabras, sueños, músicas y lo vivido en años de radio, prensa y televisión. Trabajó en Radio Ñandutí de Paraguay y ha escrito guiones para videos de ONG y documentales en Humania TV. Colabora en revista 21 y dirige los proyectos Desinstrumentados y Cómo lo Cuento , Luto en Colores Twitter: @SilviaMeleroAba

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5 comentarios

  • El 25.12.2016 , Krdns ha comentado:

    Estado Español? (encima Estado con mayúscula, como si fuera un nnombre propio?) Madre mía, periodismo de primera… ¬ ¬

  • El 25.12.2016 , Ey ha comentado:

    El artículo empieza con “en el Estado español” y ahí he dejado de leer. Da vergüenza ajena q periodistas desistan de usar la palabra España, q es como se llama nuestro país, por modas pasajeras ridículas.

  • El 25.12.2016 , Jaime ha comentado:

    “Nos están envenenando”. Pero, mientras, podemos dejar de envenenarnos a nosotros mismos:dejar los 4 venenos blancos: azúcar, sal, grasas saturadas y harina refinada. O consumirlos con mucha moderación.
    Y cuidar la calidad de las huertas urbanas, para que lo cultivado no esté contaminado de metales pesados. Habrá que informarse.

  • El 26.12.2016 , Gaby ha comentado:

    Excelente articulo. Coincido en todo. En Argentina estamos igual o peor… Faltan politicas publicas!!!

  • El 29.12.2016 , Alex Mene ha comentado:

    Interesante artículo.

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