13.11.2016

Cien obras de arte para ‘hacer política’

Menéalo
Obras del artista Patrick Faigenbaum.

Obras del artista Patrick Faigenbaum en la exposición ‘Arte para pensar la nueva razón del mundo’.

La política y los cambios sociales impregnan el arte de los últimos 25 años. El compromiso de los artistas sirve para denunciar el neoliberalismo, la desigualdad y el colonialismo económico. El museo Reina Sofía muestra una selección de los fondos contemporáneos de su colección agrupados en ‘Arte para pensar la nueva razón del mundo’. Un centenar de obras de 50 artistas que hablan de cómo se ha ido construyendo la imagen del poder neoliberal.

La colección del Reina Sofía la conforman más de 21.000 obras. Llevan años los responsables del museo organizando sus fondos, agrupando las obras por periodos de tiempo conformando estilos y etapas del arte. Hasta hace pocos días, las colecciones reordenadas acababan en los años 80. La que ahora puede verse remata el ciclo. Es el último periodo contemporáneo, el que empezó en España con el gobierno de José María Aznar en 1996 y en el verano de 1991 con la caída de la Unión Soviética. Un espacio de tiempo político al que ya alude el título: Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo, una etapa que tiene que ver con la hegemonía del liberalismo, la desigualdad social y con el auge de las industrias culturales.

La muestra es enciclopédica: un centenar de obras de 50 artistas, de los que 20 son españoles; cine, vídeo, fotografías, instalaciones y performances, con mucha atención al cine que se impone en las salas. Hay un nexo común, en palabras del director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, el elemento de postmedia, “los artistas pasan de un medio a otro, de la fotografía a la pintura, al vídeo”. Se caracterizan, dice, “por su transversalidad, teatralidad, por lo performativo, todo tiene que ver con la globalización”.

Las obras de este periodo definido por el más salvaje neoliberalismo hablan del nuevo papel de las ciudades o de lugares de excepción como Guantánamo. La colonización ya no se hace a través del Estado sino industrialmente. Las revoluciones han quedado atrás y ahora sólo queda la resistencia, la denuncia. Hay muchas historias, numerosos relatos que hablan de cómo se ha ido construyendo la imagen del poder.

El consumismo está muy presente en artistas como Allan Sekula con su filme La lotería del mar, que habla de la regulación de la circulación en los mares. Y en ese mismo tono, pero a través de fotografías, Zoe Leonard documenta en Analógico (1998-2009) los cambios en el comercio y en la industria textil de Nueva York. Harun Farocki y Antje Ehmann han puesto al día la salida de la fábrica de Lumière y muestran en una vídeo-instalación cómo ya no son obreros sino trabajadores que salen de supermercados, de autobuses, de obras, lejos de las cadenas de montaje.

Se habla también de ficciones políticas, de cómo se ha ido construyendo la imagen del poder. Unas veces se teatralizan en el caso de la serie de fotografías de Jorge Ribalta que reconstruyen la abdicación y el retiro en Yuste de Carlos V, y otras se muestran a las claras, sin artificios, como en la instalación de 98 fotos aéreas de pantanos de España y Portugal (Política hidraúlica, 2004-2010) que documentó durante siete años Ibon Aranberri. Las lecturas surgen sin mucho esfuerzo.

Las políticas neoliberales en España durante los mandatos de Aznar aumentaron el PIB, espolearon la construcción y favorecieron la corrupción. Las ciudades se transformaron en una especulación urbanística que recogen a modo de documental las fotografías de Castillos en el aire de Hans Haacke: la construcción del Ensanche de Vallecas madrileño con toques de humor como los rótulos de Calle Arte Expresionista intersección con calle Arte Conceptual. Manolo Laguillo retrata el proceso de gentrificación de barrios como Lavapiés, en Madrid. Patrick Faigenbaum en su ensayo fotográfico del Besós (2002) muestra la Barcelona postolímpica a través de los vecinos que luchaban por no perder el carácter de sus calles, de sus casas.

En la exposición arte para pensar

En la exposición ‘Arte para pensar la nueva razón del mundo’, obras de Juan Ugalde y Manolo Laguillo.

Obra de Dorit Margreiter.

Obra de Dorit Margreiter.

Otros como la venezolana Patricia Esquivias hablan de la modernidad alejada del imperio donde no se ponía el sol con Julio Iglesias, Franco, los Lladró y la paella valenciana en su pieza titulada justamente Folclore.

En una de las salas con fuerte presencia de artistas latinoamericanas se produce la sorpresa con Maruch Sántiz Gómez (Chiapas, México, 1975), una fotógrafa de origen maya que en su serie Creencias (1994) nos habla de rituales, de convicciones, con proverbios indígenas escritos en su lengua materna, el Tzotzil.

Hay lugar también para la crisis argentina de finales de los noventa con los artistas Alice Creischer y Andreas Siekmann, que muestran una instalación formada por diez trajes confeccionados y varios patronajes realizados con los empleados de la fábrica textil Brukman de Buenos Aires, desalojada y ocupada por los obreros.

Obras de Ibon Arranberri.

Obras de Ibon Arranberri.

El recorrido acaba con Vidas imaginarias y agrupa las obras de artistas que recurren al material literario y lo reescriben. Es el caso de Dora García (Valladolid, 1965), que pone la mirada en el Gran Gastby, “los hombres que amo y los libros robados”; o el de Néstor Sanmiguel Diest (Zaragoza, 1949), el antiguo activista sindical y patronista en una fábrica textil recompone a base de duplicaciones el Libro de Manuel, la obra de Julio Cortázar.

La última etapa de la colección está acabada, de momento, porque se pretende que sea arte vivo, con cambios, revisiones. Quizás eso explique que falten nombres importantes del arte actual. Borja-Villel promete que en septiembre, con la incorporación de las obras donadas por la galerista Soledad Lorenzo, habrá sorpresas y rectificación de ausencias.

‘Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo’. Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, 3ª planta. Hasta el 15 de marzo de 2017.

Menéalo

Sobre el autor

Julia Luzán
Julia Luzán Periodista. Observadora de la realidad. En el diario El País durante 27 años. Antes, corredora de fondo en periódicos y revistas. Me gusta el arte, devorar libros y contar como son las cosas y adivinar que hay detrás de ellas. Puedes seguirme en Twitter @jluzan

¿Quieres leer más artículos de este autor?

Aún no hay comentarios

Deja tu comentario