18.09.2013

Cless, el arte del collage ‘grunge’

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Cless Nane

Autorretrato de CLESS

En este clima de austeridad, el dibujo y el collage, los formatos ‘povera’, triunfan en arte. Presentamos a una de sus más destacadas firmas emergentes en el panorama español: Cless, un virtuoso del ‘collage grunge’. Frente a asépticos minimalismos, declara el vallisoletano: “Siempre me ha atraído la suciedad como grado de saturación visual”.

RAFA RUIZ

Metidos de lleno en este periodo de crisis/estafa al que nos ha llevado el capitalismo/liberalismo radical y en esta encrucijada de tendencias que nos desorienta por el vértigo de las nuevas tecnologías, el mundo del arte está experimentando un giro desde las producciones más sofisticadas e hiperdemocratizadas, como la fotografía y el vídeo, y vuelve sus ojos a la sencillez, al dibujo y el collage. Como buscando refugiarse en una Arcadia de lo artesanal, de lo hecho a mano, sin gran ayuda externa. El Asombrario va a prestar este otoño una atención especial a ambos formatos/actitudes artísticas y a algunos de sus más lúcidos nombres emergentes, que es, en buena medida, lo nuestro, nuestro argumentario editorial. Como exponente destacado en España del collage más desinhibido y creativo, figura Cless, autor que nos acompaña en esta revista ilustrando los estupendos artículos de los miércoles firmados por Paco Tomas, en torno a la cultura LGTB.

Así nos cuenta sus comienzos en el collage: “En los tiempos en los que facebook se llamaba fotolog y todos empezábamos a tener nuestra propia ventana al mundo y observábamos a través de ella, vimos la oportunidad de mostrar nuestro trabajo al público. Cuando Mr. Koji descubrió el fotolog de Cless y le invitó a Madrid, a su Fábrica de Chocolate, donde conoció a Elena, él pudo ver el brillo en sus ojos. Primeros trabajos en El libro más barato del mundo es esta revista dieron paso a proyectos como 100×70, colaboraciones con Basurama, primeras expos en el foro y colectiva en la galería Mad is Mad. Ilustrador freelance que cuando quería trabajar como diseñador gráfico le llamaban para exponer, y cuando creaba obra para sus clientes le ofrecían proyectos de diseño gráfico; y así desde entonces. Publicaciones digitales, colaboraciones editoriales, reseñas, entrevistas, exposiciones nacionales e internacionales… Pero lo más importante es seguir creando”.

Y sigue, porque, como en sus collages, en su explicación también hay diversas capas: “Después de estudiar a los que por aquel entonces eran mis mentores en el collage, investigar todo su trabajo y descifrar sus links, decidí, junto con mi partner Fresno, empezar a jugar a cortar y pegar. Nos bajábamos a la calle a recoger cartones y revistas que luego destrozábamos y pegábamos con celo sobre el cartón. Así, emulábamos lo que habíamos visto mientras tratábamos de inventarnos un lenguaje nuevo, definiendo nuestro propio estilo. Yo me involucré más en el collage. Trabajaba de manera analógica y digital, mi fórmula consistía en aplicarle las máximas capas posibles de información a la composición logrando así una imagen repleta de códigos encriptados. Ahora el proceso es diferente, no hay tantos códigos, no hay tantas capas. Lo he simplificado y todo se reduce a la manera de recortar la imagen buscando la belleza, un resultado más fresco, espontáneo, más duro, más adulto, casi abstracto. Un buen ejercicio es el proyecto-libro A pattern called Clessisms, ahora mismo mi prioridad, donde la composición ofrece un efecto visual y una lectura más inmediata. Una mancha que apenas contenga capas pero sí profundidad”. Recientemente, Cless (Valladolid, 1979) ha estado trabajando con la Galería Lumas de Berlín en una serie de impresiones a gran formato que se presentarán en otoño; además, continúa con los Weird Show, convocatorias internacionales de artistas del collage que este noviembre se celebrará en la galería madrileña Mad is Mad, y con La Sociedad de Collage de Madrid. También tiene en mente realizar varios proyectos en su ciudad natal y en la localidad alemana de Dresden.

¿Por qué crees que el collage últimamente ha tomado tanta fuerza en España, tanto en galerías de arte como en ilustraciones en publicaciones diversas? Quizá desde hace relativamente poco se ha visto más mediatizado por muestras de collage o por la aparición de asociaciones o grupos que realizan trabajos de este tipo. Pero creo que el protagonismo al que te refieres se debe más a que es una disciplina que ahora tiene mayor visibilidad a través de nuevas plataformas y redes sociales, y quizás por eso ha tomado mayor relevancia. Creo que ha sido una cuestión de getting up!, dejarse ver.

¿Cómo explicarías los tuyos? Si le tuvieras que contar a alguien cómo son sin que los viera, ¿qué le dirías? Hace tiempo describí mi trabajo de la siguiente manera: caos ultra-recargado meticulosamente-estructurado. Hoy lo describiría como: puzle perfecto de cinco o menos piezas. Ambas descripciones a día de hoy serían buenas.

Esas texturas ‘grunge-kink’ tuyas, frente a otros collagistas más ‘limpios’ y minimalistas, ¿crees que conectan bien con los tiempos tan sucios que nos ha tocado vivir? Utilizo la suciedad para crear texturas como fondo. Genero capas por las que poder adentrarme. Siempre me ha atraído la suciedad como grado de saturación visual. La calle está abarrotada de publicidad y señalética, firmas y graffiti, basura y cartones amontonados. Estos son los elementos que a diario llaman mi atención y que de alguna manera están representados en mi obra mediante códigos e imágenes, imágenes que habitualmente todos consumimos día a día. Pero no suelo describir o reflejar lo que sucede en nuestro tiempo. No hay un mensaje más allá, sólo busco comunicar mis propios sentimientos y pensamientos con una búsqueda personal de lo que para mí es la belleza.

Mirando fuera de España, algo en lo que te fijes, que admires… Un artista, una publicación, una ciudad, una asociación, una actitud…

Dash Snow, el artista que retrató como nadie el submundo neoyorquino y murió con 28 años. Su libro, The end of living the beginning of survival. Y su ciudad, Nueva York. Si bien la mayoría prefiere sus polaroids, yo me quedo con su tag, firma, y su crew, grupo: SACE IRAK NYC. Escritor de graffiti de estilo sencillo, crudo y sucio, como sus collages. Cuando pude observar de cerca su obra en ARCO, supe que tenía que investigar más a fondo su trabajo. Jamás pensé que tendría una obra tan extensa y que fuera a impactarme tanto. Lo que más me llamó la atención fue la elección de imágenes y la composición de las mismas. Su trabajo me influyó, hasta ese momento mi estilo era menos suelto. En cierto modo me ayudó a desprogramarme de nuevo y a observar la belleza desde la imperfección. Volví a mi mantra “Todo Vale” y giré de nuevo la tuerca. Me siento atraído por su desorden. Desde él, intento crear uno más armónico y limpio, más pulido, casi aséptico pero sin perder esa frescura y espontaneidad.

Vamos ahora al Test 3 X 3. Elígenos para ‘El Asombrario & Co’ tres obras tuyas que creas que definen o resumen de alguna manera lo que haces, tu trayectoria.

1. Serás aclamado como un héroe –  El mundo nunca me considerará un héroe (Hache) (2006). Collage a mano. Recuerdo que las capas tardaron varios meses en asentarse, quizá por la utilización de recortes de cómic, de los que no estaba muy convencido. Al final el resultado me pareció muy interesante. Tomé el paso del tiempo como estrategia para nuevas composiciones.

2. Civic Fame (La corona de cinco puntas) (2009). Collage a mano sobre planchas de DM. Sin duda es el trabajo que más capas tiene y me fascina la profundidad que generan. Todo parece estar flotando.

3. Nadie posee para siempre algo bello (2013). Collage a mano. Nunca pensé que un solo recorte sobre una foto pudiera atraerme de esa manera. Hay algo que me engancha de esta imagen. Para mí es perfecta.

Y ahora dinos tres obras de otros autores que te hayan gustado hasta el punto de haberte marcado, influido.

1. Popeye (2003), óleo sobre lienzo de Jeff Koons. Cuando lo vi por primera vez, pensé que era collage. Más tarde descubrí que era óleo sobre lienzo. Las dimensiones y la técnica son algo increíble. Es collage hiperrealista.

2. Big face (2008), de B‰st (por seleccionar una de sus obras). Al igual que Dash Snow, B‰st para mí es un referente. B‰st, como su propio nombre indica, es Basto. Es sucio, muy orgánico. Para mí es la armonía perfecta entre el Pop Art, el Graffiti y el Collage.

3. The end of living… the beginning of survival (2007), de Dash Snow. Este collage fue utilizado como portada de su libro homónimo. Cuando me llegó, me temblaban las manos…

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Sobre el autor

Rafa Ruiz
Periodista convencido de que las luces al final del túnel solo se ven desde una perspectiva progresista de la realidad, con un compromiso sólido con la cultura, el arte y el medio ambiente, temas a los que ha dedicado la mayor parte del tiempo de su vida profesional -10 años en 'El País' y 15 años en 'El País Semanal'-. Autor de los libros de cuentos infantiles 'Toletis' y 'Ninoninoni', codirector de la galería madrileña Mad is Mad -centrada en artistas emergentes- y uno de los socios fundadores de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

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