Escenas crudas de caza (humana) en la Baja Baviera

Fotograma de la película ‘Escenas de caza en la Baja Baviera’.

Fotograma de la película 'Escenas de caza en la Baja Baviera'.

Fotograma de la película ‘Escenas de caza en la Baja Baviera’.

‘Escenas de caza en la Baja Baviera’, estrenada por Peter Fleischmann hace 45 años, continúa de plena actualidad. ¿O no es actual que una jauría humana esté dispuesta a ‘disparar a la sien’ a aquél que acusan de ser diferente? Una película estremecedora, porque nos pone frente a frente con lo que es capaz de hacer la masa humana con el ‘diferente’.

Puede que algunos detesten echar la vista atrás. Habrá quien no crea en la enseñanza del pasado, aunque el conocimiento necesite per se de él, ni en la complicidad del olvido.

Del invierno aprendimos que la primavera no era duradera y del otoño que debíamos prepararnos para otro invierno. ¿Dónde quedará el sacrificio de generaciones luchando contra el invierno si acomodándose en el olvido se pierde la perspectiva del pasado? Concretamente, en un tiempo en que parece olvidado el sentido bajo el que el ser humano construyó el objeto final de la racionalidad y la convivencia, quizá debería ser asignatura obligada en las escuelas la memoria de lo que fuimos, toda la memoria.

Arrinconar una vez más la imagen de quienes llegamos a ser para así, con la inadvertencia, convertirnos nuevamente en aquello parece signo de este tiempo, quizás cíclico, en que el hombre nos devuelve su peor imagen y su mitológica habilidad de licantropía.

Estos días en que el mayor entretenimiento sociocultural es regocijarse en la miseria de personajes dándoles caza y alimentando su escarnio bajo la fórmula mancillada de una de las grandes y más crueles distopías que la literatura haya dado, me refiero al ojo controlador y manipulador de 1984 de Orwell, en estos días en los que patriotas cuya bandera se ciñe en esencia a su bigote, a través de fundaciones ideológicas propias de otras edades, sugieren como un avance y una necesidad suprimir el salario mínimo y que la prestación por desempleo se desvanezca como derecho, o en que una canciller con más pantalones que Arturo Fernández antepone la usura a la Demo ateniense, precursora del sufijo que nos mantiene en libertad, y del que ella se cree señora y madre adoptiva, La Cracia; en estos días, digo, es precisamente un filme alusivo y germánico el que les traemos a esta pantalla en miniatura que aspiramos sea Un Viernes de Cine.

Era 1969 cuando el inclasificable Peter Fleischmann estrenaba la excelente Escenas de caza en la Baja Baviera (Jagdszenen aus Niederbayern), cuyo guión había escrito basándose en la obra teatral de Martin Sperr, que interpreta al protagonista de la cinta. La película nos muestra el pueblo de Unholzingun, a cuyo seno vuelve tras una incierta marcha Abramm (Martin Sperr), un joven mecánico. En torno a él y a su inexplicable ausencia empiezan a correr una multitud de rumores indecisos sobre su posible estancia en prisión provocada por una dudosa sexualidad, convirtiéndole así en la víctima perfecta de un pueblo dispuesto a la violencia y la humillación más brutal contra todo aquel que se salte la norma establecida. Cuando la broma y la ignominia, incluso por parte de su madre, se hacen insoportables, Abram decidirá abandonar el pueblo, pero Hannelore (Angela Winkler), una muchacha de escaso coeficiente mental a la que todos los machos del pueblo acuden para obtener favores sexuales, le confiesa estar embarazada de él, acosándole para que no le abandone. Si ya la situación del muchacho era insoportable, tal revelación conducirá a consecuencias desesperadas que desviarán la conspiración popular hacia una verdadera caza al hombre.

Enmarcada en lo que se dio en llamar Nuevo Cine Alemán, si bien el autor nunca se vio identificado con tal calificación, es cierto que no es una película ni al uso ni fácil; su crueldad, que desde un principio irá aumentando hasta convertirse en repulsiva, nos acerca demasiado a lo que, si no ponemos freno y consciencia, puede aparecer bajo la piel de cada uno de nosotros.

Esta comunidad agraria alemana embrutecida es presentada por Fleischmann con un enorme realismo, bajo el estilo cercano al documental, alejado de cualquier empatía o juicio hacia ninguno de los personajes ni de las situaciones que se provocan. La historia se plantea además con una fotografía en blanco y negro, granulosa, que la aleja aún más del mínimo sentimentalismo y que, junto a la puesta en escena y las interpretaciones, mezclando actores profesionales con otros que no lo son, consigue un efecto real e instantáneo que provoca la sensación extraña de casi tocar con las manos, de casi tener que apartarnos para no rozarnos con los personajes y, en su defecto, abofetearlos.

Fotograma de la película 'Escenas de caza en la Baja Baviera'.

Fotograma de la película ‘Escenas de caza en la Baja Baviera’.

Este realismo absoluto que mantiene el director, obsceno y distante, aumenta el efecto de la violencia que reciben varios sujetos por parte de sus congéneres. Una violencia basada en la maledicencia vulgar, el miedo al diferente, la xenofobia, el machismo, la incultura y la homofobia, que se irá transformado en inquisitiva, propia de épocas negras en nuestra historia, que magistralmente nos muestra ya en su primera secuencia donde los parroquianos escuchan misa en una iglesia en la que junto a las imágenes de ángeles y querubines se mezclan otras propias de los tormentos más crueles de la despiadada Inquisición.

Con una agresividad sin concesiones, nos presenta una sociedad vetusta y feroz, de costumbres bendecidas por la ausencia total de empatía hacia el prójimo, enraizada bajo la fórmula de religiosidad arcaica y el miedo a sentirse libre y por tanto encerrada en la más estricta uniformidad, como si de una fábula sobre el fascismo latente en las sociedades se tratara. Imposible a lo largo de la película empatizar con alguno de los personajes y sus feroces costumbres a los que el realizador no concede atisbo de humanidad.

Hay quien ha relacionado Escenas de caza en la Baja Baviera con La cinta blanca de Michael Haneke, y si bien en esta última había personajes cuya humanidad concebía la esperanza de una salvación, en ésta que nos ocupa hoy no existe desdichadamente tal esperanza. Eso sí, en las dos se alude claramente a las tendencias destructoras de una colectividad que, aferrada a arcaicos prejuicios y miedos egoístas, nos llevó más de una vez a las peores y destructoras etapas de nuestra historia y cuya intención es recordarnos que olvidar y no avanzar puede devolvernos alguna de estas tragedias, manipulados por una serie de poderes necesitados de víctimas en favor de su propia supervivencia.

Ni qué decir tiene que la película fue crudamente criticada por sus contemporáneos compatriotas, más complacientes con las teorías de ojos que no ven… Pero que no impidieron que el filme pasara a los anales de las listas de películas imprescindibles.

Así pues, si son agraciados y logran poder disfrutar de ella, no sólo podrán presumir de una muesca más en su carnet de cinefilia, sino que sentirán que sus corazones se les achican y su mente se expande. No lo olviden, por favor.

Deja tu comentario

¿Qué hacemos con tus datos?

En elasombrario.com le pedimos su nombre y correo electrónico (no publicamos el correo electrónico) para identificarlo entre el resto de las personas que comentan en el blog.

Comentarios

  • A

    Por A, el 27 febrero 2015

    No la he visto aún y ya siento que me va a gustar.

  • Carlos

    Por Carlos, el 27 febrero 2015

    «Acomodándose en el olvido se pierde la perspectiva del pasado», magnífica reflexión. Qué buena propuesta de viernes cine. Gracias.

  • Juanjo

    Por Juanjo, el 27 febrero 2015

    Gran artículo, desconocía esta película, pero ahora me encantaría verla.

  • Leonor

    Por Leonor, el 07 marzo 2015

    Hipnotizante y durísima película, debería verla todo el mundo y como bien dice, no olvidar. Buen artículo.

  • Olga

    Por Olga, el 11 marzo 2015

    Y tan de plena actualidad, por desgracia. Estos artículos y las películas recomendadas nos mueven por dentro, cuestión que hace falta.

Te pedimos tu nombre y email para poder enviarte nuestro newsletter o boletín de noticias y novedades de manera personalizada.

Solo usamos tu email para enviarte el newsletter y lo hacemos mediante MailChimp.