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Lo importante es romper los límites, reinventarse, crear estrategias, jugar, mentir

Por El Asombrario & Co., el 17 de Marzo de 2017, en entrevistas

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Valeria Arredondo

Valeria Arredondo

Os dejamos con la autoentrevista de Valeria Arredondo Alarcón (Buenos Aires, 1978), la alumna elegida por Karla Suárez, la profesora del mes de la Escuela de Escritores. Aún estás a tiempo de enviar tu texto para el Concurso Escuela de Escritores / El Asombrario. Encontrarás las bases en la primera entrada de marzo. Publicaremos el texto ganador en estas páginas y el autor podrá disfrutar de un mes gratis en cualquiera de los cursos de la Escuela.

Graduada en Alta Cocina en su país de nacimiento. Emigra a España con 23 años. Actriz aficionada, escenógrafa aficionada, diseñadora y constructora de títeres aficionada, dramaturga aficionada, madre aficionada y varios etcéteras también de forma aficionada. Actualmente trabaja en la Escuela de Teatro Duque de Rivas y participa en la Asociación Cultural Naufragio, ambas en Lucena (Córdoba), donde reside.

¡Hola Valeria! Como bien sabés, yo soy Val, es un placer encontrarte después de 15 años. Te veo superbien, no cambiaste mucho desde la última vez. ¿Mate o café?

La verdad es que sí he cambiado un poco. Hace 15 años atrás te hubiera dicho mate sin lugar a dudas, ahora prefiero el café. No porque haya dejado de gustarme el mate, sino porque no puedo continuar la cultura que viene con él. El mate es compartir desde un punto de vista más cercano. Cebar un mate, beber en una ronda de personas de la misma bombilla, las connotaciones de ese “gracias” al devolverlo cuando ya se acaba la tertulia. Creo que el mate es mucho más que tomarse una infusión, por eso aquí en España mi mejor compañero es el café, y toda la cultura que viene con él, nueva para mí.

Sí que cambiaste, che, ahora hablás en español…

Escribo en español. Hablar, hablo hasta por los codos en una especie de mezcla entre argentino, andaluz y castellano.

Empecemos por el principio: ¿qué sentiste cuando te enteraste que eras “la elegida” y que esta entrevista te la iba a hacer yo?

La verdad es que me reí mucho cuando me enteré que la entrevista me la harías tú, no te lo puedo negar. Siempre supe que nos debíamos una charla, y qué mejor que este momento para tenerla. Respecto a ser “la elegida” (como tú con toda tu ironía lo llamas), me sorprendió, puesto que la profe Karla Suárez inicialmente lo mencionó de manera indirecta, un poco en serio un poco en broma. Luego, cuando comenzaron a pasar los días y fui asimilándolo, me empezó a invadir el miedo con ese aderezo de vergüenza que a veces lo acompaña. Ahora, aquí frente a ti, debo admitir que es un reto, un honor y toda una responsabilidad.

Te recuerdo haciendo millones de cosas, pero nunca escribiendo. ¿Vos cuándo y por qué empezaste a escribir?

Empecé o me animé a hacerlo hace relativamente poco tiempo. Lo primero que escribí, y que supe que iba a ser leído frente a mucha gente, fue una felicitación de cumpleaños que me pidieron que redactara para su lectura en la fiesta sorpresa que le estaban preparando a mi madre, nuestra madre. El porqué vino justamente después de terminar de escribirla. Tuve una sensación extraña, no sé cómo describirlo exactamente, pero fue como si todas las palabras dentro de mí se agolparan en mi cabeza y me exigieran salir. Por aquel entonces ya tomaba clases de teatro aficionado y un día, ni más ni menos especial que cualquier otro, escribí el final (todo lo empiezo por el final), de la que fue mi primera obra de teatro Grullas de mil colores. Obra que hoy en día está a punto de ser publicada por la Editorial Ñaque.

Y fue ahí donde todo empezó a fluir…

No exactamente. Fue ahí cuando me di cuenta de que no podía seguir delante de manera autodidacta. Escribí cuatro obras más y todas se estrenaron en un escenario. Hasta que un día el escenario dentro de mi cabeza se quedó vacío y todos los personajes de mi imaginación se movilizaron en protesta contra mi falta de palabras para ellos.

¡Y para todos ustedes, les presentamos a la Escuela de Escritores!

Sí, exacto. Así de teatral apareció. De alguna manera ella me encontró a mí y comenzó a cortejarme con su arte de seducción literaria. Cada vez que abría una página de Internet, las ventanas emergentes de anuncios de la escuela me invitaban a entrar. No fui una amante fácil de convencer, pero al final, me enamoró en un solo click.

Imagino que lo primero que buscaste fue un curso de escritura de teatro, ¿no?

No. El primer curso se llamaba por entonces “Escritura creativa A”. Paradójicamente, no escogí un curso de teatro. Simplemente vi la foto de Karla Suárez y me dije: “¿por qué no?, parece una persona normal”. Cabe destacar que por entonces yo creía que los escritores eran seres superdotados, probablemente venidos de otro planeta o de un universo paralelo. Me sentía muy alejada de la figura del escritor/ra. No sé, lo veía “inalcanzable”.

Lo decís en pasado… ¿Qué te hizo cambiar de opinión?

Mayte, mi mujer, fue la primera, y luego las personas, en general, me hicieron cambiar de opinión. Karla Suárez, Elena Belmonte, Alfredo Caminos, como profes. Los compañeros con los que he compartido cursos. La gente anónima que me ha leído y que han sentido algo con mis palabras. Todos ellos hicieron que mis pensamientos y creencias de entonces se demolieran hasta los cimientos.

Veo que Karla Suárez tiene mucha importancia para vos en esta nueva etapa. ¿Cuál dirías que fue la mayor enseñanza que te ha dejado?

Val, si tú me hubieras preguntado esto hace unos meses atrás, te hubiera hecho un listado interminable de enseñanzas, pero hace unas semanas he descubierto cuál ha sido la “mayor enseñanza”. La más importante para mí. Mira, estaba corrigiendo el relato que este año se publicará en la Antología de la Escuela de Escritores y cuando llegó el momento de agregar la dedicatoria, ocurrió. Así, como por arte de magia, mis manos empezaron a teclear letras en el ordenador hasta que se detuvieron en un punto final: “A mi K del cielo (nuestra hermana Karina), por explicarme el verdadero significado de las palabras, y a mi K de la tierra (Karla Suárez), por enseñarme a amarlas”.

¡Ay! ¿Tenés un clínex por ahí?

Venga ya… ¡No seas melodramática! Estoy hablando en serio. Creo que en todas las palabras que escriba a lo largo de mi vida estarán, de una u otra manera, ellas dos presentes. Y aun así, estoy convencida de que ninguna de las dos fue muy consciente de ello. De esa enseñanza que me han legado.

¿Eso quiere decir que vas a seguir escribiendo por mucho tiempo?

Voy a seguir escribiendo “todo” el tiempo, por supuesto que sí. Hay miles de historias por contar, por inventar, por mentir. Miles de canciones que serán la banda sonora de mis palabras. Ordenadores, folios en blanco, servilletas y lápices con los que escribirlas. Millones de momentos para eso y esta vez no he empezado por el final, tan solo es mi peculiar principio.

¿Qué estás escribiendo ahora, aparte de los ejercicios para la Escuela de Escritores?

Estoy enfocada en la escritura de microteatro para publicarlos en la revista Saigón. Es un proyecto interesantísimo llevado a cabo por la Asociación Cultural Naufragio, que tiene sede aquí en Lucena y próximamente abrirá sus puertas en Madrid. Hace un tiempo colaboro con ellos y conocerlos fue como una bocanada de aire fresco. Ellos forman parte de toda la actividad cultural de Córdoba, sobre todo en la zona sur, y eso nos invita a “los nuevos” como yo, a movernos por las letras de unos y otros. De conocernos, de leernos.

Bueno, tenemos que terminar ya. “Fue corto, pero lindo mientras duró”, como dice nuestro papá… Una última pregunta: ¿Cómo has pasado de ser una persona que se fue de su país jugando con sartenes, para ahora dedicarse a jugar con palabras?

¡Uy, qué buena pregunta! ¿Se te ha ocurrido a ti o a mí? ¿Quién sabe? Pues, creo que el secreto está en saber jugar, da igual con qué. Romper los límites. Evolucionar. Reinventarse. Conocer las reglas del juego, crear estrategias, mentir como en el Truco. Las palabras nos acompañan a todos, lo importante es saber utilizarlas bien (que mucha falta hace). Y respecto al cambio en mi vida, que intuyo que tu pregunta tiene mucho que ver con eso, te respondería con las palabras del gran Juan Carlos Baglietto:

Solo se trata de vivir,

esa es la historia.

Con la sonrisa en el ojal,

con la idiotez

y la cordura de todos los días.

¡A lo mejor resulta bien!

Te extrañaba, ¿sabés?

Yo también te echaba de menos… ¿Otro café?

Para participar en el concurso.

Aquí las indicaciones.

Cursos de la Escuela de Escritores. 

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