Guía para no perderse los principales festivales de cine y medioambiente
07.12.2016

Guía para no perderse los principales festivales de cine y medioambiente

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Fotograma de 'Nanook el esquimal'

Fotograma de ‘Nanook, el esquimal’.

Quizá sea una casualidad que el considerado primer documental de la historia, ‘Nanook, el esquimal‘, también fuera una película de temática medioambiental, pero no hay duda de que el género de cine verde ha revivido en los últimos años, y que han proliferado festivales cinematográficos sobre ecología y medioambiente por todo el mundo. El poderoso lenguaje audiovisual es un arma eficaz para remover conciencias, y cada vez más historias reivindicativas llegan al circuito del gran público gracias a estas propuestas. Hacemos un repaso por los principales festivales de cine + naturaleza y medioambiente, desde el FICMEC de Puerto de la Cruz al Ecozine de Zaragoza

Por DIEGO HERNÁN

A partir de los años 70 surgen las primeras organizaciones ecologistas, pero no es hasta una década más tarde cuando el cine comienza a prestar atención masiva al medio ambiente y aparecen los primeros festivales dedicados a esta temática alrededor del mundo. Para muchos, es la pequeña localidad tinerfeña de Puerto de la Cruz el origen de este boom de eventos cinematográficos sobre concienciación medioambiental. La primera edición del ahora llamado Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC), el decano de los festivales verdes, tuvo lugar en 1982, el mismo año en que España firmaba la Convención para la protección del Patrimonio cultural y natural de la Humanidad, de la Unesco de 1972 (sólo diez años más tarde de su aprobación). No sabemos si la inspiración del festival fue la exuberante biodiversidad de la isla o una reminiscente conciencia medioambiental, pero el apoyo de varias figuras de renombre como César Manrique -el polifacético arquitecto lanzaroteño y guardián del patrimonio natural insular- fue crucial para su nacimiento, cuando eso del ecologismo todavía no era algo que despertara mucho el interés patrio. “Yo, como he sido de los pioneros de la salvación del medio ambiente, llámalo ecología, antes de que se inventara la palabra, me encuentro muy inmerso dentro de este concepto, donde creo que todos los artistas jóvenes contemporáneos deben aplicar su talento a la salvación del medio en que estamos viviendo y que está siendo destruido sistemáticamente de una manera verdaderamente alarmante”, dice Manrique en unas imágenes de archivo de TVE grabadas durante la novena edición de la cita. El festival ha tenido sus años de ausencia, pero se ha vuelto a organizar de nuevo y parece que esta vez de una forma sostenible.

Otro de los referentes es el Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente Ecozine, en Zaragoza. Su director, Pedro Piñeiro, afirma que desde su festival han ido percibiendo a lo largo de los años un interés creciente por parte de la sociedad y los cineastas sobre la temática medioambiental. “Hemos pasado de recibir unas 200 películas hace 4 años a casi 2.000 para la edición de 2017”, reconoce. La capital aragonesa acoge desde hace una década este proyecto “ambiental urbano” que promueve el cine como arte y como instrumento de cambio y transformación social. “La dramatización a través de la imagen ayuda a empatizar con problemas que aparentemente son locales pero que nos afectan a todos. Nuestro papel es contar al público que acude a la sala todas esas situaciones de vulnerabilidad, problemas diversos…, que no son tan distantes a los que tenemos aquí. Y abrir el debate sobre problemas y posibles soluciones acaba enriqueciendo a una gran mayoría que está deseosa de conocimiento”, dice el responsable de Ecozine.

El director de Ecozine no se moja a la hora de decidir cuál ha sido su película favorita de todas las que han pasado por su festival. Pero sí selecciona y nos recomienda tres documentales. “Es difícil decidir la mejor… Recomendaría La mujer y agua, de la directora Nocem Collado, un duro pero bello relato sobre el tema del agua y cómo el género sí importa; la eslovena Darfur, guerra por el agua, que denuncia guerras encubiertas en nuestro planeta por los recursos naturales; y la alemana Metamorphosen, de Sebastien Metz, una esclarecedora y bella película en blanco y negro sobre los efectos causados por el ser humano en su ansia de conquistar la energía nuclear”.

Otro de los festivales más importantes en su género a nivel nacional es el FICMA de Barcelona, considerado además una cita pionera a nivel mundial (no el más antiguo en celebrarse pero sí el que lleva más años organizándose de foma continuada), y que acaba de cerrar su 23ª edición. La tendencia no ha hecho más que extenderse; el reciente Another Way Film Festival de la cineteca del Matadero de Madrid; o esta lista de festivales sobre sostenibilidad y cultura local de la Red de festivales independientes Cine Grande en Pequeño, son algunos ejemplos más de que no hay que moverse demasiado para disfrutar de estos eventos cinematográficas que cada vez se organizan con más frecuencia.

Lo mismo ha ocurrido en el panorama internacional, donde también han proliferado decenas de festivales de temática verde en los cinco continentes. Una treintena de ellos se integra en la red mundial Green Film Network. República Dominicana, Argentina, México, Turquía, Corea del Sur, Irán, Hungría, Japón… El mundo celebra las mejores muestras de celuloide que reivindican la sostenibilidad y hablan de la necesidad de mirar con otra perspectiva el planeta que habitamos. Son referentes mundiales el Festival de Cine Medioambiental de Washington, el más importante de EE UU; el Festival de Vida Salvaje de Japón, el mayor evento de estas características en Asia; y el EKOFILM, en República Checa, el festival competitivo de documentales independientes más antiguo del continente, dedicado a la conservación y protección del medioambiente.

Muchos críticos consideran Una verdad incómoda (2006) como uno de los principales detonantes de esta nueva corriente de ambientalismo cultural, de la que el cine ha sido su mayor escaparate. “Primero fue Una verdad incómoda y luego el Premio Nobel. Creo que la cinta de Al Gore ha servido bastante en la lucha por el medioambiente y la concienciación sobre los problemas que afronta, o por lo menos ha ayudado a comunicar a la gran audiencia un tema clave para todo el planeta. Personalmente no es el documental que más me gusta, pero sirvió para acelerar la inclusión en la agenda política el tema cambio climático. Desgraciadamente, ahí nos hemos quedado porque los pasos que se han dado después son francamente decepcionantes”, añade el director de Ecozine. Lo cierto es que la cinta logró poner en el candelero el drama medioambiental global al que nos enfrentamos por nuestra negligencia y advirtió del ascenso de un viejo enemigo, el cambio climático. Desde entonces han sido muchos los documentales que se han colado en los mejores festivales del mundo con su mensaje de concienciación ambiental. Hace poco reseñábamos aquí el papel de algunas celebridades en la lucha a favor del planeta. Una de las figuras que encabezan esta llamada a la acción es Leonardo di Caprio, que ya puso voz al aclamado La hora 11 (2007) y que acaba de estrenar junto a National Geographic un trabajo de varios años que ha producido junto a su fiel Martin Scorsese, Antes de que sea tarde (Before The Flood), de nuevo con los efectos del calentamiento global como protagonista.

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Un comentario

  • El 07.12.2016 , HZBLA ha comentado:

    Orgía progre

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