04.05.2017

La Joven Compañía, al rescate de los adolescentes acosados

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Una escena de La edad de la ira de Fernando J. López por La joven compañía.

Una escena de La edad de la ira de Fernando J. López por La joven compañía.

La Joven Compañía, que orienta sus dramaturgias a la difusión del teatro entre el público adolescente -y saben como pocos conectar con él-, encara ahora un drama en el que ‘bullying’, homofobia y represión son los protagonistas, a través de la obra ‘La Edad de la Ira’, la famosa novela de Fernando J. López. Pero también lo son unas ganas terribles de echar a volar. ‘La edad de la Ira’ llega en el momento de auge del odio hacia personas LGTBI en lugares como Chechenia o Sudán.

La adolescencia es esa etapa que podríamos considerar la mili de la vida. Cuando has salido de ella, está únicamente conformada por anécdotas: la vez que escapaste de casa de tus padres para salir de fiesta, la borrachera que dormiste echando pie al suelo, fuera de la litera. La complicidad de tus compañeros –son casi como hermanos– para eludir el calabozo, la semana que te quitaron el móvil, la vez que tuviste una salida de tono con tu padre, el capitán, que en aquella ocasión se lo merecía. Cuando estás fuera, cuando eres adulto, todo son recuerdos de un Edén en medio del infierno. La gente huye cuando te juntas con tus congéneres porque siempre habláis de lo mismo. No le menciones a tu padre el tema de la mili, decía una tira de Mafalda, que luego no calla.

La adolescencia es esa etapa que podríamos considerar la mili de la vida. Mientras estamos en ella queremos que todo vaya deprisa, queremos salir huyendo. Llegar a la universidad, trabajar, empezar a volar. Emanciparse. Que acaben los horarios inflexibles y una autoridad que nos cuestionamos una y otra vez como si viviéramos en un cuartel. Porque así se sienten a veces los adolescentes: en un calabozo. Expulsados al infierno: al este del Edén.

Eso ha estado ocurriendo estos días en el teatro del Centro Cultural Conde Duque: del primer lado están los espectadores como antiguos compañeros de mili; del segundo los actores, la escena. El público se observa a sí mismo, allí, en el calabozo, se ve formando en el patio del cuartel. Se ríe con cosas que recuerda. Recuerda otras que había olvidado. Expresiones, entusiasmos, muchas, muchas cobardías. Un cuerpo grande para quien hace dos días calzaba un 34. El profe odiado, las fiestas tontas. Las prisas de llegar al cuartel a la hora. Pero también el infierno. El cuartel, la habitación propia y pequeña: el calabozo. El dolor de ese 34 que te queda pequeño.

Nace de pronto en el espectador la necesidad de saltar a la escena: de abrazarles, de coger uno a uno a los actores y decirles:

– A ti lo que te pasa es que estás enamorado de tu amiga. Y no lo sabes.

– No eres un niño. No seas cruel como los niños. Sé consciente del daño que haces.

– Eres gay. Háblalo. Cuéntatelo a ti mismo, verás cómo no pasa nada, o al menos cómo no pasa tanto.

Porque en La edad de la ira todos somos capaces de reconocernos. De reconocer a nuestros propios amigos. De recordar escenas similares donde fuimos felices. Otras en las que nos sentimos expulsados del Edén, con un pie en el infierno. Vemos esa mano que sale de un encerado para señalarnos inquisidoramente. Años después nos sigue pareciendo injusta. Y esa otra mano –benditos profesores de Literatura- que te tiende La realidad y el deseo que te ayuda a levantarte, a entenderte, a saber quién eres. Esas manos que quieren aniquilar y que son más determinantes que los cuadernos pautados donde escribir números.

La Joven Compañía va a salvar a más de un adolescente del calabozo. Lo va a ayudar a convertirse en adulto. Al igual que ha estado ocurriendo con La Edad de la Ira, la novela de Fernando J. López, que ahora representan en su versión teatral. El autor fue durante años profesor de Literatura universal: sabe bien de lo que nos habla. También lo sabe La Joven Compañía, en contacto constante con una adolescencia no tan lejana. Juntos nos dicen a los adultos que esto del bullying ya nos pasó, pero que sigue pasando en los institutos, en los colegios, en las casas. Que es una vergüenza. A los adolescentes les dicen: “Eh, no estás solo y también esto pasará”. Porque la mili, como la adolescencia, también se acaba.

‘La Edad de la Ira’ se representa en Madrid en el Teatro Conde Duque de Madrid hasta este sábado, 6 de mayo, y en los Teatros del Canal los días 18 y 19 de mayo. Después saldrán de gira por España.

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Sobre el autor


Enrique Llamas es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Formado en emisoras como Cadena SER, Inforadio u Onda Cero, actualmente aprende y trabaja en Acerca Comunicación y programa los actos culturales del Colegio Mayor Isabel de España.

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2 comentarios

  • El 05.05.2017 , Francisco Nestares Jimenez ha comentado:

    Lo primero y creo que es muy importante es poner mi edad, 70 años, vi la obra ayer, el libro no lo conozco pero me pareció un texto impresionante, la puesta en escena genial, los actores buenísimos y lo más principal que a pesar de mi edad y haber criado hijos me llegó al fondo y no salí vacío me hizo pensar si hicimos algo mal o se está haciendo ahora. Muchas gracias por el buen rato que me hicisteis pasar.

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