Lo peor y lo mejor de la Humanidad, reflejado en una pepita de oro
03.01.2017

Lo peor y lo mejor de la Humanidad, reflejado en una pepita de oro

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Hualgayoc, pueblo considerado como la capital minera de Cajamarca, ha sufrido la contaminación de sus aguas y se han encontrado plomo en la sangre de los habitantes del mismo. Hoy se le considera el pueblo muerto, ya que tienen que llevarles el agua en camiones cisterna.

Ruth Montiel Arias, artista gallega especialmente comprometida con la naturaleza y las agresiones al medioambiente en relación con su impacto en los seres humanos, se encuentra a mitad de camino de su proyecto de ‘arte denuncia’ en Perú y Sudáfrica. A través de sus fotos, bajamos a la mina para que no queden sepultadas las duras agresiones ecológicas y sociales de la extracción de lo que simboliza lo más valioso, el oro.

Solemos acercamos a la obra de un artista cuando ya está terminada y, aunque nos resuma el proceso creativo, solo obtenemos la última versión. ¿Qué tal si esta vez nos acercamos a la obra cuando está en proceso? La fotógrafa Ruth Montiel Arias nos recibe en Perú, donde está gracias a una beca del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de A Coruña. Se trata de un largo viaje por la minería y sus estragos, con escala en Sudáfrica. “La idea surge en 2012, cuando Galicia se ve amenazada con un intento de abrir una explotación minera a cielo abierto”.

La artista se refiere al proyecto presentado para extraer oro en la provincia coruñesa de Corcoesto, el que pudo haber sido el inicio de una serie de extracciones que pondrían en peligro dos reservas de la biosfera y parajes únicos. “La población se movilizó y fue la segunda manifestación más numerosa después del Prestige por temas medioambientales”, recuerda Montiel, a quien el proyecto tocó de cerca pues a familiares suyos podrían haberles expropiado terrenos para construir la mina. El impacto de esta situación ya tuvo una respuesta artística por parte de la artista, que ya hizo una pieza sobre el tema para el Museo Provincial de Lugo.

Mina, detalle de una de las balsas donde ser vierten las aguas cargadas de metales contaminantes.

Hueco de ventilación de la antigua mina de oro Sudafricana The Kromdraai, datada en 1880.

Tiempo después, Ruth Montiel viajó a Sudáfrica.  En Johannesburgo está la mina más profunda del mundo, conviviendo minas legales con ilegales, y la sombra de lo que pudo pasar en Galicia resurgió de nuevo. Vio cómo la megaminería no solo afecta al medioambiente, sino que vio la cara más oscura de esta industria en los trabajadores. Personas que podrían estar meses sin salir a superficie, manejadas por mafias y que parecían poder reivindicar por sí mismas sus derechos laborales y humanos. “Estando allí vi que quería meterme muy a fondo en este asunto, pero para hacerlo necesitaba apoyo económico”. Probó en varias convocatorias, hasta que el MAC se cruzó en su camino.

“Tuve la suerte de que eligieran mi proyecto”, cuenta la artista, ya que solo son tres becas cada dos años.”Además, pocos museos apoyan de verdad a los artistas contemporáneos como el MAC”, subraya, ya que su beca incluye el coste de realización, un salario, producción y costes de un catálogo. Este último, el catálogo, muy importante y valorado entre los artistas ya que, además de la exposición, es la forma de llegar a más público con sus obras.

La muestra final incluirá fotografías, vídeos, objetos intervenidos e instalación. Además, la artista gallega utilizará una plataforma novedosa: las redes sociales. “He abierto un perfil de Instagram en el que voy incluyendo imágenes, reflexiones e historias que voy descubriendo en Perú, no solo como difusión sino como una parte del proyecto”, nos cuenta desde Cajamarca. Pero, ¿cómo desde Johannesburgo ha acabado en Sudamérica? “Quería buscar un contrapunto a la falta de protesta de Sudáfrica y acabé en una región donde ya han logrado parar un proyecto de megaminería pese a tener ya una de las minas más grandes del continente”. Además, en Cajamarca, tal y como destaca Ruth Montiel, resuenan ecos del pasado que no dudará en incluir en el proyecto. “Aquí se produjo uno de los actos más recordados del colonialismo español, porque aquí fue donde Pizarro raptó y después asesinó a Atahualpa”.

Adelaida Tabaco Leida, mujer de Eleuterio García Roja, uno de los asesinado por el ejército en la manifestación pacífica de Celendín contra el proyecto minero Conga el 3 de julio del 2012.

En contra de lo que muchos creen, desarrollar un trabajo artístico sobre un tema que tiene una dimensión humana tan grande no es solo llegar, tomar fotografías y marcharse. “Este tipo de trabajo es duro, por realización, por el trabajo en sí y por cuestiones emocionales”, explica Ruth Montiel, que se entrevista con personas involucradas en el movimiento de resistencia o con familiares de personas asesinadas en las protestas. La artista busca en los archivos, la hemeroteca, se reúne con las asociaciones y entrevista a los protagonistas. Personas que muchas veces no ven con buenos ojos a los extranjeros o que desconfían. “No es casual este recelo, ya que muchas veces llegan personas diciendo que vienen a ver el pueblo y resulta que son personas enviadas por la empresa minera para conocer qué están haciendo los grupos opositores”.

Una de las personas que Montiel quiere entrevistar y no será fácil es Máxima Acuña. Se trata de una de las líderes del movimiento de defensa del medioambiente y de las tierras ancestrales de Perú. De hecho, su lucha se ha visto premiada este año con el galardón más importante en ecología: el premio Goldman. Acuña fue uno de los rostros más conocidos en la defensa de sus tierras frente al proyecto minero Conga, encargado a la empresa estadounidense Newmont y apoyado por el Gobierno de Ollanta Humala. Movilizaciones y ataques por parte de la filial de la empresa y la policía que se saldaron con la vida de cinco manifestantes y con la reciente agresión a Acuña.

“Mientras muchas personas en Lima creen que los serranos solo quieren frenar el progreso y salvar sus cultivos, estas personas están evitando que se destruya todo”. Ríos contaminados, aguas rojas, tierras fértiles, explosiones no controladas, desplazados… Todo ello ya son consecuencias probadas de la explotación de minas de oro, además de los efectos en los trabajadores y quienes viven cerca. Ruth Montiel también entrevistará a hombres que, tras enfermar por el trabajo en la mina, han sido despedidos por la empresa extractora.

Fotografía de Ruth en Perú.

El trabajo de Ruth Montiel ha pasado ya el ecuador de su recorrido.Tras Perú, de vuelta a Sudáfrica para recoger información y piezas para la muestra. Algo para lo que está siendo vital los apoyos de la embajada española en Pretoria. “Allí, además de visitar lugares claves de la minería de oro, me entrevisto con periodistas españoles para que aporten su perspectiva”, comenta. Una vez que la producción acabe, será el momento de exponer en el MAC de A Coruña, pero la artista no quiere que su trabajo se quede ahí. “Me gustaría mucho que la exposición visitara los lugares de los que procede y creo que en Perú será posible gracias al Centro de Cultural de España en Lima”.

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Sobre el autor

Laura L. Ruiz
"Periodista, mujer y vegana, no necesariamente en este orden. Buscando temas y lugares que otros prefieren que no sean visibles"

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2 comentarios

  • El 03.01.2017 , Acaido ha comentado:

    El resultado común de estas explotaciones es que nunca sale beneficiado el entorno de las mismas, sino todo lo contrario.

  • El 04.01.2017 , Alex Mene ha comentado:

    Interesante proyecto artístico.

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