16.05.2017

Los Vigilantes del Tajo, diez años de lucha contra el expolio del río

Menéalo
Soledad de la Llama, en piragua, en 2010, al pie de la presa de Cedillo, en Portugal, en una de las ediciones de la bajada piraguista “Vogar contra la indiferencia” que organiza Pro Tejo.

Soledad de la Llama, en piragua, en 2010, al pie de la presa de Cedillo, en Portugal, en una de las ediciones de la bajada piraguista “Vogar contra la indiferencia” que organiza Pro Tejo.

Son voluntarios que quieren proteger el Tajo, ese río del que se dice que ya es un cadáver. Cual ángeles de la guarda se lo pasean, están atentos a las bajadas de su nivel de agua, a los vertidos que lo contaminan. Y se manifiestan y denuncian cada tropelía que contra él se comete: en los foros políticos a los que tengan acceso, en la prensa, en sus activos perfiles sociales, ante la UE, en la calle. Forman la Red del Tajo, que aúna a las distintas plataformas ciudadanas que han ido surgiendo a sus orillas y las de sus afluentes para recuperarlo tanto en España como en Portugal. Entre todos han creado una gran tela de araña de vigilantes, los vigilantes del Tajo. Sus principales enemigos: el Trasvase Tajo-Segura, las aguas mal depuradas de la Comunidad de Madrid… La política medioambiental, en definitiva.

Las playas fluviales de Talavera de la Reina, de Toledo, son un mero recuerdo. Orillas cuarteadas, como en el desierto, el triste presente. Niveles en muchas ocasiones casi a cero, caudales secos, peces muertos.

Así está el Tajo, otrora un oasis en la aridez que presenta la meseta a su paso. “El Tajo se ahoga” era el lema de la Plataforma de Toledo en defensa del Tajo ya en 2011. Ahora el grito que más se escucha a lo largo de esta cuenca fluvial piensa más en positivo, imagina un futuro mejor: “Por un Tajo vivo” o “Por un Tajo majo”, como se ha visto en pancartas en las últimas manifestaciones.

Este año se celebra el décimo aniversario de las primeras Jornadas en Defensa del Tajo” que organizó la Plataforma de Talavera. De los cuatro gatos del principio (unos 20 participantes) a una gran movilización. Las siguientes van a ser el primer fin de semana de junio en Aranjuez. Y también pronto, esta misma semana, el 20 de mayo, la Red anima a todo el que quiera a la tradicional excursión a la cabecera del río para mostrar el “expolio”, para mirarse cara a cara en el espejo del río “robado”.

Los vigilantes del Tajo son, casi todos, curtidos activistas por la defensa del medioambiente. La causa del Tajo les cautivó por muy distintos motivos. Algunos, profesores universitarios, doctores en la materia; otros políticos, pero en su mayoría ciudadanos con otras profesiones que no sabían nada de gestión de aguas, vecinos de pueblos o ciudades ribereñas cuya motivación principal es el amor que sienten por la naturaleza, en especial por ese río que atraviesa casi por completo la Península Ibérica. Nace en Frías de Albarracín, Teruel, y a lo largo de 1.007 kilómetros su caudal discurre por esta provincia, por Guadalajara, Cuenca, Madrid, Toledo y Cáceres antes de pasar a Portugal. Su desembocadura en Lisboa, formando un majestuoso estuario en una reserva natural, está a la altura de su leyenda como río fértil, grandioso, a cuyas orillas los romanos fueron fundando asentamientos, ciudades.

La Red ciudadana por una Nueva Cultura del Agua en el Tajo/Tejo y sus ríos (que así es su nombre completo) tiene la misma orografía de la red fluvial de su cuenca. Capilaridad, comunicación a través del “río que nos une”. Están los activistas que vienen de la parte del Jarama, uno de sus afluentes más ricos y maltratados, que carga con las aguas mal depuradas de Madrid en lo que Nuria Hernández-Mora, miembro de la junta rectora de la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA), califica como “una cloaca al aire libre” cuando llega a Aranjuez y se funde con el Tajo. Están los de los pueblos de cabecera, los de Aranjuez, Talavera, los de Toledo, Ávila, Cáceres… Y finalmente, hermanados a través del río, los de Portugal. “Si los gobiernos no se han podido organizar para proteger el río, la ciudadanía del Tajo sí es capaz”, explica Nuria, que cayó subyugada ante esta causa al ser testigo y parte de la energía del trabajo de la Red que iba formándose poco a poco. “Me enamoró ver la fe colectiva que hay alrededor del río para recuperarlo, la idea del trabajo colaborativo en red y la reivindicación del río como patrimonio común”.

Esta situación del Tajo tiene causas diversas: los vertidos contaminantes, las hidroeléctricas, las aguas mal depuradas de la Comunidad de Madrid… Pero la más importante y conocida tiene nombre propio: El Trasvase Tajo-Segura (proyecto franquista ideado a finales de los 60 y puesto en marcha en 1979) que manda hasta un 80% del agua de la cabecera al Sudeste peninsular a través de un gigantesco acueducto y un complejo kilométrico de canales y túneles. Cuestión de solidaridad, dicen en el Mediterráneo. Un “saqueo”, según esta Red, subvencionado con dinero de todos los españoles. Aguas limpias recién nacidas del manantial del río, vida con mayúsculas que, finalmente, según permite la legislación del Trasvase, está sirviendo en su mayoría para regadío.

Alejandro Cano, en una de las excursiones a la cabecera del Tajo, ante el canal “Trasvase Tajo-Segura”, bautizado por los activistas como “Río Tajo robado”.

Alejandro Cano, en una de las excursiones a la cabecera del Tajo, ante el canal “Trasvase Tajo-Segura”, bautizado por los activistas como “Río Tajo robado”.

Las plantaciones bajo los plásticos de Campo de Cartagena cuyos detritus, por cierto, a su vez contaminan el Mar Menor -como señala el Pacto por el Mar Menor- son uno de los mayores beneficiarios de este agua. Agua del Tajo que acaba en el mar equivocado (y lo aniquila) en una suerte de historia de amor contrariada… Cadena de prácticas cuestionables que además indican que no se cumple el fin primordial por el que nació y se intentó justificar este trasvase: abastecer a la población. Todo ello cuando hay suficiente agua en el Segura para este uso, pero se destina al regadío.

Por eso esta red ciudadana pelea con los gobiernos autónomos y nacional para denunciar la situación, para proponer alternativas. El río forma parte de sus vidas; tanto que se diría que sus aguas fluyen por sus venas.

Es lo que le dice su mujer a Alejandro Cano, programador informático jubilado y cabeza visible, a su pesar, de la Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo. “Siempre estás hablando del Tajo, no haces nada más que pensar en el Tajo…”.

Él era voluntario de Greenpeace. Y señala la paradoja que había en su vida, ya que dedicaba todos sus esfuerzos a hacer campañas para salvar los océanos y sus ojos miraban pero realmente no veían lo que sucedía en el Tajo, cada vez más sucio, cada vez bajo. “Yo soy uno de esos niños del Tajo. Mi vida ha pibotado alrededor del río, de sus playas, en las que había quioscos, donde aprendíamos a convivir… Porque el río vertebraba todo tipo de actividad”. Hasta que, según cuenta, “un día nos lo robaron”.

Todavía se acuerda, en los 70, de aquel momento en que todos los de su barrio se fueron subiendo al puente de Alcántara de Toledo a ver “los peces muertos rodeados de espumas” que aparecieron de repente. “Era una estampa fantasmagórica, pero lo aceptamos”.

Todo cambió para Alejandro en 2008, cuando acudió a las segundas Jornadas en defensa del Tajo invitado por la abogada medioambiental María Soledad Gallego. A través de ella y de Miguel Ángel Sánchez, fundador y miembro de la Plataforma en Defensa de los ríos Tajo y Alberche de Talavera, además de uno de los motores principales de este movimiento en sus inicios junto con el médico Miguel Méndez. Y a Alejandro se le abrieron los ojos: “Me fastidió mucho ser tan ignorante, estaba haciendo campañas por los océanos y no por el entorno cercano. Me sentí impotente, indignado, culpable”, relata con la pasión calmada que caracteriza su discurso. A partir de ahí su compromiso con el Tajo se hizo inquebrantable. Por el río ha sido capaz hasta de asumir la portavocía de la Plataforma de Toledo, algo que no deseaba y para lo que no se consideraba capacitado, además de que no le gusta hacerse notar. Poco a poco, sin embargo, ha ido venciendo su miedo a las ruedas de prensa, a las entrevistas. Y se dedica de lleno al Tajo.

María Soledad Gallego, la abogada medioambiental que invitó a Alejandro a aquellas jornadas del despertar, fue una de las primeras en implicarse en la defensa del río para crear y fortalecer la incipiente red. También le dedica todo el tiempo que puede al Tajo. Tan importante es en su vida, tanto se mueve por él que su hija Iris, cuando contaba cuatro años de edad, empezó a preocuparse también. “Claro, me oía tanto hablar de los problemas del Tajo que ella empezó a decir ‘vamos a curar al Tajo, que está malito’, y de ahí surgió el cuento La niña, el río y la golondrina”. Publicado en la editorial Ledoria (2016), fue producido mano a mano por madre e hija, con una parte escrita y dos en audio.

Gallego, como experta medioambientalista, habla de la nueva cultura del agua como una manera de entender los ríos, no como meros recursos para ser explotados por el ser humano. “Hay mucho más en el agua, en los ríos. La naturaleza nos proporciona equilibrio. Hay música del Tajo, poesía del Tajo; para mí, en 2003, cuando vivía en Toledo, la hora de comer era un momento muy especial en que me iba a la ribera del río con el ordenador para trabajar al aire libre. Me llamaba la atención su soledad y lo mal que estaba. Fueron muchas horas a su lado”. Y la abogada, en esas horas, escuchó el lamento del Tajo. Así que se propuso defenderle.

Al principio de crear la Red faltaba representación de los pueblos de la cabecera del Tajo. Entonces, ella, ni corta ni perezosa, se fue en coche para recorrer la zona, preguntar a los vecinos, enterarse de cómo se estaban movilizando en el punto donde comienza el trasvase para así aunar esfuerzos. “La Red del Tajo es la primera red ciudadana que se creó en España alrededor de una cuenca completa, fue pionera”, señala no sin cierto orgullo.

Otra enamorada del Tajo es Soledad de la Llama. Santanderina afincada cerca de Talavera, su relación con el río viene a través del piragüismo en familia. “Un día de 2006 mis hijos vinieron a casa y me dijeron ‘mamá no hay río, el Tajo se ha secado’, y Talavera dijo no por dignidad. Era un atentado”, relata.

Soledad reconoce que a veces no es fácil seguir la marcha dados los muchos obstáculos que encuentran en el camino, pero cuando una parte de la Red se cansa, hay otra que está fuerte y que tira de los demás, esa es la magia del trabajo en colectividad. “Los implicados en la lucha por el medioambiente somos el 4% de la población, los herederos de Rodríguez de la Fuente”, dice De la Llama. “Hay que ir dejando semillas, arrimar el hombro…”. Pero, claro, luego llega un Plan de cuenca como el último, “un corta y pega del anterior que no escucha el sentir de la ciudadanía ribereña” y la sensación es descorazonadora. “El Gobierno pasa”, añade. No obstante, ahí sigue.

“Como piragüista vives el río desde dentro, y ves las nutrias, las cigüeñas negras… Nadie tiene derecho sobre el río, los ríos no son de nadie y son de todos. Pero son las oficinas las que en la distancia toman las decisiones y las que cometen el fluvicidio del Tajo”. Ella, como abogada de formación, recuerda que en Nueva Zelanda existen ríos con “personalidad jurídica”, algo que los protege. ¿Por qué no aquí?

Soledad recuerda con verdadera emoción la manifestación de 2009 en Talavera de la Reina, a la que asistieron cerca de 50.000 personas, según los organizadores (30.000, según la policía), en que se materializó el compromiso de la Red de Portugal. “Eso sí que fue un gran hito”. Mientras, con su lenguaje conciliador habla de “tender puentes”, de “esperanza”, de “tejer una urdimbre ciudadana”…

La penúltima hazaña de la Plataforma para la Defensa del Tajo y el Alberche en la que se aportó su ayuda el resto de la Red fue conseguir que una delegación del Comité de Peticiones del Parlamento Europeo viajara a la zona, en febrero de 2016, para comprobar la pésima situación del Tajo en su tramo medio (desde los embalses de Entrepeñas y Buendía hasta Talavera de la Reina). Y este comité emitió un informe que daba la razón a los requerimientos de la Plataforma y emplazaba al Gobierno de España a colaborar con las asociaciones ciudadanas y activistas en la recuperación del río. Un informe no vinculante, claro.

¿Es posible cambiar el aroma a aguas estancadas y recuperar el río de nuestros abuelos? “Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar”, escribió Jorge Manrique. En ese caminar (hasta el mar, “que es el morir”) podemos destrozar o construir, unir o romper… Un río es metáfora de vida, agua que corre y no vuelve atrás. Quizás el río de nuestros abuelos nunca vuelva, pero la Red del Tajo seguirá peleando para que algo parecido sea posible.

Menéalo

Sobre el autor

Ana Llovet
Lo mío es escribir sobre temas sociales. Sobre el ser humano, su búsqueda interior y su integración, o no, en el entorno. Es a donde me acaba llevando siempre mi olfato o mi corazón, por mucho que me desvíe de ese camino, y donde siento que puedo contribuir en algo a lograr el tan necesario cambio de conciencia. Escribo en El Asombrario & Co desde 2014. Antes, desde 1992, hubo muchos otros medios, algunos de mucho renombre, y gabinetes de comunicación, pero en ningún sitio como este me he sentido tan libre a la hora de expresar mis ideas. Mi Twitter: ‘@ana_llovet’

¿Quieres leer más artículos de este autor?

4 comentarios

  • El 16.05.2017 , Aurora de Lamo ha comentado:

    Soy nacida en Talavera de la Reina, pero mis padres son de Cartagena. Tengo el corazón partío. Pero me quedo con el olor a río en Talavera.

  • El 16.05.2017 , Eva1314 ha comentado:

    El agua es vida, un bien escaso sin el que no podríamos vivir.
    Hay que cuidarlo.
    Cuando ves que hay gente así, tan comprometida sin desear nada personal a cambio te llena de esperanza e ilusión. :)))
    POR UN TAJO MAJO, me encanta.

  • El 18.05.2017 , Alberto ha comentado:

    Se agradece que un medio nacional informe y divulgue la situación que se vive con el Tajo. Todos somos conscientes de las necesidades de unos y otros y creo que el del agua es un debate que debería estar en primer plano, sin embargo desgraciadamente no es así. Los trasvases no son una solución ambiental ni económicamente adecuada a la falta de agua en determinadas zonas.hay que cambiar de modelo y para ello se necesita información.

  • El 11.08.2017 , Toni ha comentado:

    Fantástico artículo y ánimos a toda la gente que trabaja de forma altruista por la recuperación del Tajo, que es de justicia.

Deja tu comentario