El mejor maestro de España presenta 'escuelas que cambian el mundo'
06.02.2017

El mejor maestro de España presenta ‘escuelas que cambian el mundo’

Menéalo
Nuevas escuelas. Fotografías tomadas por César Bona durante sus visitas a los centros.

Escuelas que cambian el mundo. Fotografías tomadas por César Bona durante sus visitas a los centros.

‘Las escuelas que cambian el mundo’ es el título del libro que acaba de escribir y presentar César Bona, el maestro zaragozano que saltó a la fama por ser candidato finalista al Global Teacher Price en 2015. Bona fue conocido de manera oficiosa como “el mejor maestro de España” por sus poco convencionales y muy efectivos métodos de enseñanza: menos deberes, participación de todos los alumnos, escucharles hasta la saciedad, lectura, aprendizaje de cualquier materia a través del juego, técnicas teatrales en el aula y un larguísimo etcétera que plasmó en el libro ‘La nueva educación’.

No hace falta irse a Finlandia para conocer escuelas que marcan la diferencia, que escuchan a los alumnos, que les convierten en protagonistas de su propio aprendizaje y son fuente de felicidad y oportunidades. Tampoco hace falta irse a barrios elegantes ni llenar el aula de ‘ipads’ ni de exclusiva tecnología punta. A veces solo hay que acercarse a barrios arrinconados de nuestras ciudades o a pequeños pueblos. Y quizá tengamos la suerte de toparnos con uno de esos centros educativos donde la “tecnología” que más se utiliza es la empatía aderezada con la participación de niños, maestros y padres, y el amor por la enseñanza. Estaremos, entonces, frente a una de esas escuelas que cambian la sociedad a mejor. Y desearemos volver a ser niños para poder ir de nuevo al cole -a ese cole- y aprender que otro mundo es posible y que tú y yo podemos contribuir a lograrlo.

Ahora Las escuelas que cambian el mundo llega en colaboración con Ashoka, una fundación global independiente que apuesta por la innovación social y que se define a sí misma como “la mayor red de emprendedores sociales del mundo”. Precisamente, uno de los programas más importantes de esta organización es Escuelas Changemaker, agentes de cambio, que desarrolla desde hace tres años en todo el mundo y que cuenta en total con 270 escuelas en los rincones más dispares de los cinco continentes.

En España forman parte de esta red siete escuelas, de las que Bona da cuenta en el libro tras haber llevado a cabo durante meses una profunda investigación; tras haber entrevistado a maestros, alumnos, padres y madres y a personal no educativo pero fundamental en algunos de estos centros, como conserjes o limpiadoras; tras haberse empapado de su pedagogía, en lo que él mismo denomina “un máster en educación”.

El denominador común de las escuelas Changemaker es la innovación, que sean “pioneras”, según explica David Martín, codirector de Ashoka España. ¿Innovadoras, pioneras? ¿Cómo? “Los criterios para que un colegio sea parte de la red son, resumiendo mucho, que promuevan el aprendizaje activo y que los chavales se apropien del proyecto; que haya participación de la comunidad (familias, asociaciones o parroquias del barrio…); que tengan la capacidad de inspirar a otros y compartan la fórmula; y que sean sostenibles en el tiempo, que sean proyectos consolidados”. Una educación innovadora es, según esta organización, aquella que “soluciona y mejora problemas sociales”.

Una vez que Ashoka identifica una posible escuela Changemaker, cosa que ocurre normalmente a través de terceros, de una suerte de comité formado por 40 expertos del mundo de la educación, lleva a cabo una larga evaluación, cercana a un año. Si finalmente el centro pasa por ese “examen” entrará, si lo desea, a formar parte de esta red. ¿Ventajas? La enorme capacidad de Ashoka de dar visibilidad al proyecto, de hacer lobby, de apoyar con actos institucionales a estas escuelas y a su manera de “hacer enseñanza” para amplificar, a su vez, el cambio social que éstas propugnan. “Se trata de un reconocimiento a maestros y maestras con una elevadísima implicación, darles voz; es un apoyo (no económico) a centros que muchas veces tienen muy pocos fondos y reducido margen de acción”, explica David Martín, que también aclara que esta red no tiene voluntad de convertirse en un ranking, nada más lejos. “Hay muchas más escuelas innovadoras en España de las que podremos nunca identificar”, apunta.

En las siete escuelas Changemaker, de las que da cuenta César Bona en el libro, hay métodos para todos los gustos. Ninguna de ellas es de élite social, más bien al contrario. Y vemos el colegio Padre Piquer, la escuela de las “oportunidades”, en el madrileño barrio de La Ventilla, a la espalda de la Castellana en todos los sentidos, donde el 60% del alumnado son hijos de inmigrantes y hay chavales de 30 nacionalidades. Un centro que tendría todas las papeletas para encabezar las estadísticas de abandono escolar y que, sin embargo, es uno de los centros educativos con mayor éxito de la Comunidad de Madrid gracias a su receta de respeto a la diferencia, escucha, clases participativas, implicación total de maestros, progenitores, alumnos y vecinos…

Además de Padre Piquer, forman parte de esta red: Institut de Sils, CEIP Ramón y Cajal, CEIP La Biznaga, Escuela O Pelouro, Escuela Sadako y CEIP Amara Berri.

Alumnos de la escuela Padres Piquer.

En la presentación de César Bona hay mucha pedagogía explicada a través de distintos rostros, de pequeñas historias. Como la de la gata que adoptaron en la escuela Biznaga y que se aposta en el mostrador de la entrada cada mañana, junto a la directora del cole, mientas ésta les da los buenos días a todos los niños, uno a uno, cuando llegan. Una gata callejera para la que los pequeños pidieron que construyeran tres casitas, “para ver cuál elegía la gata para quedarse”.

O la historia de Lucas, un niño que aún no había cumplido 10 años cuando Bona le entrevistó y que estaba haciendo voluntariamente un “estudio sobre el Alzheimer”, porque su abuelo había muerto por la enfermedad y quería ayudar a otras personas que la padecían. O el caso de otro niño que preguntó en la asamblea de su colegio si era “obligatorio” comérselo todo en en el comedor si no le gustaba.

Niños y niñas que plantean preguntas sin miedo, que eligen lo que quieren aprender cada día, que son empáticos y se convierten en mentores de otros más pequeños, o en mediadores. Niños y niñas que quieren volver al cole todos y cada uno de los días.

Volver a la infancia y tener la suerte de ir a uno de estos colegios que cambian el mundo y construyen personas libres. Quién fuera niño otra vez…

Menéalo

Sobre el autor

Ana Llovet
Lo mío es escribir sobre temas sociales. Sobre el ser humano, su búsqueda interior y su integración, o no, en el entorno. Es a donde me acaba llevando siempre mi olfato o mi corazón, por mucho que me desvíe de ese camino, y donde siento que puedo contribuir en algo a lograr el tan necesario cambio de conciencia. Escribo en El Asombrario & Co desde 2014. Antes, desde 1992, hubo muchos otros medios, algunos de mucho renombre, y gabinetes de comunicación, pero en ningún sitio como este me he sentido tan libre a la hora de expresar mis ideas. Mi Twitter: ‘@ana_llovet’

¿Quieres leer más artículos de este autor?

6 comentarios

  • El 06.02.2017 , N. Darwish ha comentado:

    El mejor maestro. Buff…

    Los demás maestros una mierda, vamos. Aunque muchos enseñen bien, con muchos alumnos y pocos medios.

    Pero estos alumnos ¿van a concursos? ¿Van todos becados al MIT? Bueno, adoptaron un gatito.

    Suerte con los aparatos eléctricos y los hombrecillos que llevan dentro.

  • El 06.02.2017 , Antonio Martínez Lara ha comentado:

    He leído con atención los dos libros de César Bona. Alabo su trabajo como maestro generalista y de proximidad al alumnado y familias. Me preocupa que presente como algo muy novedoso el fluido trato docente que lamentablemente se ha perdido en la escuela actual.Apunta deficiencias en el sistema educativo que no concreta.La mejora educativa no vendrá de concursos de maestr@s sino de su auténcia formación teórico-practica. ell@s para que trabajen por el bien social

  • El 07.02.2017 , Ana ha comentado:

    Importante insistir en la función transformadora de la educación, la participación de toda la comunidad educativa, la implicación docente, el valor de las emociones…
    Conviene no olvidar que la mayoría de escuelas y enseñantes, aunque no esperen reconocimiento y sus condiciones sean mejorables, están esforzándose por mejorar la vida de las personas y contribuir a un mundo más humano. Aunque ese esfuerzo no se traduzca en los resultados medibles, entre otras cosas porque hay otros agentes con más poder transformador que contradicen los valores y prácticas escolares.

  • El 08.02.2017 , maria blasco Lopez ha comentado:

    Ashoka no es precisamente una hermanita de la caridad. Mi reconocimiento a las escuelas innovadoras pero no a quien las patrocina. Sólo para unos cuantos? Por qué no se denuncia la ley de educación? Por qué no se reivindica una nueva formación del profesorado? Emprendedores? Tú puedes ser presidente?…

  • El 08.02.2017 , maria blasco Lopez ha comentado:

    ¿por qué no se ha publicado mi comentario?

  • El 10.02.2017 , maria blasco Lopez ha comentado:

    Gracias!

Deja tu comentario