24.04.2015

Malasaña organiza sus fiestas autogestionadas del Dos de Mayo

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Fiestas autogestionadas de Malasaña. Foto: Raquel Angulo.

Por séptimo año consecutivo, vecinos, comerciantes y asociaciones del barrio de Universidad, también conocido por Maravillas (Malasaña y aledaños), se remangan todos a una para organizar las “fiestas populares y autogestionadas del Dos de Mayo”. Es su respuesta a la indiferencia del Gobierno municipal, que en 2004 decidió suspender los festejos que conmemoran el alzamiento vecinal de 1808 frente a la invasión napoleónica. Tras años siendo el único barrio del centro de Madrid sin fiestas, los vecinos se pusieron en marcha en 2009 para dar luz a un evento que ya cuenta con cerca de 40 actividades que reúnen durante varios días a personas de todo tipo, edad y modo de vida.

Cual contemporáneos Daoiz, Velarde o Manuela Malasaña, los habitantes de este emblemático trocito de Madrid saben plantar cara ante algo que no les gusta, en este caso el abandono por parte del Ayuntamiento, que llegó a prohibir y perseguir cualquier tipo de festejos en esas fechas en su cruzada contra el botellón que se organizaba en la Plaza del Dos de Mayo y en Barceló. Así que, a través de la Plataforma Maravillas, que los vecinos crearon ad hoc en 2009, reivindican su derecho a celebrar el orgullo de barrio y cada mayo dan forma a unas imaginativas fiestas que cuentan con actividades diurnas para todos los gustos. El Ayuntamiento no pone ni un euro, aunque concede todos los permisos.

La Plataforma agrupa a colectivos como la muy activa Asamblea ciudadana del barrio de Universidad (Acibu), las asociaciones de padres y madres de tres de los centros educativos de la zona, vecinos a título personal, comerciantes, Tejiendo Malasaña, el periódico local Somos Malasaña, los Hare Khrisna de Espíritu Santo, El Patio Maravillas, El Orfeón de Malasaña (vinculado al Patio), la asociación de comerciantes Vive Malasaña, el espacio rebelde sociofamiliar Flor de Mayo, la Escuela de música creativa, Rebrota Malasaña, las Compañeras de Amigos de los Mayores, etc. El espacio Pozas de la Cruz Roja también colabora. Y en los últimos años, el Conde Duque cede salas y patio para albergar y comisionar la exposición Haciendo barrio o el concierto del Orfeón. Hay algo que no entra en este grupo: la política y los fines lucrativos.

“La plataforma es un instrumento muy útil para ponernos cara, colaborar y sobre todo hacer barrio”, explica Diego Casado, redactor de Somos Malasaña. La razón de ser de este colectivo es organizar las fiestas, para lo que comienzan a reunirse cada año en febrero, pero poco a poco va dando lugar a otros eventos (debates) en el Espacio Pozas en torno a temas de interés social y vecinal, como los procesos por los que pasa el barrio. En su perfil de Facebook expresan el espíritu de esta plataforma como sigue: “Conectarnos entre nosotros y tejer red. Recuperar espacios haciendo uso de los mismos. Generar pensamiento colectivo. Aprender, apoyarnos y divertirnos. Cambiar la realidad y mejorarla. Crear sentimiento de comunidad…”.

A diferencia de otros años, en que las fiestas se celebraban el fin de semana siguiente al puente para esquivar el éxodo de los madrileños, este año comienzan el 28 de abril con la inauguración de la ya mencionada exposición Haciendo barrio, que mostrará trabajos de artistas de la zona. Pasamos al día 30 de abril, con el pregón, que correrá a cargo de la presidenta de Acibu (nada de celebrities, esto no va de eso) y, a partir de ahí, un sinfín de actividades como taller de chapas, juegos infantiles, taller de danza Bollywood, un encuentro entre comerciantes veteranos y nuevos para intercambiar sabiduría y experiencias, batucada y conciertos, trueque de esquejes, comidas de traje (cada uno lleva algo para comer y lo comparte), cuentacuentos y un largo etcétera.

Tejiendo Malasaña decorará la plaza del Dos de mayo y sus árboles en la ya tradicional acción de Yarn Bombing el día 1 de mayo, y también habrá un desayuno para los llamados Grandes Vecinos (los de más de 65 años). Todo ello en horario para todos los públicos. El cierre correrá a cargo del concierto del Orfeón de Malasaña del Patio Maravillas el fin de semana del 9-10 de mayo por la tarde.

Esta experiencia tan rica y creativa demuestra que optar por la autogestión cuando los gobernantes no dan respuestas es una opción que da resultado cuando se trata de algo verdaderamente participativo, en que la toma de decisiones es consensuada y el resultado pertenece al colectivo al completo. “Si los vecinos están bien organizados para hacer cosas, no necesitamos a las instituciones”, expresa Diego Casado en lo que es un sentir bastante general en el barrio.

Sí, son unas fiestas en las que la gente se siente representada y además funciona a las mil maravillas, como el nombre oficioso del barrio. Tal y como cuentan las crónicas costumbristas de Mesonero Romanos, esta zona de Madrid empezó a llamarse Barrio de Maravillas a causa de un convento de monjas carmelitas consagrado a Nuestra Señora de las Maravillas y que se hallaba en la calle de la Palma. Poco queda de aquella memoria aunque el nombre permanece. Maravillas son muchas de las cosas que han pasado y pasan en sus calles a pesar de la tremenda especulación urbanística a la que está sometida esta zona, como todo el Centro de Madrid.

Las calles son de la gente que las habita y las llena de vida. Seguirán echando a vecinos para construir hoteles y apartamentos turísticos globalizados, pero el espíritu de Malasaña, Daoiz o Velarde no será tan fácilmente desalojado.

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Programa de las fiestas, en el perfil de Facebook de la Plataforma Maravillas.

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Sobre el autor

Ana Llovet
Lo mío es escribir sobre temas sociales. Sobre el ser humano, su búsqueda interior y su integración, o no, en el entorno. Es a donde me acaba llevando siempre mi olfato o mi corazón, por mucho que me desvíe de ese camino, y donde siento que puedo contribuir en algo a lograr el tan necesario cambio de conciencia. Escribo en El Asombrario & Co desde 2014. Antes, desde 1992, hubo muchos otros medios, algunos de mucho renombre, y gabinetes de comunicación, pero en ningún sitio como este me he sentido tan libre a la hora de expresar mis ideas. Mi Twitter: ‘@ana_llovet’

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