May East: Queremos cambiar el mundo, pero ¿cómo lo hacemos?
24.05.2017

May East: Queremos cambiar el mundo, pero ¿cómo lo hacemos?

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La activista mediombiental May East. Foto: Gaia education.

La activista medioambiental May East. Foto: Gaia Education.

“La transformación de la sociedad va a suceder y podemos optar por dos caminos: o bien diseñar esa transformación o bien ser víctimas de ella. Nosotros decidimos”. Así de contundente comenzó May East, directora de Gaia Education, su intervención ‘Queremos cambiar el mundo, pero ¿cómo lo hacemos?’, dentro del ciclo ‘Despierta, el planeta te necesita’, que se desarrolló el fin de semana en La Casa Encendida de Madrid.

Las jornadas Despierta fueron más allá de situarnos en el estado de nuestro planeta y en las alternativas necesarias para que la naturaleza y la propia humanidad sobrevivan, ya que buscan inspiración en las personas que están poniendo todo de su parte para que tengamos un futuro. Y por ello pone el foco en los activistas medioambientales, como es el caso de May East, directora de Gaia Education y conocida también por ser fundadora del grupo musical Gang 90 & Absurdettes.

Su acento brasileño delata sus orígenes, pero su discurso global aspira a llegar a todos los rincones. De hecho, desde hace años colabora con Naciones Unidas en la creación de las directrices para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y participa en programas de capacitación en más de 40 países. Una mirada integral e integradora que le permite dar una visión clara de qué tenemos que hacer para que el cambio climático no acabe con todo tal y como lo conocemos. “No podemos decir que hay una crisis, se trata de la convergencia de muchas crisis: económica, medioambiental, social, etcétera”, explica East, que pone el foco en las nuevas narrativas para lograr el cambio que el planeta necesita.

Unos cambios urgentes que los asistentes a la conferencia en La Casa Encendida pudieron ver minutos antes con la proyección del documental The Revolution (), donde el director y protagonista, Rob Stewart, explica cómo al grabar un documental para salvar a los tiburones descubrió que teníamos que cambiar para salvar el planeta entero. Por eso, la pregunta flota en el aire: ¿Qué más se puede hacer para involucrar a todo el mundo en la lucha contra el cambio climático si la falta de información no parece ser el problema? East tiene una de las respuestas.

Practicantes reflexivos

La activista, que se define a sí misma como antimilitarista, feminista y antinuclear entre otras cosas, explica que lleva desde adolescente intentando cambiar la mentalidad de las personas y no hay nada como mostrar esperanza para lograrlo. “Tenemos la necesidad de crear nuevas narrativas. Ahora usamos mucha retórica, muchas frases en condicional y no estamos ni en el presente ni en el futuro”, explica, para incidir en que “solo se consiguen cambios en profundidad si se consigue equilibrar la reflexión con la acción y con la persuasión”. Por eso acuña el término “practicantes reflexivos” como objetivo para conseguir remover conciencias y que personas, gobiernos y el sistema se interesen en proteger el medioambiente.

Una conciencia que parece ya existir, pero que se ha quedado en un “quiero y no puedo”, comenta, en referencia a los intereses económicos, la avaricia por los recursos y la impunidad de quien daña el medioambiente. “Para que haya un cambio es necesario que tengamos voluntad y necesidad. Si solo tenemos una, no logramos nada. Es lo que ocurre con muchas sociedades: o bien tienen la voluntad pero el cambio se alarga, o tienen la necesidad pero no tienen los recursos para hacer nada al ser las primeras víctimas del cambio climático”. Algo que aplica no solo a comunidades, sino a cada uno de nosotros como individuos: “Nunca he cambiado nada porque alguien me haya dado un buen consejo, siempre ha sido porque he tenido el convencimiento de que esa decisión no era buena y en un momento de supervivencia me he dado cuenta de que debo cambiar”.

La ‘Gamma Trap’

Una situación dicotómica que afecta a una sociedad, según East, que está en un punto en el que el anterior sistema está muriendo pero el nuevo no avanza tanto como debiera. Por eso, la activista brasileña apunta a los arquetipos de nuestros sentimientos para ver un patrón de lo que está pasando en esta sociedad sobre-informada pero incapaz de reaccionar. “No ocurre que de repente despiertas y cambias”, por eso puedes estar en la fase Alfa, de plena satisfacción; pasar a la Beta, donde casi todo está bien; seguir hasta la Gamma y ver lo que es la insatisfacción; llegando a la liberalizadora Delta, donde vuelve la satisfacción por haber dejado atrás el pasado. Así, East habla de la Gamma Trap, o la trampa Gamma, ya que aunque en esta fase es donde se suele saltar a la rebelión que permite liberarse de un problema y avanzar, a veces ocurre que nos quedamos atrapados en ella.

“Parece que es lo que le ha pasado al mundo en este momento, por eso es muy importante estar alerta y ser proactivos. Solo estando en el flujo de la vida veremos cómo de un descubrimiento inesperado podemos sacar algo útil”, comenta, y pone ejemplos tan conocidos como que de un veneno se puede sacar un antiarrugas (botox) o cómo de unir Internet y el mundo de las subastas surgió el exitoso eBay.

La ecoaldea como nuevas narrativas

Entonces, si queremos cambiar el mundo, ¿cómo lo hacemos?. “Tenemos que empezar a crear esta nueva narrativa, un nuevo mundo, porque atrae mucho más la atención de la gente las alternativas que el mensaje negativo”, señala East. Y apunta: “Hablar de crecimiento sostenible parece una utopía, pero logra una visión esperanzadora de un mundo integrador, que no deja a nadie atrás; es una visión positiva y se convierte en un marco de trabajo común”. Como ejemplo, pone la experiencia de su propia asociación, Gaia Education, y su trabajo en Sicilia junto a la Cruz Roja; capacitaron a inmigrantes que iban a ser deportados para que desarrollaran aldeas sostenibles cuando volvieran a sus países. “Se trata de abrir nuevas ventanas de oportunidad incluso en las peores situaciones inimaginables, ya que incluso así queremos que las soluciones incluyan a todos y todas”.

Con las ecoaldeas -como en la que vive la propia East, Findhorn Ecovillage, en Escocia- se visibiliza muy bien el equilibrio entre lo que podemos hacer como individuos y lo que podemos hacer como sociedad en la lucha contra la contaminación, la sobreexplotación de los recursos, el calentamiento global y el sinfín de amenazas que hemos provocado nosotros mismos. “Necesitamos cambiar la mentalidad para ver que nuevos patrones mentales pueden surgir, ya no podemos seguir con la línea plana de causa-efecto”. Por eso, aunque es muy crítica con algunos políticos, explica que es necesario mantener todos los caminos abiertos en la lucha por el planeta. “Soy parte de muchos movimientos sociales y tienen mucha fuerza, pero creo que adquieren mucho más efecto cuando empezamos a hablar con políticos y contribuimos en la elaboración de leyes. Nuestra presencia en el debate político es muy necesario”. Y predica con el ejemplo, ya que lleva 20 años trabajando con la ONU, tanto a nivel base como en los debates de más alto nivel.

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Sobre el autor

Laura L. Ruiz
"Periodista, mujer y vegana, no necesariamente en este orden. Buscando temas y lugares que otros prefieren que no sean visibles"

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3 comentarios

  • El 24.05.2017 , juan angel fernandez lopez ha comentado:

    Ya Levi-Straus veía la dicotomía real del mundo en naturaleza- cultura. Lo ajeno a los humanos es la naturaleza, lo específico humano son las normas, las costumbres, las sociedades y todo lo que creamos.Pero lo que creamos se puede cambiar. La naturaleza podemos destrozarla, pero no la podemos cambiar. Somos así los más inconscientes. Y los filósofos ahí preguntandose cuál es el grado de racionalidad de la actividad humana.

  • El 24.05.2017 , Ana ha comentado:

    Gracias por contribuir a que no se olviden estos temas.
    Destaco el atractivo de las alternativas frente a los mensajes negativos, la esperanza en un mundo “que no deje a nadie atrás” y la necesidad de equilibrar reflexión, acción y persuasión.
    Ojalá crezca con rapidez el número de quienes se implican.

  • El 24.05.2017 , Francisca Corbalán Miras ha comentado:

    Cambiar la conciencia de nadie es imposible , pero empezando por una misma
    se elevará el pensamiento y esparcirá como un perfume infinito haciendo efecto a largo tiempo, el primer paso es AMOR, el segundo PERDÓN y despues solo cosas positivas de paz .
    Francisca Corbalán M

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