31.10.2017

La obra cumbre de Juan Muñoz llega por fin a España

Menéalo
Dos visiones de 'Double mind' de Juan Muñoz en Planta. Foto cortesía de Estate of Juan Muñoz.

Dos visiones de ‘Double Bind’, de Juan Muñoz, en ‘Planta’. Foto cortesía de Estate of Juan Muñoz.

‘Double Bind’, la famosa y compleja obra que montó Juan Muñoz para la Tate Modern de Londres poco antes de fallecer en 2002, desembarca por primera vez en España. Queda instalada por cinco años como buque insignia del proyecto creativo ‘Planta’ que la fundación del grupo empresarial Sorigué está desarrollando en su polígono industrial en los alrededores de Lleida. Allí fuimos en un viaje con algo de inquietante atmósfera post-industrial.

La visita estaba organizada en un día con un halo de misterio, uno de los pocos días lluviosos de este extraño otoño, y uno más de los días históricos (o histéricos, depende de para quién) en Cataluña de este otoño raro, en el que parece que nada avanza y todo se repite en desesperante bucle, como el calor que no se va. El polígono industrial del grupo de empresas Sorigué a la salida de Lleida aparecía envuelto en la humedad entumecedora de la niebla y la llovizna persistente. A esa sensación de irrealidad contribuía el parón de toda actividad obrera para acoger sin ruidos, ni polvo, ni peligros a invitados y periodistas. Más que un polígono industrial parecía la escenografía de una próxima era post-industrial.

Entramos en una inmensa nave antes dedicada a fabricar enormes dovelas de hormigón para túneles, y que ahora se ha convertido en el gigantesco contenedor (2.000 metros cuadrados) de la pieza cumbre de Juan Muñoz, Double Bind, aquella que creó en 2001 para la entonces casi recién estrenada Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres. Pocos meses después de la presentación de esta magnífica instalación, Juan Muñoz fallecía con 48 años. La obra se desmontó en marzo de 2002, y se convirtió en su último gran trabajo.

Ahora, 15 años después, esta obra viene por primera vez a España en todo su gigantesco esplendor, para quedarse al menos durante cinco años. Se convierte en la pieza esencial del original proyecto que la Fundación Sorigué está desarrollando entre montañas de grava, plantas de hormigón e hileras de olivos. Double Bind es ahora el polo de atracción principal del proyecto artístico Planta  junto a otras obras de Wim Wenders, Bill Viola, Antonio López, Anselm Kiefer…

El polígono industrial en el que se sitúa la sala Planta donde se exhibe Double mind de Juan Muñoz.

El polígono industrial en Lleida donde se sitúa el proyecto ‘Planta’ donde se exhibe ‘Double Bind’, de Juan Muñoz.

Entramos en Double Bind, y los ya famosos hombrecillos de Juan Muñoz crean una atmósfera de incómoda soledad obligada; son seres vacíos que nos remiten a un mundo con falta de referencias, almas y direcciones claras, seres poseídos en su desposesión, escondidos, escurridizos, que se asoman por huecos abiertos en el techo sin una intención declarada de lo que quieren y lo que buscan. El grupo de periodistas en búsqueda completa a la perfección esa imagen de no encontrar. Hombrecillos que vagan con expresiones que son como muecas; periodistas que vagamos también buscando día a día algo, información clave, un titular que atraiga, incluso una exclusiva. Todos buscando algo en el vacío. Hombrecillos y periodistas. La atracción de la desolación. El silencio rasgado por el sonido callado de varios ascensores industriales que suben y bajan incesantemente, creando ese halo de misterio, de que algo puede pasar, de que por mucho que busquemos, hay maquinarias implacables que suben y bajan sin detenerse, ajenas a los humanos; como si fuera la banda sonora de ruidos y estruendos amortiguados pero permanentes de Blade Runner 2049.

Entre los invitados, la artista Cristina Iglesias, que estuvo casada con Juan Muñoz, y James Lingwood, que, aparte de amigo del artista, fue comisario de Double Bind en la Tate y ahora también lo es en Planta, en La Plana del Corb, en Balaguer (Lleida). Habla: “La pieza despierta 16 años después. Y yo tengo la sensación de estar viviendo una especie de sueño, o de pesadilla, porque Juan Muñoz falleció al poco tiempo de montar esta obra. Fue su proyecto más ambicioso, el más articulado, una obra maestra en la creación de espacios psicológicos”. Se declara impactado por volver a sumergirse en la instalación, volver a entrar en la oscuridad, buscando algo, buscando luces. Porque, a fin de cuentas, esta obra de lo que nos habla es de la búsqueda de algo, búsqueda de “alguna clase de significados, de reconciliaciones con algo o con alguien”.

Y los periodistas volvemos a escudriñar en la obra, indagar en esos espacios vacíos y oscuros, buscando con urgencia la foto, la perspectiva, un ángulo, una luz, una declaración… Buscando yo ahora una frase y un titular.

La urgencia, siempre la urgencia, y el deseo de llamar la atención para que nos lean.

Ana Vallés, presidenta del Grupo y de la Fundación Sorigué, explica que el proyecto Planta busca “aglutinar arte, arquitectura, conocimiento y medio ambiente, paisaje natural, artístico e industrial”, y que cuenta ya con más de 450 obras de arte en su colección, que comenzó a montarse en el año 2000 y va tomando forma poco a poco, y que hará su puesta de largo con el edificio de 7.500 metros cuadrados que va a construir el estudio de arquitectura Ábalos + Sentkiewicz en medio del polígono industrial de 70 hectáreas. Un edificio que, según explican en Sorigué, y dentro de esa preocupación medioambiental, “se define como un experimento de termodinámica arquitectónica y una máquina térmica que pone en relación el clima local y la materia con la que se construye, mediante una cuidadosa ecuación entre forma, materia y flujo que permitirá generar un edificio 100% autónomo”, edificio-tronco de Planta que esta previsto abra en 2020. Mientras, Planta se va nutriendo de una especie de site-specifics, como el Bill Viola en un búnker subterráneo o las obras de William Kentridge y de Wim Wenders.

'Double mind' de Juan Muñoz.

‘Double Bind’, de Juan Muñoz.

Double Mind de Juan Muñoz.

La nave industrial que acoge ‘Double Bind’, de Juan Muñoz.

El Grupo Sorigué está formado por medio centenar de empresas, sobre todo relacionadas con la construcción, las obras hidráulicas y la restauración vegetal y de jardinería; con más de 3.700 trabajadores. Últimamente se ha abierto a otros territorios comerciales, como el de los frutos secos y el aceite, con esa filosofía que subraya Ana Vallés de ir cerrando procesos en círculo; por ejemplo, al restaurar las canteras que van explotando y recuperar su cobertura vegetal, plantan olivos, de los que después extraen aceite que comercializan con sellos de calidad. El eje de todo el proyecto es “poner al ser humano y su entorno y las cuestiones que le ocupan y le preocupan en el centro”. Y ahí encaja plenamente el sentido de la obra de Juan Muñoz.

Los periodistas seguimos después deambulando entre luces y sombras, hormigoneras inquietantemente detenidas, la niebla, canapés ricos y jamón, y hombrecillos que siguen asomándose, persiguiendo algo…

Para reservar visitas a ‘Double Bind’: info@fundaciosorigue.com, tfno: 34 600 600 003

Reportaje en ‘El Asombrario’ sobre la exposición de Wim Wenders en la Fundación Sorigué.

Menéalo

Sobre el autor

Rafa Ruiz
Periodista convencido de que las luces al final del túnel solo se ven desde una perspectiva progresista de la realidad, con un compromiso sólido con la cultura, el arte y el medio ambiente, temas a los que ha dedicado la mayor parte del tiempo de su vida profesional -10 años en 'El País' y 15 años en 'El País Semanal'-. Autor de los libros de cuentos infantiles 'Toletis' y 'Ninoninoni', codirector de la galería madrileña Mad is Mad -centrada en artistas emergentes- y uno de los socios fundadores de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

¿Quieres leer más artículos de este autor?

Un comentario

  • El 31.10.2017 , Mercedes Guirado ha comentado:

    La obra de Juan Muñoz es más que arte: es un fenómeno, una profunda experiencia humana, inquietante,plena de significados,mágica y majestuosa. Desde la primera vez que se encuentra una con sus seres, siente la necesidad de volver a verlos. La obra de Juan Muñoz se disfruta en silencio o con música de Bach. Está en la alturas y no sé si en España mucha gente sabe o quiere mirar hacia tan arriba. Es un lujo y un privilegio. También lo es el excelente texto de Rafa Ruiz, que nos lleva a compartir sensaciones únicas. Felicitaciones a todo el proyecto Planta.

Deja tu comentario