¿A qué sonó el 15M?
14.05.2014

¿A qué sonó el 15M?

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La Puerta del Sol de Madrid, minutos antes de que comenzara la jornada de reflexión de las elecciones municipales y autonómicas del año 2011. © Manuel Cuéllar.

La Puerta del Sol de Madrid, minutos antes de que comenzara la jornada de reflexión de las elecciones municipales y autonómicas del año 2011. © Manuel Cuéllar.

La mayoría tenemos una imagen del 15M. Hay miles. Gracias a ellas podemos hacernos una idea de lo que ocurrió hace tres años en la Puerta del Sol de Madrid: los colores, las formas y los volúmenes de una plaza pública que evidenció el estado de ánimo de la sociedad. Pero si mañana dobláramos la esquina y un extraterrestre nos preguntara por los sonidos del 15M, ¿qué le diríamos? Hablaríamos de los cánticos, los aplausos silenciosos, las batucadas, las asambleas, el grito mudo… Tres años después, ‘El Asombrario’ te invita a viajar por los sonidos del 15M y conocer el trabajo de Kamen Neved, que documentó, de otra forma, complementaria a la cultura eminentemente visual en la que vivimos, lo que ocurrió en esa plaza. Frente a la fotografía, hoy nos detenemos en la fonografía.

Recomendamos ponerse los cascos y escuchar el audio mientras se lee el texto (AUDIO) 15M.

“Esta grabación recoge la manifestación de Democracia Real Ya del 15 de mayo de 2011, entre las siete y las nueve de la tarde, en su trayecto de Cibeles a Sol. Lo que me encontré fue toda una sorpresa: una manifestación distinta, alegre, festiva, sin las consignas y las pancartas a las que estaba acostumbrado. La grabación recoge desde mi acercamiento a la manifestación por la calle Alcalá hasta la llegada a Sol. Claro que nadie podíamos hacernos ni la más remota idea de lo que pasaría esa misma noche y lo que vendría después”. (Kamen Neved).

Dicen que el 15M no se puede definir. Aun así, se ha catalogado de muchas maneras: un diagnóstico de la sociedad, un clima nuevo, un Facebook en la calle… La mayoría están de acuerdo en que fue algo totalmente espontáneo. Kamen Neved (Bulgaria, 1982; llegó de pequeño a Madrid con sus padres) tampoco se lo esperaba: “Unas horas antes, Pedro Jiménez desde Sevilla lanzó un tuit proponiendo que saliéramos a grabar paisajes sonoros de las manifestaciones en Sevilla, Málaga, Madrid, Barcelona… Así que salí con mis micrófonos y mi grabadora”. De esta manera, desde la sorpresa, comenzó la historia particular de Kamen en el 15M. Una de muchas que hoy revivimos en un ambiente de plena crisis (en todos los sentidos de la palabra). Como si aquella protesta ciudadana que gritaba ‘basta ya, no hay pan para tanto chorizo’ estuviera anunciando que lo peor aún estaba por llegar.

Los primeros días en Sol nadie conocía a Kamen. Pese a su discreto equipo, no se movía sin llamar la atención. Pasó de ser “ese, el de los cascos y cuidado con él que está grabando” a “¡mira, el de los micrófonos!”. Día tras día, asamblea tras asamblea, Kamen se convirtió en uno de los pocos artistas sonoros que registraron la #SpanishRevolution en Madrid. “Cuando empecé con el 15 M me dedicaba a subir todas las grabaciones porque en ese momento sentía que estaba trabajando con una comunidad”, recuerda Kamen, resaltando ese espíritu colectivo que caracterizó al movimiento. Su trabajo se ha utilizado para documentales y programas de radio, entre otras cosas.

Kamen graba con micrófonos omnidireccionales, que recogen los sonidos independientemente de la dirección desde donde lleguen. Parecen auriculares. Es más, si no lo conoces dirías que está escuchando música. Gracias a ellos, durante el 15M, pudo grabar no solo lo más evidente (gritos, aplausos y batucadas), sino lo cotidiano de la plaza (conversaciones típicas, pisadas entre los cartones, el sonido de las cámaras fotográficas…). Así se comprueba en sus tan humanizadas grabaciones.

“Para mí, el 15M fue la pérdida de la sensación de estar solo con mis problemas. Sentí que pertenecía a una comunidad con la que compartía las mismas dificultades e inquietudes, y que debíamos unirnos para resolverlos”, resalta Kamen lleno de nostalgia. Él estuvo dentro y, como otros, aportó lo que pudo con lo que tenía. Algunas personas que vivieron muy cerca el movimiento afirman que fue asombroso “hacer tanto con tan poco”.

Kamen se considera un activista. Está atado a las plazas desde hace tiempo. De ellas proviene su pasión por capturar la realidad a través del sonido. En 2002, durante un viaje a Marruecos en el que se llevó una grabadora de casete (gran parte de la música se distribuía entonces en ese formato), se topó con la plaza Yamaa el Fna de Marrakech. Aún recuerda el impacto que le causó ese lugar, repleto de colores, cuerpos, olores, sonidos y todo tipo de cosas. “Pensé en hacerle una foto, pero luego me di cuenta de que no tenía la capacidad de registrar todo lo que pasaba allí en una fotografía. Así que decidí grabar el sonido de la plaza”. De esta manera Kamen dio sus primeros pasos en la fonografía. Algo parecido sintió, hace tres años, en otra plaza. Sol.

En el centro, Kamen Neved con su micrófono durante una manifestación contra la reforma de la Ley del Aborto. Foto: Juanlu Sánchez.

En el centro, Kamen Neved con su micrófono durante una manifestación contra la reforma de la Ley del Aborto. Foto: Juanlu Sánchez.

“Acampada Sol arrancó la noche del 15 al 16 de mayo, con una modesta ocupación de unas 40 personas que pernoctaron allí. Desde la mañana del 16, la plaza se convirtió en el lugar de una continua serie de asambleas públicas. La madrugada del 17, los antidisturbios procedieron a desalojar esa modesta acampada con mucha violencia. Su argumento era que estábamos en campaña electoral, y no se podían permitir concentraciones públicas durante ese tiempo. La rapidez con la que se difundieron las imágenes de ese desalojo, y lo escandaloso del argumento -se estaba limitando el derecho a reunión- causaron un efecto de llamada. La grabación recoge el momento en que las fuerzas del orden se encontraron aquella misma tarde con una concentración de más de 20.000. Esta guerra de aguante siguió hasta el día siguiente, 18 de mayo, cuando, tras unas siete horas de concentración, las pocas lecheras de policía que quedaban en la plaza se retiraron y se procedió a construir carpas, colocar lonas, y dar comienzo a lo que fueron dos meses de ocupación permanente: la Acampada Sol”.

Bajo el heterónimo de Acoustic Mirror, Kamen desarrolla su labor de investigación y producción en fonografía y arte sonoro desde 2005, con énfasis en el paisaje sonoro del espacio urbano. Una de sus líneas de investigación es la búsqueda del sonido que determina la sociedad actual, los llamados “soundmarks” o “hitos sonoros”. Este término, introducido por el pedagogo musical y ambientalista canadiense Ray Murray Schafer, consiste en la identificación de sonidos esenciales para la vida cotidiana de una comunidad y para su cultura; son tan importantes como lo serían ciertos lugares, ritos o imágenes. Son mucho más que simples sonidos, ya que nos indican el orden vital de la comunidad.

En España, el colectivo escoitar.org ha sido quien más ha trabajado este tema. En sus textos, relatan la importancia social de los soundmarks con el ejemplo de las campanas de una iglesia en entornos rurales. Las campanadas no solamente rigieron los tiempos de vida de los habitantes (marcando las horas), sino que también significaban nacimientos, bodas, muertes, y se usaban para lanzar la alarma y pedir asistencia en casos de catástrofe. Además, el pueblo terminaba allí donde no llegase el sonido de la campana. Con el paso del tiempo, cuentan los expertos, los campanarios pasaron a tener un uso más simbólico y, debido a los procesos de industrialización, el sonido de la sirena de la fábrica se convirtió en el nuevo soundmark.

¿Cuáles podrían ser los hitos sonoros de nuestro presente, del aquí y ahora? “No tengo una respuesta definitiva. Es difícil”, reconoce Kamen. “En una ciudad como Madrid un caso evidente sería el sonido del camión de la basura: te advierte de que “ya es tarde” y debes irte a dormir. También diría que el helicóptero de la policía; en nuestra realidad social actual, se ha convertido en uno de los sonidos más cotidianos de la ciudad. Puede interpretarse de muchas maneras: una amenaza, algo pasa, el inicio de la manifestación y un posible recordatorio por si se te había olvidado cuando empezaba”. De hecho, es muy significativo que haya cuentas satíricas en Twitter tanto para el camión de la basura (@losbasureros) como para el helicóptero de la policía (@putohelicoptero).

Llegados a este punto, ¿qué pasó con el 15M? “El análisis sonoro del 15M es muy curioso. Hubo menos ruido en Sol durante la acampada que en un día normal. Como lo oyes. Al ser un lugar muy ruidoso, la gente buscaba formas de trabajar y llamar la atención en silencio. Un ejemplo de ello fue agitar las manos en vez de aplaudir”, explica Kamen.“Es muy interesante, porque en ese momento te das cuenta de que había un grupo de personas, una comunidad, que estaba construyendo formas de operar sonoras”.

Kamen reconoce que nuestra cultura es predominantemente visual. “La gente se siente más atraída por unas imágenes o un vídeo, pero eso no supone un handicap para mí. Al contrario, me da más fuerzas para seguir descubriendo nuevos espacios y formas de contar las cosas”.

Antes de irse, pregunto a Kamen cuál fue el sonido del 15M, el más característico, el icónico, el que sirviera de pancarta sonora. Lo tiene claro: “El grito mudo, porque fue la respuesta más adecuada a lo que nos estábamos enfrentando en ese momento. Es lo que mejor define al movimiento: poner silencio donde hay ruido”.

Como dijo el filosofo alemán Peter Sloterdijk, pertenecer al mismo grupo significa, simplemente, escucharse juntos.

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Sobre el autor

Edu Granados
(Madrid, Pinto, 1995). En Twitter @EduGrhcp: "Soy ignorante e inquieto. Luego tengo tiempo para estudiar Relaciones Internacionales. También colaboro con el departamento de Comunicación de La Joven Compañía, soy redactor en la revista Eboli News de Pinto y co-fundé, junto a otras maravillosas personas, la asociación juvenil Apumak, donde pretendemos concienciar a la juventud de la realidad social a través del voluntariado y la autoformación. Sigo siendo ignorante e inquieto.

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