05.03.2017

‘Que me quieras’, ¿es la maternidad una variedad de locura?

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Foto: Pixabay

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Abrimos aquí nueva sección ‘asombraria’: ‘Con firma de mujer’. Entre las muchas novedades literarias que salen al mercado, Sonia Fides elegirá cada mes un libro firmado por una autora y que toque asuntos de especial interés para las mujeres. Comenzamos con ‘Que me quieras’ (Blackie Books), primera dura novela -autobiográfica- de la estadounidense Merritt Tierce. Un soplo de aire helado contra el patriarcado. Una obra que aborda temas intocables, que habla de las madres como espejos inútiles o como espejos tóxicos, que se pregunta si la maternidad no es una variedad de locura no diagnosticada.

CON FIRMA DE MUJER

Los supervivientes tienen habilidades que les son ajenas al resto de los seres humanos. La protagonista de esta novela, Marie, lo es. Y convive con sombras que la convierten en estatua y convive con culpas que la revierten en carne.

Que me quieras es una novela incalificable, o quizás sea un testamento fatal o quizás la elegía que sirve para cantarle a las madres que no se olvidan de ser mujeres, que no se olvidan de la imperfección que marca la historia de cada persona.

Aunque quizás es un canto a lo que la justicia jamás podrá arrebatarle al cuerpo y a la fisiología de una mujer: “Aunque el suelo tuviera moqueta, estaba tan delgada que me dolía. Comía lo que quería y todo se convertía en leche”.

Marie es un mujer sobre la que escupen los puntos cardinales, una mujer sin rumbo fijo a pesar de que la rutina se ocupa de empujarla a diario contra lugares concretos con nombres y hombres concretos. Y la literatura es la verdad que escoge como materia de defensa, o eso es al menos lo que hace la autora al escribir esta historia en la que queda plasmado que la vida no tiene que ver con la escandalosa exhibición que hacen a diario los pulmones dentro del cuerpo de un hombre o de una mujer.

Marie es una madre sin hija -ha perdido su custodia-, que sale a la calle y escarba con rabia sobre la tierra imaginaria de una tumba, porque aunque su carne no tiene intención alguna de pudrirse, su cabeza es un ataúd sellado y asignado a un agujero estrecho: “No oigo cómo mi vida se está abriendo en mi interior, célula a célula”.

También es una mujer que distingue con total claridad entre el dolor que nace de la herida que sangra y el que nace de la herida que se nombra mal, porque en esta historia cualquier palabra que se use para nombrar lo invisible anula frente a los otros la idea de herida y anula la piedad. El dolor invisible no vale de nada cuando la precariedad laboral y emocional monstruiza a quien la padece.

Que me quieras es un libro demoledor, pero sin estridencia, casi un susurro, pero un susurro capaz de tumbar a quien está leyendo. Un vía crucis cuya Vía Dolorosa es la carne de una niña, de una pequeña Verónica que seca la cara de su madre con canciones y declaraciones que la harán libre: “Cerré los ojos y lloré mientras ella cantaba. Eliges y aprendes, cantó. Rezas y aprendes. Preguntas y aprendes”.

Merrit es una tea que no se cansa de hacernos arder, que toca temas intocables, que habla de las madres como espejos inútiles o como espejos tóxicos. Que se pregunta si la maternidad no es una variedad de locura no diagnosticada y que nos enseña que, por fortuna, el dolor no es hereditario. Una novela en la que la protagonista escribe con mayúsculas cada decisión que toma, aunque antes de tomarla no haya punto y aparte que lo justifique, y tenga la boca arrasada por el dolor, y cada uno de sus movimientos no deje de ser un anhelo que acabará volviéndose contra ella. La culpa y la libertad cohabitando in extremis como si no fuesen antagonistas.

Que me quieras es un soplo de aire helado contra el patriarcado, la sensación de que el diablo ha venido a quitarle su parte del pastel, un tour de force que golpea sobre la cara de la sociedad, que enseña verdades muertas hasta ahora para determinadas mujeres. Un tratado feroz y rítmico contra la misoginia. Y es que no hay luz que deslumbre más que la de las sombras que se deciden a cambiar de vida.

Mención aparte merece la traducción sagaz y subversiva que hace Zulema Couso.

IMPRESCINDIBLE. Por favor que alguien se la regale a Trump.

‘Que me quieras’. De Merritt Tierce. Blackie Books Libros, 2017. 192 páginas, 21 €.

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Sobre el autor

Sonia Fides
Con 'Mirar y ser mirada', obtuvo el X Premio Nacional de Poesía Nicolás del Hierro. Fue finalista en el Premio Internacional Ciudad de Melilla. El año 2011 le trajo dos antologías de relatos: 'Viscerales', en Ediciones del Viento y 'Narrando a contracorriente', en Ediciones Escalera. Colabora como crítica literaria en el suplemento Artes & letras del Heraldo de Aragón.

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