06.10.2017

El Teatro Real niega cambios en la ‘Carmen’ de Bieito por ofensas a la bandera

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Una escena de la puesta en escena de Carmen ideada por Calixto Bieito.

Una escena de la puesta en escena de ‘Carmen’ ideada por Calixto Bieito.

¿Cómo puede eliminarse de una producción algo que jamás existió? Esto es lo que se pregunta el equipo artístico del Teatro Real encabezado por su director Joan Matabosch ante las informaciones aparecidas en prensa asegurando que se han suprimido escenas de la versión de la ópera ‘Carmen’ de Bizet, que el coliseo madrileño estrena el próximo día 11, con dirección de escena de Calixto Bieito y que, según aquellas informaciones, eran ofensivas a la bandera de España.

La información apareció en un medio y rápidamente fue replicada en una buena cantidad de periódicos digitales que citaban a la primera. El titular rezaba: “Calixto Bieito retira de ‘Carmen’ las escenas ofensivas con la bandera española” y continuaba: “El Teatro Real estrena el próximo 11 de octubre la obra de Georges Bizet sin las escenas más polémicas y difíciles, tras llegar a un acuerdo” entre la entidad y el director de escena. En esa información no se ofrecían declaraciones al respecto ni de Bieito ni de ninguna fuente artística del Teatro Real.

El Asombrario se ha puesto en contacto con el Teatro Real para confirmar esta información y la respuesta ha sido tajante: “Bieito no ha eliminado ninguna escena. Bieito solamente alucina porque alguien pueda haber visto en su Carmen cosas que nunca han tenido lugar“, asegura el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch.

Según las informaciones aparecidas en prensa, el pasado marzo el Teatro de La Bastilla de París programó esta misma adaptación de Carmen en la que, presuntamente, “un legionario friega el suelo con la bandera española y se limpia el trasero con ella”. Se aseguraba también que el personaje de Micaela usa la bandera para limpiar el cristal de un Mercedes.

Matabosch vuelve a ser claro: “He programado esta producción en tres ocasiones en el Liceu de Barcelona y nunca he visto esas escenas de las que se habla; ni las recuerdo en Peralada [donde se vio por primera vez esta versión en 1999]. Bieito tampoco. Por lo tanto, ese hipotético acuerdo del que se está hablando ha sido innecesario. Desde luego que si hubiera habido escenas ofensivas habríamos hablado con él para buscar una solución, pero no ha habido manera de encontrar a nadie limpiándose ni fregando con la bandera”.

La mayoría de los críticos que han escrito de las sucesivas representaciones de la obra no han hecho alusión en sus textos a faltas de respeto a la bandera de España en el escenario. El periodista Agustí Fancelli firmó la crítica que publicó el diario El País tras el estreno en Peralada de este montaje en 1999. En ese texto solo se hace mención a la bandera española para explicar que preside la escena en un asfixiante ambiente cuartelario. Si el crítico relata alguna polémica, no es por una bandera, sino “ante la osadía de la puesta en escena, que sitúa la acción en una España fronteriza, turística y cutre de la década de los sesenta”. El cronista aseguró entonces que “la carta de Calixto Bieito dirigiendo Carmen, de Bizet”, había resultado “un acierto pleno, no del agrado de todo el mundo, lo que lo convierte todavía en más exitoso”. Y concluyó en que “al final se impuso la aprobación” del público.

El pasado 23 de marzo el crítico Rubén Amón escribió en su blog Recóndita Armonía , contenido en la edición digital también de El País, una reseña sobre la representación en La Bastilla de París a la que aludían las informaciones sobre escenas ofensivas. En ese texto tampoco se hace ninguna referencia a la bandera de España. Más bien al contrario. El crítico asegura que este montaje “ha envejecido con extraordinaria salud. De otro modo no se hubiera expuesto 18 años después en el sancta sanctorum de la Ópera de París”.

Las palabras de Amón no hacen más que ensalzar una puesta en escena que se verá en 18 funciones en Madrid: “Toda la ópera es un ejercicio desmitificador. La concibe Bieito entre el feísmo y el prosaísmo. Y la ambienta con la nocturnidad de una pintura negra, un páramo estético que amalgama la testosterona de los legionarios, la ordinariez de las chonis, la mala vida de los estraperlistas y la sombra de un toro de Osborne -totémico, premonitorio- que se desmorona como la alegoría de una sociedad sepultada en sus bajos instintos y degradantes pasiones, desfigurada entre brochazos de sangre y esperma. Muerte y amor. Amor y muerte. Es de una enorme crudeza esta Carmen sin heroína emancipada, hembra revolucionaria ni mujer fatal. Hasta el extremo de que el epílogo de la ópera se resuelve con la abyección  de un crimen de género convencional, aunque no haya concesiones a la moralina y a la moraleja”.

El crítico Pablo Meléndez Haddad tras ver la representación en el Liceu de Barcelona el 30 de septiembre de 2010 no escribió la palabra bandera ni una sola vez en su crónica para el diario ABC y sólo se refirió a cierto murmullo entre el público por la presencia en escena de un desnudo integral de un hombre que simula torear a la luz de la Luna.

“Conozco cada movimiento de este espectáculo y puedes decir bien claro que estas acusaciones son mentira“, insiste Matabosch. “Si hubiera algo de eso, las críticas de Peralada y del Liceu no hubieran hablado de otra cosa. Si a todo el mundo pasó desapercibido fue simplemente porque no había nada así. Cuando se montó un escándalo por los retretes de la escenografía de Ballo in maschera de Calixto Bieito, cuando se levantaba el telón, al menos era cierto que había unos retretes. Luego resultaba que había gente que no sabía leer que estos retretes eran una referencia a las cloacas del Parlamento, donde se estaba gestando la conspiración de la trama. Pero lo de Carmen es alucinante: alguien se inventa una idiotez sobre una producción de la que se han realizado ya centenares de funciones, con centenares de críticas y artículos, algunos a favor y otros en contra (normalmente entusiastas) sin alusión a nada de lo que se dice, sencillamente porque es mentira”.

Según el equipo artístico del Real, “la bandera española en esta producción no ha tenido nunca ningún protagonismo. Es un elemento anecdótico que aparece en determinados momentos del espectáculo, siempre de una forma respetuosa e impecable. La bandera y otros elementos de la producción tienen una función muy concreta en el espectáculo, y en esta reposición cumplen la misma función que siempre”.

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Sobre el autor

Manuel Cuéllar
El 12/12/12 decidió poner en marcha esta revista después de una experiencia profesional de 17 años en el diario EL PAÍS, donde se convirtió en un periodista todoterreno. Se licenció en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y cursó el máster en la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS. Periodista convencido de las bondades de las nuevas tecnologías, cubrió el 15 M por Twitter y otras redes sociales. Puedes seguirme en mis cuentas personales de Twitter, Facebook e Instagram. Gracias.

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2 comentarios

  • El 07.10.2017 , Mikel ha comentado:

    Lo de Bieito, es de un megalomaníaco insultante. Que se vaya, y deje de hacer experimentos con Obras que forman parte del la cultura Universal. E protagonosmo es de la música y de los interpretes, jamas de personajes como ese que sólo buscan la celebridad, a través del escándalo. Que desaparezca por favor

  • El 09.10.2017 , Jesús Blanco ha comentado:

    Buenos días. Tras leer su artículo “El Teatro Real niega cambios en la ‘Carmen’ de Bieito por ofensas a la bandera” me he decidido a enviarle imágenes de la puesta en escena de C. Bieito en la Ópera de París en abril de este año, con escenas en que se emplea la bandera española como trapo. ¿Serán esas cuya existencia niega el Sr. Joan Matabosch?
    Lamento que la calidad de la imagen no sea la mejor.
    Saludos
    video 1: https://youtu.be/vfzKQorql8I
    video 2: https://youtu.be/1oFskyoO0JE

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