¿Sabemos lo que comemos? Un libro para abrir la mente y no solo la boca
28.07.2017

¿Sabemos lo que comemos? Un libro para abrir la mente y no solo la boca

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Una ilustración del libro 'Aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo'.

Una ilustración del libro ‘Aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo’.

¿Sabemos lo que comemos? ¿Sabemos el origen de los alimentos? Si a los adultos nos asaltan continuamente las dudas, las niñas y los niños llegan a pensar que el mundo está lleno de fábricas que producen lo que comemos, sobre todos las niñas y niños de ciudad. Razón no les falta, dado el nivel de industrialización de agricultura y ganadería. Pero una simple galleta esconde miles de pequeñas historias. ‘Las aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo’, de Teresa Benéitez y Flavia Zorrilla, publicado por A fin de cuentos, nos ayuda a abrir la mente a la vez que abrimos la boca y el apetito.

Las aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo es una mini-enciclopedia donde descubrir historias sorprendentes que te harán cambiar tu relación con la comida. Un libro fantástico, lleno de soluciones a todos esos misterios que la comida guarda, y que ha logrado recientemente el Primer Premio Iberoamericano al Mejor Libro Informativo para Niños, concedido por la Universidad de Salamanca.

La comida y la cultura están muy relacionados y muchas veces desconocemos su relación. Ignoramos los orígenes, por qué empezamos a comer determinadas alimentos, ¿fue por casualidad o por necesidad? ¿Qué sería de nuestra dieta si en el pasado no hubiéramos tenido aventureros que cruzaron el mundo en arriesgados viajes? Este libro se encarga de hacer entender esa relación, para que niñas y niños comprendan que comer no es solo alimentar el estómago, que también consiste en alimentar los sentidos y el cerebro. Además, añade interesantísimos datos sobre los consumos actuales de determinados alimentos.

En este libro también se habla de las amenazas que pesan sobre los alimentos, fruto sin duda de una mala gestión de los recursos naturales y de los evidentes efectos negativos del cambio climático sobre el planeta. Si en el pasado los alimentos generaron guerras, en la actualidad la falta de equilibrio de los alimentos a nivel planetario origina desigualdad y hambrunas. En este mundo paradójico donde vivimos generamos dos veces más alimentos de los que sus habitantes necesitan para vivir, y , sin embargo, 925 millones de personas se encuentran en situación de hambre según datos de la FAO. Dato que nos lleva a una conclusión escandalosa: la enorme cantidad de comida que termina en los cubos de basura, hasta un tercio en muchos países a los que catalogamos como desarrollados. Niñas y niños necesitan conocer las aventuras y desventuras de los alimentos para tomar conciencia de la dura realidad del planeta y darles por lo menos la posibilidad de hacer algo.

Hemos hablado con Teresa Benéitez, una de las autoras de Las aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo, para conocer algunos secretos más del libro.

¿Qué enseña este libro?

Me encanta la historia. Creo que es fundamental conocerla. Pero no de la manera que nos la enseñaron en la escuela, por lo menos no de la manera en la que me la enseñaron a mí, como una acumulación de reyes, batallas y fechas. Creo que para que interese a los niños y niñas es importante hacerla tangible, explicándola a través de objetos de nuestra cotidianidad en un viaje de ida y vuelta. Desde nuestra época, lanzamos ese objeto hasta sus orígenes y, como si se tratara de un bumerán, siguiendo su rastro, regresamos al presente conociéndolo, y comprendiéndolo, mucho mejor. Y nada hay más cotidiano que los alimentos que comemos tres veces al día.

Jean-Louis Flandrin y Massimo Montanari, dos historiadores especializados en la historia de la alimentación, entienden esta historia como una parte decisiva de la historia del arte, de la historia de las ciencias, de la historia religiosa, económica, social y política. Y es que la comida ha estado siempre en medio de todos los conflictos, progresos y hasta revoluciones. Por ejemplo, la subida del precio de los alimentos en Francia, en particular del pan, que suponía 2/3 de la dieta de la gente común, está en la base de los sucesos que desembocaron en la Revolución Francesa.

Pero en el libro no solo se cuenta el pasado. Hay infografías con toda clase de datos actuales sobre el arroz, el trigo, el plátano, el tomate…, los 15 alimentos de los que habla el libro. Y también hay datos sobre su cultivo, recetas, viñetas que desarrollan pequeñas anécdotas y citas de personajes famosos sobre la comida, magníficas ilustraciones… y humor.

¿Saben los niños y las niñas realmente lo que están comiendo?

No. Pero tampoco lo saben los adultos. Por eso he intentado hacer un libro crossover, con diferentes niveles de lectura para llegar a toda clase de públicos.

Saber lo que comemos es muy importante. No solo a un nivel nutricional, también como ciudadanos. Como dicen mis amigas de Carro de Combate, consumir es un acto político. Saber lo que comemos, de dónde viene, en qué condiciones se ha plantado o cómo vive la gente que lo cultiva nos permite tomar conciencia. El libro también tiene una vertiente ecológica. Esos alimentos, que en muchos casos se remontan a épocas tan lejanas como el maíz (9.000 años atrás), la patata (7.000 años) o el chocolate (4.000 años) están en peligro. Comprender que no nos son dados para siempre y conocer su situación es el principio para poder actuar.

¿Por qué apostaste por este libro?

Porque amo la cocina. Una familia o un grupo de amigos sentados a una mesa degustando una buena comida me parece una imagen muy cercana a la felicidad. La cocina para mí es una fuente de diversión infinita. Y pretendía abrir el melón de los habituales libros de recetas y acercar a nuestros hijos alimentos con los que cocinamos desde otro punto de vista.

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Sobre el autor

Javier Pizarro
Maestro de Educación Infantil, desde hace más de 15 años en la escuela pública. Acompaño a los niños/as así como a sus familias en el proceso de aprender. Apasionado por la literatura infantil y juvenil, que vista desde un punto desde la aproximación adulta, resulta llena de ironía, sentido común y nos ayuda a reflexionar sobre la educación, la vida y nuestras fantasías.
Decía José Saramago en su cuento para niños La flor más grande del mundo: “¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando?”
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