100 ecohéroes en acción para ‘salvar’ nuestra Tierra

100 ecohéroes en acción para ‘salvar’ nuestra Tierra

Annie Novak, pionera en huertos urbanos en azoteas de Nueva York. Foto: © 2014 Isaac Hernández

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El periodista Carlos Fresneda presenta en un esperanzador y vitalista libro a 100 personas que han puesto en marcha soluciones factibles para cambiar el rumbo destructivo del mundo. Son ‘ecohéroes’. Desde las guardianas de la Amazonía a la periodista canadiense Naomi Klein, la activista india por la soberanía alimentaria Vandana Shiva, Greta Thunberg o Jane Goodall. Desde Santiago Martín Barajas, el ecologista español de los ríos limpios, a Cote Romero y Mario Sánchez-Herrero, que desde Madrid nos han abierto una puerta al autoconsumo energético.

Los superhéroes capaces de salvar el mundo de una invasión extraterrestre o de un malvado que vive en unas catatumbas son el pasado. Nuestro futuro no depende de humanos voladores ni escaladores ni de vida eterna, pero sí debería tener una deuda con los ecohéroes que el periodista Carlos Fresneda, un pionero informador en temas ambientales, nos ha seleccionado para su libro Ecohéroes: 100 voces por la salud del planeta (RBA). No encontraremos ahí ni políticos, ni economistas, ni grandes empresarios, ni gurús, pero sí infinidad de emprendedores que, a pequeña o mediana escala, han sido capaces de poner en marcha iniciativas que ayudan a dar un giro a un rumbo que nos lleva al colapso.

Fresneda, corresponsal de El Mundo en el Reino Unido y antes en Nueva York, lleva casi toda la vida recopilando historias de quienes, nos dice, “tienden puentes” hacia otro tipo de economía, otra forma de vida, otro sentido vital de conexión con la naturaleza que tuvimos en el pasado y estamos olvidando. Y son ecohéroes porque no se quedan quietos, pese a que todo a su alrededor se empeña en ponérselo difícil y están convencidos, como ya decía Susan George allá por 2004, de que “otro mundo es posible”.

“Tenemos 10 años para cambiar en 10 asuntos que considero fundamentales y que se resumen en los capítulos en los que he dividido el libro; hay que transformar las ciudades, la alimentación, el estado del agua, la economía, el consumo, la educación… Y es verdad que ya hay mucha gente trabajando en ello. Más que voces, diría que son manos, porque están en acción, pero a la mayoría no les conocemos. Los medios de comunicación no nos cuentan sus historias y se quedan sin visibilidad. Por eso he escrito este libro. Creo que es muy necesario el periodismo de datos, pero los periodistas nos hemos olvidado de contar historias de personas, sobre todo en España, y son historias que logran que la gente reaccione porque se pueden hacer cosas, no es todo negativo”, explica el autor en conversación telefónica desde Londres.

Sumergirse entre las 400 páginas, un proyecto antiguo en el que el periodista se ha volcado estos últimos meses, es recibir un chute de esperanza, quizás en un momento en el que es más necesario que nunca. Y no es que el autor obvie la realidad de los datos, números que pone la ciencia (a la que, por cierto, dedica un capítulo) que nos recuerdan que hoy las ciudades ocupan un 3% de la Tierra y causan el 70% de las emisiones de CO2, que ya hemos modificado el 75% de los ecosistemas terrestres o que generamos 2.000 millones de toneladas de residuos al año.

Carlos Magdalena, ‘El Mesías’ de las plantas. Foto: C. F.

Mariano Bueno: el huerto familiar y ecológico. Foto: Carlos Fresneda.

Con algunas de estas estremecedoras cifras comienza cada uno de sus epígrafes, antes de presentarnos a personajes como Joan Carulla y sus tejados verdes para las ciudades; a las guardianas de la Amazonía, que se juegan la vida por los bosques tropicales; al portavoz del silencio Gordon Hemopton, en un mundo con demasiados ruidos; a Rob Hopkins, que ha convertido la ciudad británica de Totnes en una inmensa huerta. “Y no se perjudica a los comercios locales, como algunos pensarán, porque lo que ocurre es que se genera una dieta sana entre la población y al final van también a comprar más lo que ven por las calles”, explica Fresneda.

Junto a estas voces, que no figuran en las listas de famosos, también hay otras que han logrado hacerse oír, venciendo el cerco del anonimato global. Historias como la de la Nobel Wangari Matthai, hacedora de bosques en África, la periodista canadiense Naomi Klein, la activista india por la soberanía alimentaria Vandana Shiva, la joven movilizadora Greta Thunberg o la incombustible Jane Goodall. Con esta última pudo contactar durante estos últimos meses de pandemia para incluir su mensaje al mundo: “Ojalá los Gobiernos aprendan la lección y actúen ante el cambio climático de la misma y enérgica manera que lo han hecho ante la covid-19”, le dijo. ¿Aprenderán? Esa es la incógnita.

También encontramos muchos ecohéroes españoles, que los hay. Ahí está Heike Freire, la pedagoga y comunicadora empeñada en que la educación en verde sea una realidad porque “la mejor maestra es la madre naturaleza”; Paloma García, que ha hecho su bandera con la moda sostenible; Santiago Martín Barajas, el ecologista que nos regala ríos limpios y se empeña en que corra limpia hacia los mares; y Cote Romero y Mario Sánchez-Herrero, que desde el mismo epicentro multirracial de Madrid nos han abierto una puerta al autoconsumo energético… Son muchos y no todos los que hubiera querido el autor están porque una pandemia se cruzó en su camino: “El 80% son anglosajones. Se me han quedado muchos imprescindibles fuera, sobre todo de España, pero la pandemia me lo puso muy difícil”, reconoce Fresneda.

Vandana Shiva, ‘Seed Freedom’, la activista india por la soberanía alimentaria. Foto: C. F.

Además, si algo queda claro al pasar las páginas es que los hay por todos los rincones de nuestro mundo, desde la fría Alaska a la maltratada Amazonía, desde las orillas de las Islas Orcadas a las Montañas Rocosas… Unos luchando contra los plásticos, otros escribiendo sobre el sobreconsumo, algunos más sembrando donde era inimaginable. Y surge la pregunta inevitable: “Entonces, ¿el cambio está en hacernos ecohéroes, en acciones individuales?”. “No”, contesta Fresneda, “no podemos dejar toda la responsabilidad a lo individual . Todos tenemos que salir de la zona de confort , sin dejar que la hojarasca que nos rodea nos impida ver debajo, lo que hay en la tierra. Los cambios personales son necesarios, pero también hay que acelerar el impulso político hacia ese cambio, como defiende Annie Leonard, directora de Greenpeace en Estados Unidos. Para ello debemos aprender de quienes ya están en acción y escoger qué hacer. Yo no he tratado de dar consejos, sólo quería contar historias que están pasando ahora mismo y que ojalá puedan llega a quienes aún no están sensibilizados”. Ojalá…

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Comentarios

  • Ana

    Por Ana, el 14 octubre 2020

    Una aportación muy importante. Contribuye a que el tema (incómodo) siga presente, además de insistir en la idea de emergencia y en que todavía se puede actuar.
    Tal vez animaría conocer datos sobre la repercusión de acciones concretas, viables para la mayoría, no solo para los héroes, así como formas de vida menos nocivas para el planeta a la vez que deseables y atractivas.

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