22.04.2019

Por qué no acogemos en el cole a los perros y gatos abandonados en las gasolineras

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Un perro abandonado en la calle. Foto: Pixabay.

Un perro abandonado en la calle. Foto: Pixabay.

Guille, el protagonista de ‘Un secreto’ (Destino), la nueva novela juvenil de Alejandro Palomas, nos ha enviado a la Redacción de ‘El Asombrario’ otra carta. Hemos comprobado que nos hace llegar una cada 15 días. En esta ocasión nos plantea el tema del abandono de perros y gatos, algo que duele especialmente a los más jóvenes de la familia y que aumenta con toda crueldad durante vacaciones como las de Semana Santa.

Buenas tardes, señor Director, soy yo, Guille. Le escribo porque hoy ha pasado una cosa que a lo mejor no es muy grave, aunque a lo mejor sí. Es que a mediodía Susy se ha caído con la bandeja de las patatas fritas y bueno. Susy es la monitora del comedor que es pelirroja porque dice Nazia que su padre era pirata de un barco pequeño de Escocia y, como en el mapa de la pizarra Escocia está más arriba que nosotros, seguro que el sol les quema el pelo con los rayos y les escuecen los ojos y por eso son escoceses.

Lo que pasa es que María Ramos, que siempre come muy despacio la carne porque como su madre es vegetariana se le hace bola, ha vuelto a vomitar en el pasillo y Susy se ha resbalado y se ha caído de espaldas y a lo mejor está muerta, porque cuando ha llegado el hombre de la ambulancia que no es médico pero casi y se ha agachado y le ha dicho cosas muy bajito como de amor de las películas, ella no se despertado ni nada aunque quién sabe, porque una vez oí en la radio que los mayores se desmayan muy rápido para no estar cuando algo no les gusta mucho.

Pero lo que pasa es que Susy tiene una perrita que se llama Dora que parece un oso pero pequeño y en los vídeos que Susy tiene en el móvil hasta baila y abre la puerta de la nevera para comer queso y claro, como ahora ella está en el hospital, Dora se ha quedado sola en casa todo el rato y eso no puede ser porque seguro que de noche tiene miedo porque no le encienden la luz del pasillo, y como llora los vecinos llamarán a la policía y al final se la llevarán a una cárcel de perros con jaulas pequeñas sin puertas donde tienen mucha corriente de aire hasta que se mueren de pulmonía.

Por eso hemos ido a ver a la señora Lourdes, que es directora porque manda más que los padres, para que nos deje traerla al cole mientras Susy está desmayada en el hospital y le hacen una transfusión de vitaminas. Pero la señora Lourdes ha dicho: “Hum, bueno, no sé, a lo mejor, pero creo que no porque no se puede por la Ley, es una pena pero es así, qué le vamos a hacer”. Y luego, cuando hemos salido del despacho, hemos vuelto a clase y se lo hemos contado a Martín Sala, que es el delegado porque su padre es bombero y tiene un perro que descubre tesoros debajo de las ruinas en los terremotos de Guatemálaga como Indiana Jones, y ha dicho que tenemos que votar.

Y ahora ya hemos votado. Todos hemos levantado la mano, bueno, todos menos los gemelos Rosón porque nunca se ponen de acuerdo y tardan mucho. Y Martín Sala ha dicho: “Aprobado”, y ya está. Y como en el cole saben que yo hablo con usted y que es amigo del Presidente del Mundo de España me han pedido que le escriba. Y por eso.

Señor Director, ¿usted podría pedirle al Presidente del Palacio de los Reyes que le diga a la Ley que nos deje tener a Dora en el colegio hasta que Susy se despierte de la transfusión de las vitaminas? Y también podría decirle que, como hay muchos perros y gatos abandonados en la calle y en las cárceles de barrotes, si todas las escuelas pudiéramos adoptar un perro y un gato y a lo mejor un conejo y cuidarlos y que vivieran con nosotros porque serían de todos, seguro que cuando seamos mayores no dejaremos que se queden solos y tampoco los soltaremos en la gasolinera en las vacaciones porque ya no los queremos ni nada. Y tampoco les dejaríamos apagada la luz del pasillo. Pero nunca. Es que nos acordaríamos de nuestro perro y nuestro gato del cole y no podríamos porque nos daría mucha pena.

Y ya está.

Bueno, casi. Solo una cosa más: ¿podría también decirle al Presidente del Mundo de España que, como tiene un palacio tan grande con muchas habitaciones, a lo mejor podría quedarse un tiempo con Dora hasta que Susy vuelva? Es que un día en el telediario de la noche vi que tenía un jardín muy verde en el palacio y no había ni perros ni gatos ni conejos ni nadie vivo… Y como Dora es muy obediente, si él pudiera cuidarla seguro que aprendería a dar la pata enseguida y a lo mejor le llevaría el desayuno para que no la deje sola en una gasolinera llorando y Susy no se muera de pena cuando se despierte.

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Sobre el autor

Alejandro Palomas
Novelista, traductor y poeta, ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Literatura Juvenil 2016 con Un hijo y el Premio Nadal 2018 con Un amor. Su obra ha sido traducida a más de 20 lenguas.

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4 comentarios

  • El 22.04.2019 , c ha comentado:

    es una gran idea !!!
    y en ls asilos !

  • El 22.04.2019 , Teresa ha comentado:

    Es de una belleza y sensibilidad conmovedoras, por su simplicidad, que refleja el alma de la infancia, aún sin contaminar!!. Bravo!!.

  • El 22.04.2019 , Gloria ha comentado:

    Por el amor de los amores ojalá ese niño no cambie nunca y llegué a presidente y yo lo vea, entonces empezaría a creer en ellos.

  • El 23.04.2019 , Alejandro Tejero ha comentado:

    Habéis pensado en los niños alérgicos, muy bonito queda pero hay personas alérgicas, y tienen el mismo derecho a la educación, igual que cuando decís de meter animales en el transporte público, por que tienen que sufrir un ataque de asma por la irresponsabilidad de los dueños de mascotas , que solo calculan lo bien que les hacen sentir, y no lo que podría pasarles a los animales si ellos fallaran .
    Los derechos de unos terminan donde empiezan los del otro.

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