01.03.2013

Con buenas historias y serás una de ellas (I)

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PRIMERA ENTREGA SOBRE HISTORIAS PARA ENTENDERNOS MEJOR EN NUESTRO RECORRIDO, PARA OBSERVAR LOS CAMBIOS Y LAS CRISIS. LIBROS QUE NOS IMPULSAN DE FORMA MUY CONCRETA MÁS ALLÁ DE NOSOTROS MISMOS. LIBROS QUE NOS AYUDAN A DEFINIRNOS.

SARDIFLOR 

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también. (Canto a mí mismo, Walt Whitman)

Corren tiempos en los que necesitamos más alimento para el alma que de costumbre. Se trata de la bendita polución ambiental. Los peces estamos familiarizados con esa sensación de ahogo  gracias a los humanos, sus colillas, cremas, bolsas de plástico y vertidos en mares y ríos. Hay paraísos que se están perdiendo. Unos días atrás, WWF elegía ocho de ellos para El Asombrario. La suciedad ambiental se ha extendido de manera silenciosa y ahora abruma. Todo eso es lo que sienten muchos animales día a día. Pensad más en nosotros, lo que nos afecta primero, luego alcanza a los humanos y sigue avanzando.

“… sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.”

Jack Kerouac

La cita anterior es una de las más famosas de la novela En el camino de Jack Kerouac (Anagrama). En el camino es uno de los libros que pertenece a una generación de escritores preocupados, ocupados e interesados por la vida en estado puro y que intentan mostrarla con todo su impulso no solamente mediante la trama sino también con la narrativa y el lenguaje. Kerouac lo consigue sin lugar a dudas. En el camino es una novela que se convierte en un órgano vivo que late en nuestras manos y repercute en todo el ser impulsándonos hacia el universo, cargándonos de fuerza sideral. Está dedicada a todos y a cada uno de nosotros.  Y a “ Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para África. ” (citando al poeta Allen Ginsberg en Aullido, Anagrama). Estos autores creían que América se había visto desbordada por el materialismo desaforado. Temblar con la vida es el objetivo. La dirección es única. Si quieres encontrar algo, tienes que ir hacia algún lugar. Las respuestas están en el camino.

Vivir espontáneamente y en plenitud o escribir sobre ello no es fácil, sino un ejercicio diario. Kerouac era consciente de la dificultad y por eso tenía una lista de principios esenciales frente a su escritorio que era su guía.  El inventario consta de treinta puntos, se aplican a la escritura y a la vida. Recordemos algunos:

Entregado a todo, abierto, escuchando.
Conserva la huella de cada día en la fecha que blasona tus mañanas.
Algo que sientes encontrará su propia forma.
Sé un loco santo-sordo-tonto de la mente.
Elimina las inhibiciones literarias, gramáticales y sintácticas.
Acepta perder para siempre.
Lucha por dibujar el torrente que ya existe intacto en mente.
Ni temor ni vergüenza en la dignidad de tu experiencia y conocimiento.
Eres un genio siempre.

Hay libros que han cambiado el mundo. La Biblia, el Corán, El origen de las especies de Charles Darwin, La interpretación de los sueños de Freud, El segundo sexo de Simone de Beauvoir y La crítica de la razón pura de Kant encabezarían un merecido catálogo. También hay libros que nos cambian de manera personal y que se vinculan a nuestra historia. A veces pasan desapercibidos durante una temporada y los abrimos cuando más los necesitamos. Pueden estar escondidos en las estanterías de alguna ex pareja y caen en nuestras manos por un descuido durante la mudanza. Llegan de la mano de alguien que nos quiere bien o de un buen enemigo. Están en un librería a la que no habíamos entrado antes. Viven en el recuerdo de algún amigo o familiar. ¿Conoces qué libros le cambiaron la vida a tu mejor amiga, a tu hermano o a tu padre? Quizás te esté esperando entre miembros de tu familia. Se podría elaborar un árbol familiar con aquellas novelas significativas que nos han marcado, cada miembro asociado a un libro o más. ¿Con qué libro ha cambiado tu manera de ver tu mundo? ¿A quién se lo has contado?

Esta es la hierba que crece
dondequiera que haya tierra y agua,
este es el aire común que baña el globo. (Canto a mí mismo, Walt Whitman)

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