08.05.2020

Aire Libre de Mayo: Viaja al parque que tienes al lado de casa

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Parque de La Magdalena en Santander con el mar Cantábrico al fondo. Foto: Javier Rico.

Incansables a la hora de buscar las cosas positivas derivadas de uno de los peores momentos vividos en España, nos hemos fijado en los parques y jardines urbanos para este Aire Libre de mayo de ‘El Asombrario Recicla’. No podemos ni debemos viajar a reservas naturales ni parques nacionales, pero sí pasear con responsabilidad por zonas verdes de aquellas ciudades en las que los Ayuntamientos las han abierto, como Campo Grande en Valladolid, Ciutadella en Barcelona, María Luisa en Sevilla, Jardines del Túria en Valencia, Genovés en Cádiz… Son algunos de los nombres propios, entre miles de ellos, en los que buscar no solo sombras, praderas y bancos, sino también estanques, ríos, mares, cientos de especies de árboles y animales y rincones de biodiversidad insólitos y llenos de salud, algo tan necesario en estos días.

Varias investigaciones lideradas por una de las entidades que más trabaja en la materia, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), vinculan la visita a áreas verdes, parques urbanos incluidos, con mejoras en la salud: retraso en el declive físico y mental, disminución del riesgo de padecer cáncer de mama y, más recientemente, reducción del riesgo de desarrollar síndrome metabólico, grupo en el que se incluyen enfermedades cardiacas y por diabetes, principalmente.

Apuntados los beneficios para la salud, recordemos que no están abiertos todos los parques, y menos en las grandes ciudades. En Madrid permanecen cerrados 19 , entre los que se encuentran los más grandes e históricos (Casa de Campo, El Retiro, Madrid Río y El Capricho), pero están abiertos algunos menos conocidos pero ideales para hacer senderismo urbano: San Isidro y Emperatriz María de Austria en Carabanchel, Pradolongo en Usera, Cerro del Tío Pío y Lineal de Palomeras en Vallecas, Parque Norte en Fuencarral-El Pardo y Forestal Julio Alguacil en Villaverde. En Barcelona hay libre acceso a 73 de sus 146 espacios verdes. Y en muchos hay restricciones de horarios y, por supuesto, la prohibición de usar las zonas de juegos infantiles y que se practique ejercicio físico en los aparatos o elementos para gimnasia.

Pero hemos de saber que todos los parques, por pequeños que sean, guardan alicientes al lado de casa para distraer, enseñar y encantar a personas de cualquier edad. Podemos disfrutar hasta el enamoramiento con los siete a diez patitos casi recién nacidos que siguen a todas partes a la mamá ánade, contemplar la exuberante floración de grandes árboles como castaños de Indias y de jardines de rosas, acompañar en el desayuno o la comida a los mirlos, abubillas, estorninos y pitos reales que picotean incansables en las praderas, extrayendo lombrices y hormigas…

De parque en parque sin pisar el asfalto

Personalmente llevo bastantes años aplicándome la medicina natural de conocer y recorrer parques urbanos. Por un lado, gracias al proyecto Aver Aves, he visitado ya 105 parques solo en la ciudad de Madrid. Es cierto, de momento están cerrados los principales, pero esta urbe esconde pequeños pulmones verdes, la gran mayoría desconocidos, que invitan a conocer los pájaros carpinteros, los setos de adelfas y fotinias, las alamedas e incluso las rapaces nocturnas que los habitan. De esta manera, te sorprendes recorriendo kilómetros de Madrid sin pisar apenas asfalto, o al menos sin dejar de tener un árbol o un seto cerca.

Por otro lado, cualquier visita a una ciudad lleva implícito para mí conocer sus parques, me da lo mismo que sea en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Béjar (Salamanca), Segorbe (Castellón), Abarán (Murcia), Santa Cruz de Oleiros (A Coruña), Las Palmas de Gran Canaria (parque de Santa Catalina) o Granada (parque Federico García Lorca). Es un patrimonio verde importantísimo para la biodiversidad, que en muchas ocasiones se combina con un rico patrimonio histórico-artístico. Pasear por los parques fluviales de los ríos Guadiana, Adaja y Eresma mientras contemplas, respectivamente, el puente romano de Mérida, las murallas de Ávila y el alcázar de Segovia cierra casi el círculo de la perfección paisajística.

Parque de María Luisa en Sevilla. Foto: Javier Rico.

Cuidado, porque algunos de los mencionados, como el parque Federico García Lorca de Granada, se mantienen cerrados dentro del estado de alarma, pero otros muchos no, por ejemplo los de Valladolid. Os recomendamos actualizar la información semana a semana sobre lo que está abierto y lo que no en cada localidad. Durante un tiempo nos vamos a tener que acostumbrar a este tipo de consultas.

En esto de pasear entre parques, recomiendo especialmente los de la ciudad de Valladolid. Por mi profesión visito al menos cada dos años el recinto ferial de la capital castellano-leonesa. El camino de vuelta hasta la estación de tren lo hago a pie, para superar el no parar de dos o tres días de feria, en busca de los parques y paseos fluviales a la vera del Pisuerga. Atención ahora con la rosaleda Francisco Sabadell en flor. Apuro el río hasta entrar al parque más señero de la ciudad, Campo Grande. Todo un pulmón verde con rincones donde te aplasta la vegetación, por ejemplo en torno a la estatua de Rosa Chacel, y descubres esas maravillas botánicas que son los tejos. Sin dejar el verde, llego a la estación por los jardines de la plaza de Colón.

Parques con vistas al Mediterráneo, el Atlántico y el Cantábrico

Es un ejemplo, pero podría poner/recomendar otros que ahora están con las puertas abiertas. Siempre descubro rincones nuevos entre el cuarteto verde y enlazado que forman en Sevilla los parques de María Luisa, Prado de San Sebastián, jardines de Murillo y de la Universidad. En Barcelona da la casualidad que entre los 73 parques abiertos a día de hoy están dos que recomiendo: el de la Ciutadella (atención a las cien especies de aves censadas en sus 17 hectáreas) y el Diagonal Mar, con vistas al Mediterráneo, y con un paseo entretenido entre ambos siempre que se busquen los rincones más verdes.

Ya que estoy en el mar, nos vamos al océano Atlántico. A un parque que no conozco en persona, pero como si tal por tanto que he leído y me han contado de él. Haciendo este artículo un buen amigo que ahora trabaja en el Ayuntamiento de Cádiz me lo ha vuelto a recomendar: “Es una gozada, un auténtico jardín botánico mirando al mar y con un diseño precioso, y además te recomiendo que lo completes hacia el norte con la Alameda de Apodaca, con unos ficus gigantescos y la posibilidad de ver cantidad de aves marinas, que a ti te gustan tanto”. Hablamos del parque Genovés de Cádiz. Y con él recuerdo sensaciones similares volviendo a otro mar, el Cantábrico, con vistas de lujo hacia sus aguas desde el parque de La Magdalena, uno de los que han abierto sus puertas en Santander.

Me resulta imposible glosar los valores naturales, paisajísticos e históricos de todos los parques que se pueden visitar ya y que nos aportan unas buenas dosis de vitalidad y salud. Pero no me quiero despedir sin alguna recomendación más: Salburua en Vitoria/Gasteiz (bueno, y todo su Anillo Verde), Jardines del Turia en Valencia, Alameda en Santiago de Compostela, Luis Buñuel y José Antonio Labordeta en Zaragoza, y los paseos fluviales por el río Henares a la altura de la ciudad de Guadalajara, que además también tiene su “anillo verde”: parques Fuente La Niña, Adoratrices, San Roque y Concordia.

La ocasión es perfecta para conocer la naturaleza que tenemos más cercana y que a menudo no hemos sabido apreciar.

Rosaleda Francisco Sabadell de Valladolid. Foto: Ayuntamiento de Valladolid.

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Sobre el autor

Javier Rico
Desde 1989 escribo solo, y a mucha honra, sobre medio ambiente y conservación de la biodiversidad. Son casi 8.000 artículos y reportajes en sesenta medios contribuyendo a difundir la necesidad de cuidar nuestro planeta, el único que tenemos y que tanto maltratamos

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