10.10.2018

Alejandro Palomas: “Quiero silencio y volver a tener a mi perro conmigo”

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El escritor Alejandro Palomas con su perro.

El escritor Alejandro Palomas con su perro Rulfo.

El conocido novelista Alejandro Palomas (Barcelona, 1967), autor de ‘Una madre’, ‘Un hijo’, ‘Un perro’, premio Nadal 2018 con ‘Un amor’, reúne ahora sus cuatro poemarios en ‘Quiero’ (Fundación José Manuel Lara), un libro que marca la manera de ver la vida de un hombre con muchas voces internas que ha cumplido 50 años y ha encontrado el silencio, y en el silencio se ha encontrado de verdad a sí mismo. Le invitamos a participar en la ‘Entrevista 10’ de ‘El Asombrario’.

Explicas en el prólogo que al Alejandro novelista le hace falta respirar con el aire del Alejandro poeta, un aire más íntimo; explícanos este salto de la novela a los versos.

No es un salto. Es un continuum. Yo empecé queriendo ser poeta, no queriendo ser novelista. Estudié poesía en Estados Unidos; mi camino era ése, no era ser novelista. Me derivé a la novela porque la vida me llevó por ahí, no sé por qué; publiqué tres poemarios con editoriales pequeñas, Baile del Sol y Huerga & Fierro, que apenas tuvieron repercusión… Se perdieron en la nada. Siempre me ha dado mucho respeto fallar en poesía. Más mi miedo a exponerme. Ahora publico Quiero, que es la suma de los tres poemarios que he escrito durante estos últimos años, más el cuarto y último, que da título al libro. Forman una unidad. Y todos fueron apareciendo entre novelas, colándose entre Una madre, Un hijo, Un perro y, ahora, Un amor.

¿Y publicas todos estos poemas ahora reunidos porque le has perdido el miedo a fallar, te ves más sólido, más seguro?

He llegado a los 50… Y ha habido una conjunción de factores que me han llevado a llamar a una editorial como ésta y preguntar si les interesaba. Y resultó que sí… Para mí esto es lo más preciado e importante; y en esta ocasión no me importa tanto que se venda o no.

Vayamos al cuestionario 10. Te propongo reflexiones a partir de 10 extractos de tu libro.

1) Empecemos por el principio más principio, la dedicatoria: “Para Rulfo, mi perro blanco. In memoriam”.

Rulfo ha sido el amor de mi vida. Es así, y no me cuesta reconocerlo. Me ha dado tanto… Me ha dado mucho más que cualquier persona que yo haya conocido, y no lo voy a volver a tener, ahora ya es pasado; después de 14 años juntos, murió hace dos meses.

¿Un perro blanco o un perro verde? Porque al final del libro dices que quieres un perro verde: “Ahora soy un hombre / -o eso dicen- / y quiero un perro / que no muera. / Un perro verde que / mire solo para ver y / me espere en la otra orilla / cuando me toque cruzar”.

Lo de perro verde en realidad es por lo que significa la expresión de rareza. Quiero un perro verde, que básicamente soy yo, que es con lo que me he quedado. Ya no hay más exterior, más estímulo externo.

¿No quieres ya ni siquiera otro perro blanco?

Tengo un perro negro, Pelut (peludo en catalán), que me ha adoptado. Estaba en segundo plano cuando Rulfo vivía, y ahora se ha puesto en primer plano. Es del vecino y me ha adoptado, no me deja ni a sol ni a sombra. Y se ha descubierto como superceloso.

2) En ‘Quiero’ hay mucho desamor. Y dolor. Hasta el punto de decir: “Quizá ama mal / quien desconoce / el dolor…”. Para amar, ¿hay que sufrir?

(Largo silencio). Yo… creo… que… no puede haber una cosa sin la otra. Van unidas, como la tragedia y la comedia. No quiero decir que haya que pasar por un terrible sufrimiento para amar, sino que está bien que existan las dos cosas, que son como vasos comunicantes. No pueden existir el uno sin el otro, pero no por lo dramático, sino porque son dos realidades que no se entendería la una sin la otra.

3) “¿Cuál es el amor incondicional? / ¿Cómo es el amorincondicional? / ¿Qué es elamorincondicional? / ¿Quién eselamorincondicional? / ¿Cuándoeselamorincondicional?”. ¿Cómo es para ti el amor incondicional, Alejandro?

Yo no lo veo… No, no lo veo.

¿No existe?

No.

Más adelante, en otro poema, das pistas. Por ejemplo: “Incondicional es / el amor que conoce / la mesura. / La emoción mesurable”.

Bueno, sí. El amor que pasa por el intelecto y te ayuda a quitarle la parte de pasión que te ciega. A mí lo que me descontrola muchísimo, me desconfigura, es la parte pasional. Me molesta. Y me molesta que nos los vendan unidos. Que se nos haga ver que el amor sin pasión deja de tener consistencia. No. Aquí hay muchas combinaciones, se pueden hacer muchas combinaciones.

4) “Alguien / -era una mujer / y no fue un amor– / me dijo hace tiempo / que vivir bien es / demasiado sencillo. / Tan sencillo / que parece increíble. / Por eso nos sale / tan mal / tantas veces”. ¿Es sencillo vivir bien y nos complicamos la vida a lo tonto?

Sí, sí, muchísimo. Es que está todo hecho para complicárnoslo y andar despistados constantemente. Todo nos lleva a despistarnos continuamente.

¿Qué necesitas tú para vivir bien?

Estar solo. Estar solo. La soledad es para mí una bendición. A partir de ahí, muchos de los elementos que me despistan desaparecen.

5) Algo que se repite en ‘Quiero’: quizá la clave de todo esté en saber preguntar: “Vive bien / quien sabe / preguntar. / Casi tanto / como quien / sabe reír. / Lo demás / es distracción. / Pura. / –No es vida, no–”.

Sí, eso es para mí muy importante. Algo que se repite mucho en mi vida. Yo no tengo novio. No tengo relaciones de pareja porque no acabo de encontrar a un hombre que sienta curiosidad…, curiosidad por mí. Que tenga curiosidad en mí. Que yo sea su foco de curiosidad. No lo entiendo. Yo, cuando conozco a alguien, da igual que sea para pareja, o como amigo o por una relación profesional, soy una batería de preguntas, quiero saberlo todo, y me enfoco hacia el otro; y sin embargo yo no me he sentido el foco de la curiosidad de nadie, siento que no genero preguntas, y eso me hace sentir fatal. Y para mí esa es la base de una relación: tienes que sentir curiosidad por el otro, tienes que querer saber, qué piensa, qué hace, qué ha vivido. Hace dos días he estado con una amiga, que tiene una novia con la que convive, y no sabe nada de ella, nada, y llevan cinco años… No sabe por ejemplo cómo llevan los hermanos de su pareja la relación con ella, y me dice que no lo hablan…, ¡¿pero de qué hablan entonces?!

Vive bien quien sabe preguntar. Exactamente es eso.

6) El paso del tiempo… Dices en el prólogo que has aprendido que, ya cumplidos los 50, cambian muchas cosas: cambian los plazos, la elasticidad emocional, los tempos y los tiempos, y sobre todo cambian las prioridades. “Durante la primera mitad de mi vida me he dedicado a desbrozarme para encontrar respuestas que debían ayudarme a entenderme y a sobrevivir. Han sido largos años muy duros, años de lucha interna y observación constante. He sido un hombre interior. Ha habido tensión, una búsqueda sin cuartel de los caminos que debían ayudarme a identificar las voces que me habitaban y que no eran mías, que no nacían en mí pero que se imponían a las innatas, arrasándolas”. Y luego encontramos cinco poemas que comienzan así: “Ser mayor es… “. ¿Qué es ser mayor, Alejandro…?

Mira, ser mayor es tomar conciencia de que eres mayor. Así de sencillo y de complicado. Y es difícil y doloroso en muchos aspectos, como el físico, algo de lo que se han apoderado las mujeres, y no es cierto, porque a los hombres también nos pasa, nos duele tomar conciencia de tu físico en declive; parece que nunca te va a pasar, y te pasa. Tienes 50, y las cosas… se caen… Pero, bueno, hay que cambiar el chip, ¿no? Encontrar el atractivo en el paso del tiempo.

¿Te cuidas mucho?

Me cuido más que por mi aspecto porque soy muy psicosomático, y todo mi contubernio mental lo traslado a mi cuerpo, en forma de contracturas, meniscos rotos… Tengo que hacer ejercicios muy determinados, como yoga y tiro con arco, gimnasia de mantenimiento, para cuidar las articulaciones.

7) “En su retiro de aguas profundas / el hombre maduro / creyó respirar mejor. / Muerto el ruido, / silenciado el exterior, / llegará la vida, pensó”. El reclamo del silencio habita continuamente tus versos. ¿Lo has encontrado en los 50?

Sí, lo he encontrado. Empecé por el silencio externo, y por eso me fui a vivir a un pueblo, pero, claro, es aquello de que, cuando callan los de fuera, empiezan a hablar los de dentro, y he tenido que pasar por todos estos años para que los de dentro también terminen por callar. Todas esas voces interiores. Yo creo que una de las cosas de la madurez es que tu silencio te hable bien de quien eres. Y yo eso creo que lo he conseguido. Ahora sí.

8) El silencio y la soledad. La ausencia de ruido, de voces, de gente. “Desde hace tiempo / solo me acompañan / los que ya no están. / y no son recuerdo, no”.

Sí.

Es duro…

Bueno, a mí me dan mucha tranquilidad, porque no exigen nada. No me exigen nada. Y los recupero cuando quiero. Porque la condición humana me molesta bastante. Sí, me molesta bastante. En general, me agrede.

Lo pasas entonces fatal con las promociones de tus libros y con entrevistas como ésta…

No. Porque no es agresivo, no son relaciones agresivas, es todo fluido, hay como buena voluntad siempre. Aunque también te digo que preferiría no hacerlo. Y estar en mi casa o en el club de tiro con arco.

Me suena exótico lo del tiro con arco.

¿Te parece?

A ver…, ¿cuánta gente conoces que practique el tiro con arco fuera del club al que vas?

A nadie.

Pues eso.

9) “Eso quiero: / Perro. Luna Niño. Hombre. / Que el perro, perro. / Que la luna, blanca. / Que el hombre, mayor. / Que el niño, niño. / Que el presente, ahora”. ¿Qué quiere ahora Alejandro Palomas?

Lo que quisiera, que suena infantil, lo sé, es volver a tener a mi perro conmigo. Y quiero seguir conservando esta paz en mi propio silencio, quiero que no se me escape, me da miedo que se me vaya.

10) “No quiero un conjunto. / Ni compañía. / Ni sumar. / Ni multiplicar. / Ni ser mejor. / Ni física. / Ni química. / Ni envejecer bien. / Solo quiero una señal. / Sentir que no me equivoco / cuando intuyo que / el amor es ese calor / que me recorre la mano / cada vez que veo en una sonrisa / la posibilidad de una respuesta / y reconozco en una voz / desconocida / el aullido de un perro blanco / que le habla a la luna”. ¿Y qué es lo que no quiere Alejandro Palomas?

(Silencio muy largo). No quiero…, no quiero ruido, distracción… Y no quiero viajar, viajar más allá de lo que viajo con la mente.

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Sobre el autor

Rafa Ruiz
Periodista convencido de que las luces al final del túnel solo se ven desde una perspectiva progresista de la realidad, con un compromiso sólido con la cultura, el arte y el medio ambiente, temas a los que ha dedicado la mayor parte del tiempo de su vida profesional -10 años en 'El País' y 15 años en 'El País Semanal'-. Autor de los libros de cuentos infantiles 'Toletis' y 'Ninoninoni', codirector de la galería madrileña Mad is Mad -centrada en artistas emergentes- y uno de los socios fundadores de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

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3 comentarios

  • El 10.10.2018 , rik ha comentado:

    Me identifico con Alejandro en la necesidad de silencio, soledad, tranquilidad y en el amor a mi perro. Gracias.

  • El 11.10.2018 , juan ha comentado:

    Mi perro tambien es el amor de mi vida.

  • El 11.10.2018 , juan ha comentado:

    Yo igual.

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