01.09.2013

Arte y literatura escritas sobre la arena

Menéalo

la foto

Llegan entre 1200 y 1800 novedades editoriales en septiembre. En el universo infinito de la literatura se abren siempre otras vías que explorar. Nuevas y antiguas. Estilos y formas que pueden cambiar nuestra imagen del mundo. Andrew Van der Merwe, Gunilla Klingberg y Willem Boshoff nos invitan a escribir sobre la arena. Narrar con las olas. Lo impermanente como defensa frente a los poderes que quieren quedarse para siempre. Comienza un nuevo curso.

SARDIFLOR

Puedes seguir a la autora en twitter

Llega la gota fría, empezará un nuevo curso y las estaciones se suceden. Con vacaciones o sin ellas, el verano puede recordarnos la leve inmanencia. Mientras, los nudos se vuelven apretados en la cotidianeidad política, social y económica. Las prisas regresan en masa y se generalizan después de haberse tomado un cierto respiro. La cultura, en cualquiera de sus formas y entre otras muchas cosas, nos permite contemplar esos pesos insostenibles, nos impulsa a transformar y dirigir mensajes que nos pertenecen siempre y que a veces se ahogan. Retoman su puesto en la carrera editorial cientos de novedades al asalto de las mesas, unas 1800 según los datos del año pasado y 1200, según las más recientes estimaciones. Detengámonos en otras formas de escritura. Quizás su cambio de enfoque nos permita mirar más y mejor lo que nos contamos. Renovemos la lógica en tiempos en los que la dialéctica habitual parece solo aportar un total desconcierto, en el mejor de los casos.

Cantar del agua del río.
Cantar continuo y sonoro,
arriba bosque sombrío
y abajo arenas de oro.

Juana de Ibarbourou, Estío

En el universo infinito un jeque árabe hace escribir su nombre, solamente su nombre, en letras gigantescas sobre una playa en la isla Futaisi que le pertenece. “HAMAD” podía leerse desde los satélites ubicados sobre Abu Dhabi. Y es el nombre del jeque Hamad bin Hamdan al Nahyan, miembro de la familia real que rige los destinos de los Emiratos. ¿Qué inspiraría a Hamad? ¿Acaso lo mismo que a ciertos escritores de peícula que ya visitaron El Asombrario & Co? ¿O tal vez haya apreciado el arte de Tony Plant recordándole su infancia?

Los tuaregs dejan sus huellas escritas en los desiertos desde hace siglos. Se dice que su lengua permite una segunda vida a aquello que se nombra. Es posible. El tifinar nació para nombrar las cosas de los dioses. En efecto, se originó como símbolo religioso. Andrew Van der Merwe es un artista sudafricano que se dedica a escribir mensajes en las playas de Ciudad del Cabo inspirándose en los alfabetos tuareg, subsahariano y guineano.

Cantar…
de alondra escondida
entre el oscuro pinar.

Cantar…
del viento en las ramas
floridas del retamar.

Juana de Ibarbourou, Estío

Andrew Van Der Merwe

Andrew se define a sí mismo como escriba. Forma parte del grupo Cape Friends of Calligraphy unidos mediante su arte caligráfico. Para Van der Merwe, la invención de la imprenta y de la tipografía apartó a la caligrafía del útil servicio. Espera que prestemos atención al testimonio de la maravillosa danza de letras que se aprecia en los libros y documentos escritos a mano durante siglos. De allí nacen todos los estilos de los tipos de letras que hoy se encuentran a un paso de píxel. Negro sobre blanco. Quizás sólo la vitalidad y el movimiento de las letras en la arena a merced de las olas se escapen a la condena de la permanencia. Las huellas de lo escrito de Andrew Van der Merwe pertenecen a un universo distinto donde el tiempo y el olvido son una bendición y un comienzo cargado de posibilidades, ya no una carrera contra la fugacidad. Su arte es una despedida. También es, según sus propias palabras, “una inclinación al final de aquella danza escrita”. Ese mismo baile fue interpretado con entusiasmo durante el siglo XIX en plena industrialización. A tales tiempos pertenece William Morris, quien fuera impresor, poeta, escritor, activista político, pintor y diseñador británico. Durante los años victorianos impulsó un movimento artístico para revalorizar la primacía del ser humano sobre la máquina que aún hoy inspira a nuestro calígrafo sudafricano, entre muchos otros, en el vértice entre lo digital y lo artesanal.

Gunilla Klingberg

No hace falta irse tan lejos. En las playas vascas asistimos a otro tipo de mensajes sobre la arena. Gunilla Klingberg quiere dejar “una señal en el espacio”, así se titula su performance. Su lenguaje es de carácter visual, más simbólico que el del anterior artista aunque celebra la misma magia. Ella trabaja junto a las mareas y el calendario lunar. Los días 30 y 31 de agosto y además el 14 y el 15 de septiembre, la encontraremos dejando sus mensajes para las aves en Urdaibai, no muy lejos del bosque encantado de Oma. Será por las mañanas entre las 9 y las 12 horas.

Boshoff

Hemos de volver a Sudáfrica. Sus playas sin fin unidas a las lenguas indígenas y la búsqueda de las raíces culturales inspiran el trabajo de otro artista: Willem Boshoff. “Escribiendo sobre la arena” es uno de sus trabajos más eclécticos. Con él pretende señalar la extinción de los mitos que pertenecen a los pueblos y que eran el material por excelencia de la literatura oral. También quiere dejar constancia, con un guiño, de la naturaleza fugitiva de cuanto se narra en el ciberespacio. Willem Boshoff espera mostrarnos que las Supernarraciones pretenden dominarnos y hacerse escuchar sobre todas las voces que voz en grito claman en el mundo actual. Puede que todos nos estemos abrazando y acercando más en la nebulosa 2.0, pero es igualmente cierto que lo unicultural y la hegemonía narrativa luchan por dominar sobre las diferencias. ¿Vemos las mismas películas, vestimos las mismas ropas, seguimos las mismas modas, defendemos las mismas creencias estemos donde estemos? ¿Las discriminamos? ¿Nos informamos? Boshoff plantea estos y otros cuestionamientos a la vez que espera recupear los lazos de unión entre las narrativas menos predominantes. “La tradición escrita facilita que lo importante se comunique mediante libros… Escritores como Shakespeare y Goethe representan algo de suprema trascendencia en la tradición del texto escrito, pero sus narraciones se han basado en lo que han aprendido mientras hablaban con la gente y en lo que compartían con el resto de la humanidad, en lo que no permanece y a veces apenas cuenta.” Bashoff escribe en la arena y crea un diccionario para revertir el dominio y el poder de ciertas estructuras que empiezan, siempre, por dominar el lenguaje. Su diccionario subversivo se titula “-Ologías e -Ismos”. Pone el dedo en la llaga de la información que acumulamos, de los términos más oscuros que nada comunican. En la arena se encuentran nuevas palabras como “concetismo” que se refiere al arte de parecer inteligente sin aportar contenidos o “majismo”, la tendencia a rechinar los dientes. Sus textos quieren provocar asombro y perplejidad, a la vez que mostrarnos la escasa permanencia de las narrativas.

Cantar…
de abejas ante el repleto
tesoro del colmenar.

Cantar…
de la joven tahonera
que al río viene a lavar.

Juana de Ibarbourou, Estío

Volviendo a Europa, en las playas de Cornualles, cuatro adultos y tres niños escribieron en la playa un mensaje de SOS y así se salvaron. Sucedió en junio de 2013, en un lugar de sospechoso nombre: Butter Hole (literalmente, Agujero de mantequilla). Hasta allí llegaron en una barca hinchable. Se detuvieron para hacer un picnic y olas gigantescas les impidieron salir. El mensaje escrito en la playa permitió que llegaran los equipos de rescate. ¿Habrá que tomarse más en serio lo que no permanece?

Y cantar, cantar, cantar
de mi alma embriagada y loca
bajo la lumbre solar.

Juana de Ibarbourou, Estío

Felices lecturas, ríos de arena dorada, rafas reparadoras

Menéalo

Sobre el autor

Un comentario

  • El 03.09.2013 , Alex Mene López ha comentado:

    Muy buena la foto con la arena, el mar y esas nubes al fondo

Deja tu comentario

He leído y acepto la política de privacidad de elasombrario.com
Consiento que se publique mi comentario con los datos que he facilitado (a excepción del email)

¿Qué hacemos con tus datos?
En elasombrario.com te solicitamos tu nombre y email (el email no lo publicamos) para identificarte entre el resto de personas que comentan en el blog

Te pedimos tu nombre y email para poder enviarte nuestro newsletter o boletín de noticias y novedades de manera personalizada.

Solo usamos tu email para enviarte el newsletter y lo hacemos mediante MailChimp.