Artistas y diseñadores se inspiran en la naturaleza y el reciclaje

Artistas y diseñadores se inspiran cada vez más en la naturaleza y el reciclaje

La colección de Ágatha Ruiz de la Prada para la primavera-verano 2021 está llena de notas de color a través de detalles realizados con vidrio reciclado.

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Desde los espectáculos musicales de Toom Pak a la fotografía de Vik Muniz y de Almalé y Bondía, desde los diseños de Ágatha Ruiz de la Prada (en la foto) a los artistas que firman el ‘Manifiesto del Residualismo’. La naturaleza y el reciclaje inspiran cada vez más la creatividad de fotógrafos, músicos o diseñadores en un mundo marcado por la incertidumbre y los retos ambientales

Según el análisis de los expertos de la nueva plataforma digital Fashion Insiders, la última pasarela de la Mercedes-Benz Fashion Week (MBFW), celebrada este mes en Madrid contra viento, marea y virus, mostró entre las principales tendencias que se van a llevar con fuerza la próxima temporada primavera/verano (esperemos que sea más luminosa que la de 2020): los azules océano y perla, el blanco y el rubí, la inspiración retro-futurista que se materializa a través de tejidos técnicos de siluetas sensuales y –aquí es adonde queríamos llegar en El Asombrario Recicla– la inspiración de la naturaleza, jugando un papel fundamental en siluetas, colores, accesorios y detalles de prendas.

A esa guía de la madre naturaleza se han apuntado diseñadores como Marta Casal, cuya colección “viaja al campo para reunirse con la naturaleza y conectarse de nuevo con sus sentidos a través de un viaje introspectivo en el que se desliga de los estigmas adquiridos en la ciudad y reaprende a disfrutar de lo esencial”. Paula Alegría: “cada acción suya se entiende y desarrolla como un desinhibido ecosistema que extiende la acción de la vestimenta a actores vivos y no vivos, de toda índole; el proyecto evoca líneas de pensamiento contemporáneo (relacionista, conectivo, sin jerarquías apriorísticas y sin fronteras entre lo natural, lo artificial y lo social)”. Andrés Sardá: “Tiempos difíciles, raros, impredecibles, inciertos… solo una cosa es segura, la naturaleza sigue su curso, y nosotros debemos reconectar con ella para sobrevivir. Queremos escenificar esta reconexión con el mundo natural, real, a nuestra manera, con seres irreales, que son solo a mitad humanos. Vemos un mundo submarino, animal, con medusas, peces y sirenas, que jugando con elementos tan acuáticos como las perlas, las conchas o las redes, nos arrastran tras ellas”. Rubearth: “una colección llena de tejidos tanto de fibra natural como sintética, todos ellos recuperados de excedentes de grandes corporaciones cuyo próximo destino era la destrucción”. Y Ágatha Ruiz de la Prada.

Dentro de esa preocupación por la sostenibilidad, Ecovidrio y el reciclaje de envases de vidrio fueron protagonistas en la MBFW gracias a Ágatha Ruiz de la Prada. La diseñadora presentó 15 looks con apliques realizados con vidrio reciclado por los ciudadanos; aunque siempre ha mostrado su interés por estos temas, presentó así su primera colección comprometida con la sostenibilidad y el medioambiente. Su colección Primavera / Verano 2021, que vio la luz el pasado 10 de septiembre en el desfile de la pasarela madrileña, tan sorprendente, colorista y llena de guiños autorreferentes, tan agathista como siempre, supone una apuesta en firme de Ruiz de la Prada para concienciar sobre la importancia de luchar contra el cambio climático y apoyar el reciclado de envases de vidrio. “Con telas de una calidad superlativa y matices de ecologismo Agatha Ruiz de la Prada trajo un desfile lleno de frescor y optimismo, tan indispensable para los grises tiempos que hemos de sobrevivir”.

“Ya hay millones de voces como la mía que defendemos el medioambiente y la sostenibilidad y debemos seguir concienciado con este tipo de acciones”, comentó. “En Ecovidrio siempre buscamos nuevas e innovadoras formas de concienciar a los ciudadanos sobre la importancia del reciclaje de envases de vidrio y Agatha es una gran aliada, nuestra y del planeta”, ha subrayado Borja Martiarena, director de marketing de Ecovidrio.

Un diseño de Marta Casal inspirado en la naturaleza.

Desde la entidad encargada de la recuperación de los residuos de envases de vidrio, señalan: “Ágatha Ruiz de la Prada es una ecólatra empedernida. Su lado más solidario con el planeta y, además, en colaboración con Ecovidrio no es ningún secreto. Ya hemos visto en otras ocasiones iglús diseñados por ella en las calles españolas, o minicontenedores con fines solidarios repletos de corazones y colorido que tanto caracterizan sus diseños. Esta vez, la diseñadora ha ido más allá y ha creado una colección de vestidos en los que incluye apliques realizados con vidrio reciclado por los ciudadanos”.

La apuesta de Ruiz de la Prada es un ejemplo más de cómo la preocupación por nuestra generación de residuos y su impacto en la naturaleza y el planeta se abre paso con decisión en las tendencias de arte y diseño. Baste recordar algunos nombres más que apuntalan esta sensación de que la conciencia verde se amplía a sectores cada vez más diversos de la cultura.

Como Vicente José de Oliveira Muniz, conocido como Vik Muniz, un artista brasileño nacido en una favela de São Paulo en 1961, que vive a caballo entre Nueva York y Río de Janeiro. Con el arranque del nuevo milenio encontró un lenguaje propio y multidisciplinar, mezclando la escultura, el dibujo y el collage con la fotografía y la instalación. Se ha hecho famoso a raíz de sus complejas y enormes obras realizadas con residuos, con las que quiere reflejar la despilfarradora y desigual sociedad de consumo en que nos hemos embarcado.

En música, la referencia fundamental es el grupo madrileño Toom Pak  con un sentido circular de la vida y la economía, con una apuesta clara por fomentar en general el valor del reciclaje. Lo explican bien a través de su producción Reciclart 2.0: “Bidones, radiales, tuberías, llantas, cubos, palos, botellas… objetos todos procedentes de la basura y convertidos por arte de los Toom Pak en instrumentos sonoros, en portadores de vigor, felicidad y emoción”.

Con una visión integral y muy reflexiva, no podemos dejar de mencionar al colectivo Basurama . Desde su creación en la Escuela de Arquitectura de Madrid hace 18 años, Basurama no ha parado de ofrecernos un poliédrico acercamiento a lo que desechamos, para subrayarnos su valor, para defender otro tipo de sociedades, espacios públicos y procesos productivos verdaderamente sostenibles. Ahí están iniciativas como los Autocoles, que buscan la transformación de patios escolares con materiales de desecho, a su proyecto Patrimonio Común de Gráfica Comercial, que pretende preservar la memoria de la ciudad de Madrid a través de la recuperación de rótulos comerciales.

En el mundo del collage fotográfico, Ángel Pantoja inició las composiciones monumentales de basura en 2012, cuando realizó una Giralda de basura. “También hay una Gran Vía vertedero y una serie dentro de ésta llamada Arias para Tormentas de Bolsas de Plástico. El año pasado acabé la obra Tate Modern Basura, que tiene un tamaño de 2 X 3,5 metros y que reproduce la Tate Modern de Londres convertida en un gran vertedero, envuelta en una atmósfera no exenta de romanticismo”.

La obra ‘Mar de escombros’, de Ángel Pantoja.

Dentro de ese universo fotográfico de los residuos que impactan en el horizonte, trabajan Javier Almalé (Zaragoza, 1969) y Jesús Bondía (Zaragoza, 1952), que desde 2002 forman el tándem creativo Almalé y Bondía, cuyas últimas series fotográficas se han centrado en el paisaje, la basura, el despilfarro…

Tan enérgica es la tendencia que se ha creado el colectivo Residualismo, un grupo de creadores, pensadores y divulgadores que conciben el sentido del arte y la cultura a partir de uno de los más fundamentales compromisos con la naturaleza: no generar residuos. Ahí está Marta Sanmamed, impulsora del Manifiesto del Residualismo: “El Residualismo requiere de un lenguaje expresivo radicalmente distinto, que genere un gran cambio cultural, ambiental, emocional y sociológico con mayores responsabilidades individuales y comunitarias. Desde la resiliencia y la esperanza, consideramos al Residualismo como un interludio, una pausa que nos invita a respirar y a meditar sobre la amenaza de un inminente colapso planetario que podría ser solucionado de manera colaborativa”.

Y continúa el Manifiesto: “Las obras residualistas permanecerán como el reflejo del despertar humano hacia una forma de vida consciente, compasiva, comprensiva, honesta, agradecida y respetuosa con la naturaleza”. “Nuestro lema es ‘crear y expresar a partir del desecho, sin generar más desechos’. Yendo más allá de la concienciación ambiental, ayudando a resolver las desigualdades con universalidad y equidad. Alejándonos de una visión catastrófica y apocalíptica de nuestro futuro pero sin minimizar el reto global de una crisis climática, a la que no estamos siendo capaces de dar una solución inmediata”.

Para terminar, no podemos dejar de recomendaros una sorprendente cuenta de Instagram, la de Tom Deininger, que juega a engañar a nuestros ojos (@tdeininger)  , con 100.000 seguidores, es un maravilloso espectáculo. Nada es lo que parece, y todo hay que mirarlo desde diversos ángulos. Esculturas, collages, instalaciones (todo eso son) repletas de ironía, creatividad sin fin, ocurrencias, extraordinario sentido del humor y del color, a partir de pequeños objetos desechados. Ay, ese colibrí hecho de mil pequeños cacharritos asombrosamente colocados… Entrad y dejaos sumergir en el asombro.

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