20.06.2014

‘Bitcoin’, el nuevo dinero que acerca la revolución social

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Foto de Scottks. Flickr Creative Commons.

Foto de Scottks. Flickr Creative Commons.

En ‘El Asombrario’ estrenamos sección quincenal en torno a otros tipos de economía y de sociedad, más participativas, más activas, más responsables y que ya son posibles gracias al Efecto Red. Por eso la hemos llamado ‘Nos seguimos’. Porque entre todos podemos construir otros ‘sistemas’ más justos, construidos en redes y no en estructuras jerárquicas. Con ciudadanos al mismo nivel, y no sometidos al discurso dominante de la pirámide. Y empezamos con un ‘arma’ que descoloca a los mercados: el nuevo dinero, el ‘bitcoin’. Los poderosos lo temen. ¿Sabes por qué? 

Todos podemos participar en la revolución. Las barricadas se encuentran en casi cualquiera de los movimientos sociales que nacen al margen de lo establecido y donde las normas las pone por consenso la gente que participa en ellos. Ahí hay multitud de herramientas, al alcance de un clic, que se traducen en una mayor autonomía como individuos y sociedad dentro de ese gap al que no llegan o no quieren llegar los grandes poderes.

¿Naif, utópico, idealista? Si se trata de ser “soberanos” de nuestra propia vida, independientemente de rey, presidente o banco al frente –o en el fondo- de un Estado, te invito a que nos sigamos en El Asombrario cada 15 días y lo intentemos.

Primer paso: Muy básico, nos metemos en las redes sociales; por aquí hablan de un grupo de autoconsumo de productos ecológicos de huertos urbanos, por allí me entero de que las asociaciones de padres y madres de colegios públicos han creado una red para compartir libros escolares. Me encuentro con varios coros que defienden causas a golpe de Händel y que van allá donde es necesario aplicar el bálsamo de la música para despertar conciencias y protestar con arte. Florecen las economías de trueque, me puedo apuntar a una cooperativa de energía, puedo compartir una wifi gracias a una red de personas que distribuyen la conexión a Internet en zonas rurales, puedo participar en proyectos científicos que generarán un bienestar común en la llamada “ciencia ciudadana”… Hablo de la “Sociedad Red”, llamada así por el sociólogo Manuel Castells, aquellaquebasa su razón de ser en la colaboración y la autogestión.

(Huelga que haga referencia a la revolución que vive la política por el campanazo de un partido basado en círculos participativos).

Quizás piensas que sí, que son cosas muy bien intencionadas, pero que siempre habrá un banco por encima manejando los hilos. Y por encima de él el Banco Central Europeo o el Fondo Monetario Internacional. ¿Siempre?

Ahora te invito a que hablemos de dinero. Y también de cómo cierto tipo de dinero podría devolvernos la soberanía y modificar el statu quo del gran capital.

El dinero es un medio de intercambio de mercancías o valores. Dice la Wikipedia: “El dinero debe ser reconocido por la sociedad que lo usa. Tal como lo conocemos hoy (billetes y monedas sin valor propio), debe estar avalado por la entidad emisora. Son los gobiernos quienes determinan cuál es el tipo de dinero de curso legal, pero las autoridades monetarias o bancos centrales se encargan de regular y controlar la política monetaria y de crear las monedas y billetes según la demanda”.

Así que hablemos de Bitcoin, el nuevo dinero. En el último año han corrido ríos de tinta sobre él. Pocas cosas más alternativas y que provoquen mayor recelo e incredulidad al tiempo que apasionadas defensas. Bitcoin no solo nació en Internet y gracias a Internet, sino que es considerada “la” moneda de la Red. En Reddit.com, donde hay un subreddit dedicado a Bitcoin en el que miles de usuarios comparten sus experiencias cotidianas con su uso, encuentro una definición muy clara de lo que es este fenómeno: “Es una moneda digital descentralizada y distribuida en todo el mundo. A diferencia de las monedas tradicionales, como los dólares, los Bitcoins son emitidos y administrados sin autoridad central alguna: no hay gobierno, empresa o banco a cargo de Bitcoin. Como tal, es más resistente a la inflación salvaje y bancos corruptos. Con Bitcoin, usted puede ser su propio banco”.

Si yo soy mi propio banco, ¿para qué necesito otro banco?

Bitcoin fue creada en 2008 por Satoshi Nakamoto, el pseudónimo de un personaje o grupo de personas del que se sabe muy poco, a través de un diseño informático en código abierto basado en la criptografía y en el P2P (Peer to Peer, compartir archivos). Nakamoto, que hizo público el documento fundacional, logró hacer un sistema de intercambio de valores que no dependiera de una autoridad central ni de un tercero, el talón de Aquiles de todos los intentos anteriores por crear un sistema de pago alternativo e independiente de los gobiernos y consensuado por sus usuarios.

Es decir, Nakamoto “mató al padre” -el banco central- y descubrió el fuego a la vez. Y ha guardado la distancia con su creación ocultando su verdadera identidad (digo yo que probablemente porque no quiere que le pase lo mismo que le ocurrió a Prometeo). La parió, se la entregó al mundo para que participara de ella y chao, porque, como señalan en Bitcoin.org, “nadie es dueño o controla Bitcoin”.

Con Bitcoin, Nakamoto quiso que una compra (como ejemplo básico) fuera entre persona y persona, como las descargas P2P, sin ningún intermediario, y su característica principal es que el traspaso de valor es público e irreversible, y se registra para siempre en un libro contable a la vista de todos los usuarios. Es decir, que el hecho de que no haya una autoridad monetaria regulando y fiscalizando no implica la anarquía. El sistema Bitcoin tiene unas reglas de funcionamiento muy precisas y consensuadas por la Red y, como decía, es un libro contable distribuido, en el que queda impreso cada movimiento y cada operación de la moneda, algo que no ocurre con el dinero normal. 

Aquí y allí surgen teorías de la conspiración que ven a NSA (Agencia de Seguridad Nacional de EE UU) detrás de todo esto. Muchos otros lo acusan de refugio de dinero negro proveniente del comercio de armamento o droga, como la clausurada web silkroad, que operaba con Bitcoins. Y vale que esto ocurre en cierta medida, pero ¿como que no ocurre lo mismo con las monedas de curso legal? Ahí tenemos los sobres entregados bajo cuerda llenos de euros o dólares en efectivo o los paraísos fiscales. El premio Nobel Paul Krugman echó pestes de Bitcoin. “Bitcoin is evil” (el diablo) tituló en diciembre de 2013 en su blog del New York Times, (En fin, recordemos que Krugman en 1995 también despreciaba Internet y le auguraba una corta vida).

A los que acusan a Bitcoin de que no está basado en un valor “que se pueda tocar” (como antiguamente el dinero se basaba en el oro) hay que decirles que su valor sí es real porque es útil, como lo demuestran las transacciones que se llevan a cabo a diario con esta moneda, cuya economía ronda los 200 millones de euros al día, según leo en un artículo dedicado a Bitcoin en eldiario.es. Y será más y más real mientras sea más y más usado por la sociedad por “el efecto red”, no porque lo imponga ningún gobierno. 

Bitcoin, por ahora, es volátil y su valor en euros o dólares cambia con gran rapidez. Pero no se trata tanto de tener Bitcoin para que su valor suba y luego ser ricos en euros, como de que este aporta una visión nueva del mundo y puede devolver cotas de libertad a una sociedad maltratada por sus gobernantes.

Este sistema es especialmentre interesante para el mercado de remesas, que se ahorra todos los intermediarios. Y también en aquellos países en desarrollo o emergentes sometidos a grandes tensiones inflacionarias y a decisiones monetarias arbitrarias que hunden a sus ciudadanos en la miseria. Véase cómo mueve dinero en el continente africano, gracias a la facilidad de pago en Bitcoin a través del móvil. 

Su éxito está siendo tan rotundo que países como Rusia o China, donde Bitcoin entró con inusitada fuerza, ya se han apresurado a condenarlo y prohibirlo (en 2013), sin tener en cuenta que no es fácil ponerle puertas al campo, tal y como le sucedió a las discográficas cuando le dieron la espalda a Internet e hicieron lobby para penalizar las descargas.

Hoy por hoy, no parece muy sencillo desde fuera dar el paso de entrada en el sistema Bitcoin, adquirirlos, guardarlos y usarlos si lo que esperas es darle a un botón y ya está, pero las cosas van facilitándose. En https://bitcoin.org/es/ explican todos los pasos para obtener Bitcoins y comprar con ellos de una manera rápida y segura. Lo resumen en cuatro pasos: primero infórmate bien, después obtén tu monedero electrónico (que podrás tener en tu móvil), compra Bitcoins y, por último, úsalos.  

Para el día a día, podemos comprar muchas cosas con Bitcoin: desde una pizza hasta un billete de avión, pasando por pagar una revisión odontológica o el alquiler de un velero. Como podemos ver en estas dos webs http://coinmap.org/ https://www.mercabitcoin.com/es/empresas-negocios-companias/establecimientos-en-espana-que-ya-aceptan-bitcoins, más de cien empresas en España ya lo aceptan como medio de pago.

Surgen muchas dudas en torno al Bitcoin y también muchos miedos. Está por ver cómo se organizaría el sistema de impuestos, por ejemplo. Lo que a muchos les desconcierta es cómo cambiaría el modelo de sociedad con una moneda deflacionaria, ya que su emisión es predecible y ya se sabe que hasta el año 2140 se producirán 21 millones de unidades de Bitcoin y ni una más. Con un sistema monetario así, muchos gurús preciden que ya no se fomentaría tanto el gasto… ¿Te imaginas una sociedad no basada en consumo?

Todo esto suena un poco increíble, pero ya es una realidad a la que es mejor no darle la espalda. A mí me gusta ver Bitcoin como una herramienta de revolución del sistema. Como decía al principio, quizás con él podamos alcanzar un mundo autorregulado por ciudadanos organizados en redes ya libres del desgobierno de los gobiernos actuales. ¿Utopía? Veremos. Cada 15 días, en esta sección Nos seguimos para hablar de otras opciones, otros mundos del Efecto Red, de la Sociedad Red, de utopías cada vez más reales.

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Sobre el autor

Ana Llovet
Lo mío es escribir sobre temas sociales. Sobre el ser humano, su búsqueda interior y su integración, o no, en el entorno. Es a donde me acaba llevando siempre mi olfato o mi corazón, por mucho que me desvíe de ese camino, y donde siento que puedo contribuir en algo a lograr el tan necesario cambio de conciencia. Escribo en El Asombrario & Co desde 2014. Antes, desde 1992, hubo muchos otros medios, algunos de mucho renombre, y gabinetes de comunicación, pero en ningún sitio como este me he sentido tan libre a la hora de expresar mis ideas. Mi Twitter: ‘@ana_llovet’

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3 comentarios

  • El 21.06.2014 , Maria ha comentado:

    Me parece interesante a lo que se dedica el blog, pero el tema de los Bitcoins no es nada claro. ¿quien los fabrica? ¿quien regula el mercado? no parece muy transparente.

  • El 21.06.2014 , jose ha comentado:

    Me encanta el artículo porque consigue transmitir lo que mola esta tecnología sin enredarse con tecnicismos.

    @Maria, explicar cómo funciona de forma sencilla para quien no tiene conocimientos técnicos es difícil, pero como lector pedante y gafapasta lo voy a intentar:

    Los bitcoins son anotaciones en un libro contable distribuido consensuado entre los usuarios de la red y totalmente libre de ser consultado (se llama la cadena de bloques, y se puede ver en https://blockchain.info/).

    La emisión de moneda son nuevas anotaciones en esa cadena de bloques, y funciona mediante una “competición” en la que cualquiera puede participar. Los que participan se llaman mineros en la jerga, y compiten por resolver un problema criptográfico que requiere mucha potencia de computación.

    Ese “problema” consiste básicamente en hacer un paquete con las últimas transacciones de la red bitcoin que aún están pendientes de verificación y encontrar su hash (un código de identificación) que registre ese bloque de forma única, asegurándose de que cumpla una serie de requisitos. El primero que lo resuelve gana un bloque de 25 bitcoins que aparecen anotados en su cuenta (El número bitcoins creados por bloque empezó siendo de 50 bitcoins en el 2008 pero se reduce a la mitad cada 4 años).

    La red de bitcoin regula la dificultad del problema de forma automática cada 2016 bloques (dos semanas), endureciendo las condiciones que ese hash ha de cumplir en base a los últimos tiempos que se tardó en emitir los bloques, para que de media siempre se esté produciendo un nuevo bloque de bitcoins cada 10 minutos…

    Cuantos más mineros participana añadiendo su potencia a la red, el tiempo en encontrar el identificador de los bloques se reduce y este sistema que he descrito de auto-regulación nos asegura que la emisión de moneda sea siempre predecible y controlada. Y es totalmente imposible imprimir moneda “porque yo lo valgo” como sucede con el euro o el dolar, solo se puede participar aceptando las reglas.

    Y el mercado no lo regula nadie. En eso consiste la gracia de que sea distribuido, en vez de centralizado. Son los propios usuarios que compran y venden los que determinan el valor que tiene en cada momento, buscando el consenso. El sistema es totalmente transparente y hay multitud de herramientas para ver la economía en tiempo real (por ejemplo http://www.coinometrics.com/bitcoin/currency-volume ). Lo que no transparente ni abierto a la participación es el sistema de donde venimos.

  • El 05.08.2014 , Comunidad Modelo Para un Mundo Perfecto ha comentado:

    EL BILLETE MAS VALORIZADO de los ecologistas, los nuevos ciudadanos elegidos para re habitar este pisoteado Planeta.
    Con este billete ya no existirán pobres, todos poseeremos todo lo que existe. La pobreza automáticamente ha desaparecido.
    Llego el cheque que te liberará de todos tus males, deudas, aflicciones, preocupaciones, trabajo extra, etc.
    Este cheque es un premio a la humanidad, es como sacarse la mayor lotería del mundo, es un real bienestar valioso por lo tanto espero primero llegue primero a las personas que se lo merecen y al final también a las personas incrédulas para disfrutar del bienestar más abundante que hasta el momento se ha descubierto. Me he puesto ha pensar que el sistema actual es como un castigo para malos humanos, pero no pueden todos ser castigados y es el momento para salir de esa esclavitud y ser parte de la felicidad que estuvo escondida por milenios.

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