Carta al hijo que no tendré

Carta al hijo que no tendré

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“Hemos encerrado a los animales en granjas-fábricas. Hemos obligado a los pájaros a callarse. Hemos llevado hasta un punto de no retorno nuestra ávida búsqueda del beneficio. Hemos erigido en modelo el capitalismo más cínico y desencantado, para desprecio del más débil, al que sacrificamos sin pestañear: el animal, el emigrante, el viejo, el enfermo, el obrero”. El escritor francés Jean-Baptiste del Amo nos transmite a través de esta carta su decepción con el mundo que hemos construido, y cuyas costuras de injusticia, abuso, crueldad y desigualdad quedan horriblemente a la vista con esta pandemia.

POR JEAN-BAPTISTE DEL AMO 

Cuando yo tenía la edad que quizá tuvieras tú hoy, pensé a menudo que jamás tendría hijos. Lo que me entristecía no era tanto la perspectiva de no tenerlos como la idea de privar a mis padres de nietos, de decepcionarlos y saber que, para ellos, y para los demás, yo sería un ser incompleto.

Y luego crecí. Quise hacer de tu ausencia una fuerza. Sin ti, yo sería más libre, sin obligaciones, sin ataduras.

Sin embargo, mentiría si afirmara que nunca he envidiado a quienes tienen un hijo, si dijera que no me invade, a veces, el melancólico pesar de no haberte conocido.

En realidad, seguro que no tendría gran cosa que darte. No tendría la solución para permitirte pasar por la vida sin quemarte. No tendría nada que te preservara de crecer, de enfrentarte a la cruda realidad de este mundo, de volverte amargo y taciturno, de verte decepcionado por la amistad y el amor. Ya ves, cuanto más pasa el tiempo, más incertidumbres tengo. Mis convicciones son frágiles y no he aprendido nada. Además, míranos, tristes humanos, que siempre nos hemos definido por oposición a las otras formas de vida con el único fin de justificar nuestra dominación sobre ellas. Hemos hecho caso omiso de señales y advertencias. Hemos quemado bosques y selvas, agotado las energías fósiles, acidificado los océanos. Hemos encerrado a los animales en granjas-fábricas. Hemos obligado a los pájaros a callarse. Hemos llevado hasta un punto de no retorno nuestra ávida búsqueda del beneficio. Hemos erigido en modelo el capitalismo más cínico y desencantado, para desprecio del más débil, al que sacrificamos sin pestañear: el animal, el emigrante, el viejo, el enfermo, el obrero.

¿Es este el mundo que me habría gustado ofrecerte?

Habrá quien diga que hay que tener esperanza, creer en las generaciones futuras. Pero no es más que otra de tantas maneras de eximirnos de toda responsabilidad, como hizo la generación de nuestros padres en los años 70, cuando los políticos y el lobby industrial actuaron de concierto para enterrar un acuerdo internacional global sobre el clima y amordazar a los lanzadores de alertas. Treinta años después, Estados Unidos y Brasil están dirigidos por climato-escépticos, los millonarios de Silicon Valley invierten en búnkeres en Nueva Zelanda en previsión del derrumbamiento total y la humanidad tiembla ante la última pandemia que la golpea.

Lo dice el ensayista americano Nathaniel Rich: habríamos podido salvar la Tierra y no lo hemos hecho.

De forma que sí, a veces me invade un pesar, como en este momento, el de no poder compartir contigo este inicio de la primavera, el perfume del manzano que acaba de florecer, la fascinación al encontrar una pequeña culebra detrás de un viejo montón de leña, ese libro para niños que he escrito sabiendo que no iba a leértelo. Me consuelo diciéndome que, si sin ti, sin duda, yo pierdo mucho, tú, desde luego, no te pierdes gran cosa.

Jean-Baptiste del Amo (Toulouse, 1981) ha publicado originalmente esta carta en la web cultural France Inter, el pasado 23 de abril. ‘El Asombrario’ la ha recogido en exclusiva para España a través de su editorial en castellano, Cabaret Voltaire. (Traducción de Lydia Vázquez).

Jean-Baptiste es un joven escritor francés de origen español, nieto de exiliados republicanos. Comprometido animalista, ganó el premio Livre Inter 2017 con la brutal y evocadora novela Reino animal y anteriormente el Goncourt a la primera novela Una educación libertina. Del Amo vive a las afueras de París en una granja donde escribe y convive con los animales.

Jean-Baptiste del Amo. Foto: Julien Benhamou.

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Comentarios

  • Ant Formiz

    Por Ant Formiz, el 30 abril 2020

    Y eso tù, que puedes permitirte vivir en una granja, en cierto contacto con la naturaleza.

    Què te contarìa yo de los que vivimos hacinados en bloques de pisos horrendos, de inhòspitas barriadas, en deshumanizadas ciudades,

    El horror de la progresada vida tardomoderna.

    Da igual, la ‘vida es bella’, este ‘el mejor de los mundos posibles’ y seguiremos trayendo criaturas a este mundo. Pourquoi pas?

  • Celina

    Por Celina, el 30 abril 2020

    Con avidez he leído por vez primera algo de este autor y me ha despertado gran interés, tendo dos nietos que con igual argumentos se niegan a tener hijos, tanto sus padres como yo respetamos su decisión y algunas argumentaciones compatimos y, duele profundamente comprobarlo.

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