14.04.2014

Cazenave y Barón, dos mares y un solo horizonte fotográfico

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Los fotógrafos Jon Cazenave y Julián Barón. © Roberto Villalón.

Los fotógrafos Jon Cazenave y Julián Barón. © Roberto Villalón.

El vasco Jon Cazenave y el castellonense Julián Barón mantienen vivos los 1+1=12 Encuentros de Fotografía Contemporánea, en el el Instituto Francés en Madrid. Nos presentan ‘Horizon‘, una exposición-laboratorio para reflexionar sobre la luz, las tradiciones, el paso del tiempo y el diálogo como formas de crear una imagen.

Julián Barón (Castellón, 1978) no es muy alto, tiene un aire despistado, tímido, una mirada sincera y barba y pelo que empiezan a mudar del moreno al blanco. Abandonó su trabajo como responsable de ingeniería y calidad en una fábrica para lanzarse al mundo de la fotografía. Miembro del colectivo BlankPaper, es sobre todo el autor del fotolibro “C.E.N.S.U.R.A.”, un trabajo que reflexiona sobre la política y los políticos en nuestro tiempo y por el que ha conseguido innumerables reconocimientos.

Jon Cazenave (San Sebastián, 1978) tiene ojos color mar y el pelo que aún le queda es rubio como su barba. Es alto, de erres marcadas y agradable apretón de manos. Se licenció en Económicas y Empresariales y trabajó cinco años en el sector financiero antes de decidir mudarse a Barcelona para estudiar fotografía. Desde 2007 desarrolla un proyecto a largo plazo llamado Galerna. Este trabajo está centrado en la idiosincrasia y estética del pueblo vasco con una perspectiva antropológica, utilizando su simbología. Pero su investigación le ha llevado a buscar el hombre pirenaico, el arte paleolítico y la vida en las cuevas. Tampoco faltan premios en su carrera.

Es la primera vez que trabajáis juntos. ¿Cómo ha sido esta colaboración?

Julián: Teníamos claro desde el principio que queríamos trabajar desde tres conceptos. Primero, quiénes somos. Los dos hemos tenido una ruptura importante en nuestras vidas. Jon viene de la auditoría financiera, yo de la ingeniería industrial, y nos apartamos de ese camino para meternos en otro. El segundo, el diálogo entre pueblos. Y el tercer concepto que nos interesaba era el de la práctica experimental, trabajar, probar, errar…

¿Cómo veis el trabajo de cada uno?

Jon: Me pones en un brete. El trabajo de Julián lo definiría como una bofetada continua. Es una persona supertrabajadora y superanalítica que plantea mediante la imagen una reacción y una propuesta visual en función de todo lo que ve. Está permanentemente conectado al tiempo y al lugar en el que vive. Una propuesta visual que no es agradable porque supone un análisis crudo de la realidad que le ha tocado vivir. Una fotografía comprometida y clarificadora.

Julián: A Jon lo siento, no solo por sus imágenes sino al trabajar con él, lo siento como un árbol de miles de años con profundas raíces, que ante la situación que ha vivido en su tierra ha sido capaz de transcenderla, y a través de la imagen, liberarse. Ese sentido de ejemplaridad para mí es tremendo. Una gozada trabajar con él. El trabajo de Jon hay que sentirlo.

¿Y qué elementos en común habéis encontrado a la hora de trabajar?

Jon: Lo que he encontrado es un equilibrio. Yo he trabajado en el paleolítico y él está trabajando en el aquí y en el ahora. Creo que esto ha hecho que el proyecto se equilibre y que trabajemos sorprendentemente bien desde sitios tan lejanos. Y esto nos ha abierto la mente. Compartimos un fondo pese a trabajar desde lenguajes fotográficos tan diferentes. Es algo sobre lo que aún estamos reflexionando y que intentaremos aclarar aquí.

Julián: Es sobre lo que hemos estado hablando por teléfono estos meses. Yo soy un tío muy del ahora, y Jon, que está tan inmerso en el pasado, porque él ha decidido recorrer este camino, me ha dado explicaciones a muchas de las situaciones que me encuentro.

En ‘Horizon’, en lugar de realizar una exposición al uso, proponéis cocinar un plato, presentáis unos ingredientes y a lo largo de estos días veremos el resultado. ¿Por qué lo planteáis de esta manera?

Julián: Una de las razones es ahondar en el proceso creador. En este caso la idea era plantear algo diferente, algo que se saliera un poco de nuestro trabajo cotidiano. Partiendo de un espacio, que es esta sala, desarrollar una estructura con la intención de investigar en torno a la imagen.

¿Dónde se va a ver ese resultado?

Julián: Hay una web donde se va a ver tanto el proceso como el resultado, al igual que en la sala para el público que quiera venir.

¿Se puede decir que habéis hecho una exposición extramuros? ¿No hace falta pasar por aquí para ver el resultado?

Julián: No, no. Pasar por la sala es imprescindible si tienes posibilidad. Aquí puedes tener una experiencia vital completamente diferente a la imagen que puedas encontrar en Internet, y ahí es donde radica gran parte del sentido de esta propuesta.

Jon: Se disponen unos elementos en la sala para que el diálogo sea físico y en tiempo real. Nosotros no vivimos en la misma ciudad y queríamos aprovechar esta oportunidad para conocernos mejor, para compartir en primera persona, y para generar un diálogo en tiempo real partiendo de unos ejercicios. Hemos dispuesto unos elementos sobre los que podemos conversar. Aquí estamos nosotros. Aquí están nuestros orígenes, aquí está nuestro proceso vital y aquí está la tierra en la que vivimos. En base a estas características, conversaremos para conocernos. Nosotros llevamos un par de días en la sala disponiendo, dialogando…

Julian Barón a la izquierda y Jon Cazenave a la derecha. © Roberto Villalón.

Julian Barón a la izquierda y Jon Cazenave a la derecha. © Roberto Villalón.

Y una vez montada la exposición, ¿cómo se realiza el diálogo con los demás?

Jon: El diálogo se realiza en este espacio y está abierto a cualquiera que quiera visitarnos. Estaremos en una mesa de la sala diseñando una serie de ejercicios, creando unas dinámicas… La gente puede venir a ver, a proponer, a debatir. Y como resultado de esas propuestas, la sala irá mutando.

Julián: Uno de los retos es cómo convertir la propuesta inicial de un diálogo en una conversación con más gente, plural. Eso conlleva varios riesgos, pero era donde nos interesaba estar.

¿Alguien que conozca vuestra obra y quiera profundizar tiene una buena oportunidad de hacerlo con esta expo?

Julián: Por supuesto. Todas nuestras inquietudes, todo lo que somos, nuestros trabajos fotográficos… todo está recogido en este espacio.

Voy a repasar los elementos que tenéis en la exposición para poder hablar de diferentes temas. En el exterior de la sala, habéis colocado una “bandera de luz” (un mástil con un espejo que proyecta luz al interior de la sala), junto a la bandera francesa del Instituto Francés y muy cerca de la mastodóntica bandera española de la plaza de Colón. Entiendo que es una referencia política. ¿Vuestro trabajo se puede considerar político?

Julián: Totalmente, siempre. ¿Qué es la política? Quien quiera omitir la política de su trabajo, creo que caería en una equivocación absoluta, sobre todo desde hace dos, tres o cuatro mil años.

Jon: Para mí, mi trabajo es una curación. Soy vasco y desde pequeño he crecido con un problema, no solo político, sino de violencia. Todo mi trabajo fotográfico ha sido una respuesta a ese clima político intenso que he vivido y una búsqueda de las raíces de ese conflicto. Ahora mismo estoy en un momento en el que he trascendido la política, pero porque me he llegado a  liberar después de años de trabajo fotográfico y he sido capaz de llegar al germen de lo que yo soy desde otros planos, pero siempre después de esa cura. Evidentemente, nuestra bandera no pertenece a ningún Estado. Nuestra propuesta es una propuesta de luz.

Esa luz entra en una galería, pero a mí me recuerda a una cueva. El trabajo reciente de Jon está yendo por estos caminos. ¿Te habías planteado esta imagen a la hora de montar la exposición?

Jon: Todo tiene un por qué, y las cosas no surgen de la nada. Supongo que mi experiencia de este último año en las cuevas y en el estudio del arte rupestre ha tenido algo que ver. Para mí, desde luego, el fondo de la sala es un lugar de protección, de contemplación, donde me siento muy bien, sereno. Sí, puede asemejarse a una cueva. El paso del tiempo está presente.

Una de las obras de Horizon.

Una de las obras de Horizon.

La luz de la bandera es un destello que puede recordar al flash de las fotos de Julián. ¿Es una luz para mostrar lo que se quiere esconder?

Julián: Estamos todo el rato jugando con la luz. El hecho de que la exposición cuente solo con luz natural es muy interesante. Nos permite estar dentro del propio ciclo natural y ver cómo se puede explorar sobre el elemento esencial. Luego se verá relacionado con tu experiencia anterior.

Jon: Estamos totalmente a merced de la sala, de la luz, de la climatología. El nivel de exposición es tremendo y queríamos ver los resultados.

Una vez dentro, nos encontramos con dos fotos vuestras. ¿Por qué empezáis la propuesta con tan poco material fotográfico en la sala, una exposición de fotografía sin casi fotos?

Julián: Básicamente, por vivir una experiencia nueva para nosotros. Pero yo plantearía más bien otras cuestiones, como que a mí me interesa más bien poco la fotografía, es decir, me interesa más cómo funciona la imagen. El hecho fotográfico en sí puede ser interesante, pero uno de nuestros motores para trabajar era cómo diferentes elementos pueden convertirse en imágenes. Nuestra preocupación no eran las fotos, sino desarrollar y adquirir un lenguaje fotográfico. Ese motor de búsqueda tiene la intención de encontrar. Si vienes, no vas a encontrar fotografía, vas a encontrar imagen. Buscamos reubicar la posición del público sobre el hecho fotográfico.

Ese espacio, el frontón en el que están las fotos, lo habéis relacionado con Oteiza. ¿Por qué aparece el escultor vasco como otro elemento más de la exposición?

Jon: Yo diría que no es un elemento, Oteiza está presente en toda la exposición, pero como una influencia, no en un lugar físico. Utilizamos la Caja Metafísica en homenaje a Velázquez como una referencia. Es una persona que permanentemente está iluminando nuestro camino.

En mitad de la sala hay un “anillo de sillas” para proponer un diálogo. ¿En el mundo de la fotografía existen este tipo de anillos o prima el trabajo solitario y la visión personal?

Julián: Precisamente por eso nació este crómlech. No necesariamente tienes que compartir tu visión de la fotografía, pero nosotros creemos en compartir.

¿Consideráis muy solitario vuestro trabajo?

Julián: Yo no me encuentro solo. Hay ese áurea de lobo estepario en los fotógrafos, pero en realidad es como en cualquier trabajo. Cuando como ingeniero tenía que ir a una obra, estaba solo. Hay procesos en los que la soledad te puede ayudar. Pero creo que en el tiempo que vivimos se necesitan otro tipo de respuestas a las que vengan solo de la soledad.

Jon: Yo sí considero que mi trabajo está hecho en profunda e intensa soledad. En un estado de recogimiento y de experimentación sobre la sensaciones que mi entorno me da. Pero considero necesario conversar.

Atadas a las columnas de la sala hay un chicote, un cabo de amarrar barcos pesqueros, y una maroma de embolar toros. ¿Representan la ataduras de las tradiciones?

Jon: Representan una manera de relacionarnos. Provienen de territorios muy dispares, de muy diferentes tradiciones, pero se encuentran. Y en ese encuentro se generan nudos, tensiones y fuerzas que se juntan de forma violenta o de forma pausada. Queremos trabajar todas las vertientes que nos dan estos elementos artesanales.

¿En vuestra fotografía os sentís sujetos por las tradiciones o tratáis de tirar de la cuerda para llegar a otros lenguajes?

Julián: En mi caso personal la exploración es un motor permanente, no solo en la fotografía.

Jon: Galburu berriak tai gabe ari dira hazten. Nuevas preguntas surgen en continuo.

¿Y dónde buscas las respuestas?

Jon: Tanto Julián como yo tenemos 35 años. Utilizar distintos medios de comunicación para transmitir una sensación tuya a los demás implica estar atento a todas las posibilidades que tienes frente a ti. Unas veces será un libro, otra vez una exposición, otras será un aroma… Cuando tienes una vivencia profunda detrás de lo que haces y cuando tienes cosas que comunicar, tienes que estar muy atento a nuevas formas.

Al fondo de la galería encontramos la proyección de imágenes en directo del Cantábrico y del Mediterráneo. ¿Qué significa el mar?

Jon: La luz con la que trabajamos viene muy determinada por la posición geográfica. Toda la cultura mediterránea ha compuesto la forma de vivir del pueblo de Julián y de él mismo. En mi caso, el mar fue el que proporcionó al pueblo vasco una salida de ese terreno tan hostil y montañoso. Un nuevo horizonte abierto. Es el mar el que otorga en mi país esa luz tan particular.

Julián: El mar está en constante cambio, como la luz. Y tenía mucho sentido dentro de un diálogo entre pueblos.

Una de las obras del proyecto 'Horizon'.

Una de las obras del proyecto ‘Horizon’.

¿Por qué en ‘streaming’?

Jon: La idea de traer en directo nuestros mares a un sitio como Madrid nos resultaba muy interesante. Y Julián está muy abierto a las nuevas tecnologías. Llevamos eso nuevo al fondo de la sala, el lugar protegido, el fondo de la cueva.

Es como una cámara fotográfica con una imagen reflejada en el respaldo.

Julián: Precisamente, pero esta es una imagen muy dinámica en la que se ve el paso del tiempo, de la luz…

¿Hacia dónde os dirigís ahora? ¿Qué será lo nuevo que sepamos de vosotros?

Julián: Yo estoy en un proyecto que se llama Tauromaquia, en formato expositivo, una publicación y diferentes propuestas alrededor. Y para mayo, si todo va bien, se expondrá en la Sala La Lonja y probablemente en PhotoEspaña.

Jon: También participaré en PhotoEspaña y en febrero de 2015 inauguro el trabajo que realicé con la beca FotoPres en el Caixa Forum de Madrid. Ahora estoy en el proceso conclusivo. Comencé mi búsqueda sobre el pueblo vasco con mi trabajo Galerna y ahora estoy tras el origen del hombre.

‘1+1=12. Encuentros de Fotografía Contemporánea en el Instituto Francés de Madrid’. Comisarios del proyecto: Érika Goyarrola y Nicolás Combarro.

Calendario de exposiciones:

Collaje, de Cristina De Middel y Ricardo Cases: 4 de marzo – 14 de marzo.

LÁSER, de Iñaki Domingo y Alejandro Marote: 20 a 28 de marzo.

Horizon, de Jon Cazenave y Julián Barón: 2 a 16 de abril.

Porno Miseria, de Fosi Vegue y Óscar Monzón: 24 de abril a 9 de mayo.

Contact, Complot, Combat de Juan Valbuena y Roger Guaus: 14 a 23 de mayo.

GIGANTE, de Antonio Xoubanova y Aleix Plademunt: 28 de mayo a 6 de junio.

Horarios y direcciones:

Charlas: el día de cada exposición a las 19:30. Institut Français. Espacio Prosper Mérimée (Mediateca). Calle del Marqués de la Ensenada, 12, Madrid. Inauguración de exposiciones a las 20:30. Galerie du 10, Consulado de Francia. Calle del Marqués de la Ensenada, 12, Madrid. Horario de la sala: De lunes a viernes, de 10.00 a 20.00 h. Sábados y domingos, cerrado.

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