09.03.2014

Cristina De Middel y Ricardo Cases, de estrellas del fotolibro al collage hispano-francés

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Cristina De Middel y Ricardo Cases. ©Roberto Villalón

Cristina De Middel y Ricardo Cases. ©Roberto Villalón

Los dos son alicantinos, ambos son representantes del boom de la fotografía española, y los dos tienen un gran sentido del humor. Tal vez por eso, Cristina De Middel y Ricardo Cases se encargan de abrir fuego en  1+1=12, los Encuentros de Fotografía Contemporánea, que organiza el Instituto Francés en Madrid con su trabajo ‘Collaje’ (sic). Ellos nos aclaran la relación entre las cabezas, las tetas y las sillas de rejilla.

Hace unos meses, Érika Goyarrola y Nicolás Combarro recibieron el encargo de organizar una serie de exposiciones en el Instituto Francés de Madrid. Con gran habilidad, los jóvenes comisarios gestaron estos Encuentros Fotográficos entre parejas de autores con una trayectoria en diferentes vertientes de la fotografía contemporánea, bien sea como fotógrafos, en la educación o en la edición. Gracias a estos matrimonios, podremos ver los proyectos de Cristina De Middel y Ricardo Cases, Iñaki Domingo y Alejandro Marote, Jon Cazenave y Julián Barón, Fosi Vegue y Óscar Monzón, Juan Valbuena y Roger Guaus, Antonio Xoubanova y Aleix Plademunt. Cada dúo ha realizado un trabajo nuevo para la ocasión, poniendo en común su visión de la fotografía y superando en muchos casos sus límites. El resultado se irá exhibiendo sucesivamente hasta mayo en el propio Instituto Francés y se acompañará de charlas de los fotógrafos con alguna figura relevante de la fotografía francesa.

Cristina De Middel (Alicante, 1975) es el 50% del tándem que inaugura esta ronda de colaboraciones. Imaginamos que es porque, si hay un ejemplo de triunfo internacional español con un fotolibro, ese es el caso de su Afronautas, del que incluso corren leyendas sobre pagos de miles de euros en reventa. Residente en Londres, ha trabajado para diferentes periódicos en España y con ONGs como Médicos sin Fronteras y Cruz Roja Española durante más de 8 años. Combina su trabajo estrictamente documental con proyectos más personales que han sido premiados y expuestos en varias ocasiones (PhotoFolio Arles 2012, Premio Deutsche Börse 2013 y el Premio Infinity del ICP de Nueva York). Según sus comisarios, “la obra de Cristina busca cuestionar el lenguaje y la veracidad de la fotografía como documento y juega con reconstrucciones o arquetipos que desdibujan la frontera entre la realidad y la ficción”.

El otro que da pedales en esta primera colaboración es Ricardo Cases (Orihuela, 1971). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, vive entre Madrid y Valencia. Es miembro del colectivo-escuela BlankPaper, donde también es docente. Además, es el autor de los trabajos La caza del lobo congelado,con el que ganó Nuevo Talento Fnac de Fotografía 2007 y que convirtió en fotolibro en colaboración con Los cuadernos de La Kursala, Belleza de Barrio, donde se reflexiona sobre los cánones de belleza y Paloma al aire con el que consiguió un gran eco internacional y figurar en las listas de recomendaciones de todo el mundo. Por si fuera poco, junto a la diseñadora Natalia Troitiño, crea Fiesta Ediciones con el objeto de autoeditar sus trabajos y los de otros autores y la colección de fanzines FiestaFiesta.

Con estos mimbres se pueden hacer muchas cosas, pero ellos han hecho una silla de rejilla, o algo así. Sobre su audaz propuesta hablamos con ellos minutos antes de la inauguración.

¿Habíais colaborado antes?

Cristina: Yo he sido asistente de Ricardo.

Ricardo: Hemos ido a hacer el L’Angelet en la Corda, en Alfarrasí. En un pueblo cerca de Alcoy, Alicante, donde el Domingo de Resurrección sueltan palomas y a una niña cogida con un arnés. Y todo porque un quinto del pueblo hizo la mili en Tudela y vio que hacían eso y se  pusieron a hacer lo mismo.

Cristina: Y yo le he ayudado a hacer fotos…

Ricardo: Y yo a ella.

Cuando os proponen esta exposición, ¿qué os planteáis?

Cristina: Ha sido muy libre. Buscábamos un hilo para trabajar desde ahí. A Ricardo se le ocurrió trabajar con el collage. Primero, porque son dos partes, combinaciones, un diálogo. Y después, por la polémica de si fueron los españoles o los franceses los que inventaron el collage, si fue Braque o fue Picasso.

Ricardo: Además collage es una palabra francesa y nos invita el Instituto Francés. Cuando se nos ocurrió, de repente todo nos cuadraba.

¿Cuánto tiempo lleváis con el proyecto?

Cristina: Han sido unas cuantas semanas. Pero yo trabajo rápido. Si me hubiesen puesto más tiempo, lo hubiera hecho también en unas semanas.

¿De qué material partís para hacer estos collages?

Ricardo: Partimos de fotos de Brigitte Bardot.

Cristina: La propuesta empezó con fotos de mujeres francesas y sillas de rejilla, entonces empezamos a probar…

Collage de Cristina De Middel.

Collage de Cristina De Middel.

¿Sillas de rejilla?

Ricardo: Por los collages de Picasso y Braque en 1912. El primero hizo Naturaleza muerta en una silla de rejilla y Braque hizo Tête de femme que es cabeza de mujer, como bien sabes y yo no. [Algunos de los collages están compuestos con fotos de tetas y no de cabezas]. Por eso pensamos en jugar con estos dos títulos.

¿Cómo fue el proceso?

Cristina: Queríamos conseguir mujeres francesas. Lo que más nos costó fue reunirlas y que estuvieran dispuestas a que les hiciésemos un retrato, pero el Instituto Francés nos ayudó bastante. Quedamos en Madrid para hacer esta sesión de fotos y con esa base hemos ido trabajando cada uno en su casa.

Ricardo: Y ella ha hecho sillas de rejilla en Londres, y yo en Valencia; hemos compartido el archivo y hemos realizado los collages.

¿Os gusta el resultado?

Cristina: Yo estoy muy contenta. Ha sido muy divertido y es algo que no hubiese hecho nunca. Pero es lo bueno de las colaboraciones y de los encargos.

Ricardo: Ha sido una buena excusa para experimentar y hacer algo que no hacemos habitualmente. Lanzarte a la piscina y hacer un proyecto exprés a medias con alguien y conseguir un punto intermedio entre las dos personalidades, que creo que en nuestro caso no es difícil. Por muchas cosas.

¿Por qué?

Ricardo: Somos alicantinos los dos. Somos amantes de la cultura murciana, la gastronomía… Nos tomamos la vida de una manera similar.

Cristina: Compartimos un humor. Hay poca seriedad superficial. Hay un acercamiento más relajado a la fotografía y a pasárselo bien haciendo fotos.

Collage de Ricardo Cases.

Collage de Ricardo Cases.

¿Qué os parece que sea el Instituto Francés y no una institución española quien haya planteado la iniciativa de 1+1=12?

Cristina: Cualquier puente que se tienda entre los dos países, que hay muy pocos a pesar de los Institutos Cervantes, Instituto Francés y todos los institutos que quieras; hay como unos Pirineos tres veces más altos de lo que son realmente, sobre todo culturalmente…  Cualquier cosa que se haga, mejor. Y ahora mismo, la fotografía española está pegando un empujón. Si quieren reflejar un poco lo que está pasando en España culturalmente, es normal que elijan la fotografía.

Vosotros sois dos de los representantes de ese “empujón” en el extranjero. ¿Qué opináis de ese boom de la fotografía?

Ricardo: Realmente no hay nada nuevo. ¿Que hay un cambio generacional? Como siempre lo hay. Hay una serie de personas que han seguido trabajando en esto de la foto. Sí que ha habido un detalle curioso. Con la ayuda del libro, un soporte muy viejo pero muy contemporáneo a la vez, se está dando a conocer nuestro trabajo internacionalmente. Dentro se está teniendo en cuenta algo porque fuera se ha reconocido.

Cristina: A lo mejor el trabajo que se está viendo fuera no corresponde a un trabajo nuevo, ni ha habido un cambio de temática…, porque este trabajo se lleva haciendo mucho tiempo. Lo que es distinto es que se le ha dado visibilidad a través del libro.

¿Y en España está teniendo la repercusión que se merece lo que está pasando fuera?

Ricardo: Este año se está notando.

Cristina: Sí, este año está empezando a tener eco como algo que está surgiendo.

¿Pero no está siendo un fenómeno cerrado dentro del mundo del fotolibro y no trasciende al mundo del arte?

Cristina: No lo creo. A mí el libro me está abriendo las puertas de galerías tanto en España como en el extranjero.

Ricardo: El fotolibro, lejos de ser una cosa que te sitúa en una comunidad cerrada, es al revés. En mi caso, cuando saqué mi último libro, Paloma al aire, coincidió con un descenso de encargos de fotografía, y empezó a salirme trabajo gracias a este libro.

Cristina: El libro es solo un escaparate que te permite lucir tu trabajo.

¿Qué diagnóstico hacéis de la fotografía en la España actual?

Ricardo: Maravillosa. Es una situación muy optimista. Quizá por la facilidad que tenemos para acceder a cualquier herramienta. Hoy en día un autor se puede hacer un libro tal y como quiera, en su casa, sin depender de nadie. La exposición que hay ahora mismo en el Reina Sofía, Libros que son fotos, fotos que son libros, es un fiel reflejo de esta facilidad para editar que tiene el fotógrafo contemporáneo al margen de una industria. Muchos de los libros de esa exposición son autoeditados.

¿Puede existir la tentación de hacer libros con afán de figurar?

Cristina: Igual que antes hacías un reportaje y podías creer que ya estabas en el candelero. O te ibas a un barrio de gitanos y ya eras fotógrafo de guerra. El libro es solo un ejercicio más y es un buen escaparate. Me parece muy lícito que todos lo intenten.

Ricardo: Hay un nuevo estímulo, una nueva excusa para que más gente se acerque a esto y vea que es una maravilla. Nunca veo problemas, ni con la fotografía digital, ni con su popularización… Que algo funcione más supone que sí, habrá más trabajos malos, pero también habrá más trabajos buenos. Soy muy optimista en este sentido.

Me llama la atención que actores, artistas, escritores… tienen muchos motivos para quejarse: por el libro digital, por la subida del IVA, por falta de apoyo institucional… Pero cuando hablo con fotógrafos, eso no pasa. ¿A qué se puede deber? 

Cristina: Porque nunca ha habido un apoyo. Todavía se debate si la fotografía es arte o no. Siempre ha sido una actividad muy solitaria y muy autónoma en la que tú te tienes que buscar la vida, aunque profesionalmente hagas bodas, periódicos…, porque es una manera de comer. Pero el trabajo personal siempre ha sido solitario. El caso es que no nos vamos a quejar de que nos quiten algo que no hemos tenido nunca. Pero eso también puede ser un motor para que las cosas se desarrollen más rápido. No depende de una gran institución que necesite dar un paso que sería lento.

Vosotros sois de la generación que ya está aquí. ¿Me daríais el nombre de alguien a quien seguirle la pista?

Ricardo: ¡Miguel Ángel Tornero!

Cristina: Sí, sí. Miguel Ángel Tornero.

Ricardo: Utiliza el collage. Tiene mucha personalidad, es un fotógrafo que enriquece el contexto fotográfico en este país. Está libre de prejuicios, tiene un espíritu libre. Viene de una facultad de Bellas Artes, pero se ha tomado en serio la máquina de fotos.

¿Podéis adelantarme algo de lo que estáis planteando para el futuro?

Cristina: Acabo de sacar un libro que se llama Party, basado en libro rojo de Mao, que se expondrá en PhotoEspaña. Y estoy preparando para este año dos más: uno sobre una expedición al Polo Norte y otra historia en Nigeria que es una adaptación de un libro nigeriano, al estilo Afronautas y desarrollando la mezcla entre ficción y realidad y cómo se pueden documentar los lugares.

Ricardo: Publico en octubre un libro que se llama El porqué de las naranjas y viene a ser una colección de paisajes del Levante español.

1+1=12. Encuentros de Fotografía Contemporánea en el Instituto Francés de Madrid.

Comisarios del proyecto: Érika Goyarrola y Nicolás Combarro.

Calendario exposiciones:

Collage, de Cristina De Middel y Ricardo Cases: 4 de marzo – 14 de marzo.

LÁSER, de Iñaki Domingo y Alejandro Marote: 20 de marzo – 28 de marzo.

Horizon, de Jon Cazenave y Julián Barón: 2 de abril – 16 de abril.

Porno Miseria, de Fosi Vegue y Óscar Monzón: 24 de abril – 9 de mayo.

Contact, Complot, Combat de Juan Valbuena y Roger Guaus: 14 de mayo – 23 de mayo.

GIGANTE, de Antonio Xoubanova y Aleix Plademunt: 28 de mayo – 6 de junio.

Horarios y direcciones:

– Charlas: el día de cada exposición a las 19:30. Institut Français. Espacio Prosper Mérimée (Mediateca). Calle del Marqués de la Ensenada, 12, Madrid.

– Inauguración exposiciones a las 20:30. Galerie du 10, Consulado de Francia. Calle del Marqués de la Ensenada, 12, Madrid.

– Horario de la sala: De lunes a viernes, de 10.00 a 20.00 h. Sábados y domingos cerrado.

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2 comentarios

  • El 10.03.2014 , Luis Díaz Feria ha comentado:

    Estupendo artículo! Muy interesante el ciclo de exposiciones y comentado con gancho ++++

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