12.04.2013

Cuatro autores marcados por poderosas lecturas adolescentes

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Cuatro autores nos han contado qué lecturas les marcaron en su adolescencia. Dos escritoras y dos escritores. Dos de ellos son españoles, Germán Sierra y Jenn Díaz; y dos, americanos, Alberto Chimal y Liliana Colanzi. Los lectores somos cientos, cientos adivinando ese diálogo entre sus obras, entre ellas y nosotros, entre ellos y los que fueron. Arqueología del espíritu sugerida por José Luis Sampedro.

SARDIFLOR

Puedes seguir a la autora en Twitter @arenqliterario

En 1975 se publica uno de los libros fundamentales de la literatura escrita en castellano. Es el Libro de arena de Jorge Luis Borges. Y allí nos topamos también con El otro. En ese cuento un anciano Borges se encuentra con un joven Borges. Y afirma: “He cavilado mucho sobre este encuentro, que no he contado a nadie. Creo haber descubierto la clave.

A Germán Sierra le marcaron Rayuela, todo lo de Borges y en especial Ficciones, además de las Iluminaciones de Rimbaud. Rimbaud se planta frente al mundo y grita mediante 54 poemas. Nos invita a observar la angustia, el éxtasis, los cambios de la vida, la metamorfosis constante del mundo, la naturaleza, los viajes y las travesías personales, la creación y la destrucción. Para Camus, Rimbaud es el poeta de la rebeldía. Iluminación es lo que busca el zen, es la comprensión absoluta. Es la clave que nos golpea en el alma. Con Rimbaud se acrisolan las plagas y se fermenta la sangre. Pero ante todo permanece la señal de un espíritu del amor que nos ha creado y que nos cobija en el universo.

Germán Sierra enseña bioquímica y biólogía molecular. Lo imagino en lo alto de una célula observando la magia del universo y acortando las distancias con las estrellas.  Rimbaud nos cuenta el viaje por la vida, Germán Sierra lo contempla desde primera fila. Y observa el orden y el desorden de todo. Lo inspira Rayuela, otra gran travesía universal hasta el cielo. Allí habitan todas las Ficciones. Quiere contárnoslo y nos increpa.  En efecto, Germán Sierra salta de nuestras células hasta las estrellas mientras nos abre puertas para ir a jugar. Quien lo encuentre por twitter  o tumblr disfrutará enormemente de ello. Este pensador lúcido, inquieto y generoso nos refleja en sus textos mientras buscamos nuestro lugar en el mundo, debatiéndonos con el universo y recomponiéndolo, percibiéndolo, interpretándolo. Incide en las diferencias sin dualismos porque para él “naturaleza estaba llena de una poesía que se podía observar, experimentar”.  Germán Sierra quiere mostrarnos las claves del universo.

Iluminaciones, Frases II, de Rimbaud:

“He tendido cuerdas de campanario a campanario; guirnaldas de ventana a ventana; cadenas de oro de estrella a estrella, y bailo.”

A Liliana Colanzi le influyeron La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, El señor de las moscas, y En el camino. Por el recorrido que plantean estos tres títulos nos situamos frente a  una liberación sin par. El personaje de Eréndira está encadenada por sus mayores, con los jóvenes de la isla de El Señor de las moscas proclama su propia ley aún a riesgo de caer bajo el peso de las herencias recibidas . Finalmente en El camino se puede afirmar que Eréndira conoce el mundo y baila. Eréndira crece, se hace adulta y conduce libre sin pensar en el final, disfruta del viaje. Liliana Colanzi es boliviana y busca el mar. Otea las claves del mundo y nos las cuenta porque “Esas historias eran música para nuestros oídos. Ninguno parecía fijarse en nuestros zapatos ordinarios o en nuestro aire de colegialas —que es lo que éramos, al fin y al cabo—.”  Luego se instala en él en unas vacaciones permanentes. Liliana Colanzi es periodista y estudia literatura comparada. Busca, sopesa y se pasea entre los confines de la ficción y la no ficción. Parece que ha descubierto que las fronteras son para recorrerlas, que las autopistas vitales de la narración no requieren pasaportes sino formación de equilibrista. Se ocupa de la no ficción como si fuera una invención y de la ficción como si fuera real. Liliana Colanzi se mueve como pez en el agua entre los mundos que ella sabe que no están separados ni divididos y para ello nos conmina a que nos tomemos todo el tiempo de la libertad que nos haga falta.

En el camino, de Kerouac

“Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.”

 

 

A Jenn Díaz le marcaron Diario de Ana Frank, Relato de un náufrago y Tot et serà pres. Los fugitivos aunque olvidados, escondidos o desdeñados saben dar al resto de la sociedad lo mejor de ella sin que nadie los venere ni reconozca lo suficiente. Para todos hay una fecha que lo cambia todo. Sucede lo inesperado. No se trata de un enemigo concreto. Aquí nadie huye a causa de un crimen. Se escapa de las circunstancias. Y se resiste con un fuerte deseo de vivir espiando al resto del mundo. Ana Frank, Luis Alejandro Velasco y un chico enfermo junto a una chica morena son esencialmente valientes porque si bien se ven forzados a convertirse en fugitivos, son muy fuertes. Aunque las circunstancias los estigmaticen, ellos no se arredran. Pero quizás estos fugitivos vean que los atrapados son quienes viven en el resto del mundo prohibido. Pueden notar que “la libertad se convertía en una jaula de la que no se atrevía a salir“. Jenn Díaz conoce el sabor de los  silencios y las huidas. Nos muestra los destellos de esperanza y cómo operan de forma casi transparente. Esa es su clave. Perfila con exactitud nuestra desorientación en la vida, tan atrapados y de forma tan repentina como Ana Frank. El sentir profundo de esta autora se abraza al de Alejandra Pizarnik en más de una ocasión. Ambas no evitan que caigamos por abismos que tan bien perfilan para todos los demás. Hay una invitación a un palpitar extremo, como si se sintiera la vida con mayor intensidad cuando estamos dominados por las circuntancias. Es el sentir de la presa. Y para evitar que lo seamos, para comprenderla, están los duelos y las fiestas.

Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez:

“Mi primera sorpresa fue que aquel muchacho de 20 años, macizo, con más cara de trompetista que de héroe de la patria, tenía un instinto excepcional del arte de narrar, una capacidad de síntesis y una memoria asombrosas, y bastante dignidad silvestre como para sonreírse de su propio heroísmo.”

A Alberto Chimal le impresionaron Ficciones a los doce años, Otra vuelta de tuerca de  Henry James a los dieciséis y  El arte de la ficción de Gardner a los diecisiete. Así contesta cuando se lo pregunto. No es casual. Este escritor domina la precisión como los grandes magos.  Quien escriba es consciente de que el libro de Gardner es la biblia de tales menesteres. Y la utiliza este autor para dar la vuelta a la realidad y mostrarnos las ficciones que nos nutren, haciéndonos partícipes de cuanto sucede, que a lo mejor no sucede y de cuanto podría ocurrir si se revelara cuanto imaginamos. Chimal fue ingeniero y luego cuentista. O quizás haya sido al revés. Con él es imposible saberlo. Y por más que comparemos datos y textos, algo que también ha estudiado, no hallaremos un único resultado. Para Chimal es fundamental “asombrarse y descubrir que el asombro es el pie derecho de la libertad.”  Alberto Chimal busca las claves de la magia del universo. Se ayuda de  lo mítico y  la intuición.  Él bucea en los mares del misterio, un lugar que solo la filósofa María Zambrano  ha analizado, la única que ha tenido permiso de los dioses para perfilarlo al resto de mortales. Para este autor las fronteras son diferentes.  Lo consciente, lo inconsciente y la imaginación ocupan el mismo espacio al mismo tiempo e interactúan. Será eso… o que escucha las historias que los gatos le cuentan sobre la humanidad en sus paseos nocturnos y luego las transforma como un paciente alquimista para los humanos. Es  imposible afirmarlo, pero todo indica que ha dado con siete  claves porque sabe que “el siete es el número de los secretos, de las claves ocultas, de los juegos que irritan a la gente que se las da de muy seria, de las revelaciones inesperadas. También es el número de hijos que tiene una señora que conozco: todos se llaman Carlos, incluyendo a las niñas, que son seis. Y también es el número de sueños que yo tenía de niño.”

Ficciones, Las ruinas circulares, de Jorge Luis Borges.

“El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. Ese proyecto mágico había agotado el espacio entero de su alma; si alguien le hubiera preguntado su propio nombre o cualquier rasgo de su vida anterior, no habría acertado a responder.”

 

 

Los escritores  y los creadores en general son buscadores de claves. También son vehículo del genio, en el sentido griego del término.  Ellos emprenden un viaje no exento de dificultades para luego contarnos qué se ve desde el lugar al que han llegado. Eso es la arqueología del espíritu. Podemos practicarla todos. Lo mencionaba en una entrevista el inolvidable José Luis Sampedro.

Felices arqueologías, mejores encuentros y grandes aventuras.

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