03.02.2018

‘Deshabitados’: revolución cultural contra el abandono rural

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Un fotograma del documental 'Deshabitados'

Un fotograma del documental ‘Deshabitados’.

Recuperar la vieja escuela abandonada, crear un espacio sociocultural y un museo pedagógico… En Bañuelos, un pequeño pueblo de apenas 30 habitantes en el norte de Burgos, han puesto en marcha este novedoso proyecto para atraer visitantes y dinamizar la zona, rindiendo homenaje al que fue su maestro durante la República: Antoni Benaiges. Es la historia que cuenta ‘Deshabitados’, un documental sobre las iniciativas que intentan frenar el abandono de las zonas rurales y que se presenta hoy en Burgos.

Érase una vez un maestro catalán que llegó a una aldea sin agua y sin luz: Bañuelos de Bureba (Burgos). Encargó una imprenta que pagó de su propio bolsillo y la utilizó como medio de expresión para sus alumnos y alumnas, que aprendieron así a escribir, haciendo sus propios dibujos para la revista que elaboraban entre todos. Les dio la palabra para que construyeran sus propias publicaciones.

Ese maestro republicano era Antoni Benaiges. Aplicaba la técnica Freinet, un modelo que pretendía cambiar el orden mundial creando seres humanos libres, felices y comprometidos, apostando por el texto libre y oponiéndose a los exámenes. En clase con Benaiges se leía poesía. Llevó un gramófono, les enseñó música, bailaban, salían al campo. Pero llegó el 18 de julio de 1936 y el golpe de Estado. El maestro fue arrestado y fusilado por la represión franquista.

Muchos años después, el pueblo donde dio clase rindió homenaje a su memoria, iniciando un proyecto para restaurar la antigua escuela y crear en ella un Museo-Taller Pedagógico de las Técnicas Freinet. La historia del maestro de Bañuelos despertó interés (hay un documental, un libro) y revitalizó el pueblo. Han organizado hasta unas jornadas para profesores de toda España interesados en ese espíritu educativo.

Ahora la Asociación Escuela Benaiges ha realizado el documental Deshabitados, que se presenta hoy, 3 de febrero, en el Museo de la Evolución Humana (Burgos), para poner de manifiesto la problemática de la despoblación y ofrecer alternativas como la suya que pongan freno a la desaparición de estos pueblos. “Queremos llamar la atención sobre la terrible situación de los pueblos (no sólo de Castilla y León) que sufren un abandono que poco a poco los va dejando sin vida. La despoblación del mundo rural supone un abandono de nuestras raíces, nuestras costumbres, nuestra identidad. Son pueblos que atesoran una riqueza cultural que no se podrá recuperar, pues en el momento que desparezcan las personas que ha vivido siempre en ellos, desaparecerá su conocimiento de la tierra, las costumbres, el patrimonio oral, la sabiduría, el folclore”. Así lo explica Javier González, secretario de la Asociación Escuela Benaiges.

El abandono de extensas áreas rurales ha llegado a límites alarmantes. Tanto que hasta Bruselas ha dado un toque de atención a España porque en algunas zonas de las provincias de Castilla y León se están contabilizando densidades de población propias del Círculo Polar Ártico. “Socialmente se pierde una manera de vivir que nada tiene que ver con las ciudades, el contacto con la naturaleza, vivir con los ritmos que nos marcan las estaciones y aprender a amar el lugar donde vives. La masificación en las ciudades nos ha hecho perder la identidad, no nos identificamos con el lugar donde vivimos”.

Para Javier, precisamente ese contacto directo con la naturaleza que posibilita el mundo rural nos hace comprender su funcionamiento y nos hace conscientes de la importancia de no romper el equilibrio que debe existir entre los seres humanos y el medio que nos rodea.

El documental, realizado por Hugo Atman, cuenta con una banda sonora compuesta por Manel Gil-Inglada y grabada por músicos locales integrando ritmos e instrumentos tradicionales de la provincia de Burgos. Las imágenes y la música captan los cambios del entorno y el ánimo de sus habitantes.

Según Javier, “a través de la cultura se pueden generar focos de atención en los pueblos que están en peligro de desaparición, tenemos la intención de crear una red de iniciativas como la nuestra dentro de la provincia donde podamos intercambiar actividades y donde poder organizar ciclos e intercambios para crear un flujo”. En Bañuelos han organizado talleres de imprenta manual, grabado en linóleo, encuadernación, folclore popular y proyección de documentales.

“La cultura es uno de los pilares para revitalizar el mundo rural. Vivir en un pueblo aporta además valores como el contacto directo con las personas, las relaciones son más humanas, la solidaridad se da de una forma espontánea entre los vecinos, son relaciones basadas en la mutua confianza, las puertas de las casas están siempre abiertas”, explica el secretario de la asociación. Reconoce que aún queda mucho camino, pues “las administraciones no ayudan en nada, ya que cada vez recortan más los servicios, hacen de los habitantes de estos pueblos ciudadanos de tercera, y cuestiones tan básicas actualmente como una conexión a Internet o cobertura para la telefonía móvil en muchos pueblos es tarea imposible, con lo que se impide que personas que podrían desarrollar sus trabajos desde estos lugares desestimen esta opción”.

También vivir en un medio rural tiene sus inconvenientes. “Y más si se procede de un medio urbano, donde los hábitos de vida como la prisa nos han convertido en unos seres totalmente individualistas y competitivos, la adaptación cuesta y no todo el mundo está preparado para ese cambio. No obstante, si se supera ese primer choque y empiezas a apreciar las pequeñas cosas y cambias el ritmo de vida, se puede llegar a formar parte de ese mundo disfrutando de una vida mucho más acorde con la naturaleza y más humana, donde convivir con las personas que se dedican a la agricultura y a la ganadería enriquecería la convivencia. En este entorno ideal asociaciones como la nuestra ayudarían a fomentar la cultura y cerrarían la brecha que siempre ha existido entre la ciudad y el medio rural”.

El caso de Bañuelos de Bureba, aunque no es frecuente, no es el único. Hay otros pueblos de la provincia que tienen iniciativas culturales para recuperar no sólo población, también tratan de recuperar el folclore, las tradiciones y la cultura popular.

Deshabitados muestra una visión esperanzadora narrada por sus propios habitantes, personas que han dejado de lamentarse para pasar a la acción, construir alternativas y hacer una firme apuesta: “En la revolución del mundo rural, la cultura es el camino”.

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Sobre el autor

Silvia Melero
Periodista freelance convencida del poder de la comunicación para el cambio social. Hecha de palabras, sueños, músicas y lo vivido en años de radio, prensa y televisión. Trabajó en Radio Ñandutí de Paraguay y ha escrito guiones para videos de ONG y documentales en Humania TV. Colabora en revista 21 y dirige los proyectos Desinstrumentados y Cómo lo Cuento , Luto en Colores Twitter: @SilviaMeleroAba

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14 comentarios

  • El 03.02.2018 , Carmen ha comentado:

    Gracias Silvia. Apoyando siempre. Magnífico artículo de una realidad que hay que visibilizar. No todo pasa en las ciudades. La vida también pasa por aquí.

  • El 03.02.2018 , Germán ha comentado:

    En julio de 2012 lo dejamos todo (la familia éramos dos adultos y un adolescente estudiando 3º de ESO) para probar la experiencia de vivir en un pueblo de Castilla y León con 400 habitantes censados -tal vez solo 200 viviendo en invierno- y fue un fracaso que felizmente terminó en julio de 2015, al regresar a nuestro lugar de origen con 30.000 euros menos que salieron de los ahorros. Dos negocios, dos fracasos. Solo de la belleza, la paz y el aire puro no se puede vivir; y menos con un hijo estudiante. Reportajes como éste, nos llevaron a cometer el error de creer en un imposible. Nunca se publican los fracasos… no interesa hacer visible la falacia de vivir donde no lo hacen ni los hijos de los abuelos que consumen sus días aislados de todo y de todos.

  • El 03.02.2018 , Mari Coca ha comentado:

    Vivo en una aldea de la provincia de Córdoba y nos pasa o mismo vamos a la desaparición y la administración nada. Nosotras cómo asociacion trabajamos recuperando recetas y hemos grabado u DVD y hacemos lo que pidemos. Nuestra aldea se llama Morente.

  • El 04.02.2018 , Daniel ha comentado:

    Mi pareja y yo , con 2 hijos , decidimos comprar una casa para restaurarla y tal vez luego mudarnos a vivir a ella , en una pequeña aldea a media hora de Ourense, a 200 km de nuestra vivienda habitual cerca de A Coruña.
    Somos personas trabajadores y humildes Siempre hemos tenido nuestra huerta y trabajado fuera de casa para tener ingresos económicos.
    Al principio todo iba muy bien con los muy pocos vecinos de la aldea,hasta que decidimos reconstruir un muro medianero que separa nuestra propiedad de la de una vecina de unos 80 años, nos ofrecimos a hacerlo nosotros porque yo soy cantero, Gratis la mano de obra , solo deberia pagarnos la mitad de la arena y la mitad del cemento. Y si lo pagó . Pero luego encargó a otros obreros el resto del cierre mas una cadeta de bloques que construyeron justo pegado al muro . Le pedimos que la separase y se negó . Acabamos denunciándola. Y ese fué el comienzo del fin. Nos denunciaban por el ruido de los niños , por poner la radio, por aparcar delante de nuestro portal.decían que las insultábamos , decian que las amenazábamos, . Un domingo, simulamos que nos íbamos , pusimos las maletas (vacías) en el coche y dejamos una gravadora encendida en un hueco de un muro al lado de un banco donde siempre se sentaban las vecinas. Volvimos al cavo de varias horas y por supuesto se sorprendieron . Cuando escuchamos la grabación , entre otras lindezas , nos acusaban de haberles entrado a robar en una de las casas y apropiarnos de 600 euros y 2 relojes de oro. ( si lo dicen las abuelas tiene que ser cierto ) a los pocos dias le pegaron a mi pareja varios hombres y mujeres juntos y yo lo único que pude hacer fue tratar de sacárselos de encima y tratar de evitar que me pegaran a mi. Tiraron a nuesyro hijo mayor al suelo (tiene una descapacidad mental ) el pequeño de 3 años llorando….
    Ya podéis imaginar lo siguiente ….parte de lesiones , denuncias juicios varios . .una mierda. Las viejas saben como dar pena delante de un juez . Lloriquean , le dicen que nos tienen mucho miedo , que las amenazamos , etc. Luego en el pueblo las mismas “abuelitas”se burlaban de nosotros .
    Solucion: le vendimos la casa a dos familias de etnia gitana , que por cierto nos siguen pagando puntualmente los 100 euros mensuales acordados ante notario .
    Se van acordar de nosotros durante varias generaciones.
    Por las mismas fechas , había aparecido el cadáver de un hombre nórdico que junto a su pareja habían comprado otra casa también en una aldea gallega. Lo mataron unos vecinos para no compartir los ingresos que debían repartirse entre los propietarios de un monte comunal donde se habían instalado unos generadores eólicos.
    Lo bueno ….. tras esto, en 2016 decidí venirme a Australia y trabajar de cantero en NSW. Me va muy bien, mucho trabajo y muy buenos sueldos. Nuestro hijo pequeño ya lleva un año aquí conmigo, espero que pronto venga Ana y el niño mayor , y que le den por ….a las viejas de Casasoá y a todos los que las creyeron y apoyaron.
    Luego no digáis que nadie os avisó de loas posibles consecuencias de comprar en esa bonita aldea. Con gente con mentalidad de la edad media.
    Saludos.

  • El 04.02.2018 , Arbre Agulló i Guerra ha comentado:

    Creo en la propuesta del club de Roma, 1980.
    Los pueblos mínimos deben tener 2000 habitantes, escuela, ambulatorio, ayuntamiento, bar rentable es importante, panaderia, tienda de todo. Los núcleos pequeños son insostenibles. Pueden recuperarse los que tengan interés paisagístico como segunda residencia. HAY QUE TRABAJAR EN ESTA LÍNEA.

  • El 04.02.2018 , Alfonso ha comentado:

    Los comentarios precedentes son suficientemente explicitos: vivir en un pueblo es la ful más grande del mundo; si no eres una persona interesada en los cotilleos y en meterte en la vida de los demás, es ir a meterte en la boca del lobo; lo de la solidaridad y el contacto humano solo lo puede decir alguien que no ha vivido en un pueblo: mi familia es de pueblo, que salieron de allí de pequeños para vivir en grades ciudades y puedo asegurar que no sienten la más mínima añoranza.
    Los pueblos molan xa ir a visitarlos si tienen algo significativo, pero nada más.
    Mi experiencia, por si alguien se siente tentado x la falsa poesía del artículo.
    Un saludo desde el centro de Madrid!!

  • El 05.02.2018 , Lily ha comentado:

    Pueblo chico, infierno grande. Los testimonios de foráneos asentados en pueblos y teniendo que marcharse son muchos aunque siempre se intenta convertir en idílica la vida rural.
    Por mi parte tengo una casa rural en un pequeño pueblo andaluz que es el pueblo de mis padres y he tenido numerosos problemas con un vecino y sus perros aullantes, intenté con buenas palabras encontrar solución al problema y fuí siempre recibida con palabras desabridas hasta que llamé al SEPRONA. Por otro lado el ayuntamiento tampoco colabora, el acceso a mi finca es un carril muy cortito pero muy necesitado de reparación, había o hay un proyecto de la Junta para arreglar los caminos rurales y se arreglaron TODOS los caminos del pueblo menos el que llevaba a mi finca y el porqué es que en las cuatro casas que hay en esa zona el alcalde no recoge votos ya que no estamos empadronados.
    Este año nos han asfaltado diez metros de camino y creo que por vergüenza. No sufrimos más la impertinencia y maldad de los lugareños porque nos queda familia ahí y por eso anda el personal contenido pero la envidia por el constante trajín de mi casa rural resulta palpable.

  • El 05.02.2018 , Phoracantha ha comentado:

    No, no y NO. ¿y al Mundo Natural, quién lo defiende? Seguimos sin ver más allá de nuestras narices. El Mundo Natural es imprescindible para la supervivencia de nuestra especie, y la mayor amenaza para el Mundo Natural es el imperialismo rural, camuflado de buenismo acientífico. El Mundo Rural ha devorado al Mundo Natural en prácticamente toda la superficie del planeta. El Mundo Rural es un CÁNCER para el planeta y está causando la sexta extinción global de biodiversidad desde que existe vida sobre el planeta. La Tierra necesita reestablecer su funcionamiento natural, sus ciclos naturales de materia y energía, y es la especie humana la que lo impide,con su dinámica explotadora de los ecosistemas. Más conservación y menos explotación. Más Mundo Natural y menos Mundo Rural.

  • El 05.02.2018 , Phoracantha ha comentado:

    “El futuro está en las ciudades, pero en ciudades más humanas”:
    http://elasombrario.com/futuro-ciudades-humanas/

    El futuro para nuestra especie pasa, también y sobre todo, por retroceder, cualitativa y cuantitativamente, como especie que forma parte de un entramado biológico (ecosistemas) del cual depende directa y estrechamente.

  • El 06.02.2018 , ricardo ha comentado:

    bravo, silvia

  • El 12.02.2018 , Renacer. ha comentado:

    Querida Silvia. Gracias por tu escrito tan sabiamente redactado.
    Nuestros pueblos se mueren…, Es un hecho.
    Que no sabemos cómo resolverlo, también lo es.
    Seguiremos poniendo nuestra energía en encontrar una solución viable, que nos haga sentir bien y ser felices en el intento.
    Gracias.
    Choni.

  • El 13.02.2018 , Fede ha comentado:

    Como diría Cruyff, “un palomo no hace verano”. Lamento las experiencias de los que han publicado aquí sus comentarios, aunque en algún caso también me gustaría conocer la opinión de la otra parte. En todo caso hay pueblos y pueblos pero sobre todo hay personas y personas.
    Un pueblo no tiene porque ser mejor ni peor que una ciudad, es distinto; lo que está claro es que el medio rural muere, y eso no es justo para quienes lo habitan, y sin duda es malo para todos. Por desgracia, la solución, si existe, es difícil de encontrar, y sin un mínimo compromiso por parte de las instituciones (que en España no se está dando), los molinos de viento se transforman en gigantes a los que es imposible derrotar.

    • El 14.02.2018 , Germán ha comentado:

      Tienes razón Fede cuando dices “Un pueblo no tiene porque ser mejor ni peor que una ciudad, es distinto”. El concepto mejor/peor es relativo y, sobre todo, subjetivo. Pero el sentido común nos marca unos límites en los que muchos podríamos estar de acuerdo. Por ejemplo ¿Cómo estudia bachiller un chico/a cuyo instituto más cercano está a 45 km por carretera de montaña? ¿Yendo y viniendo todos los días? ¿Quien lo lleva y lo trae? ¿Quedándose en un piso de estudiante? ¿Con 15 años? ¿En una residencia? ¿Todo el mundo puede hacer frente al coste de uno/dos hijos fuera estudiando bachiller? Ah! Perdón, se me olvidaba. Es que hay que ahorrar para los estudios de nuestros hijos y nuestras pensiones… no me acordaba de la recomendación de nuestro presidente. Broma al margen, mi experiencia (contada líneas más arriba) fue negativa porque no se me dijo la verdad cuando aposté por probar un nuevo estilo de vida. Nunca me la dijeron los reportajes que vi/leí, que siempre pintaron todo de color de rosa, ni las personas (del pueblo) con las que contacté antes de dar el salto. Y lo que descubrí a los pocos meses de instalarme es que ni los hijos (y menos los nietos) de los abuelos del pueblo querían vivir en él por el aislamiento y falta de todo con el que se vive allí. Mi crítica no era/es a la vida rural, lo es, en mayor medida, a quienes venden humo conociendo la realidad, y, en menor medida, a quienes lo transmiten sin darse cuenta de que pueden animar a terceros a cometer un error de muy difícil solución sin suficientes recursos para volver y empezar de nuevo. Un saludo a todos.

  • El 07.10.2018 , julio ha comentado:

    Comparto y celebro la opión de algunos aquí por la franqueza. Hay mucho melodrama romántico (i.e. mentiras-de-mal-gusto) acerca de vivir en los pueblos. Vivir en un pueblo o aldea con pocos vecinos facilmente se convierte en un infierno. Vivimos en una aldea. Ahora he convertido lo que era un sitio lleno de basura, suelo estéril y feo en un jardín decente. Y lo que me queda! Pero ha costado. Los del lugar estaban acostrumbrados a tirar enormes — no exagero — enormes cantidades de basura por doquier. Y teniendo recogida diaria de contenedores! Lo peor era quemar plásticos, tanto en sus chimeneas como en la calle — hace unos años, cuando empezamos a vivir aquí, unos vecinos pre-neardertal, incluso sacaron todo el plástico del contenedor del reciclado, ruedas, un sofá de coche y les detuve antes de que lo metieran fuego bajo amenaza de llamar a los civiles, al ejercito y a quien hiciera falta y poner un demanda particular para que pagasen el máximo de multa, 60000 euros. Ya saben que nunca más intentaré hablarlo; llamo directamente a los civiles. Se acabó quemar plásticos. También he acabado con su cazar con trampas pajarines protegidos (incluso colocándolas en mis árboles); la limpieza de cisternas tóxicas en la fuente pública, etc etc etc. Ahora los alrededores de mi casa y la aldea están medianamente decentes. Pero hay mucho rencor y odio. Esta bien. Les estoy esperando. Hay gentes que han vivido toda su vida en estos pueblucos semi abandonados que no son diferentes de los personajes de la peli de Ettore Scola, “Feos, sucios y malos.” Y esto en Andalucía. Pero es así en toda la geografía nacional. En en el norte — en León, Asturias, Galicia… — los pueblerinos probablemente son incluso más chungos. Estuvimos 12 meses buscando casa por los pueblos del norte. Con niños pequeños. Te pedían precios ridículos por ruinas de piedra y barro — y con la crisis! En la montaña palentina, Un pastor y su hijo, haciéndoles saber que teniamos niños, nos ofrecieron alquiler de una casa que, nos aseguraron, estaba para entrar a vivir. Si hubiese estado un poco loco, les habría matado a los dos allí mismo. La casa era una auténtica ruina podrida, que no era adecuada ni para animales, y querían 600 euros al mes! En otros pueblos con tres habitantes, las viejinas se quejaban a las puertas de que estaban abandonadas, que “el pueblo se moría.” Pero cuando les decías que ibas a vivir allí con tu familia, se alarmaban y decían ” para qué quieres venir aquí hijo si aquí no hay nada!” ¿Por qué? Avaricia. Porque eran tres en el pueblo. Y su hijo sembraba todas las tierras del pueblo, que son comunales. Cientos de hectareas. Muchas toneladas de grano. Si una familia nueva iniciaba allí su vida, tenía que compartir las tierras y cultivar menos; el otro tenía 60 vacas en el monte. Por cada vaca Europa da mil euros al año. Total 60.000 euros limpios cada año. Qué doctor en la uni. gana 60.000 al año? Si vas a vivir a ese pueblo y el monte solo admite 80 vacas de bravio por sostenibilidad, tu tienes derecho a poner 40 vacas — y el otro ya no puede poner 60. Los dos paletos que viven en un pueblo considerado “en declive”, te lo van a poner muy muy difícil. Hay conflictos enormes — y peligrosos – en los pueblos. Cuantos más pequeños peor. Después debes añadir que generalmente los ayuntamientos de los pueblos comarcales han sido tomados desde hace 40 años por los mismos pps o psoes, y literalmente son administrados en completo estilo cacique (porque la mayoría del empleo o ingresos de sus votantes depende directa o indirectamente de la corrupción del ejecutivo del partido que increiblemente “siempre” gana las elecciones.) Hay muuuucha corrupción e hipocresía en España. La tierra del Lazarillo de Tormes: tu comes de dos en dos; pues yo de tres en tres. Pero añado: con todo, la lucha por permanecer en el campo merece la pena!

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