11.07.2016

El día que decidiste despedir a tu jefe…

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Sergio Fernández.

Sergio Fernández.

Se autodefine como “solucionador de problemas”. Su misión es divulgar herramientas de desarrollo personal y profesional para quienes quieran transformar sus vidas. Sergio Fernández es ‘coach’, formador, conferenciante, colaborador en medios de comunicación, fundador del Instituto de Pensamiento Positivo y del Máster de Emprendedores. Su primer libro (‘Vivir sin jefe’) se ha convertido en un referente. Ha escrito también ‘Vivir sin miedos’ y ‘Vivir con abundancia’. Defiende que cada persona tiene que desarrollar su talento para ser feliz, poniéndolo al servicio de los demás.

¿Todo empezó un día cuando decidiste despedir a tu jefe?

Supongo que sí (risas). Es una frase que utilizo un poco de broma, creo que nos choca porque no sabemos el poder que tenemos de liderar nuestra vida profesional; de hecho, pensamos que sólo nos pueden despedir. Tenemos poder sobre todas las áreas de nuestra vida y también sobre la profesional. Así que no sólo te pueden despedir, sino que tú también puedes despedir a tu jefe y decidir liderar tu propia vida profesional.

Estamos en épocas muy turbulentas en lo laboral.

Creo que va a cambiar tanto el mundo laboral en los próximos años que a veces no nos hacemos una idea. A los alumnos del máster de Emprendedores se lo digo, el contrato fijo acabará en el Museo de Ciencias Naturales junto a los restos de Atapuerca y una serie de cosas que fueron del pasado. Y esto no es una postura política, no lo digo juzgando si está bien o mal, es una postura social y espiritual ante un mundo cambiante. Nadie tiene que esclavizarse a un trabajo salvo que lo desee. Nadie tiene por qué estar toda una vida en un sitio, salvo que sea su propia voluntad. El problema es que esa idea de un trabajo para toda la vida y el miedo a que te despidan desde mi punto de vista han arruinado muchas vidas que deberían haber ido por otro sendero.

Pero habrá gente que quiera trabajar para otros, no necesariamente todo el mundo tiene que liderar su propio proyecto…

Es que no tiene nada de malo trabajar para otros, yo lo he hecho y es perfectamente legítimo. Los seres humanos siempre hemos trabajado en organizaciones y lo vamos a seguir haciendo. El problema no es trabajar para otro, es estar trabajando en una organización porque crees que tú no puedes liderar tu propia vida profesional. Si encuentras una empresa que te interesa, que te aporta valor y a la que aportas valor y estás ahí desde la libertad y te satisface, perfecto. El problema es que el sistema educativo está pensado para fabricar trabajadores y cada vez más el trabajo lo hacen máquinas. Se va a automatizar más. Yo no digo que todo el mundo tiene que montar una sociedad limitada, lo que sí que digo es que todo el mundo tiene que sentarse 10 minutos (o 10 años) en silencio y decidir qué quiere hacer con su vida, también desde lo profesional. Vemos lo profesional como un mal menor: “Tengo que echar ocho horas para ganar esa cosa horrible que es el dinero”, en vez de como una experiencia importante, un viaje bonito de aprendizaje, desde un lugar en el que aportas lo mejor de ti.

¿Cómo es la relación que tenemos con el dinero?

Estoy tan preocupado, o mejor dicho, tan ocupado con este tema que hemos sacado un seminario que se llama Vivir con abundancia. La mitad del tiempo lo dedicamos a inteligencia financiera. A lo largo de mi vida nunca he necesitado aplicar los afluentes del Ebro por la derecha ni la dinastía borbónica, sin embargo sí ha salido muchas veces en mi vida el tema del dinero, algo sobre lo que nunca estudiamos. Es muy complejo, pero no entiendo por qué estamos tan peleados con una herramienta. Es absurdo. Es como estar peleados con un destornillador. El dinero es una herramienta que nos facilita materializar lo que deseamos en nuestra vida. Y lo que hace es amplificar lo que tienes en tu cabeza y en tu corazón, tanto si eres mala persona como si eres buena persona. Cuando se dice “es que el dinero le ha estropeado”. No, es que venía ya estropeado de casa. El que tiene unas buenas raíces y un buen cimiento personal no se estropea por el dinero. Vivimos enfadados con el dinero cuando en realidad lo que tenemos es derecho a ganarlo.

Has escrito también ‘Vivir sin miedos’. ¿Es el gran lastre quitarse el miedo?

La premisa básica es que cualquier decisión que tomamos en la vida la tomamos desde el amor o desde el miedo. Tomarla desde el amor es hacerlo pensando en aquel lugar al que quieres ir. Tomarla desde el miedo es pensar en aquello de lo que quieres huir. Puedes beber un vaso de agua desde el amor (me quiero hidratar, quiero que mi sistema central funcione bien) o desde el miedo (si no bebo me deshidrato, me dará cáncer, no estoy cumpliendo lo que me ha dicho mi médico). Los efectos son distintos según desde dónde actuamos. Vivir sin miedos propone algo muy sencillo y a la vez un auténtico reto de por vida: cualquier decisión que tomes en la vida tómala desde lo que quieres. Pero no elegimos una profesión desde ahí; por ejemplo, quiero ser ingeniero de caminos porque amo hacer puentes y quiero fomentar el contacto entre ciudades que están separadas por ríos y disminuir el tiempo del transporte de los seres humanos. No, lo hacemos porque nos dicen que es una carrera con salida, no quiero estar en paro, no quiero que mis padres me regañen. Mucha gente me dice que tomar decisiones desde el amor es muy idealista. Pues nada, prueba la otra opción y hablamos dentro de diez años a ver qué tal te ha ido.

¿Es más fácil vivir desde el victimismo que desde la responsabilidad?

Creo que vivimos en una sociedad profundamente infantilizada. Si soy víctima las cosas que me pasan, las origina un tercero y no asumo responsabilidades. Por supuesto que no eres el causante de todo lo que te pasa en la vida, pero sí eres responsable de cómo reaccionas ante lo que te pasa. Las personas víctimas tienen innumerables ventajas, para empezar que nunca son responsables de las cosas que le suceden en la vida y entonces siempre estamos mirando fuera, con lo que no puedes hacer nada. Desde mi punto de vista, vivir desde la responsabilidad en el medio y largo plazo genera mejores resultados para uno pero también para la sociedad, porque si al final me encargo de mi vida, me estoy encargando de la vida de otros seres humanos también. Si pago más impuestos ofrezco un valor ciudadano, estoy dejando una huella en este mundo. Es que esto no va sólo de ti, esto va de los demás también. Si podemos quedar en el bar de abajo para tomar un café es porque el señor del bar ofrece ese servicio, no sólo gana dinero, nos está dando un servicio. Si tu escritor favorito no escribiera su mejor novela no la disfrutarías, no va sólo de ganarse la vida.

¿Cómo te nace el Instituto de Pensamiento Positivo?

Nace de forma orgánica. Decidí hace unos años dedicar mi vida a divulgar y democratizar el desarrollo personal y profesional partiendo de una premisa: el ser humano tiene las ideas y las herramientas que necesita para vivir vidas mejores. El éxito es prácticamente una ciencia exacta, el problema es que la mayor parte de la población no la conoce, así que yo empecé bajo este concepto a divulgar, hacer radio, colaborar con medios de comunicación, publicar libros y empezamos a desarrollar programas formativos ante la demanda.

¿Qué perfil de personas acuden al máster de Emprendedores? Porque se trata de otro paradigma, otro tipo de conciencia…

El perfil efectivamente es de personas que están en el nuevo paradigma laboral, vienen personas que saben que se van a responsabilizar de su vida, que necesitan liderar su propio cambio, que saben que no pueden seguir esperando. Ni en lo espiritual ni en lo económico ni en lo social ni en lo personal vamos a encontrar respuestas fuera.

¿Qué es lo que le impide a una persona ver su talento?

¿Tú te imaginas a una ardilla sentada en un pino por la mañana a las 9.15 preguntándose: ¿qué haré hoy, iré a comer plancton al Atlántico, abriré piñones aquí en el bosque o quizá me dedique a hacer un hormiguero?. La ardilla sabe lo que tiene que hacer. Y yo creo que cada uno de nosotros también, el problema es que no le dejamos espacio para que eso salga o cuando sale pensamos que no vamos a poder vivir de ello, que ése es otro de los grandes dramas; muchísimas personas creen que no pueden vivir de aquello que les gusta y nuestro mensaje en el Instituto es exactamente lo opuesto: sólo te va a ir bien y sólo vas a ganar dinero y sólo vas a estar tranquilo cuando te dediques a lo que verdaderamente ames y cuando estés dispuesto a hacer el camino de aprendizaje en ese sendero. La cuestión es si verdaderamente estoy dispuesto a transitar este camino. Es tedioso levantarse por la mañana (y yo lo he hecho) para ir a un sitio a hacer un trabajo o desempeñar una profesión que te da exactamente igual. La mayoría de la población, si le tocará mañana lotería, no sé presentaría en su trabajo ni a pedir el finiquito. Y el resultado del trabajo que desempeñan es proporcional a su grado de motivación.

Dices que no basta con tener un talento, sino que hay que ponerlo al servicio de los demás.

El planeta Tierra es un proyecto colectivo que funciona cuando cada uno de nosotros aporta su misión, su talento, y lo pone al servicio de otros seres humanos. Pensemos en el planeta como si fuera un cuerpo. ¿Tú te imaginas a tu riñón diciendo “es que no sé muy bien a qué dedicarme hoy, no sé si filtrar la sangre o no filtrarla”? Si no lo hace, tu cuerpo, que es un sistema, fallaría. Cuando cada uno de nosotros hace lo que tiene que hacer desde la verdad y desde el amor, este planeta funciona mejor. Y normalmente cada uno de nosotros tiene un talento que funciona mucho mejor cuando lo pone al servicio de los demás, el problema es que muchas veces nos lo quedamos para nosotros.

Habrás conocido proyectos de lo más insólito…

Te podría contar ejemplos de personas que viven de las cosas más inverosímiles. El problema es que nos hemos quedado anclados en el siglo XX, había pocos sectores industriales, pocas maneras de ganarse la vida, de hecho había 30 o 40 carreras y entonces eras arquitecto, médico, periodista… Hoy en día hay 50 millones de formas de ser periodista: freelance, trabajar para otro, tener tu propio blog, especializarte en un nicho de mercado pequeñísimo, hacer vídeos… A veces nos liamos: “Es que lo que hago no le interesa a nadie”. Ni falta que te hace, ¿cuántos clientes necesitas al año? Con que tengas eso ya has cubierto tu nicho. Vamos cada vez más a nichos pequeños de mercado de empresas y personas que ofrecen servicios cada vez más especializados a grupos más pequeños de clientes y esto es una buena noticia porque nos permite encontrar empresas que nos satisfacen más porque están más acordes a nuestros principios, nuestros valores y a lo que nosotros somos. Eso como clientes. Pero como emprendedores nos permiten también ser más auténticos. Si aportas valor a los demás, el éxito es inevitable.

Entre dos buenas ideas, ¿qué hace que una salga adelante y otra no?

La persona que la lidera. La idea da igual. Mira, te cuento una idea: vender café cuatro veces más caro que lo que se vendía normalmente y llevándotelo tú a la mesa. Qué mala idea, ¿no? Pues ha triunfado en todo el planeta. Es la persona que hay detrás, es cómo se hace, el equipo. Hay ideas geniales que no van a salir adelante nunca. Si voy a vender mesas tengo que saberlo todo sobre las mesas pero también sobre emprender, formarme. Emprender es un arte, es una disciplina que requiere muchas horas. Nosotros lo que hacemos es aplicar nuestro conocimiento del emprendimiento a las diferentes áreas de negocio de nuestros clientes.

¿No hay que lanzarse y pasar a la acción aunque no se tenga todo el conocimiento?

Es mejor estar en marcha, se aprende entrando en funcionamiento. Todos los días deberíamos hacer cosas nuevas, entrar en acción y tirar para adelante porque además es así como más se aprende. No estoy proponiendo una situación de parálisis por análisis sino acción diaria pero con el foco puesto en aprender. Todos los días fórmate un poquito, aprende algo, aunque sean diez minutos, media hora… y ya verás qué diferente es tu vida en cinco años.

Hablamos de emprender, de empresas, pero al final todo esto supone un cambio de conciencia más profundo…

No hay desarrollo profesional sin desarrollo personal. Hay que estar muy centrado y muy bien armado por dentro. Una de las energías que destruyen nuestra posibilidad de crecimiento personal es la envidia, porque cuando pensamos que una persona tiene algo y yo no puedo tenerlo me estoy eliminando las posibilidades de tenerlo en un futuro. Sólo podemos atraer a nuestra vida aquello por lo que nos alegramos cuando lo vemos en la vida ajena. Otra energía que nos destruye es el miedo: poner el foco en lo que no quiero en vez de en lo que quiero. La otra energía negativa es la crítica. Al criticar a otro estoy hablando de mí mismo, muchas veces juzgamos sin saber; en cambio, si pongo una mirada constructiva de aprendizaje eso lo cambia todo.

¿Rodearse de realistas puede hundir un negocio?

No tengo nada en contra de los realistas, de hecho tengo los pies muy en el suelo. Pero ser realista en el sentido de no ser capaz de ver más allá de lo que hay hoy en día arruina cualquier proyecto. Imagínate hace 150 años una persona realista: “¿Cómo que te subes en 10 toneladas de acero y de aluminio y te cruzas el Atlántico en ocho horas? Vamos a ser un poco realistas”. Creo que no es positivo no ser capaz de visualizar una propuesta diferente para tu vida y para la sociedad o para la empresa dentro de un tiempo. Para mí la clave es tener los pies muy en el suelo, saber lo que está pasando hoy, pero tener la mente en las nubes y tener muy claro cómo quiero que sea mi vida o mi proyecto o la sociedad dentro de cinco o diez años.

Terminamos con tres frases que afirmas. La primera: “La confianza es revolucionaria”.

Si yo no confío en otros seres humanos no existe posibilidad de cambiar o revolucionar las cosas. La mejor forma de generar cambios en los grupos y en las personas es atribuir (aunque todavía no existan) valores o principios o talentos a la otra persona. Cuando crees y confías en otros a veces no hace falta ni verbalizarlo porque tu cuerpo, tu actitud, tu comunicación no verbal lo transmite. Cuando otorgas confianza a otras personas eso construye una realidad mejor por eso es revolucionaria, porque cambia.

“Cada pequeña cosa que hacemos está hablando de nosotros”.

Como uno hace algo, así lo hace todo. Y uno dice: “oye, yo es que los cacharros no los friego bien, pero yo soy muy bueno con mis clientes”. No lo eres, ya te digo yo que no lo eres. La excelencia es un hábito. Una cosa es la excelencia y otra querer ser el mejor. La excelencia es querer hacerlo hoy mejor que ayer. La misma excelencia se pone al realizar tu trabajo que al aparcar el coche.

“La muerte es el mejor invento de la vida”.

Creo que la muerte es parte de la vida y sé que es un tema tabú. Pensamos que vamos a estar aquí siempre y yo creo que cuando tenemos consciencia de muerte tenemos mayor lucidez de vida. El otro día alguien me decía: “Yo ya dentro de 15 años dejo mi trabajo y hago lo que quiero hacer”. ¿15 años? ¿Pero tú qué eres, de los inmortales? 15 años es una eternidad, sobre todo porque va a tener que habitar cada día de aquí a 15 años. Lo mejor es ser consciente de que en algún momento voy a desaparecer de este planeta y, por lo tanto, vivir hoy en presente absoluto. Es un aprendizaje constante, a mí a veces también se me olvida. Pero es una buena idea levantarse por la mañana sabiendo que nuestro tiempo por aquí es más bien limitado. Creo que es un buen invento esto de la muerte, porque nos ayuda a darnos cuenta de que estamos aquí de paso. Cuando tomamos consciencia verdaderamente de ello, sabemos que tenemos una responsabilidad que cumplir con nosotros mismos y con los demás. Y cuanto antes lo hagamos mucho mejor.

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Sobre el autor

Silvia Melero
Periodista freelance convencida del poder de la comunicación para el cambio social. Hecha de palabras, sueños, músicas y lo vivido en años de radio, prensa y televisión. Trabajó en Radio Ñandutí de Paraguay y ha escrito guiones para videos de ONG y documentales en Humania TV. Colabora en revista 21 y dirige los proyectos Desinstrumentados y Cómo lo Cuento , Luto en Colores Twitter: @SilviaMeleroAba

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7 comentarios

  • El 11.07.2016 , Mentalmente ha comentado:

    Muy interesante

  • El 11.07.2016 , Nacho ha comentado:

    Lo siento mucho pero le diría a este chico que intente emprender.

    Y, por cierto, también se deja una cosa importante ya que únicamente no basta la voluntad: también hace falta mucho dinero.

    Decir lo que se dice aquí sin más, lo siento, pero es engañar a la gente.

    • El 12.07.2016 , Elisabeth ha comentado:

      Hola Nacho,
      Sergio Fernández es un emprendedor en toda regla. Si te tomas la molestia de buscar información sobre él te darás cuenta de que habla con todo el fundamente y sobre todo con todo el conocimiento sobre un amplio aspectro de temas bien variados y diversos.

      Totalmente capacitado para emprender. De hecho, en sus conferencias, libros y talleres, desmonta con argumentos cada frase que has comentado para darle solución. Te recomiendo, si ese es tu pensamiento y quieres cambiar tu forma de ver la vida y ver que las cosas son posibles, que empieces a leerle, a ver sus vídeos o asistir a sus conferencias y talleres.
      Un abrazo

  • El 12.07.2016 , Jose ha comentado:

    Recomiendo muchísimo oír (sus spodcast), ver (youtube) o leer el blog de Sergio Fernández. Llevo un tiempo haciéndolo y de verdad te hace ver todo de una manera nueva, fresca, positiva y llena de esperanza. Muchas gracias Sergio por ofrecernos unas ideas tan enriquecedoras; valen su peso en oro.

  • El 12.07.2016 , Julio ha comentado:

    Este tipo es un guru.

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