30.04.2013

El bolso como obra de arte

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Henar Iglesias

Más de cuarenta artistas como Ouka Lele, Henar Iglesias y Marta Martín Chirino aceptan el reto de responder al título de esta exposición: ‘El secreto del bolso’. Una aproximación artística a una prolongación del alma femenina.

MILUCA

¿Que llevan las mujeres en su bolso? ¿Qué secretos atesoran en las profundidades de lo que a veces se convierte en prolongación de ellas mismas? La galería BAT ha tratado de encontrar respuestas a estas preguntas con la exposición El secreto del bolso. La idea partió de Mariam Alcaraz, comisaria y directora de la galería, quien propuso ese reto a cuarenta y una artistas. Pintoras, escultoras, diseñadoras y fotógrafas crearon una obra para esta ocasión con la sola indicación del título de la exposición. “Yo no quería que customizaran un bolso. Quería que cada creadora, con su modalidad de arte, desarrollara la idea de lo que implica el secreto del bolso. Solo les di el título y cada una ha trabajado sin saber lo que hacían las otras” declara Alcaraz. El resultado es una muestra colectiva que se mete de lleno en la intimidad de la mujer. Buscar en el bolso de la mujer es buscar en su propia vida titula Ángela Carrera a su obra porque lo que llevamos en el bolso dice mucho sobre la personalidad de una mujer. Cargamos con pedacitos de nuestra vida, cosas que usamos todos los días pero también otras que se van acumulando en el fondo y se van quedando allí olvidadas. “El bolso es la construcción de la cabeza de la mujer”, afirma Alcaraz. Y entre todas estas obras hay bolsos pintados, esculpidos, metidos en urnas de cristal, insinuados, bordados sobre papel, recreados al óleo o en acuarela.

La artista especializada en arte plumario, Henar Iglesias rinde un homenaje a su abuela en El recuerdo de su recuerdo. “Cuando era pequeña iba con ella a vender palomas por eso he usado unas alas de ese pájaro y un velo parecido a los que ella llevaba para ir a misa  y lo he metido en un bolso Loewe de los años 40”, cuenta Iglesias. Ouka Lele ha dejado a un lado su habitual trabajo como fotógrafa y dibuja a carboncillo un  bolso clásico del que sale un resplandor que le confiera un halo de misterio, “Según como lo mires parece una cama”, descubre la comisaria Mariam Alcaraz. Otras han optado por la pintura como Mariana Laín, quien retrata una mujer de cintura para abajo envuelta en una luz que recuerda a la de los países nórdicos con los que está emparentada. Marina Anaya, Eva Navarro, Concha Hermosilla, con un bolso de artista, clásico y poético también han usado el óleo. Mª Luisa Sanz deja entrever la influencia pop de su obra al dibujar los bolsos que compró en sus viajes por India y Vietnam y Menchu Lamas, incorpora sus trabajos con líneas a su propuesta. María E. Santiso convierte el bolso en una jaula de la que cuelgan unas llaves. Y precisamente las llaves es uno de los elementos que más se repite en el contenido de los bolsos. Leticia Felgueroso las convierte en el sujeto principal, ofreciéndolas en un primer plano de la Gran Vía madrileña o en una habitación vacía. Para Montserrat Casacuberta también tienen un papel dominante pero desde una mirada inusual. En este caso se ven desde el interior del bolso en el que entra una mano en su busca. Juana Cordero pinta una silueta femenina recortada en una cerradura gigante sosteniendo un bolso y una llave en cada mano.

Los bolso-joya han sido la opción de diseñadoras como Ana Arambarri, que remata su bolso-espiral una de sus creaciones en plata y de Marina Danko. Otras han incorporado a su obra pequeños personajes. El bolso invisible de Gloria Santacruz, es transparente lo que nos permite ver en su interior un hada tímida que se protege del exterior metida en una campana de cristal. Marcela Navascues hace salir a sus  muñequitos del interior de un bolso que estalla por sus costuras multicolores.

Águeda de la Pisa saca a la luz sus emociones en pequeños letreritos que no terminan de mostrar su significado al superponerse unos con otros. Angélica Carrera cose un bolso a una percha convirtiéndolo en un único objeto. Carmen Pastrana lo llena de frutas exóticas y Carmen Gila borda sobre papel su bolso ideal. También ha cosido su obra Carmen Baena, quien ha cambiado el mármol con el que suele trabajar por un papel bordado con hilo grueso coronado con una fotografía y rematado con un asa de raíz pintada. Otra que ha recurrido a la aguja es Raquel de Parada con una escultura blanda en la que una figura a modo de Venus vierte el contenido de su bolso en completo desorden. Esculturas metálicas son la base de los trabajos de Eva Poyato quien ha utilizado el acero galvanizado e Inmaculada Amor que en Mis tesoros del día a día ha realizado dos esculturas de metal que dejan al descubierto todas sus pertenencias,  el móvil, una botella de agua, la cartera, una cámara de fotos, las llaves, convertidas en cubos de metal. Gema Goig, recurre a la teoría de la Pirámide de Maslow o de la jerarquía de las necesidades humanas. Según esa teoría, los seres humanos conforme satisfacen sus necesidades más básicas desarrollan deseos más elevados. Ella mete una de estas pirámides en el fondo de su bolso para no olvidarlo. Pilar Albayar, fotografía El bolso de Eva con su contenido presidido por una manzana. Helena Segura Torrella y Patricia Allende también han elegido la fotografía. La profesora de Instituto Mar Garrido ha pedido a sus alumnas que cuenten frente a una cámara el contenido de sus bolsos y con sus declaraciones ha realizado un video. El collage ha sido la técnica elegida varias artistas como Mª José Pereda con una obra presidida por el paso del tiempo y Maia Gómez Lorenzo quien ha cambiado sus habituales lectores por un collage de sus pertenencias. Sara Huete  mete unos peces escurridizos en el bolso para representar sus Ideas huidizas. Un relato fragmentado en seis dibujos es la contribución de Úrsula Totosaus y la representación de un cuento con un león, un conejo y un pájaro ilustran el bolso de Marta Cárdenas. La diseñadora de collares Carroll Maura, traslada su estilo a dos piezas inundadas de color. Mareta Espinosa ha reflejado en Wall Street el brillo del capital tiñendo de dorado todas sus posesiones y metiéndolas en un bolso transparente de Loewe. Mar Hernández despliega en un aguafuerte todas las cosas que necesita para pasar un día, presididas por un inquietante revolver, emulando la Enciclopedia de Diderot y D’Alembert.

Hay dos sagas de artistas presentes en la muestra. Marta Martín Chirino, hija del escultor Martín Chirino, especializada en el mundo vegetal y su hija Inés Rodríguez Chirino, quien no deja lugar a dudas de lo que representa para ella su bolso con una mano amenazante que asoma por una cremallera en En mi bolso no se hurga. Adriana Veyrat Janés fotografía un bolso del que sobresale un poema de su madre Clara Janés quien ha realizado el texto de presentación de la exposición en el que escribe: Una piedrecita rosa, una cuenta de lapislázuli, una semilla de forma especial, un canto rodado con trazos que se diría de una inscripción prehistórica, una diminuta estrella de filigrana, sin duda parte de un tocado, un pequeño libro en blanco, son cosas que, guardadas en el bolso, han permanecido en él, a veces porque se esconden, otras porque, para mí, son símbolos”.

Hasta el 4 de mayo. Galería BAT. Alberto Cornejo. María de Guzmán, 61.

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