19.12.2013

José Manuel Costa: “El vinilo nunca fue el formato de reproducción más óptimo”

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Del gramófono al smartphone, el periodista musical José Manuel Costa explica cómo las tecnologías han influido en nuestra escucha y en la creación musical dentro del Festival ¡Volumen! en la Casa Encendida

Hacia 1815 unos relojeros suizos crearon las cajas de música. Esos pequeños cacharros que al darles cuerda reproducían una melodía y que aún hoy podemos encontrar en los más diversos mercadillos. De hecho, quién no ha manejado alguno con el soniquete de la banda sonora de ‘Cabaret’ o el Himno de la alegría. Pues bien, aquellas cajitas fueron una de las primeras máquinas de reproducción sonora con un sistema acompasado. Un tic-tac-tic-tac que cambió para siempre nuestra forma de escuchar y crear música. Y, desde entonces, ya nada sería igual.

“Las tecnologías no son neutrales e influyen en la escucha de las artes sonoras y en los creadores”, constata el periodista José Manuel Costa, director del programa Vía Límite en Radio 3 y uno de los tótems del periodismo musical en España. Esta semana ofreció una conferencia en La Casa Encendida de Madrid, dentro del Festival ¡Volumen!, en la que resaltó las transformaciones acaecidas en la música con el desarrollo de las máquinas de reproducción sonora. Cómo, de alguna manera, han supuesto cambios en nuestra cultura e incluso en la industria cultural.

Por ejemplo, el gramófono de Emile Berliner, patentado en 1888 y que llegó a ser el reproductor más popular ¡durante cuarenta años! –nada que ver con lo que duran ahora los cambios tecnológicos- fue el que dio nombre al álbum de música y el que hizo que durante mucho tiempo las canciones durasen tres minutos. La razón fue, como explicó Costa, que en los discos de baquelita no cabía más música. Así de de sencillo. Con respecto a la palabra ‘álbum’, fue la industria de la música clásica, una de las más avezadas por otra parte en lo que a soportes de reproducción se refiere, la que la incentivó. Como los discos se editaban de tres en tres minutos había que comprarse un ‘album’ para tener en casa todo un concierto. Sin más. Y otra cosa, el gramófono también trajo consigo una de las mayores crisis de la industria: la destrucción del negocio de las partituras. “Como ahora, muchos se echaron las manos a la cabeza y dijeron que se acabaría la música”, afirmó Costa. Efectivamente, se acabó el tinglado que estaba montado, pero nacería otro con pingües beneficios para muchos.

El LP, el ‘One-Hit-Wonder’ y la piratería

El magnetofón, creado en 1934, provocó otra importante transformación: la técnica de estudio. Hasta la fecha se había aceptado que lo que salía de los gramófonos era la música real, casi como el directo. “Es algo bastante estúpido pero solemos dar por reales cosas que son una reproducción. Es como lo de los hermanos Lumière. ¿Cómo la gente que vio aquella primera película del tren se pudo asustar y salir corriendo si estaba en blanco y negro?”, se preguntó Costa. La cinta magnetofónica trajo consigo la posibilidad de grabar en estudio y de una forma más realista. “Y eso es lo que va a marcar ya toda nuestra experiencia musical desde los años cincuenta hasta ahora”, añadió. De la mano, sobre todo, de marcas alemanas y holandesas como Philip y Grundig.

Hacia mediados de la década de los cuarenta llegaría a muchos hogares otro artefacto que puso fin a la reproducción mecánica: el tocadiscos. A partir de entonces la reproducción sería eléctrica con altavoces movidos por bobinas. Sin embargo, para Costa la gran transformación llegó de la mano del microsurco, muy popular a partir de 1945. Y aunque lo primero que se editaron fueron singles –por el tema de los tres minutos- pronto el vinilo dio cabida a una mayor duración. Así fue como nació el famoso LP. Otra vez la mano de la música clásica estaba detrás. Los nuevos discos tenían una duración de diez minutos lo que permitía que cupiese un concierto más largo. De ahí que las grabaciones de Herbert von Karajan fueran las primeras en utilizar los LP, sin  bien la música popular pronto lo adaptó con la publicación de un Grandes Éxitos de Frank Sinatra en los años cincuenta. “A la industria le vinieron muy bien los LP porque el margen de beneficios era mayor que con el single. Eso hizo, por otra parte, que se editaran muchos discos de grupos que en realidad sólo tenían una canción buena, aunque luego hubiera otras tantas”, apuntó Costa. El One-Hit-Wonder ya estaba en la época de nuestros abuelos.

Otro concepto que aparece día sí y día también en la prensa o en los congresos culturales como icono de la actualidad y que, sin embargo, lleva décadas en nuestras vidas es la piratería. Y qué si no permitieron los radiocassettes de los años setenta, con la posibilidad de pulsar a la vez el Play y el Rec. Y mucho más cuando aparecieron los de doble pletina. “En aquel entonces, a finales de los setenta, en las cintas ya venía una etiqueta que te advertía: ‘la piratería mata a la música’”, manifestó Costa. No obstante, mientras todo el mundo jugueteaba con los boli Bic en sus cintas –preferiblemente las de 60 minutos porque las de 90 y 120 se salían o se quedaban enganchadas-, la industria se siguió enchufando cifras millonarias. “Aquellos cassettes, que tenían un micro incorporado para grabar, también permitieron compartir música en redes. Por ejemplo, los grupos de música experimental intercambiaban sus trabajos, los valoraban etc”, añadió el periodista.

El descoloque del formato digital

En 1979 fueron los japoneses de Sony los que dieron otro golpe de mano: llegó el walkman, o lo que es lo mismo, la reproducción individualizada. Por primera vez se pasaba de escuchar la música de forma área a hacerlo directamente en nuestros aparatos auditivos gracias a los auriculares. Un concepto que a día de hoy no ha cambiado.  “En realidad, hay algo que sigue estando desde el principio de los tiempos y es que la reproducción sigue siendo de membrana (altavoz) a membrana (oído)”, explicó el periodista.

Por aquellas fechas también apareció el CD. De nuevo fue Karajan quien impulsó su venta por la razón de la duración. Ahora en un CD podían caber hasta 18 novenas de Beethoven o las que fueran. Su tamaño y duración se deben a un supuesto acuerdo entre Sony y Philips. Los japoneses querían que el compacto pudiera introducirse en un bolsillo y los alemanes establecieron el tiempo de las canciones para sus conciertos de música clásica. La industria también se aprovechó del nuevo formato puesto que se comenzó a editar lo mismo que la gente había comprado años antes en formato vinilo. Business is business. ¿A alguien le suena lo de publicar en ebook obras que ya estaban en papel? Pues eso.

José Manuel Costa desmitificó en este punto una vieja leyenda urbana: “Durante mucho tiempo se dijo que el vinilo sonaba mucho mejor que el CD, pero no es verdad. El LP no es ni de lejos el mejor formato, lo que pasa es que hubo que acoplar la grabación en el estudio del sonido analógico al digital. El vinilo nunca ha sido un formato de reproducción óptimo”. Aviso para hipsters.

En cualquier caso lo que ya estaba en marcha era el formato digital, y de nuevo fueron los alemanes del Instituto Fraunhofer IIS los que introdujeron el famoso mp3 en 1995. Con él el cambio fue brutal y a día de hoy aún seguimos en pleno debate: “Por primera vez existía la posibilidad de compartir y distribuir música a lo bestia”, admitió Costa. Dispositivos como el iPod se aprovecharon de este formato descolocando a la industria e incluso al usuario, ya que, por primera vez no tenía que comprarse un disco –o cinta- entero de un grupo. Ahora era posible escuchar únicamente one-hit-wonders sin que la industria se aprovechase de ello.

Ahora bien, faltaba otra vuelta de tuerca: el Smartphone, que es el mecanismo de reproducción contemporáneo, y que para Costa supone un nuevo cambio de paradigma. “Con estos dispositivos hemos vuelto a la radio, al transistor. Con ellos podemos utilizar aplicaciones de radio y tenemos los podcast, que permanecen allí para siempre”. Una sacudida musical que alude ya no sólo a la reproducción y la distribución sino al almacenamiento. Y es que, como dijo este periodista al comienzo de la conferencia, las tecnologías no son neutrales. No lo fue el gramófono ni nuestros cacharros más inteligentes. La industria debería aprender de ello.

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Sobre el autor

Paula Corroto
Periodista especializada en cultura y el entorno digital. Viví en Viena y en Berlín, aunque con el corazón siempre en Madrid. Después de varias redacciones recalé en el diario Público durante cinco años. En la actualidad coordino la revista sobre ebooks EnCubierta y escribo para diferentes medios. Vivo pegada a una pantalla. Siempre tecleando.

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14 comentarios

  • El 20.12.2013 , Jeeves ha comentado:

    “la reproducción sería eléctrica con altavoces movidos por bovinas.”. Salvo que de verdad esté pensando en las vacas, los altavoces son movidos por “bobinas”.

  • El 20.12.2013 , Manu ha comentado:

    Una simple corrección a un interesante artículo: Philips se fundo en Eindhoven, Holanda, y si no me equivoco sigue alli su sede, no es alemana.

  • El 20.12.2013 , Cesar ha comentado:

    Me sorprende el no ver un solo comentario sobre la calidad del audio….. el MP3 tiene muchas posibilidades pero restringe la calidad, la mayoría tenemos el oido menos adiestrado que la vista, pero la realidad es que estamos cambiando “del Blue-ray al streaming” en el tema musical. El Vinilo no corta frecuencias, y eso hace que guste su sonido, y que en buenos sistemas de audio se note una gran diferencia.

  • El 20.12.2013 , Nexus ha comentado:

    El vinilo es para abueletes nostálgicos.
    El streaming es el presente.
    Y otra cosa para frikis del vinilo, un archivo digital, bien sea en streaming o cd puede sonar como un vinilo si se quiere por métodos de producción, pero un vinilo es físicamente imposible que pueda sonar como un archivo digital.

  • El 20.12.2013 , Manuel Martínez ha comentado:

    Dile a José Manuel Costa, por favor, que ‘más óptimo’ es una patada al idioma. ‘Óptimo’ es un superlativo (de ‘bueno’), no un comparativo: es ‘lo más bueno’ o ‘lo mejor’.
    Que en plan paleto se diga ‘lo más mejor’ a veces puede tener su gracia, pero dicho en serio…
    Ahora que, después de ‘bovina’ y poner Holanda en Alemania, (más puntos suspensivos)
    La salud que no falte
    Manuel

  • El 20.12.2013 , Harpmeriense ha comentado:

    El titulo del artículo es una afirmación que no se ve argumentada en el desarrollo del propio artículo.Se limita repetir la afirmación dejando ver la intención, por parte de la autora, de llamar la atención.
    Al margen de cuestiones tecnológicas; el vinilo aporta sensaciones de riqueza sonora y estimula mucho mas que la escucha de los formatos digitales.Dicho esto desde un punto de vista totalmente subjetivo; como el de este artículo.

  • El 20.12.2013 , JM Costa ha comentado:

    Buenas. Muchas gracias Paula. Lo de más óptimo no es muy correcto y hay alguna otro pequeño error. Unos son míos fijo y alguno de Paula, la cual tiene el mérito enorme de haber escrito esto a partir de apuntes. Me parece enorme, que encima aquello tuvo mucho de gestual.
    Ah y tanto Paula como yo decimos holanes y alemán, Philips y Grundig

  • El 21.12.2013 , Nacho ha comentado:

    El artículo da para discusión entre los nostálgicos como yo, del vinilo, que a su vez trabajamos en las nuevas tecnologías, pero lo que duele de verdad es leer de un periodista una patada al castellano como “más óptimo” cuando esta palabra es superlativo, por lo que no admite “más o menos” delante.

  • El 21.12.2013 , Haveloc ha comentado:

    El vinilo no sería un medio óptimo, pero sí fiel. No es lo mismo una reproducción analógica (sonido real) que una interpretación del sonido (digita). Además, el concepto del vinilo iba más allá del sonido, ya que la concepción artística de la mayoría de sus portadas dejaban en pañales a las egopresentaciones de hoy en día. Comprar y escuchar un vinilo era (es) todo un rito.

    • El 21.12.2013 , JM Costa ha comentado:

      A) yo disntinguía entre elepe y maxi-single. Simplemente, en el elepé los surcos están demasiado juntos como para permitir la grabación en el corte de determinadas frecuencias en los graves. El maxi-singles permite la grabación de esas frecuencias al estar los surcos más separados. Hoy

      B)Discuto que las portadas de los vinilos sean mejores. Las había muy buenas, pero la mayor parte eran mediocres y unas cuantas lamentables. Hay CD’s cuyo diseño es incluso más aventurado- Y encima hemos descubierto el booklet donde es más fácil leer información.

      C) Insisto mucho en que ya se puede tener el formato que sea que no vale de nada si el equipo no es muy decente y está colocado de forma optima.

      C)En lo personal no me gustan ni vinilo ni casete ni CD. Prefiero los datos y si alguien es capaz de distinguir un flac de un elepé, se lleva una muñeca Barbie y su caballo.

  • El 23.12.2013 , javier c ha comentado:

    Esto de reproducir algo a partir de apuntes parece de rueda de prensa o de interprete, sin además expresar opiníón, a no ser que eso de ‘aviso para hipsters’ sea cosecha de la autor o autora pero enhorabuena por el esfuerzo. El vinilo es el que mejor suena sin duda, y por eso es usado por la mayoría de los djs del mundo además, todos los formatos pueden coexistir perfectamente, es cuestión de gustos o si lo que buscas está editado en un formato u otro. Y aviso, yo no soy hipster y compro vinilos y casetes, ah! y cds también

  • El 28.12.2013 , Ramon ha comentado:

    Posiblemente José Manuel Costa no conoce el nuevo formato HFPA que hemos puesto en el mercado desde QOL France. El vinilo, el CD, MP3, MP4, y todos los formatos anteriores se quedan a nivel del suelo respecto del HFPA, High Fidelity Pure Audio. El sonido tal y como se oye en el Estudio de Grabacion. Sin comprimir. De 96 a 192 KHz. 24 bits. Bit Rate 21,5 Megabits
    Y además es incopiable.

    • El 30.12.2013 , JM Costa ha comentado:

      No, no lo conocía. Ahora sí, muchas gracias.
      Por lo que leo el formato no es de compresión sino casi al contrario. Lo cual está muy bien si, como advierten sus creadores, se tiene un equipo adecuado. Cómo viene sucediendo desde casi siempre, el primer problema son las condiciones de escucha. Pero bienvenidos sean formatos digitales para audiofilos.

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