29.08.2014

Elogio de la desobediencia en tiempos de la ‘Ley Mordaza’

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Un robot cargado con botes de pintura que hace pintadas en el suelo. Foto: Vic

Un robot cargado con botes de pintura que hace pintadas en el suelo. Foto: Victoria & Albert Museum.

Mientras en España se quieren tapar bocas, ahogar gritos y abortar la expresión del desacuerdo en las calles a través de la recién aprobada Ley de Seguridad Ciudadana más conocida por la Ley Mordaza—, no muy lejos de aquí, en Londres, se lleva a cabo un homenaje a la desobediencia civil. La cita es en Victoria & Albert Museum, renombrado centro expositivo de arte y diseño que, a través de la ”subversiva” muestra “Disobedient Objects” (“Objetos desobedientes”), no tiene reparo en poner en valor movimientos civiles que han desafiado al poder a lo largo de los siglos XX y XXI.

Inaugurada el pasado 26 de julio (permanecerá abierta hasta el 1 de febrero de 2015), esta exhibición es la primera en la historia que examina el poderoso papel de los objetos en los movimientos por el cambio social. En ella se analiza cómo los activistas suelen apoyar su lucha en el diseño de imaginativos artilugios que ayuden a su causa. Y también muestra cómo en este proceso, no solo puede llegar a ponerse contra las cuerdas un sistema de gobierno o una ley; también los propios estándares del diseño se ven trastocados para siempre.

En palabras de Martin Roth, director del V&A: “Esta exposición homenajea la ‘desobediencia’ creativa de los que cuestionan las reglas. Esto demuestra que, incluso con el más limitado de los recursos, la gente de a pie puede dominar el diseño. Esta es una exposición valiente e inusual; estos son diseñadores valientes e inusuales. Estamos orgullosos de presentar su trabajo”.

¿Y qué objetos son estos? La exhibición muestra principalmente diseños del período comprendido entre finales de 1970 hasta nuestros días. Y expone el arte de la rebelión en todo el mundo confeccionado por los propios ‘desobedientes’. Así, en las salas del V&A podemos contemplar robots diseñados para escribir lemas en las aceras, videojuegos políticos, billetes de dólar desfigurados, una asamblea general hinchable para facilitar el consenso en la toma de decisiones, bicicletas-activistas utilizadas en Dinamarca, muñecos zapatistas tejidos por indígenas, camisetas, bisutería y diferentes posters y pancartas que dan testimonio de injusticias a través de sus lemas.

¿Sería posible una exposición así en España en un momento en que se encarcela a personas que denuncian en la calle desahucios, en que la policía puede quitarte tu cámara de fotos o móvil si estás en una manifestación, en que se multa a fotoperiodistas que intentan sacar fotos de lo que ocurre en la valla de Melilla, en que te piden tu carnet de identidad si organizas un encuentro de carácter político en una plaza?

Un adoquín inflable en una acción del colectivo Eclectic Electric en cooperación con el colectivo Enmedio durante la huelga general en Barcelona en 2012. Foto © Oriana Eliçabe/Enmedio.info

Un adoquín inflable en una acción del colectivo Eclectic Electric en cooperación con el colectivo Enmedio durante la huelga general en Barcelona en 2012. Foto © Oriana Eliçabe/Enmedio.info

Seguramente muchas de las imaginativas pancartas y lemas del 15-M merecerían haber estado en el V&A aquel de “No hay pan para tanto chorizo”, sin duda pero España es ahora mismo “territorio desobediente” y la acción está visible en la calle; qué mejor “sala de exposiciones”. Al menos eso intentan activos movimientos y colectivos que propugnan la desobediencia civil y que se rebelan contra la privatización de la sanidad pública, de la escuela pública o contra los desahucios y los innumerables recortes que asfixian a familias e individuos de todo el país.

La desobediencia civil, según la denominación en Wikipedia,  es “cualquier acto o proceso de oposición pública a una ley o una política adoptada por un gobierno establecido y es llevada a cabo para conseguir unos fines sociales concretos. Para que un acto se clasifique como de desobediencia civil se necesita que la acción se haga públicamente, que sea ilegal o que así lo clasifique el poder, y que al mismo tiempo quien cometa el supuesto delito sea consciente de sus acciones y motivos”.

Este término fue acuñado por el ensayista estadounidense Henry David Thoreau en su obra “Desobediencia civil” (1849), que influyó en decisivos futuros activistas por los derechos civiles como Martin Luther King. Thoreau escribió este ensayo tras su experiencia en la cárcel por negarse a pagar un impuesto que iba destinado a financiar la guerra de Texas contra México, que consideraba injusta.

Otros “desobedientes” que crearon escuela fueron el movimiento feminista desde sus inicios, con sus sufragistas (de las que sí hay testimonio en “Disobedient Objects” en forma de juegos de té con mensajes por el voto femenino). También Mahatma Gandhi en India, con sus ardientes discursos que llamaban a la desobediencia no violenta al imperio británico a través de huelgas, boicots a productos y marchas masivas. Y muchos otros. En esta lista no puedo dejar de citar a la afroamericana Rosa Parks que, en el profundo y racista Sur del Estados Unidos de 1955, un buen día tuvo el valor de negarse a ceder su asiento a un blanco y sentarse en la parte de atrás del autobús, hecho que le valió ir a la cárcel si bien fue la chispa que azuzó el movimiento por los derechos civiles de la población negra en ese país.

Muñecas de la revolución zapatista. Foto: Victorian

Muñecas de la revolución zapatista. Foto: Victoria & Albert Museum.

Gran parte de España, como decía antes, está en eso de ser “territorio desobediente” de forma activa. Ahí encontramos a la Plataforma por la Desobediencia Civil, un colectivo que en su manifiesto denuncia el “aumento de la represión, que va paralelo al auge de los movimientos de protesta” y que propugna, por ejemplo, la “insurrección económica contra los recortes sociales”. Este julio 2014 han organizado su III Escuela de verano de Desobedicencia Civil, con ponencias y documentación como “Acción directa no violenta”, “Organización de campañas de incidencia política” o “Protocolo de actuación en movilizaciones”. Y también han creado una “Caja de resistencia” con el objetivo de “poder afrontar los gastos derivados de la represión, especialmente en su faceta administrativa (burorrepresión)”, según explican en su web.

Una bolsa para hacer la compra reciclable que se guarda en un recipiente en forma de granada. Se vende en el museo como objeto relacionado a la exposición. Foto: Waronplastic.

Una bolsa para hacer la compra reciclable que se guarda en un recipiente en forma de granada. Se vende en el museo como objeto relacionado a la exposición. Foto: Waronplastic.

Hay muchos otros movimientos que todos conocemos bien: la Plataforma de afectados por la hipoteca, la Campaña por el cierre de los centros de internamiento de extranjeros (CIES), por supuesto todas las mareas (verde, blanca…), que siguen con sus denuncias a pesar de la “Ley Mordaza”; los colectivos de autogestión de Patio Maravillas, Campo de la Cebada, Can Viles… Sería imposible citar todos los grupos que surgen en este país y que nos invitan a todos a ser sujetos activos en la conquista de nuestra nuestra soberanía.

Y mientras, en el V&A museo con nombre de reyes siguen con sus puertas abiertas a la disidencia en su expresión más creativa. Es un gesto que, en tiempos en los que parece que se quiere volver a políticas que callen a los ciudadanos, nos recuerda que se puede (y se debe) poner en entredicho y expresar el desacuerdo con las normas y los sistemas de gobierno cuando estos abusan de los ciudadanos. Que siempre las personas tendremos la capacidad de imaginar mundos mejores y de expresar en palabras o formas artísticas nuestras opiniones y sueños. Y que seguirá siendo así con mordaza o sin ella.

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Sobre el autor

Ana Llovet
Lo mío es escribir sobre temas sociales. Sobre el ser humano, su búsqueda interior y su integración, o no, en el entorno. Es a donde me acaba llevando siempre mi olfato o mi corazón, por mucho que me desvíe de ese camino, y donde siento que puedo contribuir en algo a lograr el tan necesario cambio de conciencia. Escribo en El Asombrario & Co desde 2014. Antes, desde 1992, hubo muchos otros medios, algunos de mucho renombre, y gabinetes de comunicación, pero en ningún sitio como este me he sentido tan libre a la hora de expresar mis ideas. Mi Twitter: ‘@ana_llovet’

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7 comentarios

  • El 30.08.2014 , Nely García ha comentado:

    Todos sabemos que, los moldes establecidos impiden el avance evolutivo de los artistas. Eso ocurre en todos los campos; una sociedad no puede avanzar hacia el progreso si, la obligan a permanecer estática con modelos obsoletos.
    Cuando un gobierno amordaza la expresión de los ciudadanos, es que, le terrorizan los cambios que puedan suprimir privilegios.

  • El 30.08.2014 , ateo666666 ha comentado:
  • El 30.08.2014 , Javier Maroto ha comentado:

    El arte es la mejor herramienta para la transformación, solo desde la creatividad se pueden modificar convenciones y la locura establecida de este sistema. Solo los desobedientes cambian las normas injustas. Gracias por tu artículo!!

  • El 30.08.2014 , smab ha comentado:

    Buscad en Google “no,no,no al nuevo orden”, “rothschildemia” o “siongate”. HACKinHACKppy Nota: también “HACKeando la sociedad de la Información” Beatriz Busaniche

  • El 30.08.2014 , Maria Moreno ha comentado:

    Vivo en Londres. Conoces la denomida “gagging bill” o gagging law”?

    Entiendo y comparto el contenido del articulo, pero me pregunto si es siempre necesario criticar algo poniendo un contrapunto. Cuando algo es inmoral, como la politica del gobierno en Espana, es inmoral y punto. Buscar contrapuntos no es imprescindible y es peligroso a veces…en este caso concreto Inglaterra no seria el ejemplo mas adecuado, especialmente ahora cuando los movimientos sociales y otras organizaciones estan llamando precisamente a esa desobediencia civil ante leyes y decisions aberrantes que esta aprovando el gobieno conservador.

    http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/jan/29/lobbying-bill-trade-unions-law

    https://secure.38degrees.org.uk/pages/the_gagging_law

  • El 30.08.2014 , A. Montes ha comentado:

    ¿Éste es el presente y el futuro de la protesta, un sistema represor fagocitando el lado más humano de la misma y vomitándolo en forma de merchandising, con máquinas “programadas” para la protesta en lugar de hombres?

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