18.02.2019

Descubrir al poeta surrealista-comunista Gherasim Luca para reinventar todo

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El poeta Gherasim Luca.

El poeta Gherasim Luca.

Gherasim Luca. Poeta rumano, francés, apátrida, judío. Surrealista, comunista. Perseguido por racistas, fascistas, estalinistas. Víctima de totalitarismos, en permanente estado de rebelión. Inconformista hasta el final. Rompió con dinámicas, lenguajes, procesos creativos. Afirmaba: “Todo debe ser reinventado”. Palabras conscientes, actuales. Hoy nos acercamos a la desconocida figura de Gherasim Luca.

No recuerdo cuándo tuve la primera referencia sobre este poeta rumano, francés, apátrida. Seguramente sería alguna nota, algún texto relacionado con la/su poesía. Lo único cierto es que para mí es todavía un absoluto desconocido.

Se hacía llamar, o llamaba, Gherasim Luca, igual título que la muy cuidada edición literaria de El Desvelo que nos acerca a su obra y persona, incluyendo un excelente estudio introductorio a cargo de Vicente Gutiérrez Escudero, también partícipe en la traducción de los textos junto a Catalina Iliescu, Jesús García Rodríguez y Eugenio Castro.

Más de 360 páginas para conocer y comprender su poesía, pensamiento, creaciones y una vida tan rica y diversa como compleja, acercándonos a un creador calificado por Gilles Deleuze como el mejor poeta francés del siglo XX. Curiosa afirmación, ya que Luca sólo logró conseguir la nacionalidad gala en los últimos días de su vida, a pesar de los muchos años vividos en el país vecino, en concreto desde la década de los 50.

Me resulta muy complejo explicar su vida y obra, ¿por dónde empezar? Nació en Bucarest en 1913, en el seno de una familia judía. Perdió a su padre un año después, en la Primera Guerra Mundial. A su madre, cinco años más tarde. Su nombre era el de Salman Locker. Utilizó el de Gherasim Luca para firmar un primer texto, por sugerencia de un amigo, tras conocer por una necrológica el fallecimiento de un tal Gherasim Luca.

En la capital rumana, a principio de los años 30, conviven religiones y culturas diversas, también un antisemitismo que va creciendo de forma preocupante. Años en los que comienza a relacionarse con movimientos y publicaciones vanguardistas, siendo especialmente crítico con algunas de ellas. Ediciones y acciones protagonizadas por jóvenes que no llegan a la veintena. Tiradas muy pequeñas que contrastan con la repercusión alcanzada provocando el rechazo de los medios y pensadores más reaccionarios. Publicaciones sin ideologías muy definidas, pero claramente influidas por el internacionalismo y el dadaísmo. Palabras de Laura Rabelo Erber que nos aproximan a su pensamiento y al de sus compañeros: “Para esa generación de poetas, la relación con el Surrealismo nunca se dio como adhesión a la escuela de Breton, sino como un movimiento paralelo que compartía con el Surrealismo la revuelta antiburguesa y la idea de una escritura fuera de osa patrones racionales y realistas”.

Producción inicial con una clara influencia de los poetas de la generación anterior, como Sasa Pana o Ilarie Voronca. Se adentra en la narración, es condenado y encarcelado en 1933 por “comportamiento indecente”; no había cumplido 20 años. ¿Motivo? La indignación de un ex primer ministro al recibir una publicación en la que participaba, que consideraba subversiva y pornográfica. Era la excusa. La realidad de tan desmesurada condena parece estar más relacionada con la pretensión de amedrantar a unos jóvenes judíos, de ideas izquierdistas, siempre provocando y cuestionando el orden burgués. Durante un tiempo publicó en revistas del clandestino PCR (Partido Comunista Rumano) y en otras de izquierdas.

Se avecinan tiempos de ascenso de fascismos y xenofobias en Europa, también en su país. Se acerca a la poesía proletaria, fue uno de sus máximos exponentes, que intenta conciliar con el Surrealismo. Conciliación que nunca mantuvo con el estalinismo. Viaje a París, regreso a Bucarest. Golpe de Estado de Ion Antonescu. Aumento de censuras, delaciones, percusiones y un antisemitismo que obliga a la clandestinidad a los surrealistas rumanos, ya en consonancia con los criterios de Bretón: “Por un lado la estética; por otro lado, la opción ideológica: aceptar el trotskismo y no el estalinismo”.

Momentos que dan vida a sus manifiestos poéticos más conocidos: El vampiro pasivo, El inventor del amor, Un loup à travers une loupe y La muerte muerta, donde se enfrenta a esta, algo muy presente a lo largo de su vida, intentando superar el trauma de la misma. Su inconformismo social proyectado también en sus obras y lenguajes.

Tras la caída de Antonescu, se respiran aires de tolerancia que llevan a Breton a manifestar: “El centro del mundo se ha mudado a Bucarest”. Años de creación artística y de producción de exposiciones convirtiendo al Grupo Surrealista de Bucarest en uno de los grandes animadores de la Exposición Internacional del Surrealismo celebrada en París en 1947. Año que coincide con el primer Manifiesto Letrista y con la aproximación del régimen rumano a la órbita de influencia de la URSS, que choca con su visión del mundo, notoriamente internacionalista.

En 1952 se instala definitivamente en París, tras pasar un año en Israel, distanciándose poco a poco del surrealismo, sin llegar a romper. Inicia una relación con Micheline Catti que mantiene hasta el final de su vida. Colabora en múltiples proyectos multidisciplinares, collages, poemas visuales, cubomanías, coreografías y lecturas, algunas de ellas grabadas y de fácil acceso en la red. Los procesos de gentrificación en la capital francesa traen consigo el desalojo de la casa donde llevan viviendo años. Con posterior realojo y solicitud obligada de la nacionalidad francesa.

En 1994, con 81 años, se arroja al Sena, un suicidio anunciado, lo había intentado en cinco ocasiones. Fue su último acto de rebeldía: odiaba el agua.

“La muerte en tanto que obstáculo / opresión, tiranía, límite / angustia universal / en tanto que enemiga real, diaria / insoportable, inadmisible e ininteligible / debe, para llegar a ser verdaderamente vulnerable / y, por tanto, soluble / aparecérseme en las relaciones dialécticas / minúsculas y gigantescas / que mantengo continuamente con ella / independientemente del lugar que ocupa / en la ridícula escala de valores” (Fragmento de ‘La muerte muerta’). 

Su obra, poemas y vida han tenido escasa difusión entre nosotros, centrándose casi en exclusiva en círculos surrealistas o próximos. Es muy de agradecer esta publicación a cargo de una pequeña editorial cántabra que siempre sorprende por la calidad y el contenido de sus ediciones.

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Sobre el autor

Rubén Caravaca Fernández
Dinamizador y asesor cultural. Miembro de Cultura en Red y en Movimiento. Ha impartido cursos y talleres en centros culturales y universidades de una decena de países de tres continentes. Publicado una docena de libros, la mayoría sobre gestión cultural, trabajando con cerca de 100 artistas de todo el mundo. Miembro del Panel de Expertos del Observatorio de la Cultura de España y de la Red Iberoamericana de Docentes IBERTIC. Twitter: @rubencaravaca

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2 comentarios

  • El 18.02.2019 , Vicente Grez ha comentado:

    ¡Gracias por el artículo y por difundir «La zozobra de la lengua»! Ojalá que todos los lectores de Luca sepan bucear en su obra poliédrica tan bien como tú.
    Un gran abrazo

    Vicente Gutiérrez Escudero

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