01.06.2013

‘Tendencias globales 2030’. ¿Qué leeremos dentro de 17 años?

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Tendencias globales 2030 es un guiño sobre el futuro de la ficción y el documento que el presidente Barack Obama encontró sobre la mesa de su despacho en la Casa Blanca al tomar posesión. Nos asomamos a las historias que nos contaremos en el futuro inmediato y la política de la imaginación. Las líneas ascendentes pasarán por el individualismo, el giro hacia Oriente, la ecología y los miedos al colapso del planeta.

SARDIFLOR

Puedes seguir a la autora en twitter @ArenqLiterario

Los humanos necesitamos tener la sensación de que controlamos el futuro. Es algo real. Las aseguradoras viven de ello y todo tipo de planes económicos, de gestión… De esa pulsión nacen prácticas intuitivas como la quiromancia, el tarot y la astrología y también las tendencias en moda o decoración que luego encontraremos en los escaparates de medio mundo. Las previsiones son una necesidad humana. Nuestro cerebro funciona de tal manera que cuando entra un mensaje nuevo que no conoce, lo compara con lo que ya tiene almacenado y a través del contraste saca sus conclusiones, el asombro nace de esos microsegundos. El futuro nos atrae pero no es de fácil digestión, necesitamos saber de dónde venimos para saber hacia dónde vamos.

Existe una oficina de análisis y de anticipación geopolítica y económica. Reúne la información elaborada por expertos independientes de todo el mundo, la ordena y realiza un informe cada cuatro años. No es ciencia ficción, no. La agencia tiene nombre y años, fue creada en 1979 y se llama  National Intelligence Council, pertenece a la CIA. Cada vez que hay un nuevo presidente, al estrenar la mesa del despacho oval, o al volver a ella, se encontrará con dichas páginas. El primer informe se elaboró en 1997.  El último es el Global Trends 2030. Nos cuenta hacia donde se supone que estamos yendo hasta el año 2030 teniendo en cuenta los pasos que estamos dando. Al igual que los posos del té, el informe del Banco Central, de GreenPeace o de cualquier otro sector, hay que tener en cuenta que parte de alguien o de una entidad con una visión, en este caso de EE UU y la CIA. Son muchas las páginas dedicadas a la relevancia mundial de Norteamérica y los peligros que la acechan. Pero su consulta es interesante y de tal envergadura que se estudia en todo el mundo y se toma como punto de partida para posteriores análisis. Lo extraño es que no se conozca más. Basta imaginar lo que diría Julian Assange al respecto.

Líneas y megatendencias

Comencemos por enumerar los cauces de acción y luego pasaremos a las grandes tendencias. Para empezar, hay grandes líneas a tener en cuenta: la influencia estadounidense comenzará a menguar, los Estados ya no serán el motor con más poder, surge el individuo que unido a otros determina cursos de acción e influencias, la percepción del tiempo, de las evoluciones y sus plazos será crucial dada la rapidez inusitada de ciertos movimientos, las tendencias estarán más unidas a las crisis y la discontinuidad, los pequeños cambios políticos y psicosociales que determinan el comportamiento y pasan desapercibidos a las ideologías marcarán más influencias, las consecuencias de segundo y tercer planos serán tan importantes como las más directas.  A partir de lo anterior se desprende lo que se denominan las megatendencias.

El individuo

El mundo estará habitado por 8.400 millones de personas. Las iniciativas individuales y todo cuanto refuerce al individuo pasarán a un primer plano. El individuo será causa y efecto directo. El dinamismo individual dará respuestas claras a los nuevos retos. Los bloggers serán cada vez más influyentes, sin lugar a dudas. Podemos pensar en un aumento de la narrativa de autoayuda, autoficción, biográfica y que en lugar de construir catedrales y azotes calculados, se mostrará al individuo que se supera, evoluciona, se hace a sí mismo y desafía los hados. Lisbeth Salander será alguien a tener en cuenta. El individuo frente a los poderes establecidos será uno de los grandes temas venideros. La literatura puede aportar tanto en tal sentido que ya es hora de hacer una  buena campaña al respecto.

La clase media crecerá y la mayor parte del mundo en los próximos 15 y 20 años pertenecerá a este sector de la sociedad. Pasaremos de los 1.000 millones de personas que conforman la clase media a los 3.000 mil millones. Es muy previsible que también crezca el consumo de los libros de tantos sellos que desde hace poco buscan al público medio con historias que entretienen como las películas de palomitas. Paralelamente crece también la tendencia indie y son ellos quienes pueden ir abriendo caminos y creando puentes con lo que está por venir. El mundo será cada vez más multipolar. “Fusión” y “multipolaridad” son dos términos a tener en cuenta. Para entenderlo, los ensayos y la no ficción también ofrecerán interpretaciones útiles. Las instituciones, las organizaciones, los gobiernos, los Estados y las empresas necesitarán hacer un esfuerzo para demostrar su capacidad de adaptación al individuo.

Lo urbano y el crecimiento

Un 60% de la población mundial vivirá en ciudades. La cultura urbana será dominante. Las ciudades generarán el 80% de la riqueza. Lo urbano como forma de ver y entender la vida se asienta. Y mientras, algo que ya todos sabemos y que se confirma, habrá un considerable aumento de ciudadanos de la tercera edad. Se abren muchas posibilidades para los yayoflautas y también para las historias con personajes como ellos, por lo general lamentablemente escasos tanto en literatura como en cine. ¿La creciente moda de la literatura young adult pasará a denominarse young senior? Eso está aún por ver. La inmigración aumentará y, gracias a ello, la sociedad se mantendrá activa. Multiculturalidad y multipolaridad. Lo que sí está claro es que todo se moverá más y más rápido y que no será sinónimo de inestabilidad. La capacidad de adaptación será el recurso más buscado y anhelado. La aventura consistirá en surfear entre olas, entender las corrientes, proponer recursos móviles y ser más Indiana Jones que nunca. Los villanos se volverán aún más conservadores. El lobo tuiteará a Caperucita y necesitará cambiar de piel como el asno antes de aparecer en el blog de alguna princesa. Las redes sociales, las tecnologías 2.0 y 3.0 estarán cada vez más presentes, hasta el punto de determinar movimientos sociales tal como ya ha estado sucediendo durante la primavera árabe. En un mundo que se vuelve cada vez más cambiante, más ancho y ajeno y más urbano, las redes sociales y la tecnología en general se mostrarán cada vez más importantes. ¿Cambiará la forma en que se escriben los diálogos en las novelas? En el mundo virtual se recrearán las formas de vida del mundo presencial cada vez más, como es natural.

La tecnología podrá facilitar la vida de las megaciudades o crear verdaderas pesadillas urbanas y así lo reconoce el informe. Entraremos en la era de los datos. La tecnología continuará siendo el gran nivelador, y los futuros magnates de Internet, como los de Google y Facebook, tendrán montañas enteras de bases de datos, y manejarán en tiempo real mucha más información que cualquier gobierno. Dado el crecimiento de lo urbano y el consumo de recursos, la degradación del medio ambiente se volverá un tema crucial para garantizar la viabilidad de las megaciudades. El agua y la energía determinarán parte del futuro de muchos países. En 2030, el 70 % de la población mundial asumirá dificultades hídricas. La ecología estará más viva y la industria de la edición ya no podrá seguir obviándola.

El mundo multipolar

¿Será multicolor? El concepto de mundo multipolar es uno de los más importantes. Quizás dejemos de leer con tanta asiduidad historias de señoras que se reúnen para hacer pasteles o tejen para entregarnos a las delicias de las señoras que sonríen mientras juegan al mahjong. La influencia occidental en el mundo actual se eleva a un 56%. En 2030 ese porcentaje será de un 25%. Hay un poder mundial que se volverá antiguo, en él coinciden Estados Unidos, Alemania, Francia y Reino Unido, frente al nuevo formado por China, Brasil, India y Sudáfrica. Eso implica muchas cuestiones, entre ellas que el Consejo de Seguridad de la ONU, el FMI y el Banco Mundial se habrán transformado. Asia superará en poder, población, gasto militar, cultura e inversión tecnológica a Norteamérica y Europa unidas. China tendrá la economía más amplia y superará a la de Estados Unidos antes de 2030.

En el giro oriental es donde cambiará más el estado de las cosas porque, además de comer con palillos cada día, el mundo del zen, del budismo y del hinduismo no le teme al trabajo, jamás han mordido ninguna manzana y no echan para nada de menos el paraíso de Eva y Adán porque jamás lo han conocido. La idea del  bien y del mal de la cultura judeocristiana observará atónita el sistema de valores que alimenta a la sociedad china. La manera de ver el mundo, de entenderlo y de contarlo se modificará. La tendencia más influyente será el confucianismo. Lo que está por ver es cómo la fuerza de la iniciativa individual se manejará con los modelos orientales para los que el individuo es considerado como parte de un grupo y no como fuerza única. Y no olvidemos la relación de la cultura china con el copyright y las copias en general, además de algunas otras cuestiones. Ahora bien, les atrae lo español y se sienten más cercanos a nosotros que a un estadounidense, con lo cual no estaría mal empezar a buscar scout literario por la zona, porque los autores que escriben en español siempre son bien recibidos allí. Es hora de que el Instituto Cervantes se plantee realizar estudios serios sobre el interés chino hacia nuestra cultura. No todo será oriental. Colombia, Indonesia, Nigeria y África en general mostrarán un crecimiento importante.

Entender el futuro o temerlo

La ciencia ficción estará de enhorabuena, porque las sospechas y los temores de la sociedad del futuro serán bien concretos y los miedos se concentrarán en los riesgos de epidemias, cambios climáticos violentos, la posible desaparición del euro y la desintegración de Europa, un colapso en China que acarrearía un desastre global, los movimientos democráticos que podrían desestabilizar a más de un régimen controlado y a más de un sistema que pide cambios a gritos, la guerra con drones y armas químicas, los ataques cibernéticos y los piratas del espacio tecnológico, las tormentas geomagnéticas solares que podrían afectar muy gravemente a los satélites de los cuales ya todo el mundo depende; la anarquía global se haría dueña del espacio terrenal y sideral. Para entender todos esos miedos nuestro cerebro necesitará la información de otros periodos de cambios de orden similar, como lo fueron los años 1815, 1919, 1945 y 1989.

Por entonces parecía que el devenir era tan poco claro como en el presente y cuando los futuros posibles parecían crecer y brotar por todas partes. ¿Qué se leía más por aquel entonces? En 1989 triunfaban mundialmente Los Pilares de la Tierra y Los siete hábitos de la gente efectiva junto a Breve historia del tiempo de Stephen Hawking. Fue también el año de El alquimista de Paulo Coelho. Pero siempre hay un caminito a la esperanza: poco después triunfaba El mundo de Sofía. En 1945 todo el mundo quería leer El principito. Solo un par de años más tarde El diario de Anna Frank, La peste de Camus y 1984 de Orwell llenaban las librerías del mundo. Hacia 1923 El profeta de Khalil Gibrán era un bestseller.  Los datos son escasos, pero sí sabemos que en diciembre de 1989 los diez libros de ficción más vendidos en España eran El péndulo de Foucault, de Umberto Eco; Queda la noche, de Soledad Puértolas; La casa Rusia, de John Le Carré; Las hogueras del rey, de Pedro Casals; Crónica del rey pasmado, de G. Torrente Ballester; La familia de Pascual Duarte, de Camilo J. Cela; Los descamisados, de F. Vizcaíno Casas; El negociador, de Frederick Forsyth; El laberinto, de Larry Collins y Uno se vuelve loco, de Daniel Múgica.

La cultura es un reflejo del momento en que se vive. Y como tal se comporta. A partir del análisis del documento, hemos empezado a imaginar qué grandes temas se perfilarán en el horizonte de las páginas de muchos libros. ¿Qué leeremos en 2030? Si ahora mismo las temáticas han cambiado desde 17 años atrás y con cierta continuidad, los próximos 17 años nos acercarán paulatinamente a muchos más cambios. Los clásicos lo seguirán siendo y con más fuerza y más añejos, como los mejores vinos. El futuro es pocas veces predecible, eso es lo único cierto. Pero podemos imaginarlo. Al fin y al cabo, el informe de las tendencias mundiales es un ejercicio de imaginación asistida. Hay muchas más cuestiones a considerar y a tener en cuenta que, por la idiosincracia de este espacio, no se mencionan. Aquí lo que nos interesa son las historias que nos contamos. El futuro no es solamente tentación y promesa, también es la continuación del camino que transitamos. Y muchas cosas más, sin lugar a dudas. De momento, reflexionemos y tomemos conciencia de las posibles evoluciones. Quizás podamos construir un futuro más justo y buenas historias para las generaciones venideras.

Felices lecturas, augurios de prosperidad y que la luz sea con nosotros

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Sobre el autor

5 comentarios

  • El 01.06.2013 , Dani ha comentado:

    Hola, creo que el autor/a debería cambiar astronomía por astrología. En la astronomía se predicen cosas al igual que en el tarot y en la quiromancia, pero en ésta lo que se predice son los movimientos de los cuerpos celestes y por lo tanto no es una práctica intuitiva como mencionas, sino una ciencia que se basa en la razón y con conclusiones demostrables.

    La astrología, en cambio, es una práctica que predice el efecto de los astros sobre las personas y sí que es intuitiva y no demostrable.

    Un saludo 😉

    • El 03.06.2013 , El Asombrario ha comentado:

      Mil gracias Dani por tu advertencia y comentario. Tienes toda la razón y tanto la autora como quienes editamos esta revista te agradecemos la corrección y ya hemos rectificado el texto. Es maravilloso contar con lectores atentos y que colaboran para mejorar nuestras propuestas. Un saludo.

  • El 02.06.2013 , sardiflor ha comentado:

    Hola, Dani, Daniel o Daniela,

    muchísimas gracias por el apunte, envío una nota para la corrección,es un error muy grave y no tengo explicación. Gracias a dios los cuerpos celestes siguen en su órbita rotando en su eje y transladándose mientras Liz Greene se dedica a lo suyo;-) Yo sigo esperando que Plutón recupere su estatus, lo echo de menos :-DDD

    Un abrazo oceánico,
    Sardiflor

  • El 02.06.2013 , Luis-Lucio ha comentado:

    Muy curioso el post. Esperemos que nuestro alrededor esté bastante tranquilo en ese futuro extraño que nos viene.
    Saludos.

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