13.05.2016

Grises, tropicalismo eléctrico ‘made in Euskadi’

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El grupo Grises. Foto: Josu Torrealday.

El grupo Grises. Foto: Josu Torrealday.

Grises es una de las cabezas más visibles de lo que llaman el nuevo indie vasco. Presentan esta noche en directo su cuarto y nuevo disco, ‘Erlo’, en Madrid. Electrónica elegante y de calidad que se crece sobre el escenario. Charlamos con Amancay Gaztañaga, el poder femenino de la banda. 

Grises son cinco músicos de Zestoa (Gipuzkoa) que se unieron en 2009 para hacer eso que les salía cada vez que se juntaban. Resulta que la crítica especializada ha decidido que lo que hacen se llama electropop o synthpop o eso que a nosotros nos gusta denominar electrónica elegante. “Siempre tuvimos un gusto especial por la electrónica y el pop”, asegura Amancay Gaztañaga, cantante del grupo. “Todos somos del mismo pueblo y algo debe de haber en este pueblo que nos haya llevado hasta aquí, porque siempre hemos tenido muy claro hacia dónde queríamos ir y hacia dónde debía ir nuestro sonido”.

Unieron fuerzas en 2009, pero hasta dos años más tarde no apareció su primer trabajo El hombre bolígrafo. Le seguirían No se alarme señora, soy soviético (2013) y Animal (2014), su disco más cañero hasta la fecha. Ahora vuelven con Erlo, con el que abandonan Origami Records para lanzar con Sony y Octubre Records. Un disco elegante y caliente, como lo define la propia Amancay: “Es el calor, la playa, la felicidad”. Esta noche lo presentan en directo en Madrid en la Sala Sol y hemos aprovechado para charlar con su cantante.

Calor, playa, felicidad… ¿De dónde sale este tropicalismo viniendo de Gipuzkoa?

Quizás sea por el ansia de ver un poquito el sol o sentir un poco de calor nos viene ese tropicalismo que tenemos… No sé. Es algo generalizado en los cinco y casi te diría que de todo el pueblo, que siempre nos ha arropado un montón. En Zestoa, aunque sea un pueblo pequeño, se hace una música muy diversa. Tenemos hasta un grupo que fusiona txalaparta (instrumento de percusión tradicional vasco en el que se golpean con una especie de mazas cónicas dos tablones colocados longitudinalmente) con flamenco… Es un pueblo un poquito curioso en ese aspecto. Un pueblo muy musical y que fusiona mucho los estilos y la música con otras disciplinas.

¿Cómo se forma Grises? ¿Cómo os conocisteis?

Eñaut Gaztañaga (voz y guitarras) y yo somos hermanos. En casa hemos tocado siempre juntos. El resto nos conocemos del pueblo, pues, imagínate, de cómo se puede conocer la gente de un pueblo muy pequeño. Somos todos de distintas generaciones. No es como en las ciudades, que normalmente la gente se relaciona por tramos de edad. Aquí salimos todos juntos, así que somos todos de generaciones diferentes. Raúl, el más mayor, tiene 40 y Gascón, que es el menor, 26.

Los cinco sois euskaldunes. Habláis euskera como primera lengua. ¿Por qué cantar en castellano?

Siempre hemos escuchado mucha música punk. Incluso uno del grupo tocaba en un grupo punk. Y curiosamente aquí en Euskadi la música punk, el movimiento aquel que había en Bilbao en los ochenta, por ejemplo, siempre se ha hecho en castellano. Nosotros venimos de escuchar todo aquello. Así que al principio ni nos lo planteamos. Seguíamos instintos y hacíamos lo que nos iba saliendo. No nos ha surgido componer en euskera. Hemos estado en otros grupos en los que sí salía de modo natural, pero en Grises, pues no ha surgido.

¿Qué significan las palabras Amancay y Eñaut?

Mi nombre no es esukera, es el de una flor de los Andes. Mi hermano y yo nacimos en Ecuador. Mis padres estuvieron allí de ayuda humanitaria durante ocho años y yo nací allí. Eñaut significa Fernando en vasco-francés.

Y lo de Grises, ¿de dónde viene?

Lo de Grises es por los marcianos. En ufología hay un tipo de marciano al que se denomina ‘los grises’. Son los típicos esos con la cabeza abombada y los ojos enormes. Los que veíamos en Expediente X.

Los del emoticono del whatsaap, vaya.

¡Esos, esos! Pues esos son los grises. Como hacíamos una música un poco extraña para el lugar en el que vivimos y además somos bastante frikis, nos encanta la ciencia ficción la ufología y todas estas cosas, de ahí surgió el nombre. Aunque luego, claro, es lo bonito de este tipo de cosas, que cada uno lo interpreta como quiere: como un estado de ánimo, como el tiempo gris que hace aquí… Le puedes meter mucha poesía, pero la verdad, la verdad, es que es por los marcianos.

Y para terminar con los nombres. ¿Qué quiere decir Erlo, el título de vuestro último disco?

Erlo es el nombre de una de las montañas que rodean nuestro pueblo. Zestoa está como metido dentro de un cesto rodeado de montañas y Erlo es la punta más alta. Hemos andado últimamente mucho de gira, siempre en la furgoneta… Después de 11 horas o 12 horas de camino, cuando vuelves a casa y ves la punta del monte desde lejos, sabes que ya has llegado y queríamos hacerle un homenaje. Honrar al sitio de donde venimos.

‘Erlo’ llega después de ‘Animal’, de un disco mucho más guitarrero y energético, ¿qué ha pasado?

Animal fue como un paréntesis en nuestra discografía. Con aquel disco queríamos plasmar la fuerza que tenemos sobre el escenario, pero en un disco. Nosotros siempre decimos que somos un grupo de directo. Lo que escuchas en el disco cambia mucho a lo que puedes escuchar cuando estamos sobre el escenario. Y en Animal queríamos reflejar un poco esa crudeza. Si escuchas No se alarme señora, soy soviético, Erlo hubiera sido la evolución natural. Pero queríamos dejar plasmada en la discografía que Grises no solo es el synthpop que puedes escuchar en nuestros discos, sino que también es la crudeza de Animal y el gamberrismo de El hombre bolígrafo.

Escuchando ‘Erlo’ a uno le vienen a la mente grupos como Chvrches, Haerts, Børns

Devoramos música. Es cierto que esos grupos los escuchamos, pero no creo que hayamos ido hacia ese sonido conscientemente. Porque por otro lado vivir en Zestoa también te hace estar muy aislado. No compartes local de ensayo con gente que te pone al día, ni estás metido en el ambientillo, como puedes estar en Madrid, Barcelona, Bilbao o San Sebastián. Aquí estamos muy aislados. Y ciertamente suena a eso porque finalmente también consumimos este tipo de música… Pero de verdad que no hay nada consciente. A veces nos dicen que sonamos a cosas extrañas que no hemos escuchado nunca. Ya sabes cómo es esto de las influencias.

¿Cómo?

Pues, mira, cuando haces electrónica, en ocasiones trabajas con un tipo determinado de códigos, de instrumentos, de máquinas, de ritmos, es normal que todos los que trabajamos en ese mismo código sonemos similares.

¿Cómo hay que enfrentarse a vuestras letras?

Somos bastante pillos en nuestras letras. Hay que ahondar en lo que decimos, porque probablemente queramos decir otra cosa de lo que uno comprende a priori. Nuestras letras son muy metafísicas. Tienen todas doble sentido. Te puedes quedar con la primera lectura o ir más allá y dejar que te invada un poco la ensoñación. Más que la letra en lo que te tienes que fijar es en el título. Muchas veces el título ES LA letra.

Según Spotify en España lo que más se escucha, pero por goleada, es reggaetón.

No me sorprende.

¿Tenemos remedio o mejor lo damos por perdido?

Mira, creo que nunca hemos arrancado. Venimos de una dictadura en la que se ha censurado y cortado de raíz representaciones artísticas de todo tipo de una forma muy brutal. Autores, pintores, ideólogos asesinados o emigrados… Venimos de aquello y todo eso ha ocurrido hace muy poco tiempo. Pensamos que estamos curados y no es así del todo. Creo que ni somos buenos artistas ni somos buenos espectadores. Y es un problema muy grave. Pero lo que está claro es que uno puede no dar la talla como artista, pero sí debe darla como espectador de lo que sea.

Grises. Foto: Josu Torrealday.

Grises. Foto: Josu Torrealday.

¿Cómo se da la talla como espectador?

Pues pataleando, teniendo un pensamiento crítico, no conformándote, estando abierto a cosas nuevas. No deberíamos ser consumidores de pienso… No hay que comer solo filete… ¡Prueba también el curry! Eso no lo sabemos hacer. Bueno, es que fundamentalmente no nos han enseñado a hacerlo. ¿Si tiene remedio? Pues, no lo sé. Últimamente veo que como pueblo no sabemos reaccionar; nos están robando a la cara y no sabemos reaccionar. Nos dejamos torear. Así que no sé yo…

Y ¿qué habría que hacer?

Leer. Leer. Leer. Tener pensamiento crítico y opciones en tu cabeza. No conformarte con ser un peón al que mueven. Tenemos brazos, fuerza y alma y hay que luchar.

¿Es el momento de los dj’s de los ‘featurings’ o de la electrónica elegante?

Uff. Mira, no sé en qué va a quedar la música… En un festival, por ejemplo, parece que al público le diera igual que la música esté enlatada. Parece que la gente prefiere que se la sirvan ya masticada, sin errores y a todo volumen… Creo que todo este movimiento de dj’s viene de ahí, de nuestra comodidad para que nos den las cosas ya hechas. No existe un análisis crítico de lo que estás escuchando. Nosotros no hemos creado este disco porque creamos que es un buen momento para la electrónica elegante. De verdad que no sé si es un buen momento para el arte en general.

De todas formas parece que después de aquello que llamaron el sonido Donosti, algo nuevo está ocurriendo por ahí arriba y algo con el indie… Estáis vosotros, We are standard, Belako, McEnroe, Tulsa, Delorean, El columpio asesino, Cápsula… ¿Se puede hablar de un nuevo indie vasco?

Creo que sí. Tal vez sea porque aquí se ha conservado un poco el pensamiento crítico y hemos tenido la suerte de escuchar muchas cosas diferentes. Mira, viví durante 12 años en Madrid y durante un buen trecho de tiempo eché de menos saber dónde se escuchaba música en directo. Encontré los sitios, por supuesto, pero fue complicado. Sin embargo aquí lo hemos tenido todo muy a mano. Y en programaciones que mezclaban el jazz con el grupo de punk que subía una cabra al escenario, por ponerte dos ejemplos bien antagonistas a priori. Los vascos somos muy animados y abiertos y escuchamos y vemos de todo.

Grises actúan esta noche en la Sala Sol de Madrid

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Sobre el autor

Manuel Cuéllar
El 12/12/12 decidió poner en marcha esta revista después de una experiencia profesional de 17 años en el diario EL PAÍS, donde se convirtió en un periodista todoterreno. Se licenció en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y cursó el máster en la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS. Periodista convencido de las bondades de las nuevas tecnologías, cubrió el 15 M por Twitter y otras redes sociales. Puedes seguirme en mis cuentas personales de Twitter, Facebook e Instagram. Gracias.

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2 comentarios

  • El 13.05.2016 , Erlofan ha comentado:

    El nombre oficial de la provincia y única aceptada es GIPUZKOA. Empezar leyendo la entrevista y encontrarte esto, escuece.

    • El 13.05.2016 , El Asombrario & Co. ha comentado:

      Subsanado. Gracias por la advertencia. Un saludo

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