19.03.2013

Guía para encontrar los mejores hombres de Madrid

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Foto: Manuel Cuéllar

Foto: Manuel Cuéllar

ESTA ES LA ÚLTIMA LOCURA DE UNA DE NUESTRAS ESCRITORAS Y COLABORADORAS FAVORITAS. UN REPASO CON MUCHO HUMOR A LAS MEJORES CANTERAS MASCULINAS DE LA CAPITAL. DISFRUTEN.

LECTURA

ESTHER GARCÍA LLOVET

Ya se acerca la Semana Santa, ya se acerca Jesús hecho un Cristo en bandeja de oro entre los puestos del Mercado de san Miguel, rodeado de claveles como la guarnición de la carne. Carne en Madrid, gratis, para ver y algo más hay repartida por las cuatro esquinas. Sólo hay que saber buscar.

Los torsonudos de Abercrombie & Fitch.

Los chicos de esta tienda que parece sacada de una peli de James Ivory son los únicos ejemplares de la ciudad que en vez de sixpack tienen eightpack, a ver, una tableta abdominal de cuatro pares musculares, dos más de lo habitual, probablemente extraídos de la masa encefálica e implantados con mucho acierto. Cuando creen que no miras se revientan granos unos a otros. Uno de los grandes contras de estos chicos es que como su nombre indica Abercrombie & Fitch suena a Agencia de Calificación y en cuanto entras por la puerta te califican con un CCC- que te deja muerta. Huelen un poco a desinfectante.

Voluntarios de ONG´s.

Como controlan tanto sobre refugiados saben muy bien dónde instalar sus campamentos: FNAC, Corte Inglés, Sol. Son encantadores: coleta, gran sonrisa, rollo flower baby. Aguantan muy bien la intemperie. Buenos dando palique. Además: te piden tu número de teléfono (¡te piden el teléfono!). La gran contra es que el que luego te llama no es el de la calle si no otro, que además te llama para pedirte guita.

Los maquilladores de Sephora.

Siempre sonrientes, van de negro de arriba abajo, aparecen de golpe como los doberman. Les va lo de disfrazarse: en san Valentín les ponen alas de ángel. Se maquillan de puta madre. Contras: se maquillan de puta madre.

Trasera del Parque del Canal de Plaza de Castilla.

Mucho cancaneo por aquí, mucho ejecuta esperando en los bancos, chicos lacios. Son muy rápidos metiéndose en los coches. Contras: hay que esperar al verano.

Los baristas de cafeterías.

Los baristas de esa cadena de cafeterías de la sirenita de dos colas: esos mismos. Guapos todos. Hablan varios idiomas, trabajan como máquinas, te piden tu nombre de pila. Como no les ves las piernas parece que nunca salieran de detrás del mostrador y eso les hace especialmente dóciles y adorables. Cuánta fe he depositado yo en estos chicos, nunca decepcionantes.

Los clientes del D´Angelo.

Por qué los clientes de los clubes de alterne estás tan buenos, esa es la gran pregunta de la media noche castellana. Los de este viejo clásico de Madrid son además guiris de los hotelazos de los alrededores, con una buena reserva de dólares en el bolsillo de atrás. Se dejan dar palique durante horas, entre chupitos de Jim Beam y canciones de Lana del Rey. Hay un reservado donde entran y ya no vuelven a salir jamás. Como en la cabina de José Luis López Vázquez.

Los patinadores del Retiro.

En verano se reúnen en grandes manadas en el paseo de coches. Van con casco y rodilleras y muñequeras como si fueran a la guerra. Se dejan las cicatrices bien a la vista: punto a favor. Los monitores suelen estar muy buenos, casi siempre argentinos. Contras: los monitores suelen ser argentinos.

Tatuadores. Los tatuadores de Mao y Cathy.

Guapos todos. Enseñan muchísima piel y apenas hacen falta excusas para tocársela. Además se rodean de un instrumental medio quirúrgico muy sugerente. Hay espejos por todas partes.

Las fuentes del Manzanares.

Yo creo que cuando Gallardón ideó las grandes obras faraónicas del Manzanares no calculó muy bien la peña que iba a acabar duchándose en las fuentes las noches de verano: aquí vienen ecuatorianos, aquí vienen los dominicanos, aquí vienen los gitanos a tocar palmas y a fumar costo, cada uno a lo suyo, en bañador. Y en calzoncillos. Así me gusta. Bonus Track: tocan gratis (la guitarra).

Los Testigos de Jehová.

¿Qué fue de los Testigos de Jehová? ¿Por qué Jehová se está quedando solo? ¿A dónde fueron estos chicos tan setenteros? Aún queda alguno, ya sabéis; van de dos en dos, como la benemérita, de manga corbata y pelo “crewcut”. Monos, jovencitos, aunque es difícil saber de qué palo van. Hablan mucho y son muy serios y no sabes si van a ponerte a rezar de cara a la pared o van a sacar el cinturón mientras leen el voz alta las sabias palabras de Nuestro Señor en el Libro de los Proverbios. “Mis delicias son los hijos de los hombres”. ¡Mis delicias son los hijos de los hombres! Eso dijo. Luego vino la Pasión.

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Sobre el autor

Esther García Llovet
Esther García Llovet nació en Málaga en 1963 y reside en Madrid desde los 70, donde estudió Dirección de Cine en el TAI y Psicología Clínica. Ha publicado "Coda" (Lengua de Trapo, 2003), "Submáquina" (Salto de Página, 2009) y "Las crudas" (Ediciones del Viento, 2009) y participado en diversas antologías, "Madrid, con Perdón" la más reciente (Caballo de Troya, 2013).

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5 comentarios

  • El 23.03.2013 , Elena ha comentado:

    Divertido pero superficial.

  • El 24.03.2013 , Dolo ha comentado:

    Pues a mí me ha parecido genial. Y el tono no podía ser otro.

  • El 24.03.2013 , cc ha comentado:

    La autora confunde mormones con Testigo de Jehová.

    • El 29.03.2013 , domingotao ha comentado:

      Deliciosos para saborear con agrado. Gracias

  • El 09.03.2015 , juliopenas ha comentado:

    Te has olvidado de los hombres de Mad is Mad. De todos, clientes, propietarios y mirones en general…Somos los mejores…

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