22.06.2018

Nuestro Gus Van Sant privado, al desnudo en La Casa Encendida

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Gus Van Sant en el ‘set’ de rodaje de ‘When We Rise’. Fotografía de Lance Black incluida en la exposición de La Casa Encendida.

Gus Van Sant, uno de los directores de cine independiente más importante de Estados Unidos, autor de títulos como ‘Mi Idaho privado’ o ‘Drugstore Cowboy’, visitó ayer Madrid para presentar la primera retrospectiva de su obra que se hace en España. Una exposición en La Casa Encendida con cientos de fotografías, dibujos y obras paralelas a sus películas que nos descubren la parte más íntima del trabajo de este cineasta comprometido.  

Son las diez y media de la mañana y en La Casa Encendida de Madrid aparece Gus Van Sant, quizás el director, de los llamados “independientes” en Norteamérica, más personal y controvertido de las últimas décadas. Nacido en Kentucky (Estados Unidos) en 1952, es un hombre maduro aunque de aspecto juvenil, de ojos pequeños y abiertos que soportan una personalidad fuerte con apariencia de timidez.

Director vinculado a la Generación Beat, de la que asegura que “influenciaba a todo el mundo en los setenta”, confiesa haberla conocido profundamente a través de la literatura de Jack Kerouac y de sus conversaciones con William Burroughs, al que ha tenido la oportunidad y la suerte de dirigir en tres de sus películas.

Descubierto para Europa en 1989 por su adaptación de la novela de James Fogle Drugstore Cowboy, un fascinante y realista discurso sobre la drogadicción, una road movie salida, como un último suspiro, del aliento del mejor western crepuscular, se haría indispensable en nuestras carteleras con el resto de su filmografía.

Desde sus sonados y aplaudidos aciertos en Hollywood como El indomable Will Hunting, Descubriendo a Forrester o Mi nombre es Harvey Milk, pasando por el fracaso más estruendoso con el remake de Psicosis de Hitchcock (al que se atrevió a copiar plano por plano, perspectiva por perspectiva) hasta sus personalísimas, naturalistas, desgarradoras y siempre en los márgenes Mi Idaho privado, Todo por un sueño, Elephant, Last days o su último trabajo, que se estrena esta semana en España, No te preocupes, no llegará lejos a pie, con un magnífico Joaquin Phoenix.

Nicole Kidman y Keanu Reeves en dos polaroids tomadas por el propio Gus Van Sant.

Nicole Kidman y Keanu Reeves en dos ‘polaroids’ tomadas por el propio Gus Van Sant.

Michael Pitt, en la película 'Last days' de Gus Van Sant, inspirada en la muerte de Kurt Cobain, líder del grupo Nirvana.

Michael Pitt, en la película ‘Last days’ de Gus Van Sant, inspirada en la muerte de Kurt Cobain, líder del grupo Nirvana.

Pero Van Sant, ese realizador experimental y accesible a la vez, esa mezcla beat de desgarro, realidad y humor, salpicado por la poesía de toques shakesperianos, nos tenía escondido que es un artista polifacético. Y esto es lo que La Casa Encendida viene a descubrirnos con la primera retrospectiva dedica al autor en España. No sólo de su ya extensa filmografía (que podrán ver paralelamente durante todo el mes de junio en la Filmoteca Española Cine Doré de Madrid) sino que, a través de una exposición comisariada por la Cinémathèque Francaise, descubrirán sus pinturas, dibujos y retratos, así como sus cortos y obra realizada en 16 mm.

Porque si bien Van Sant no se tiene como un fotógrafo, las cientos de polaroids que se presentan en esta exposición permiten comprender la implicación y la independencia con la que el realizador acomete cada una de sus obras. Realizadas en los años ochenta, cuando éste era el único método para poder relacionar a actores con personajes, sus fotos no son artísticas, sino más bien una necesidad creativa para encontrar en el casting más allá del rostro, al personaje. Tanto ellas, como los dibujos y pinturas, podrían llamarse “pequeños experimentos” –antes, durante y después del rodaje– de una mente en la que todo se mezcla, en la que todo puede ser instrumento de utilidad para contar una historia.

Cuando Van Sant aduce su incapacidad para definirse como artista, su filmografía habla por él. Sin miedo a equivocarme, podría apropiarme de varios adjetivos a los que su obra cinematográfica está íntimamente ligada: comprometida, experimental, independiente. Pero aun más, la obra de este director afincado por decisión propia en Portland, es valiente, con mayúsculas, diría yo. Valiente como su posición en la vida, si comprendemos por valentía la honestidad consigo mismo y con la sociedad que te ha tocado en vida: tu historia. Cuando el propio Van Sant argumenta: “Tengo la misma relación con todas mis películas”, seguramente es cierto, sobre todo si esa relación está íntimamente ligada al compromiso espiritual y artístico.

Uno de los retratos del director estadounidense Gus Van Sant que se exhiben en La Casa Encendida.

Su cine, como las obras que podemos admirar en esta exposición, está atado a la tierra, a la verdad –su verdad, por supuesto–, que va más allá del discurso, del trabajo psicológico por el trabajo psicológico. La verdad de un artista conceptual que reniega de dar explicaciones, del maniqueísmo ortodoxo, que concibe la obra como la manera más real de mostrar un sentimiento, una manera de vivir o un destino. Los dilemas morales son cosas del espectador y a él le toca encontrarlos o alejarse de ellos.

“Reaccionas a lo que has visto, a todas las noticias que lees, aunque cada día leas lo mismo”, reflexionaba el director durante la presentación en Madrid de la exposición. “Ahora mismo la frontera de México me parece un problema enorme, aunque no estoy seguro de si debo tocar ese tema”. Ojalá lo haga.

Mañana, 23 de junio, podrá verse la última película de Gus Van Sant, ‘No te preocupes, no llegará lejos a pie’ en la premier que tendrá lugar en La Terraza de La Casa Encendida y que contará con la presencia del director. El 7 de julio, la película se estrenará en salas.

Exposición ‘Gus Van Sant’ en La Casa Encendida. Del 22 de junio al 16 de septiembre de 2018. Espacios: Salas D y E. Entrada libre.

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Sobre el autor

Antonio Bazaga
Toño Bazaga. Más de 20 años dedicados al mundo del cine, habiendo tocado casi todos los palos: producción, desarrollo, escritura, financiación… Convencido de que el futuro del cine está aún por llegar. Apasionado de la literatura y la historia, creo que el celuloide es el mejor invento para contar lo que pasa, lo que pasó y lo que puede pasar. En fin, parte indispensable de nuestra vida.

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2 comentarios

  • El 22.06.2018 , Carlos ha comentado:

    Deseando su estreno. Sobretodo después de los dientes largos que nos han puesto con este artículo.

  • El 23.06.2018 , c ha comentado:

    Pues hacer poesia en un mundo a la deriva no es nada facil, casi es un privilegio,,, Mas bien hay que luchar por sobrevivir pero esto tabn es arte y poesia si es autentico , tal que decía Stanislavski

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