Irene Escolar es Amelia Garayoa: mujeres contra el estigma social

Irene Escolar es Amelia Garayoa: mujeres contra el estigma social

La actriz Irene Escolar protagoniza ‘Dime quién soy’ en Movistar +. Foto: Juanlu Real.

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Irene Escolar protagoniza ‘Dime quién soy’, la serie basada en el best seller de Julia Navarro y que se puede ver en Movistar +. Por cierto, para hacer esta adaptación televisiva de la popular novela, la autora sólo puso una condición: que Amelia Garayoa fuese encarnada por Irene Escolar. Tras su compromiso por llevar el teatro a las casas en pleno confinamiento con ‘Leyendo Lorca’, la actriz vuelve a meterse en nuestros domicilios con un trabajo en profundidad.

“Supongo que hay cosas en la vida a las que estamos predestinados y no lo sabemos”, dice Irene Escolar (Madrid, 1988), una actriz que desde niña ya entendió la responsabilidad de subirse a un escenario. Su familia, de larga tradición artística (la respetadísima saga de los Caba Alba), pronto le inculcó la pasión por un oficio que desarrollaría siguiendo la estela que comenzó su trastatarabuelo Pascual Alba (1843 – 1895) allá por el siglo XIX. Quizá, por ello, los versos clásicos de Lorca resuenan con especial fuerza cuando son pronunciados por esta joven intérprete elegida para dar vida a Amelia Garayoa, la protagonista de Dime quién soy, la serie basada en la novela homónima de Julia Navarro.

Y si de algo trata esta serie es del pasado. Embarcándonos en un viaje a lo largo de un siglo convulso, desde la Segunda República hasta la caída del Muro de Berlín, descubrimos la vida de Amelia, una mujer que lucha por la libertad aunque tenga que pagar un precio muy alto por ello. Para hacer esta adaptación televisiva de la popular novela, la autora sólo puso una condición: que Amelia fuese encarnada por Irene Escolar.

¿Estabas predestinada a dar vida a este personaje?

Supongo que hay cosas en la vida a la que estamos predestinados y no lo sabemos, y no sé si estaba predestinada a este papel, lo que sé es que ha sido un regalo inmenso. Agradezco enormemente que Julia pensase en mí. Ha sido una experiencia apasionante y también un reto muy grande. Es muy difícil que te llegue un personaje que lleve el peso de una serie: durante ocho meses fui a rodar todos los días, lo cual me permitió hacer un recorrido emocional muy complejo que ha supuesto un aprendizaje muy grande para mí.

La serie abarca 50 años de la vida de una persona, ¿a qué reto te has enfrentado a nivel interpretativo?

Creo que mi trabajo en esta serie se entiende al ver esa evolución vital de mi personaje a lo largo de esos 50 años. Amelia empieza siendo una mujer ingenua, intrépida, con ganas de descubrirlo todo, muy entusiasta…, pero la vida la va guiando por otro tipo de ruta. Y esa evolución emocional era lo más difícil de mantener, ya que rodábamos de manera no cronológica: una mañana podía rodar el capítulo 2 y por la tarde el 8, y entre uno y otro han pasado diez años. Tenía que resumir 100 páginas de un libro en una mirada y esa es la mayor complejidad a la que me he tenido que enfrentar como actriz. Además, es un personaje que no es explícito, que no se explica, con lo cual tenía que mostrarlo a través de sus actos y su manera de estar. No hay diálogos explicativos, salvo dos monólogos en los que ella verbaliza por qué ha decidido tomar las decisiones que toma. Unas decisiones que, a priori, pueden resultar egoístas o equivocadas y que no todo el mundo puede entender.

Amelia representa a esas mujeres que remaron contracorriente para encontrar su camino…

Sí, por eso preparando la serie decidí buscar biografías de mujeres que me sirvieran de inspiración, mujeres que habían transitado la misma época y momento histórico que Amelia. Creo que a través de las experiencias personales se entiende muy bien el contexto, así que me basé en la vida de María Teresa León, la mujer de Rafael Alberti, ya que en su libro Memoria de la melancolía pude encontrar muchos paralelismos entre ella y la vida de Amelia. Fueron dos mujeres que renunciaron a muchas cosas y tuvieron que abandonar a su familia para poder desarrollarse. La Segunda República trajo consigo una serie de derechos para las mujeres, sin embargo, muchas de ellas tuvieron que luchar contra los estigmas sociales de la época para no sentirse juzgadas por el hecho de seguir su deseo y buscar su camino. Y de eso habla mucho esta serie: la búsqueda de la identidad, la búsqueda del camino. La gente se sorprende de la valentía de Amelia, pero otras muchas mujeres han hecho lo mismo a lo largo de la historia, lo que pasa es que la mayoría de esas historias han sido silenciadas.

La serie repasa los acontecimientos históricos más relevantes del siglo XX, es un ejercicio también de memoria, ¿crees que es importante echar la vista atrás para no olvidar el pasado?

Creo que es importante saber de dónde venimos y por qué estamos dónde estamos. Y nada es casualidad, venimos de una serie de hechos históricos que nos han marcado el camino. Por eso, cuanto más conozcamos esos momentos, mejor podremos entender el presente. En este sentido, la serie hace un recorrido vital que repasa los acontecimientos políticos más trascendentales del último siglo. Las ideologías políticas van influyendo en las decisiones que Amelia toma. De esta manera, y aunque sea a través de una trama ficticia y unos personajes inventados, la serie nos sumerge en el pasado, un pasado que hay que revisar para no olvidarlo y entender su complejidad.

También nos enseña cómo los totalitarismos han masacrado el siglo XX, ¿hemos aprendido la lección para que no se vuelva a repetir?

Es muy complicado, porque cada momento histórico en cada país se produce de una manera distinta. Stefan Zweig en El mundo de ayer habla de lo que ocurre cuando uno vive instalado en el miedo. Viene a decir que cuando el miedo se apodera de nosotros es más fácil que nos agarremos a los extremos ideológicos. Es lo que ocurre con el ascenso del nazismo: Tras la I Guerra Mundial la población queda en la ruina absoluta y con temor de que le quiten lo poco que tienen, así que la gente comenzó a aferrarse a los discursos populistas. Nunca es bueno vivir sometidos a este miedo porque te impide razonar, pensar e intentar entender en profundidad lo que verdaderamente está ocurriendo.

Y para afrontar ese miedo, te has atrevido a reinventar las formas teatrales con el fin de llevar el teatro a las casas de la gente, ¿hay que reinventarse para sobrevivir?

Bueno, todo periodo de crisis existencial puede servir de punto de inflexión para repensar y asentar muchas cosas. Creo que la locura que estamos viviendo y hemos vivido en los últimos meses hace que sea muy difícil pararse a reflexionar y, a veces, cuando uno lo pierde todo y toca suelo, puede salir reforzado. Siempre hay un aprendizaje.

En mi caso, fue muy esperanzador hacer Leyendo Lorca, fue como una salvación poder tener contacto otra vez con la gente después de un confinamiento en soledad. El encuentro con el otro, trabajar en equipo y compartir experiencias es lo que le da sentido a nuestro trabajo. Y fue muy bonito poder compartir con el público todo eso en ese momento de incertidumbre como en el que estábamos. A pesar de que fuese a través de una pantalla, había una conexión mágica y es que, de alguna manera, la poesía, la imaginación y el lenguaje teatral estaban en consonancia con el contexto real. Aun así, no me gustaría tener que volver a hacer teatro desde mi casa, fue más una necesidad que una motivación.

Irene Escolar como Amelia Garayoa en la serie ‘Dime quién eres’. Foto: Julio Vergne.

Con Escenario 0 pasa algo parecido. Es una oportunidad de hacer que el teatro no se olvide ni se deje de lado en estos momentos. Por eso, exhibirlo a través de una gran plataforma como HBO y acercarlo a las casas de la gente se convierte en una forma distinta con la que hacer viajar las obras que se representan en los escenarios. Así, puedes llegar a otro tipo de públicos. El teatro es un reducto muy pequeño y elitista al que puede acceder muy poca gente, gente que se lo puede permitir y que vive en una ciudad donde se hace teatro, y hay otra mucha gente que no tiene acceso a ese tipo de contenido más elaborado, con textos más complejos que no se ven en las series de televisión, por ejemplo. El teatro se sustenta en la palabra y en la acción dramática, y la televisión o el cine manejan otros códigos. La verdad es que es un proyecto del que me siento muy orgullosa.

¿Qué significa para ti el teatro y qué lugar ocupa en tu carrera?

Creo que la carrera de uno depende mucho de las decisiones que tomes. Por ejemplo, yo no podría entender el trabajo de Dime quién soy si antes no hubiese hecho teatro. Pienso que mi experiencia en el teatro y haber conocido a otros grandes artistas, me ha permitido poder pensar de otra manera, y eso te prepara profesionalmente para otros proyectos tan difíciles a nivel interpretativo como el de esta serie. El teatro para mí ha sido una universidad, una fuente de conocimiento muy grande que me ha formado a nivel personal y profesional. Pero también me encantan el cine y las series, no me gusta poner etiquetas. Y sí, el teatro es muy importante para mí pero también siento que ahora se abre una etapa nueva con esta serie en la que poder descubrir y seguir aprendiendo con la cámara, y eso es algo que me apetece mucho. En otros países de Europa creo que se entiende mucho mejor eso de que los actores podemos hacer de todo. Yo pienso lo mismo y no me gustaría que se me encasillara.

¿Qué has descubierto cuando te has acercado a obras clásicas de Lorca o Chéjov?

Es maravilloso. Cuando se habla de teatro clásico se tiende a relacionarlo con algo arcaico. Y a mí como actriz lo que me interesa es coger a Lorca, Chéjov o Shakespeare y actualizarlos a nuestro tiempo. Revisitarlos desde un enfoque actual y preguntarnos cuál es la esencia de la obra y cómo la podemos mantener a pesar de que fuesen escritas en el siglo XIX. Cuando he trabajado con Álex Rigola o he hecho obras como Tío Vania o La Gaviota, hemos intentado que así fuese. Porque tampoco me interesa el teatro que vive en el pasado, no lo he hecho nunca y no me gustaría hacerlo, creo mucho en el teatro moderno y el arte contemporáneo en general. En Leyendo Lorca, precisamente, intento acercar a la gente más joven unos textos que podrían sonar muy rimbombantes o que se asocian a algo falso, y no es verdad. Lorca tiene una poesía maravillosa y la clave siempre está en traer eso al presente y hacerlo asimilable.

Y ahora que la cultura está herida, ¿qué se puede hacer para curarla?

La cultura está herida, como muchos otros sectores. Pero los que nos dedicamos a ella creo que estamos siendo bastante responsables para salvaguardarla comprendiendo también las imposibilidades. Se están haciendo muchas inversiones en teatros privados y en teatros públicos. En cines también… El otro día fui al Cine Embajadores y me pareció increíble cómo se lo están currando para que todo salga bien, para que te sientes allí y estés más seguro que en cualquier otro sitio, y encima te permite algo tan necesario como huir de la realidad y hacer volar tu imaginación. Fui a ver Mank, de David Fincher, y me salvó la tarde. Por eso hay que ser conscientes de que es imprescindible que tanto los cines como los teatros sigan abiertos, porque hay otra enfermedad llamada enfermedad del alma que el arte nos puede ayudar a sanar.

Y ya que te has asomado al pasado a través de los ojos de Amelia, ¿qué pensaría ella de todo lo que está ocurriendo?

Estoy segura de que Amelia se metería de lleno en el conflicto e intentaría ver de qué manera puede aportar algo… Y lucharía por lo que es justo, y siempre de una manera muy valiente y comprometida

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