09.08.2019

Isabel de Ocampo: “Cuando un puticlub cae en un pueblo, es como si les tocara la lotería”

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La directora de cine Isabel de Ocampo.

El documental ‘Serás hombre’ busca respuestas a la herencia patriarcal adquirida desde hace siglos, especialmente por influencia de las religiones monoteístas, y a cómo la sociedad ha construido barreras entre géneros. Su directora, Isabel de Ocampo, recoge el testimonio de diversos hombres, desde un ex-proxeneta hasta Abel Azcona, uno de los artistas más transgresores de nuestro país, en un intento por hallar el germen del machismo. Hablamos con Isabel de Ocampo de violencia de género, prostitución, pornografía.

¿Qué es ser hombre? Una pregunta que nos sirve para profundizar en el concepto de masculinidad, para explorar los orígenes, las consecuencias y las prerrogativas del sistema patriarcal. Y quizá, en la complejidad de su respuesta se encuentre el significado más arcaico y a su vez revelador: Ser hombre es la negación de ser mujer. Una afirmación que asume la creencia de que los hombres y mujeres somos opuestos, que nuestros roles son distintos, que un género es superior al otro.

El documental Serás hombre -exhibido en festivales como Seminci y Atlántida Film Fest- busca respuestas a esas incógnitas y reflexiona sobre la herencia patriarcal adquirida desde el inicio de los tiempos y cómo la sociedad ha construido barreras entre géneros. Por ello, su directora, Isabel de Ocampo, recoge el testimonio de diversos hombres en un intento por hallar el germen del machismo. Ante la cámara, se manifiestan desde un ex-proxeneta hasta Abel Azcona, uno de los artistas más transgresores de nuestro país. Según nos revela su autora en nuestro encuentro con ella, “era muy importante reunir solo a hombres, ya que son ellos los que pueden erigirse como referentes para así erradicar el machismo de nuestra sociedad”.

Haciendo referencia al título del documental, ‘Serás hombre’, ¿tiene el hombre toda la responsabilidad del patriarcado?

Es el principal responsable. Aunque también hay hombres que son víctimas del patriarcado, con lo cual no se puede generalizar. No por ser hombre tienes que ser patriarcal y machista, hay muchos hombres que se salen de la norma y que han hecho un camino completamente constructivo. No obstante, la estructura patriarcal ha sido construida por ellos y les favorece, pero al final todos somos partícipes de esta transmisión del machismo. Las mujeres también, porque hay mujeres incluso más machistas que algunos hombres. El patriarcado es una forma de pensar que todos hemos heredado sin distinción de género.

Remontándonos a los inicios de la humanidad, ¿los roles de género son algo inherente a nuestra especie o algo que la sociedad ha ido creando por distintos intereses?

Yo creo que es una mezcla de varias cuestiones. Por un lado está la genética, por otro lado el contexto social y cultural, y por otro la decisión personal. Los hombres y las mujeres están genéticamente condicionados y tenemos diferencias, eso es una realidad. Estamos predispuestos por naturaleza a que haya determinadas labores que un género tenga más facilidad de llevar a cabo que otro. Pero eso no quita que de ahí se haya organizado una sociedad interesada en poner barreras entre hombres y mujeres. Necesitan catalogarnos de alguna manera y marcar distancias entre unos y otros. Eso se ve reflejado en todos los contextos, y por supuesto en el económico.

A la sociedad capitalista le interesa saber cuántas unidades de color rosa va a fabricar y cuántas de azul. A los niños los socializamos de color azul y a las niñas de rosa, pero si te das cuenta, se debe a una cuestión económica, porque es más competitivo saber cuántas unidades de cada tienes que fabricar para tener menos pérdidas. La distinción de género está introducida en cualquier ámbito, y apenas nos damos cuenta. Y si quieres salirte de esa norma, la sociedad te castiga. Si te casas y tienes hijos y decides volver al trabajo, todo tu entorno te dirá lo mala madre que eres, ¿y quién dice eso?, ¿los hombres?, no necesariamente, a lo mejor es la propia madre, o la suegra, o la vecina o la amiga.

¿Y cuánto crees que influye la educación que uno haya recibido de pequeño?

Yo creo que influye mucho porque aprendemos por imitación, no tanto por lo que nos dicen sino por lo que vemos hacer. El entorno hace muchísimo. Hay veces que lo detectamos porque es más explícito, pero en la mayoría de ocasiones es mucho más subliminal. Desde pequeños, el machismo se va inoculando en todos nosotros, y se ve en los pequeños detalles. Por eso creo que es muy importante que haya referentes. En el documental sólo he entrevistado a hombres porque pienso que necesitamos escuchar a hombres que sean capaces de tener la valentía de cuestionar estos temas y de proponer estas reflexiones. Al fin y al cabo, son ellos los que pueden erradicar el machismo de nuestra sociedad.

El documental aborda la violencia machista y los asesinatos a mujeres, ¿en qué momento emerge esa violencia? ¿El agresor nace o se hace?

La masculinidad está construida en torno a la imagen que del hombre se proyecta en la mirada de las mujeres. Hay una frase de Virginia Woolf que dice: “Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas, con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre al doble de su tamaño natural”. Con lo cual, la violencia machista nace en el momento en el que esa mujer se niega a devolver esa imagen del hombre, cuando decide tener autonomía. A ese hombre le han educado con la idea de que la mujer le va a estar haciendo la cena toda la vida, y algunos no lo asimilan, no admiten que su mujer cambie. No quieren admitirlo, porque su propia construcción de su identidad se resquebraja si no hay una mujercita que le cuide, que le agrade, que le dé las gracias, que le haga la cena, que se someta a él y a sus necesidades.

Casi todos los casos de violencia machista y los asesinatos a mujeres suceden cuando la mujer se quiere separar. La ruptura de una relación sentimental es profundamente dolorosa para todos los seres humanos, pero a ellos se les suma el que se desmorone su concepción de hombría. Su virilidad se hace pedazos porque hay una mujer que le está cuestionando. Lo viven como una afrenta personal, como una ofensa a su honor. Y lo viven así porque así han sido educados y también porque quieren vivir instalados en esa cima de superioridad.

Fotograma del documental ‘Serás hombre’ de Isabel de Ocampo.

¿Por eso hablas de que también hay parte de elección personal? ¿Se puede decidir ser o no ser machista?

Sí, claro. Al final ellos eligen eso. Vivimos en una sociedad machista en la que la educación determina tu forma de ser y tu pensamiento respecto al machismo, pero también hay voces que disienten de todo esto. Y hay mucha gente que no quiere escuchar esas voces. Con el auge de la extrema derecha, los discursos homófobos y no homófobos conviven ahora mismo, y lo mismo pasa con los discursos machistas y no machistas. Que tú decidas escuchar a Jiménez Losantos o leer el diario Público es una decisión tuya. Nadie te obliga a elegir una opción u otra.

Las diferentes religiones también colocan al hombre en primer plano y tachan a la mujer de culpable de todas las consecuencias negativas de la humanidad. ¿Qué papel juega la religión en todo esto? 

La religión es otra institución creada por el hombre a su imagen y semejanza, y nunca mejor dicho. Una vez, en un libro, leí la diferencia que existía entre las civilizaciones que cultivaban frente a las que vivían en el desierto y que se dedicaban a la caza. Los nómadas cazadores del desierto vivían y dependían de la cohesión del grupo para cazar una pieza; sin embargo, los pueblos que vivían de la agricultura, de alguna manera tenían una relación distinta con el planeta, contemplaban el ciclo de la vida y tendían a estar más agradecidos por la tierra que les daba el alimento. Por tanto, estos pueblos solían tener mayor número de diosas, así como mayor culto a la fertilidad y al cuerpo femenino. El problema es cuando llegan las religiones monoteístas y arrasan con estas otras creencias holísticas más en consonancia con el planeta. Podemos decir que el problema empieza con las tres grandes religiones monoteístas centradas en la figura masculina: el islam, el budismo y el cristianismo.

La religión tiene muchísima responsabilidad en la configuración del patriarcado, una idea que viene reforzada con la idea de que Dios ha creado a la mujer de la costilla del hombre y que su mayor propósito era criar a los hijos y cuidar de la familia. La religión siempre ha generado toda una serie de mitos sobre la mujer malvada, la mujer culpable de los males y calamidades del mundo. Creó la idea platónica de que las mujeres responden a las bajas pasiones y ellos a la racionalidad. Además, trajo consigo esta especie de puritanismo y el asco por el cuerpo y el sexo representado en la figura femenina.

La figura de María Magdalena como prostituta.

Exacto, tenemos dos modelos de mujer. Por un lado la virginal, la que no ha utilizado su cuerpo para procrear, que ha sido concebida por obra y gracia del Espíritu Santo. Y por otro, la mujer que sí disfruta de su cuerpo y que lo utiliza para otras prácticas ajenas a la reproducción. Esta última representa a la mala mujer. Y eso está en el sustrato de nuestra cultura. Otra cuestión que hay que tener en cuenta es que muchos hombres de ahora son como muy igualitarios y muy feministas y han sido educados en la igualdad, pero es que el patriarcado te está esperando en la vuelta de la esquina. En cualquier revés que tengas en la vida, tu subconsciente va a ir a buscar un culpable y ese culpable siempre va a ser una mujer. Hay que tener mucho cuidado porque te puedes creer el tío más igualitario del mundo pero la vida da muchas vueltas, y es muy fácil caer en los prejuicios. Al final, caer en los prejuicios es lo más cómodo, no tienes que cuestionarte nada, te lo dan todo pensado. Y un día te ves diciendo aquello de que “las mujeres lo que quieren es quitarnos a los hijos”.

‘Serás hombre’ aborda el mundo de la prostitución, y pone el foco en la figura del putero, ¿por qué acuden a los servicios de las prostitutas?, ¿por una necesidad verdaderamente sexual, o por el hecho de dominar y ejercer un poder sobre la mujer? 

Sexual nada. Hay estudios que demuestran que el nivel de insatisfacción sexual de los hombres que consumen prostitución es altísimo. Son experiencias falsas, por mucho que ellos se empeñen en creérselas. Es falso que una prostituta sienta placer acostándose con un cliente, ¿cómo va a ser satisfactorio eso? Hay que aplicar el sentido común: una mujer que se acuesta con 15 hombres distintos al día no puede sentir satisfacción, y el que crea eso es muy tonto. Muchos hombres que acuden a los servicios de la prostitución van con la idea de que ella es una viciosa y le gusta, y, por tanto, llegan para satisfacerla. El mundo de la prostitución es muy sórdido. Y si te lo quieres creer, allá tú. Tú eliges los discursos que te quieres creer y las mentiras sobre las que quieres construir tu vida, pero es obvio que la prostitución es un espacio donde no tiene cabida la igualdad.

Si acudes es porque no te da la gana llevar a cabo relaciones igualitarias con mujeres con las que tienes que negociar porque sabes que el placer de ellas forma parte del trato. Un placer no fingido. Y esas necesidades son resultado del consumo de pornografía, porque cuando te instalas en esa creencia de que el sexo es eso que ves en la pantalla de un ordenador, tú quieres reproducirlo. Es muy difícil encontrar mujeres en la vida real que se adapten a esas prácticas, y eso genera muchísima frustración. Y ¿cómo lo solucionas?, pues acudiendo a la prostitución. Al comprarlas con dinero, ellas van a someterse a lo que tú desees. Y no te van a discutir nada nunca, mientras que una mujer que no sea prostituta a lo mejor sí que te dice: “Oye, mira, es que no me apetece que te corras en mi cara”. Hay muchas prácticas que la pornografía vende como que a las mujeres les encanta, cuando en realidad lo que hace es erotizar la violencia y la humillación hacia las mujeres. Y cuando caes en esa trampa, siempre vas a querer reproducir eso. Tu grado de satisfacción llega al máximo cuando humillas a una mujer o la sometes. Eso es peligroso, porque los más jóvenes ya no pueden explorar sus fantasías. Antes de que tengan la necesidad de explorarlas, tienen acceso mediante sus móviles al porno, con lo cual es terrible.

Y fuera de la prostitución, ¿ese sometimiento no existe también en relaciones sexuales consentidas?

En muchos casos sí, claro. El patriarcado da a entender a los hombres que en las relaciones son ellos los que tienen que llevar la iniciativa y el control, y eso es una forma de sometimiento. Ya desde el comienzo, el hombre tiene que ser el que conquiste a la mujer. Y en las relaciones sexuales tiene que estar a la altura, tiene que cumplir las expectativas que ella tenga sobre él. Eso se convierte casi en un concurso en el que los hombres tienen la presión del que pasa un examen. Piensan: “Tengo que estar a la altura de lo que se supone que debe ser mi respuesta sexual”. Deberíamos abordar la sexualidad desde el conocimiento personal, desde la autoexploración, y muchas veces no es así.

En España, la prostitución es alegal. No se reconoce legalmente pero, sin embargo, el estado se lleva el 33% de los beneficios de un club. Parece que no interesa ilegalizarla, ¿verdad?

Por supuesto que no interesa. Cuando estaba realizando la labor de documentación de Evelyn (2012), que es donde surgió todo esto, me di cuenta de la cantidad de dinero legal que genera la prostitución. Cuando un puticlub cae en un pueblo, es como si les tocara la lotería. A todos les van a pagar el doble: Al carnicero que les lleva la carne, al albañil que va a levantar un tabique, al taxista que trae y lleva a las prostitutas, a la peluquera que las peina, al camarero que va a hacer horas extras, a las compañías de viajes que traen a las mujeres… Por eso todo el mundo se calla. No hace falta irnos a la responsabilidad del Estado, yo te hablo ya de la responsabilidad de todos nosotros. Por eso, el problema está contaminando todas las estructuras, se encuentra en cada resquicio de la sociedad. La prostitución mueve mucho dinero que no vemos. Además, una de las formas de lavar ese dinero es generando un montón de empresas legales.

Hay una frase que dice: “Si alguien cree en los hombres son las feministas, ya que su propósito pasa por que los hombres cambien”. ¿Crees que no hemos llegado a entender realmente el verdadero significado del feminismo?

El feminismo es tan transgresor e influyente que a los grandes poderes no les interesa escucharlo. Y la forma que tienen de combatirlo es mediante los insultos, la ridiculización, la deslegitimación. Yo no creo que no se haya entendido, sino que ha habido una gran labor para evitar que llegara a calar su verdadero discurso. Está empezando a caer por su propio peso, porque el feminismo jamás ha ido en contra de los hombres.

Es verdad que los 70 fueron un periodo donde existió un feminismo más radical con un pensamiento teórico que buscaba el origen del problema. En aquella época se entendía que la culpa era exclusivamente de los hombres, pero eso ya se superó. Ahora el feminismo está avanzando a mucha velocidad y está cuestionando las grandes estructuras sobre las que se sustentan nuestras sociedades. Es el único movimiento que no ha matado a nadie por luchar por sus ideas, y también es el único que ha logrado derribar uno de los grandes pilares de la sociedad como es la familia, en su definición más clásica. A los que tienen privilegios no les gustan los cambios, con lo cual, es lógico que le tengan tanto miedo. Los cambios solo interesan a los oprimidos, a los que ya no tienen nada que perder. Y ahora el movimiento ha adquirido tanta relevancia que muchos hombres están empezando a comprenderlo.

Recuerdo una anécdota increíble: fui a una universidad a dar una charla y pregunté qué era el feminismo, y de 200 chicas y chicos que estaban allí solo me supieron contestar dos que estaban haciendo un máster de género. Esto fue hace cinco o seis años, y eso es preocupante. En el colegio, en bachiller, no se estudia lo que es el feminismo, y eso que es uno de los movimientos más revolucionarios y trascendentales de la historia. Estudias el marxismo, pero el feminismo no. Ahora estamos viviendo la cuarta ola del feminismo, estamos inmersos en él, y todavía no han llegado todas las consecuencias que van a acarrear todos estos cambios. Podemos decir que la revolución tecnológica y el feminismo son los dos grandes movimientos que estamos viviendo en la actualidad.

Fotograma del documental ‘Serás hombre’ de Isabel de Ocampo.

En el documental, el artista Abel Azcona dice: “Hay que matar a todos los padres del mundo para construir un mundo de hijos”. ¿Cómo crees que serán los padres del futuro?

Padres que sean capaces de sentir empatía por el otro, y el otro es su hijo. Antes eran padres ausentes y ahora van a ser -o muchos están siendo ya- padres presentes. En el documental aparece la figura de uno de esos padres presentes que, aparte de estar pegado a su hija, se encuentra muy enriquecido como persona con la experiencia que está viviendo como padre solitario, sin una madre que lo acompañe. Y debo decir que me costó encontrarlo. A lo mejor dentro de cinco o diez años será más habitual.

¿Vamos a alcanzar la igualdad plena algún día?

Yo no lo voy a ver. Me voy a morir y no lo voy a conocer, porque el feminismo también tiene unas resistencias mastodónticas. Y me temo que va a haber un momento de involución muy importante. Lo estamos viendo ahora: se vuelven a rescatar ciertas ideologías del pasado, sin embargo, en paralelo, hay una conquista muy grande por los derechos de las mujeres. Vamos a ir un pasito para adelante y dos para atrás, y ahora estamos en esos dos de retroceso. Un retroceso que esperemos que no dure 50 años. Pero no me preocupa no llegar a vivirlo, sé que la igualdad plena llegará tarde o temprano.

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Sobre el autor

Juan Salinas Quevedo
Periodista especializado en cultura y deportes que -entre estrenos de cine y teatro, alfombras roja de los Goya, maratonianas jornadas en festivales y partidos del Atleti- ha descubierto que la emoción es la materia prima de todo proceso analítico.

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4 comentarios

  • El 09.08.2019 , Fernando Climent ha comentado:

    Me decía mi abuelo que qué afortunado era yo que podía tocar a una mujer sin estar obligado a quedármela. Afortunado también porque de haber sido así para él yo nunca hubiese nacido puesto que nunca se hubiese quedado él con el demonio de su mujer (sin pretender insultar a Belcebú).
    Una persona cuyo concepto de hacer era mandar a los hombres de la casa mientras se quejaba de cansancio de no hacer nada.
    Y no, no me olvido de las maravillosas esposas que aguantaron a miserables violentos que no salían del bar mientras ellas trabajaban dentro y fuera de casa y tampoco podían devolver a los maridos a sus padres.
    También recuerdo, sobre todo porque aún lo veo, cómo a chicas se las felicita por ser enfermera, azafata, médico o piloto, pero se presiona al chico para que no elija las dos primeras. Ni cómo aceptamos que decida ella quedarse en casa, trabajar tiempo parcial o trabajar jornada completa como igualmente idóneo mientras que cualquier opción otra de jornada completa para él y ganando bastante para mantener a la familia, está estigmatizada. Nada que ver con las desiguales tasas de alcoholismo, suicidio y violencia claro, no por ello excusables.
    El sexismo, patriarcal o matriarcal, afecta por igual a la gente buena, ellos y ellas, y siempre ha facilitado que los abusones tuvieran bien atrapadas a sus presas.
    La solución no es abolir la institución del matrimonio legal, pero mientras no lo eliminemos, no tendremos la mente preparada para entender a las personas como individuos libres de establecer cualquier forma de relación voluntaria con otros.

  • El 09.08.2019 , Astolfi ha comentado:

    Las sufragislas ponían bombas y hacían secuestros y asesinatos selectivos. El budismo no es una religión monoteista. La elección del cuidado de los hijos es de muchas mujeres, unas prefieren hacer carrera y otras cuidar niños. Lo mismo sucede cada vez más con muchos hombres. El patriarcado no ha perjudicado a algunos hombres sino a todos los hombres y a todas las mujeres, sin distinción; es consecuencia de una represión cultural que no se da sólo como hombres o mujeres sino como seres humanos. Parece según esta señora que en el imperio romano no había patriarcado porque eran politeistas. Por último, me gustaría saber en que colegio, instituto, academia o universidad se enseña Marxismo.

  • El 09.08.2019 , Leo ha comentado:

    «Es el principal responsable. Aunque también hay hombres que son víctimas del patriarcado, con lo cual no se puede generalizar. No por ser hombre tienes que ser patriarcal y machista, hay muchos hombres que se salen de la norma y que han hecho un camino completamente constructivo.»

    A partir de este punto, donde «no quieres generalizar» pero de hecho generalizas 😂 ya comenzaste a irte en picada con un discurso trillado de pseudo feminismo e izquierda.

    Encuentra tu identidad, estas distraído.

  • El 10.08.2019 , Marta ha comentado:

    La prostitución y la pornografía destruyen totalmente la dignidad de la mujer y ojo! también del hombre, sea voluntariamente o no,siempre te van a ver como un objeto y eso es terrible.
    Por otro lado, hay en este artículo varias falacias sobre religión (por lo menos la cristiana) y lo que dice sobre el cuerpo, les invito con todo respeto a ver lo que realmente dice la religión sobre todo esto. Les invito a ver la teología del cuerpo de Juan Pablo II (muy hermosa) un fuerte abrazo ❤️

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