19.06.2014

Jordi Socías: “Me hice fotógrafo porque ser obrero es jodido”

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Entierro de los abogados de la calle Atocha en Madrid. 1977. © Jordi Socías

Entierro de los abogados de la calle Atocha en Madrid. 1977. © Jordi Socías

Jordi Socías tiene buen ojo. Y lo utiliza desde hace más de 40 años para captar la realidad a través de la lente de su cámara. Y lo hace como al desgaire, sin darle mayor importancia. Será quizás esa naturalidad tan ficticia la que atrae al espectador que contempla sus obras como quien lee un libro, con pausa, con atención. Socías (Barcelona, 1945) expone ahora parte de su trabajo de los últimos años en la galería Fernández-Brasso como parte de la edición de este año de PHotoEspaña2014.

Dice el escritor Manuel Vicent que se puede definir a este hombre bajito, risueño y catalán en dos palabras: impresionante y acojonante. Y no es sólo que estas formen parte del vocabulario habitual de Socías, sino que esa es la impresión que se deduce de sus fotografías, directas, reales. Ante él han desfilado todos los personajes del cine, del arte, de la cultura; ha retratado ciudades, manifestaciones, duelos. Ha hecho historia de la historia. Y todo como si no fuera con él, como cuando dice con esa ironía que le caracteriza: “Yo me hice fotógrafo, porque ser obrero es jodido”.

Nació en el barrio de la Sagrada Familia de Barcelona. Recuerda su niñez como la de un chaval de barrio que cuando creció hizo del bar Versalles su segunda casa. Autodidacta, asegura que se hizo fotógrafo viendo cine, con las películas de Godard y de Antonioni. Antes fue vendedor de relojes hasta que se compró una cámara de segunda mano y un curso por correspondencia de fotografía. Así, entre una cosa y otra, y su militancia en el PSUC, el partido comunista de Cataluña en el que militó durante muchos años, comenzó a sacar partido a la experiencia de saber mirar. Porque la cultura fotográfica es para Socías la capacidad de observar. Mirar para ver qué ocurre en aquello que la gente no ve.

La influencia de la nouvelle vague se aprecia en muchas de sus fotos. Si nos fijamos, veremos siempre algún detalle de aquella época, un abrigo masculino, un sombrero, los rostros de la gente calcados a los de los años sesenta. Pero Socías, además de fotógrafo, es editor. Comenzó en la revista Cambio16, después en muchas otras –Madrid Me Mata, El Europeo, El País Semanal– y siempre le han gustado las dobles páginas con intención. Eso es lo que muestra ahora en  sus panorámicas, como la que titula Freud (2012) con el diván del psicoanalista y la imagen de un árbol retorcido, o Coup de chapeau (2011), en la que parece, cómo no, un señor con sombrero.

En sus fotografías aparecen las referencias culturales de Socías: el cine, Picabia, Bertolucci, La Coupole de Sartre y Beauvoir, el Cornualles de Le Carré. Y cuando practica lo que define como observaciones aparecen los clientes del hotel Ritz, las grandes columnas de la gigantesca cloaca japonesa del proyecto del río Edogawa. Sus escenas siempre reflejan su mirada tan particular. “Me gusta mucho la calle como puesta en escena”, afirma.

A veces se siente pintor y recrea cuadros que le gustan como en Mayte (1983), su personalísima visión de la Venus del Espejo de Velázquez, o se inspira en Courbet y su cuadro de El origen del mundo. Y como Socías tiene un humor de lo más socarrón te embobas mirando su foto del Barón Thyssen, mayordomo y perro (1996) o aprecias la guasa en la de Lenin, Mickey Mouse y Jesucristo (2008).

Y todo en blanco y negro, esa ausencia de color que tanto le fascina para retratar a los clientes de los cafés parisinos, a los viejos de Racalmuto en Sicilia, a la gente anónima que gracias a Socías ya forma parte de la historia que él escribe a fogonazos.

Hasta el 12 de julio en la Galeria Fernández-Braso, calle Villanueva 30, Madrid. A partir del 15 de agosto, en Cadaqués (Girona).

A lo cubano, 2001 © Jordi Socías.

A lo cubano, 2001 © Jordi Socías.

Autofocus, 1982. © Jordi Socías.

Autofocus, 1982. © Jordi Socías.

Avec le temps. Quai D'Orsay, París. 1990. © Jordi Socías

Avec le temps. Quai D’Orsay, París. 1990. © Jordi Socías

Blanco y negro. 2009. © Jordi Socias.

Blanco y negro. 2009. © Jordi Socias.

Frío de abrigo. Plaza de Callao. Madrid. 1984. © Jordi Socías.

Frío de abrigo. Plaza de Callao. Madrid. 1984. © Jordi Socías.

Chicago, 2013. © Jordi Socías

Chicago, 2013. © Jordi Socías

Coup de chapeau. 2013. © Jordi Socías

Coup de chapeau. 2013. © Jordi Socías

"Misterio de la Alameda inesperada", Marvo, Portugal, 2000. © Jordi Socías

“Misterio de la Alameda inesperada”, Marvo, Portugal, 2000. © Jordi Socías

Montevideo, 2014. © Jordi Socías

Montevideo, 2014. © Jordi Socías

Sicilia, 1979. © Jordi Socías

Sicilia, 1979. © Jordi Socías

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Sobre el autor

Julia Luzán
Julia Luzán Periodista. Observadora de la realidad. En el diario El País durante 27 años. Antes, corredora de fondo en periódicos y revistas. Me gusta el arte, devorar libros y contar como son las cosas y adivinar que hay detrás de ellas. Puedes seguirme en Twitter @jluzan

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2 comentarios

  • El 21.06.2014 , Palas ha comentado:

    Ser obrero es jodido … saberte obrero es …

  • El 21.06.2014 , antoniomst ha comentado:

    lo tuyo es alergia al curro, pues lo que tiene ser obrero, es que cansa,,, y mucho!!! te lo digo por experiencia

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