16.02.2016

Kevin Abosch y la foto de la patata del millón

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patata millon

Foto: Kevin Abosch

En este mundo de sobresaltos en el que parece que no estamos a gusto si cada día no nos despertamos con un escándalo, las redes se llenaron hace un par de semanas con la noticia de que el fotógrafo irlandés Kevin Abosch había vendido la imagen de una patata -‘posando’ como si de un asteroide se tratara- por un millón de euros. Más de lo que pide por sus reconocidos retratos de famosos. Jon Barandica recrea a su aire cómo pudo producirse el lance.

París, 2015, cena de amigos en casa de lo que ahora se denomina un artista visual; vamos, un fotógrafo de toda la vida. Vino había; tinto bueno y en abundancia. A partir del descorche de la segunda botella, la conversación se vuelve más fluida. Las aventuras vitales y profesionales son el cordón umbilical de una intensa reunión con la copa de cristal checo, tipo borgoña, en la mano.

La conversación gira en torno a una pléyade de famosos. Kevin Abosch (), artista irlandés y anfitrión, se dedica a fotografiarlos. No cobra menos de 150.000 dólares por retrato. Todos quieren saber cómo son, qué dicen, cómo actúan, cómo se comportan Johnny Depp, Steven Spielberg, Yoko Ono… Del primero, Depp, habla con cariño casi fraternal. Vuelve a recordar la frase que le dijo después de que este accediera a posar para él: ¿Sabes lo que esta imagen va a significar para mi carrera?… No hay nada mejor que el testimonio de un amigo sobre el comportamiento en petit comité de estas vacas sagradas. La información se vuelve más fiable que en las revistas. ¿Fuma?, ¿pidió algo de beber?, ¿estaba cabreado? Dicen que esta gente siempre anda refunfuñando.

Uno de los asistentes se levanta al servicio y pide saber su ubicación. Kevin se lo indica. Techos altos, largos pasillos en una casa típica del París del siglo XIX. El invitado, un coleccionista de arte, recorre el trecho sin mirar las paredes. La urgencia no admite paradas intermedias. Algo llama su atención en su paseo, al fondo y a la derecha.

La vuelta la realiza intentando encontrar aquella masa con fondo negro que le pareció colgada de una pared. Se enfrenta a una obra de 162 x 162 cms, de formato cuadrado -para entendernos, tipo Instagram-. Retrocede dos pasos, quiere abarcarla en su totalidad, no entiende y se pregunta: ¿Qué coño es esto? Llega a pensar que es una fotografía de la NASA. Un asteroide recién descubierto. Le gusta su textura marciana, casi lunar y está completamente suspendida en el espacio. Nunca había visto algo semejante, piensa, mientras vuelve a la conversación general. Aprovecha el momento de silencio del rellenado del caldo de Borgoña y le pregunta a Kevin: ¿Qué es eso que tienes colgado en el pasillo?

La foto de una patata, responde mientras escancia. Todos enmudecen; también el marchante. Kevin, rompiendo el hielo con ayuda del Borgoña, añade: “Pido un millón por esa foto y el precio no es negociable”

La respuesta del comerciante, cuyo único dato cierto que tenemos de él es que es europeo -yo creo que de Bilbao, je- responde: “Me gusta mucho, la quiero”.

Con esta ficción intento relatar el hecho cierto de la venta de una imagen fotográfica en la que aparece una patata, humilde tubérculo, sobre fondo negro por la cantidad de un millón de euros. La polémica está servida una vez más. La demanda es, en definitiva, quién tira del carro para este tipo de transacciones. El marchante acepta el reto del fotógrafo -podría ser jugador de mus- y no hay más vueltas que darle.

En este caso, el valor artístico no es la obra en sí, sino el precio. Para una posible reventa o revalorización, el precio de salida será el que determine este reciente pacto. La imagen, concretamente, la número 345 -el artista cuenta que después de hacer muchas fotos de patatas, ésa, de 2010, es la que más le gustaba- probablemente ya no bajará el precio que el fotógrafo pidió y que el comprador aceptó. No hay que escandalizarse, creo yo; hay que alegrarse de que la apuesta de un fotógrafo tenga un final como la de la patata del millón.

La frase de agradecimiento de Kevin a Johnny Depp, después de que este último aceptase posar para él, resultó profética.

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Sobre el autor

Jon Barandica
Jon Barandica Arrigorriaga Fotoperiodista, estudié Ciencias Políticas, un Master de Economía Financiera, pero la vida en la prensa y las redacciones me atraparon para siempre. Editor gráfico, consultor y docente. Apasionado por la tecnología en la imagen. Vasco y chileno de nacimiento, creador del proyecto ‘www.travelphoto.es’

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3 comentarios

  • El 19.02.2016 , Pantruca ha comentado:

    Impresionante…no tengo palabrqs…a que esperas para tenerbtu propia columna en prensa escrita!!! FElicidades en mayusculas

    • El 19.02.2016 , Jon ha comentado:

      Por favor, me acabo de sonrojar. No es para tanto. Simplemente un fotoperiodista que de vez en cuándo cambia la herramienta.
      Gracias por tus palabras. En estos tiempos reconfortan

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