23.02.2015

‘La Buena Vida’: plena y sin aditivos en la compra

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El mercado de La Buena Vida.

El mercado de La Buena Vida.

Se llama La Buena Vida y pretende hacer más saludable nuestra existencia y la del entorno que nos rodea. Su filosofía es el respeto absoluto a la naturaleza, a las técnicas de cultivo ancestrales y a la artesanía. Hortalizas, quesos de Mahón, chocolates, vinos y hasta chorizo vegano son algunos de los productos que dan sabor al primer fin de semana de cada mes en el mercado de La Buena Vida, en Madrid. Hicimos la compra en el de febrero y, desde esta Ventana Verde, nos preparamos para el de marzo.

Con un mercado mensual, ha recuperado el vínculo directo entre productor y consumidor, un eslabón perdido en la cadena comercial. Un punto de arranque para una carrera hacia el buen vivir, el auténtico buen vivir.

Detrás de cada puesto hay mucha historia, relatos de vidas actuales y pasadas, sueños, expectativas y deseos cumplidos. Uno de ellos es el que empezó hace seis años con la fundación de la cooperativa Canal de Castilla. Este sueño, hoy realidad, nace con la intención de crear trabajo en San Llorente de la Vega para que la gente de este pueblo burgalés no tenga que emigrar. Empezaron la aventura siete mujeres, consiguieron vivir del campo y crear nuevos empleos. Acelgas, lechugas, nabos, cebollas, escarolas y zanahorias son parte de su producción. “Utilizamos abonos naturales de gallina, de oveja, compost hecho por nosotros. Nada de química”, explican. Sonia de Celis, una de las personas que están en el puesto, apunta que la gente se va concienciando de la diferencia de sabor que hay entre las hortalizas ecológicas y convencionales. “Hay la creencia de que el producto ecológico es más caro y no es así”, afirma la agricultora. Para que se hagan una idea, el kilo de zanahorias lo tienen a 2 euros y el de acelgas a 2,10.

Apostando por la tradición está también el puesto de Jordi Mateo y Libertad Blasco. Los quesos de Mahón y la sobrasada son su especialidad. Cinco generaciones de afinadores respaldan al queso Torralba de Nicolás Cardona. Una familia de afinadores con la que ya trabajó el abuelo de Jordi Mateo, después su padre y ahora él. Junto a los quesos, la sobrasada hecha en una pequeña carnicería de Sineu (Mallorca), propiedad de un tío del dueño del puesto.

El mercado es un diálogo constante entre vendedor y consumidor. Amigos y familias curiosean de puesto en puesto. Prueban, compran, degustan un vino natural. “Mas allá que ecológico, es la uva tal cual y fermentada naturalmente”, explican en La Siempre Llena.

Por el mercado se escucha vida, sorpresa y reivindicaciones: “Ser vegano no es comer tofu ni aburrido”, dice Marcela Bascopé. En su puesto de La Buena Vida, sus padres y su hermano ofrecen chorizo y hamburguesas. Todo sin carne. “Ser vegano no es ser diferente. Puedes comer sano o comer de fritos sin la necesidad de matar a ningún animal”, afirma Bascopé.

Alimentación infantil a base de agricultura ecológica y pescados salvajes, chocolatinas artesanas, licores que transportan al Corpus de Toledo… En el mercado es posible preguntar dónde está fabricado el producto, de qué está hecho, los meses de elaboración… Es decir, comer sin dudas. Una forma de saber los que comemos y un homenaje a una alimentación sana con nosotros y sostenible con el medio ambiente.

El mercado es un fin de semana al mes, pero La Buena Vida pretende ser un día a día. Un modus vivendi en el que poder elegir las pautas de nuestra existencia. Todas las semanas hacen talleres buscando construir una vida mejor; aprender de energía saboreando un café, elaborar tu propio pan, construir un horno que funcione con luz solar o aprender a tener un huerto en casa son algunas de las actividades que pasan por La Buena Vida. Iniciativas que buscan el disfrute de la vida, las jornadas de ocio en familia y un mundo más sano. Un compendio de ingredientes y recetas buscando la degustación de la felicidad.

‘El Mercado de la Buena Vida’, con alimentos ecológicos, artesanos y de proximidad, se organiza en la calle Gobernador, 26, de Madrid (espacio de Impact Hub Madrid, tras Caixa Forum). Más información sobre mercado, talleres, cestas de compra y otras actividades: www.mercadolabuenavida.es.

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Sobre el autor

Ilda Mosquera
Desde que aprendí a escribir me encantó hacerlo, siempre que no fuera en un dictado. Me licencié en comunicación audiovisual y periodismo con la intención de que estas carreras me ayudasen a cumplir mis sueños. Los hago realidad, de vez en cuando, en la revista Madriz, en la tele y en mi blog Puedes seguirme en Twitter: @ildadevent

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Un comentario

  • El 24.02.2015 , África ha comentado:

    Por qué esa quimifobia? El cultivar como lo hacían nuestros abuelos no es garantía de ‘sano’, al revés, no está controlado el agua con el que se riegan esos cultivos, no sabemos la composición de la alimentación de las gallinas, cuyo abono utilizamos para los cultivos. Los bichitos que atacan a los cultivos no están controlados, y estos además de estropear el cultivo puede ser perjudicial para la salud. En fin, que esto es una moda y nos la quieren meter por los ojos como si fuera lo más saludable del mundo al igual que la homeopatía.Hay que informarse un poco más, no basta con decir que es más natural, como sinónimo de salud.

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