11.10.2013

La feria de Frankfurt y Alice Munro

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Semana marcada por eventos literarios de alcance mundial. Una autora canadiense y una feria editorial europea. Un premio nobel para una autora intimista en tiempos más sociales que nunca. Una feria internacional del libro en momentos de cambios más profundos que nunca. La industria editorial del libro de firme raíz en Europa se enfrenta a la industria tecnológica norteamericana. Dos mundos que se abrazan a fuego en la era digital. El final de las certezas duraderas. El palpitar de la vida. Una autora de otros tiempos sin Twitter ni Facebook. Nuestros reflejos entre grietas y muchas incoherencias.

SARDIFLOR Foto: MANUEL CUÉLLAR

Puedes seguir a la autora en twitter 

Ha sido una semana de relevancia pública para el mundo del libro. Intensa. Multidireccional. Se han celebrado dos eventos singulares que tienen lugar una vez al año y acaparan todas las miradas. Dos hechos congregan todas las noticias: el Premio Nobel otorgado a Alice Munro y la Feria del Libro Internacional que se celebra en Frankfurt. Gracias al Nobel, por un día se habla de literatura en todo el mundo, un autor está presente el mismo día en todos los medios de comunicación del Planeta Tierra. Mientras, editores, agentes literarios, editoriales del mundo se citan en la ciudad alemana. Frankfurt decide gran parte de lo que leeremos durante la próxima temporada. Es el equivalente a la semana de la moda de París en versión libro. Aunque falta mucho para que los libros se vendan tanto como una blusita de Zara o H&M, aún costando lo mismo.

Los Nobel y la Feria de Frankfurt crean ecos. Determinan creencias y modas. El mundo del libro es muy sensible a tales ondas expansivas. Las ideas se prendan de las nubes y se descargan en menos de un minuto. La primera nueva idea consiste en que no es tan cierto que los cuentos, los relatos cortos en general, no se venden ni tengan éxito. En España, la editorial Lumen presenta los libros de esta autora con miedo a ni tan siquiera nombrar el término “libro de relatos” en su página web. Curiosamente tal creencia existe. A más de un autor le sonará. Seguramente alguna editorial de novelas logró convencer al mercado de que se trataba de una verdad. Hay campañas de márketing que son decisivas. Este Nobel literario acercará un poco más la cultura del relato a quienes busquen recrear el placer infantil de que te cuenten un cuento. Ojalá más de una editorial pueda aprovechar el tirón del género que ha revolucionado los Nobel. Gana una mujer, lo cual es un pequeño paso más en demostrar que la mitad de la población mundial tiene algo que decir y puede ser atentamente escuchado (sin olvidar que solamente 13 mujeres han ganado el Nobel de Literatura en más de cien años). No dejemos pasar que se rescata la figura del escritor en estado puro, aquel que en algunos años será una reliquia porque no tiene ni Twitter, ni Facebook, ni Pinterest, ni Google+, ni cuenta en Youtube. Alice Munro tiene una llamativa escasa presencia en la red de vídeos. ¿Es Munro una escritora excepcional? Sin lugar a dudas, como cientos más que hay en el mundo. A ella le ha tocado la suerte de ondear varias banderas hasta Estocolmo en tiempos de crisis y cambios. También en el sector del libro. Y transformar así, una vez más, los destinos de sus personajes y lectores. La actitud de cambio determinó el nacimiento de su carrera, junto a la necesidad de modificar el triste destino de La sirenita, lo cuenta ella misma en el siguiente video (se pueden activar los subtítulos en español en el recuadro correspondiente):

Llama la atención que la figura de esta autora cobre relevancia en momentos de cambios del mundo en general y del sector del libro en particular. En gran parte de los foros se habla del fin de los editores y del libro tal como los conocemos hoy. El empuje (¿a zancadas?)  de Amazon y Google está determinando las fusiones de los grandes grupos- como la reciente unión anglogermana de Penguin y Random House-  que determinarán que el libro que no vende, no tiene espacio. Se acaba entonces, eso parece, el modelo conforme el cual un bestseller permitía editar libros de venta menor. La polarización del mercado ha acabado de empezar. Y en todos los sentidos. Las editoriales independientes cobrarán un peso en la cultura sumamente significativo. Ya representan la mayoría del mercado aunque parezca lo contrario. Tienen que encontrar su clamor, su espacio y reclamarlo. ¿Y qué tenemos que ver cada uno de nosotros? Todo. Dependerá de los lectores y de los libreros, más que nunca, el que un autor pueda volver a publicar. Dependerá de cómo un libro encuentra a sus lectores y viceversa. Y dependerá de quienes aconsejan lecturas, mucho. Los libreros gozarán de un rol protagonista si saben aprovechar el momento buscando fórmulas creativas e interesantes, estudiando los errores cometidos por su sector allí donde la crisis ya aconteció hace 10 años. La fuerza de los bookbloggers se está potenciando (y de los críticos y reseñadores en general) ¿Qué oportunidades tienen las Alice Munro de hoy? ¿Las mismas que esta mujer de un pequeño pueblo rural de Canadá? No están tan alejadas como podría parecer a pesar de la brecha temporal.

Hoy en día en el mundo del libro la mayoría de contactos ya se hacen por correo electrónico. Hasta el teléfono ha quedado relegado a un segundo plano.  Por teléfono se suele comentar lo que se prefiere que nadie sepa. El teléfono es un canal de necesidades escondidas, aclaraciones mínimas necesarias o simple cotilleo. Casi ninguna editorial utiliza Skype y menos aún aprovechan los Hang outs de Google (la editorial Al revés ha sido pionera en tal cuestión). Muchísimos editores suelen trabajar con colaboradores externos a los que nunca han visto las caras y con los que jamás han hablado de viva voz. Todo, o casi todo, se hace por correo electrónico. Y aún así, cada año se celebra una feria internacional a la que acuden todos los que pueden. Este año han sido muchos menos, la presencia española ha menguado significativamente. Los editores se someten a horas y horas de pasillos, a reuniones relámpago de 30 minutos en las que un agente presenta sus autores, un agente detrás de otro durante horas y horas. Y todo para verse, conocerse y estar al día. ¿Anacrónico? No, Frankfurt es la gran fiesta del libro mundial. No, no si hemos leído a Alice Munro quien nos cuenta sobre los meandros de lo humano. Sus personajes nos muestran la información que necesitamos para comprender el mundo actual, en ello radica su universalidad. Alice Munro, como tantos otros maestros del relato corto, se especializa en las grietas por donde, decía el gran cuentista Borges, Dios nos espía.

Recordemos que la industria editorial europea es de las más importantes a nivel mundial. También se nota en los Nobel, de los 119 Premios Nobel, 83 se han quedado en Europa. Los datos de 2012 muestran que las empresas editoriales europeas generan alrededor de 23.000 millones de euros de ingresos netos anuales (2.772 millones de Euros en España). Mientras que las industrias culturales y editoriales se concentran en Europa, las tecnológicas se encuentran fuera. No le ha sido tan fácil a Alice Munro ver su obra publicada en un ámbito que apuntaba maneras tecnológicas. Lo interesante sería viajar en el tiempo y el espacio para comprobar si en Europa, el continente editorial, le habría sido más sencillo o más rápido. Los beneficios de aquellas orillas son exponencialmente distintos: Apple gana 121.000 millones de euros; Microsoft  llega a los 54.000 millonesy Google obtiene 38.000 millones de beneficios en 2012. Pero ahora la era digital uniría ambos mundos. Tecnología y edición. Y también los enfrenta. La Feria de Frankfurt ha sido testigo de ello. Es la feria del libro internacional por excelencia y se esperan las noticias que allí se comuniquen. Se desean las conversaciones de pasillo entre zumos de naranja y muesli o animados por algún sandwich. Los agentes de libros internacionales, aquellos que están al día de todo cuanto ocurre en el mercado mundial del libro y que son los intermediarios que deciden que un libro publicado en China o Brasil, Indonesia, Francia, Estados Unidos, Sudáfrica o Japón llegue hasta nuestras librerías están allí. Esos son los “superagentes” o grandes intermediarios. Luego están los agentes literarios. Y los editores que esperan vender y los que desean comprar. Es una feria para profesionales del sector. A los autores de nada les servirá presentarse. En el mundo editorial los intermediarios aún son los que determinan la vida de un autor. Y eso está cambiando. Las consecuencias son imprevisibles y temidas.

Volvamos a Alice Munro. Durante estos días será más sencillo conocer la obra de la escritora canadiense. Basta escribir su nombre en el buscador o abrir, encender, mirar, leer y escuchar cualquier medio de comunicación. Me gustaría rescatar algunos de los artículos que más me han llamado la atención. Para empezar tenemos todas sus historias publicadas originalmente en The New Yorker en este enlace y contamos con las líneas que le dedicó Javier Morales aquí en El Asombrario hace unas semanas a raíz de que Lumen publicara Mi vida querida. En el verano de 2005 Antonio Muñoz Molina escribía una semblanza sobre esta autora en la que perfilaba su belleza. Y extendía nuestras manos para que acariciáramos su cabeza blanca al sol en la orilla de algún río. “Hay cuentos de Alice Munro que contienen una novela río en la limpia brevedad de un vaso de agua”. The New Yorker acaba de publicar una pequeña antología sobre lo que han dicho otros autores sobre Alice Munro entre los que se encuentran Joyce Carol Oates, Julian Barnes y Margareth Atwood. “En Canadá ella está en el aire. Como la reina”.  El Huffington Post en versión española rescata sus frases más célebres. En 2010 Elvira Lindo también le dedicaba una columna recordando a la mujer que buscaba su espacio desde Virginia Woolf y mostrando a la madre que cerraba su cuaderno cuando atendía a sus hijas. Una de ellas, Sheila, publicó una biografía que se titularía precisamente Creciendo con Alice Munro  y que no está publicada en España. En el periódico argentino La Nación, la periodista Juana Libedinsky la entrevistaba  en 2008 y la conocíamos en profundidad mientras revelaba el nombre de una de las escritoras que más la influyó: Eudora Welty publicada por Impedimenta recientemente  (y también mencionaba a otra rebelde: Katherine Mansfield)

Sarah Polley llevó uno de sus cuentos a la pantalla de forma tan delicada como sus lectores desearían. Lejos de ella es la película del cuento The Bear Came Over the Mountain protagonizada por Julie Christie y que cuenta la historia de una mujer con alzheimer, sobre las segundas oportunidades y cómo emerge lo que siempre hemos querido ser cuando las circunstancias acompañan

Alice Munro ha escrito guiones e inspirado con sus cuentos varios proyectos cinematográficos, ocho en total. Actualmente se encuentra en fase de producción la película basada en su último libro, Runaway. Y se acaba de estrenar en el reciente Festival de cine de Toronto Hateship, Loveship (basado en Odio, amistad, noviazgo, amor y matrimonio  y publicado por RBA en España) con Kristen Wiig en su primer papel dramático junto a Guy Pierce, entre otros.

Y en este presente testigo de tantos finales, cambios de paradigma, Amazon, Google, bestsellers que se olvidan, bloggers, vloggers de minutos esporádicos, bitácoras y tuits de segundos, anabolismos digitales, contenidos pixelados, 2 dimensiones que saben insuficientes y editores que claman el fin del mundo editorial, Alice Munro con su prosa simple y llana pone el dedo sobre todo lo que permanece temblando. Nos recuerda que todo lo vivo palpita. Y mientras se caen las torres de lo que creímos ser, avanzamos por caminos que nos exigen ser conscientes de cada paso que damos. ¿Es cuestión solamente de información, datos o metadatos? ¿O acaso de premios…. y castigos, siempre tan unidos a nuestro sistema? El premio Nobel en sí es como la lotería. Hay muchos autores que se lo merecen sobradamente. Pero nuestro sistema meritocrático es siempre injusto. Hoy le ha tocado a Alice Munro,  autora que sabe nombrar con excelencia lo íntimo e invisible. Las preguntas son inevitables. ¿Qué hubiera sido de Alice Munro si hubiera vivido en un pequeño pueblo del interior de España?  Y, permitidme el comentario, lo tengo aquí dentro mío y necesito sacarlo: ¿qué habría dicho el ministro de las ocho películas basadas en sus libros? Nuestra veneración por la voz foránea (autores, cine, etc) en detrimento de lo nuestra nació en los mismos años que no han servido de base para la transición efectiva, cuando olvidamos lo que sí podíamos clamar al mundo. Y aquí está la pequeña dama de un pueblo remoto para recordárnoslo.

Felices lecturas, extraordinarios gritos y ríos salvajes

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2 comentarios

  • El 12.10.2013 , JVM ha comentado:

    Un artículo muy completo. La verdad es que cuando me enteré de este nobel, recibí una alegría, porque los que escribimos relatos cortos, nos sentimos un poco relegados. Sabemos que el género rey es la novela, pero hay cuentos excelentes, que en muy pocas páginas condensan toda una señora historia. Lo mismo sucede con la literatura infantil o juvenil, que muchos consideran género menor y sin embargo tiene un público muy exigente: como a un niño no le guste lo que está leyendo…, así que conlleva una responsabilidad extra. Está bien que haya espacio para todas y cada una de las ramas del árbol de la literatura. Cada uno puede escoger la que más le guste y hasta saltar a otras para conocer cosas nuevas. Gracias.

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