04.06.2014

La fotografía le toma la medida a la democracia

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Aleix y Antonio © Roberto Villalón.

Aleix Plademunt y Antonio Xoubanova © Roberto Villalón.

Antonio Xoubanova y Aleix Plademunt cierran los Encuentros de Fotografía Contemporánea del Instituto Francés con ‘GIGANTE’, una propuesta que trata de reflexionar sobre asuntos de plena actualidad: el tamaño de los ciudadanos frente al poder o cómo medir la escala de la democracia mediante la fotografía.

Antonio (Madrid, 1977), el rubio de barba y voz suave, forma parte del dúo que cierra esta edición de los encuentros. Abandonó la carrera de Turismo para estudiar Fotografía y convertirse después en uno de los fundadores del colectivo BlankPaper. Comenzó a colaborar con diferentes medios mientras realizaba sus proyectos personales, de los que cabe destacar M-30, por el que recibió el FotoPres’07, y Casa de Campo, que fue editado por MACK en 2013 y nominado para el Henri Cartier-Bresson Award.

Aleix (Girona, 1980), delgado, de mirada curiosa, es licenciado en Fotografía. Con gran cantidad de trabajos personales, podemos citar algunos como Espacios Comunes,  Espectadores, Nada, Movimientos de suelo… Para la realización de algunos de sus proyectos ha obtenido diversas ayudas como la beca Fotopress ’08 y Propuestas’09, así como los premios Purificación García 2010. En 2011, junto con Roger Guaus y Juan Diego Valera, crea el proyecto editorial Ca l’Isidret Edicions para publicar sus propios trabajos. En septiembre del 2013, se publica Almost There, su último trabajo y su primer libro coeditado por MACK y Ca l’Isidret Edicions.

La tarde de la inauguración salió primaveral, y en el patio de la cafetería del centro francés conversamos sobre democracia, fotografía y el verdadero interés que suscita la nueva generación de fotógrafos que ha surgido en torno al fotolibro.

¿Cómo surge ‘GIGANTE’?     

Antonio: Aleix me dice que tiene un cuento de un amigo suyo que le gusta. Me propone que lo lea para ver si nos puede servir de punto de partida. Y coincidimos los dos en que el texto habla de política frente al individuo. Pensamos en esta idea y así van saliendo los diferentes elementos que componen la expo. El cuento narra la historia de un niño que, tras nacer, crece y crece hasta convertirse en un gigante, de tal manera que ni siquiera cabe en su casa. Y tanto llega a crecer que muere asfixiado en su edificio. Eso genera un debate sobre si hay que adaptar la ciudad a este tipo de casos. Pero al final del cuento, el alcalde, en lugar de destacar la muerte de este ciudadano, presume de los sólidos que son sus edificios pues aguantan el peso de un gigante, desviando así la atención de la gente. La expo recoge esa idea, lo que pasa cuando no encajas en la sociedad.

La expo tiene tres partes. Una de ellas muestra centros de poder, en pequeño tamaño y a la altura de los pies.

Aleix: El alcalde del cuento dice “no os fijéis en Martí Cardona”, que es el gigante que ha muerto, sino “vamos a fijarnos en ese edificio para tenerlo como referencia de futuras construcciones”. Queríamos hacer un paralelismo en el que los edificios son la política y el gigante la sociedad. Al principio nos planteamos centros de poder como el Banco de España, las Torres Kio… y al final decidimos acotarlo a los Ministerios. Las fotos son de pequeño tamaño porque son copias a escala 1:1 respecto del negativo de 4X5. Y los pusimos casi al nivel del suelo para crear la sensación de que nosotros somos el gigante frente al edificio.

Antonio: Cuando vas a una ciudad, los edificios que tienen que ver con la política o la economía suelen ser los más majestuosos, los más grandes, e imponen su presencia. Quitarles el tamaño es quitarles el poder, quitarles su importancia. En la segunda instalación de la expo, también hemos jugado con el tamaño. Hemos puesto a las personas con el mismo tamaño que los ministerios.

Y los habéis distribuido en una pared de manera que los convierte en algo grande.

Antonio: Lo que hemos hecho es poner fotos de una suma de individuos de modo que generen una masa. Pero son individuos cuyas representaciones miden lo mismo que los Ministerios. Y entre ellos también miden lo mismo. Una estatua que mide cuatro metros, en la exposición está representada a 13 cm., exactamente igual que un niño que mida metro y medio. Se trata de generar una democracia visual. Aquí todo el mundo importa lo mismo, se trata de arreglar a través de la imagen lo que no funciona.

Hay un tercer elemento: una foto de gran tamaño de un castillo de arena.

Aleix: Puede haber diferentes interpretaciones del propio castillo. A mí me interesa que sea una construcción de poder, pero hecha por un niño. Además es algo efímero, pues llega una ola y lo destruye. Una forma de llamar la atención sobre que algo tan grande también se puede destruir. También puede hacer referencia al símbolo de las construcciones en la costa de nuestro país. Entre las tres composiciones vemos unas piezas pequeñas que representan algo grande, otras piezas que juntas son grandes y la tercera, la del castillo, que es grande.

Una de las obras de GIGANTE de Antonio Xoubanova y Aleix Plademunt.

Una de las obras de GIGANTE de Antonio Xoubanova y Aleix Plademunt.

¿Por qué la distribución de laberinto?

Antonio: Para que no interviniesen las unas con las otras. La idea es que hubiera una comunicación pero que no intervinieran.

Aleix: Son tres piezas independientes unidas por la misma idea.

En este trabajo los dos habéis hecho material nuevo y además no se dice quien ha realizado cada foto. ¿Os habéis adaptado el uno al otro? ¿Cómo os pusisteis de acuerdo?

Aleix: En función de las ideas que surgieron, nos distribuimos las tareas por cuestiones de tiempo.

Antonio: Pero hemos trabajado todo el tiempo juntos.

¿Habíais colaborado alguna vez?

Antonio: Sí, en la edición de nuestros trabajos, pero nunca haciendo fotos.

Aleix: No habíamos hecho un trabajo conjunto, pero sí nos conocíamos.

¿Ha cambiado la idea que tenías el uno del otro y habéis aprendido algo del otro con este encuentro?

Antonio: Sí. Me ha gustado ver desde dentro como trabaja Aleix. Lo bueno y lo malo es que nos complementamos bastante, en el sentido de que somos lo contrario. Coincidimos en algunos puntos, pero luego nuestras maneras de enfrentarnos a lo que queremos son totalmente deferentes. Él trabaja con formatos grandes, despacio, disparando poco; yo trabajo con formato pequeño, disparando mucho, de una manera casi histérica… Somos contrarios.

¿Cómo os describiríais?

Aleix: El trabajo de Antonio es muy coherente, muestra una evolución. Tiene una sensibilidad especial que no veo en nadie más. Él ve gestos que son casi imperceptibles, está pendiente del movimiento. Es lo que me gusta de su trabajo y lo que me deja atónito. He visto que yo mismo me pongo muchas limitaciones, y trabajar con él me lo evidencia mucho más. Él hace las fotos en el momento que yo no las hago, porque yo utilizo un trípode con una cámara muy pesada y las cosas siempre están ahí, hago las cosas que no se mueven. Él me evidencia las fotos que yo no hago. Por eso dice que nos complementamos, porque coincidimos en algún punto y tenemos maneras parecidas de entender la fotografía, pero el método y el proceso son totalmente diferentes.

Antonio: Aleix es de mis fotógrafos favoritos porque consigue cosas que pocas veces he visto, narración a través de lo estático. Cuando ves un libro de paisajes, muchas veces se queda en la superficie. Pero las narraciones que él establece están llenas de conexiones a través de cosas aparentemente inertes. Siempre tiene una conexión formal y conceptual entre las imágenes perfectamente medida. Me encanta su capacidad de análisis mientras trabaja. Tiene muy claro qué quiere hacer y va a por ello, y busca la conexión que le lleva a otro lugar.

¿Qué habéis tenido que adaptar para hacer ‘GIGANTE’?

Aleix: Nada. Nos atrae mucho lo que el otro hace y uno no. Y con GIGANTE, hemos aplicado diferentes maneras, unas veces uno estaba más cómodo que el otro, pero ha sido muy natural.

Antonio: Cuando nos conocimos en un bar,  a través de Ricardo Cases, Aleix me enseñó su proyecto y resultó que teníamos muchos puntos en común en lo conceptual, pero en la forma no teníamos nada que ver. Y me encantó encontrar que todas las partes de una idea o las formas que no te habías planteado, las había usado él.

¿GIGANTE es una exposición de denuncia? ¿Es éste un medio válido para denunciar?

Antonio: Sí, es la intención. Yo lo veo como una pataleta, hay un punto rabioso.

Aleix: Es una denuncia sutil para expresar un malestar. No sé si es la manera correcta o no, pero son nuestras herramientas. La fotografía es nuestra forma de expresarnos.

Pero en vuestra obra anterior no aparecía la política como tema evidente.

Antonio: No, en la mía no. Hombre, siempre hay detalles.

Aleix: Bueno, lo que estás haciendo ahora, que llevas como dos años haciéndolo, me parece muy político, o muy social. Y M-30 también era muy político o social. Yo creo que tu obra sí es política.

Antonio: Pero el planteamiento no era directamente político.

¿Es por la situación actual?

Aleix: Yo sí que siento que en mis trabajos había carga de denuncia o anuncio de cosas que están pasando para que cada uno juzgue, con una intención política que no era evidente pero sí implícita. Y también he estado trabajando con un proyecto mucho más político que nunca se ha mostrado. De hecho, algunas de las ideas de GIGANTE vienen de ahí. Cuando vinimos a ver la sala, vimos que estábamos rodeados de ministerios. Una de las fotos de la expo es el Tribunal Supremo, que está a la puerta del Instituto Francés. Nos interesaba que la gente que pudiera venir a la expo se pudiera encontrar con eso.

¿Creéis que los fotógrafos de vuestra generación tienen mayor interés político en sus fotos?

Antonio: En alguno, sí. La fotografía la puedes plantear de mil maneras, y una de ellas es el análisis social, no lo llamaría tanto político. No sé si es más político lo que hace Julián Barón con Censura que lo que hace Oscar Monzón con Karma. Pero raro es el trabajo que no tiene ese punto. En cuanto hay un análisis, hay una crítica.

¿Cómo os sentís vosotros en este boom fotográfico?

Antonio: Yo no creo que haya ningún boom. Lo que hay es un montón de años de trabajo hecho por un montón de fotógrafos. Un boom sería que nuestros trabajos tuvieran proyección en nuestro país y creo que no la hay.Una de las pocas grandes exposiciones que se ha hecho de un fotógrafo de menos de 50 años, que sepamos, es la de Xavier Ribas en el MACBA. Es un poco extraño.

Aleix: Hay un reconocimiento a medias. Al no haber estructuras, nos las henos creado: nuestras pequeñas editoriales para publicar, nuestras pequeñas salas para exponer fotos colgadas con chinchetas… Y en PhotoEspaña, aunque la fotografía española es el lema, no hay ninguna exposición individual de alguien de menos de 50 años. Y las colectivas que hay son de muy bajo presupuesto. Para mí eso no es una apuesta.

Antonio: Para mí una apuesta sería que se tomaran en serio a algún fotógrafo de nuestra generación y se le diera un desarrollo.

Obra de GIGANTE de Antoio Xoubanova y Aleix Plademunt.

Obra de GIGANTE de Antoio Xoubanova y Aleix Plademunt.

¿Por qué pasa esto?

Aleix: Por falta de interés, directamente. Si lo hubiera, habría exposiciones. Hace poco, en la sala La Virreina de Barcelona, hubo una exposición colectiva de casi 80 fotógrafos catalanes que hacían fotos en la ciudad. Los organizadores decían que era para dar valor a esos fotógrafos. Además de ser una exposición totalmente politizada para promocionar la ciudad, me hace pensar que si realmente valoras a esos fotógrafos, ¿por qué no los expones correctamente? ¿Y por qué a ninguno se le ha hecho antes una exposición individual en esa sala? Eso me da a entender que no les parece tan relevante su trabajo. Dudo mucho de su sensibilidad o del verdadero interés hacia la fotografía.

Antonio: Sí, hay gente que tiene interés, pero no está en los lugares para apostar por estos trabajos. Ahora está siendo bastante más fácil dar visibilidad en festivales o editoriales en el extranjero que aquí. Por ejemplo, Aleix no tiene galería en España y sí fuera.

¿Entonces el boom del fotolibro tiene más que ver con la necesidad de enseñar el trabajo?

Antonio: No, no creo que el formato tenga que ver con la necesidad. Más bien con años de trabajo. De toda la gente que ves que hace trabajos interesantes, el que menos lleva diez años trabajando en serio.

¿Qué será lo próximo que enseñaréis de vosotros?

Aleix: Lo próximo mío queda lejos. Estoy arrancando cosas que me temo que serán el principio de algo largo.

Antonio: Yo estoy acabando un proyecto de libro que se llama Un universo pequeño y que espero que salga el año que viene.

‘1+1=12. Encuentros de Fotografía Contemporánea en el Instituto Francés de Madrid’. Comisarios del proyecto: Érika Goyarrola y Nicolás Combarro. ‘GIGANTE’, de Antonio Xoubanova y Aleix Plademunt: 28 de mayo a 6 de junio. Institut Français. Calle del Marqués de la Ensenada, 12, Madrid. Horario de la sala: De lunes a viernes, de 10.00 a 20.00 h.

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