28.01.2013

La vida privada de Motörhead por Pep Bonet

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PEP BONET

PEP BONET

EL FOTÓGRAFO MALLORQUÍN QUISO CAMBIAR DE REGISTRO Y ABANDONAR LAS GUERRA Y LA MISERIA POR UN TIEMPO. DECIDIÓ  SUMERGIR SU CÁMARA EN LA VIDA DE UNO DE SUS GRUPOS FAVORITOS DESDE JOVEN. LO QUE COMENZÓ COMO UNA PERSECUCIÓN TERMINÓ POR CONVERTIRLO EN UN MIEMBRO MÁS DE LA BANDA

MILUCA MARTÍN

“Mi sueño era llegar a conocer a Mötorhead, mi peor pesadilla fue seguirles…”

Después de leer esta reflexión del fotógrafo, Pep Bonet (Mallorca, 1974), podemos hacernos una idea de cómo fueron los tres años que pasó de gira con la banda británica fotografiando todo lo que sucedía a su alrededor. Pero sobre todo los momentos más íntimos, lo que nunca se ve, lo que sucede detrás del escenario en una banda de rock. “A mí lo que me interesaba era saber quiénes eran ellos. Quiénes eran Lemmy, Phil y Nikkey. Documentar lo que pasa las 22 horas del día en que no están dando un concierto”, afirma Bonet en Radio 3.

El resultado de este trabajo se puede ver en la exposición Röadkill Motörhead en Mondo Galería de Madrid. Para el fotógrafo fue una experiencia única pero sorprendente porque pensaba que iba a fotografiar una banda de rock de tres miembros  haciendo una misma vida y lo que se encontró fueron tres vidas independientes con personalidades y aficiones diferentes que coincidían para hacer la prueba de sonido y tocar en el concierto. Seguir a Motörhead significó repartirse entre los tres personajes. Al acabar los conciertos cada uno hacía algo diferente, Lemmy se solía ir a la habitación o a un casino a beber, Phil se reunía con los colegas y Mikkey se acostaba temprano.

Pero ¿cómo un fotógrafo conocido sobre todo por sus magníficos trabajos de fotografía humanitaria y social realizados en África, Asia y Latinoamérica se embarca en esta aventura? La historia empezó con una reunión de Bonet con la directora de la revista Rolling Stone americana con la que colabora. Les dijo que le gustaría hacer algún reportaje sobre un grupo de rock. Hacer algo diferente de lo que habitualmente hacía sobre guerras, hambre y miseria. Le dijeron que escogiera un grupo. Él escogió a Motörhead porque desde muy joven era fan de la banda. En la revista le dijeron que no les interesaba ese grupo pero le facilitaron la posibilidad de contactar con ellos. Los conoció,  les enseñó su trabajo, les gustó y le invitaron a seguirles. Al final Rolling acabó publicando ocho páginas de Lemmy. Esto sucedía en 2008. Ahí comenzó la aventura con la gira europea del grupo británico. Los seguía de ciudad en ciudad con un coche alquilado. Las jornadas eran agotadoras. Cuando acababa el concierto tenía que conducir 400 o 500 kilómetros para llegar al siguiente destino. Vivir de noche y dormir de día. “A las dos semanas me dijeron: deja el coche y vente con nosotros”, recuerda Bonet . Y así es como se unió al grupo en sus giras por Europa y Argentina, Brasil y Colombia. Se integró totalmente en el equipo y eso le permitió convivir con ellos y fotografiarlos en los hoteles, en las pruebas de sonido, en los aviones, en los camerinos. Incluso llegó a ser testigo privilegiado del proceso de creación y grabación del disco The world is yours en unos estudios de Los Ángeles. Y visitar la casa de Lemmy en esa ciudad. Para él ver a Lemmy con sus 67 años era como ver a como ver a tu abuelo en el escenario. “Es transparente como persona, es brillante y culto” declara Bonet. Su filosofía de la vida podría quedar resumida en su frase: “Si crees que eres demasiado viejo para el rock and roll es que eres demasiado viejo”

El artista mallorquín piensa que lo más importante del trabajo de un fotógrafo es su capacidad de meterse en la historia, de implicarse emocionalmente con lo que se fotografía. Y sin duda esa emoción es lo que traslucen sus trabajos más humanitarios y sociales.  Como su serie Faith in chaos, unos reportajes sobre Sierra Leona, país al que viajó varias veces y en la que retrató psiquiátricos, niños ciegos por la guerra o futbolistas amputados. En África también trabajó sobre el tema del sida. Posithiv+ refleja el cambio experimentado en los países subsaharianos tras la llegada de los tratamientos retrovirales. El conflicto de Somalia, el terremoto de Haití, los transexuales en Brasil, la prostitución en Honduras y los microcréditos a las mujeres en Bangladesh y otros países son algunos de los temas que han pasado por el objetivo de su cámara. En sus últimos trabajos ha retratado la vida en los barrios pobres de Johannesburgo o la justicia alimentaria en Tanzania y Bolivia. Ha sido galardonado con varios premios internacionales entre ellos el World Press Photo de Deportes por su trabajo sobre la liga de futbol de los amputados en Sierra Leona o por su trabajo sobre los transexuales en Honduras.

Originario del sur de Mallorca, con 15 años se instaló en Tarifa para practicar windsurf, llegando a ser dos veces campeón de España. Pasó por Hawai  y a los 23 años llegó a Amsterdam. Allí decidió que quería ser fotógrafo  después de ver una exposición de Ed van der Elsken. Y desde entonces se dedica a recorrer el mundo con su cámara a cuestas.

Hasta el 2 de febrero. Röadkill: Motörhead. Mondo Galería., San Lucas, 9.

La exposición se completa con un documental sobre este trabajo de Pep Bonet, realizado por José Bautista,  y un libro con más de 160 fotografías. En él han colaborado como prologuistas de excepción Slash, Brian May y el propio Lemmy Kilmister.

 

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