02.09.2015

Larga vida a las banderas del Rototom

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Matisyahu

Matisyahu

En este repaso a lo que más nos impactó este verano, para retomar el pulso de un nuevo curso, hoy nos detenemos en el festival que más dio que hablar en agosto: Más allá de la polémica por la actuación del cantante judío estadounidense Matisyahu, el festival reggae más importante del mundo, el Rototom Sunsplash, volvió a mostrar su potencial multicultural.

POR ADOLFO MORENO  (@adolfo_mg)

En teatro, los clásicos griegos. En literatura, Guadalupe Nettel. En exposiciones, los drones del Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona. Y ahora, en festivales: el Rototom Sunsplash (www.rototomsunsplash.com). Cuatro caras de la cultura que hemos querido destacar de este verano, a modo de resumen de El Asombrario, antes de arrancar con nuevas propuestas del curso.

Vivimos tiempos tristes, en los que las banderas se han convertido en símbolos de exclusión hacia el otro, en vestimenta en forma de capa para políticos con falta de talento -o voluntad- para el diálogo, en ejemplo de una miopía colectiva que impide ver con nitidez lo que no está estrictamente delante de nuestros ojos.

Será por ello que se agradece la belleza de las emociones que se viven ante el escenario principal del Rototom viendo ondear decenas de banderas. El viento es la música para ellas, la que las hace contorsionarse a la par que los artistas hacen lo propio con las personas que sujetan sus astas. Símbolos que buscan la inclusión del otro, dando sustento, por citar solo un par de ejemplos, a una bandera de Euskadi y otra de Camerún en el mismo asta; o a otra de Francia junto con la arcoíris.

Mirando al escenario, con este colorido oleaje en primer plano, y sintiendo cómo el reggae se cuela por los oídos hasta alcanzar la piel, más alimento para los sentidos: un brazo eleva súbitamente la bandera oficiosa del festival. Tiene asta -no pasa de los 15 centímetros- pero no un paño como el del resto. Lo que ondea la brisa no se percibe con la vista sino con el olfato. En el festival Rototom Sunsplash, después de 22 ediciones, ese olor es su símbolo de la libertad.

Recorriendo el impresionante recinto con zonas verdes donde Benicàssim ubica este festival de origen italiano se encuentran otro tipo de banderas. Y es que la gastronomía de cada lugar es otra forma diferente de estandarte, como bien saben aquellos que acuden a un lugar desconocido dejándose aconsejar por el anfitrión. Como bien saben quienes cenaron -según las indicaciones de los cocineros autóctonos- cogiendo la comida con las manos en un gran plato común en el restaurante etíope; o quienes probaron cómo sienta el sushi antes de irse a dormir tras una noche de festival.

Actuación con polémica

Pero una bandera tomó protagonismo especial -algo que raramente es para bien- en esta 22ª edición del Rototom Sunsplash: la de los Territorios Palestinos Ocupados. Fue a raíz de las protestas suscitadas por la actuación anunciada para el último día del festival -sábado 22 de agosto- del cantante judío estadounidense Matthew Paul Miller, conocido artísticamente como Matisyahu, a quien la organización había pedido que se pronunciara públicamente sobre el conflicto palestino-israelí.

El Rototom se posiciona en apoyo de la causa palestina, como también ha mostrado su solidaridad en la lucha frente a otras ocupaciones, como la saharaui -Aminatou Haidar fue una de las múltiples conferenciantes del festival-, por lo que la organización anunció la cancelación de la actuación de Matisyahu tras la negativa de éste a su requerimiento. Tras ello llegaron las quejas de la comunidad judía y de los gobiernos español y valenciano -entre otros actores políticos-, por lo que finalmente el festival retomó la agenda original y el sábado tuvo lugar el espectáculo del artista estadounidense. Hubo una protesta pacífica por parte de más de un centenar de personas bajo el lema Peace for Palestine y se escucharon algunos abucheos en el inicio de la actuación.

Aún queda mucho trabajo por delante para que las banderas ondeen en libertad; pudiéndose unir en un mástil una con otra sin importar cuáles sean; en igualdad. Cuando esto ocurra estaremos más cerca de que llegue la libertad, la unidad y la igualdad para las personas a las que estas astas con paños representan.

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